¿Por qué la Función Pública consideró que no hay irregularidades en el patrimonio de Bartlett?
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Cuartoscuro Archivo

¿Por qué la Función Pública consideró que no hay irregularidades en el patrimonio de Bartlett?

La SFP revisó la lista de bienes de Bartlett y de sus familiares, y no encontró conflicto de interés ni ocultamiento de información.
Cuartoscuro Archivo
20 de diciembre, 2019
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Tres meses de investigación, más de 50 diligencias, y la Secretaría de la Función Pública (SFP) no encontró ninguna irregularidad en las declaraciones de bienes del director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, luego de que fueron presentadas 33 denuncias sobre su caso.

Aunque comprobó que sus hijos y pareja poseen las 25 propiedades y empresas señaladas en una investigación periodística y dos más, la SFP no encontró que Bartlett tenga injerencia o se beneficie de ellas en modo alguno, ni que tuviera obligación legal de reportarlas en su declaración patrimonial.

Entérate: Función Pública exonera a Bartlett, descarta conflicto de interés e irregularidades en su declaración de bienes 

La secretaria Irma Eréndira Sandoval Ballesteros advirtió en conferencia de prensa, no obstante, que el próximo año sí tendrá que reportarlos públicamente, gracias a la modificación a los formatos de declaración de bienes de los funcionarios aprobados apenas hace una semana.

Estos son los argumentos legales por los que la SFP libró a Bartlett de cualquier responsabilidad:

¿Cuántas propiedades tiene Bartlett?

El reportaje periodístico presentado por Carlos Loret de Mola en W Radio y en su página web aseguraba que el director de la CFE solo declaró una fortuna de 51 millones de pesos, pero que en realidad es 16 veces mayor, si se consideran un total de 25 propiedades de sus dos hijos, su pareja sentimental y otro familiar de su pareja, que sumarían 800 millones.

La Función Pública comprobó que solo existen cinco inmuebles a nombre de Bartlett con valor de ocho millones de pesos: un edificio en la calle Tenesee 14, colonia Nápoles Insurgentes; un inmueble en avenida Mazatlán 101, colonia Condesa; otro en avenida Revolución 344, colonia Tacubaya; en Avenida Revolución 342, colonia Tacubaya; y en calle Obrero Mundial 718, colonia Atenor Salas. Todos ellos fueron reportados tanto en su declaración patrimonial y de intereses inicial como funcionario, del 24 de diciembre, como en la modificación presentada el 24 de mayo.

La Secretaría fue más allá de las declaraciones recientes del funcionario y examinó las que presentó cuando fue senador, de 2012 a 2018, y concluyó que la evolución de su patrimonio era congruente.

¿Y sus familiares?

Todas las propiedades de familiares de Bartlett mencionadas en el reportaje son reales y efectivamente están a nombre de esas personas, e incluso la SFP encontró otras dos que no se habían mencionado.

Se trata de bienes a nombre de sus hijos León Manuel y Alejandra Bartlett Álvarez, de su pareja Julia Elena Abdalá Lemus, del hijo de ella, Julio Antonio del Regil Abdalá, de Alfredo Puente Córdoba, Óscar Manuel González Sánchez y un inmueble a nombre de la persona moral Cawaret SA de CV.

Pero la SFP descartó que todas estas personas sirvan como prestanombres del funcionario.

“Esta Secretaría no cuenta con ningún elemento que sugiera que estos sean prestanombres del servidor público, en virtud de que no se tiene constancia de la existencia de títulos, acciones o instrumentos jurídicos con los que se ejerzan actos de dominio sobre los respectivos inmuebles”, señala el informe técnico hecho público este jueves tras la conferencia de prensa.

¿Por qué no declaró todos esos bienes?

La Función Pública confirmó que legalmente Bartlett no tiene obligación de reportar todas estas propiedades. La Ley General de Responsabilidades Administrativas señala que un funcionario debe indicar los inmuebles o bienes que estén a nombre de sus hijos cuando son menores de edad o sus dependientes económicos. La investigación, según señaló Sandoval Ballesteros, confirmó que León Manuel y Alejandra Bartlett Álvarez tienen ingresos propios y rinden cuentas al Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Cuestionada sobre si se indagó en la capacidad económica de los hijos para poder tener los bienes y empresas a su nombre, el director general de Denuncias e Investigaciones de la SFP, Efraín Álvarez, reconoció que eso no fue parte de la investigación porque eso excedería las facultades de la Secretaría al ser bienes de particulares y no de funcionarios públicos, por lo que solo corroboraron que están a nombre de ellos y que no reportan beneficios a Bartlett.

¿Qué pasa con los bienes de su pareja?

La Ley también obliga a un funcionario a reportar las propiedades e ingresos a nombre de su esposa o concubina. Sandoval reconoció que Julia Elena Abdalá Lemus es pareja sentimental de Bartlett, algo reconocido públicamente, pero que no hay condiciones legales para que tenga que reportar lo que le pertenece a ella, ya que no se encontró acta de matrimonio que los una, ni hijos, ni que vivan juntos.

“Después de analizar los domicilios de ambos en los últimos cinco años, se advierte que no se encuentran en el supuesto de concubinato, pues no reúnen el requisito de vivir juntos en el mismo inmueble por más de dos años, ni se acreditó que tengan hijos en común. Esto significa que el servidor público no tenía la obligación legal de declarar los bienes propiedad de Julia Abdala Lemus. Con independencia de que conlleven una relación sentimental, no los vincula el concubinato ni el matrimonio”, señala el informe técnico de la Secretaría.

Sin embargo, en los nuevos formatos de declaración patrimonial y de intereses, esa relación afectiva será suficiente para que tenga que considerar sus bienes, a partir de 2020.

¿Qué empresas tienen?

La investigación periodística sobre Bartlett Bienes Raíces señaló que la empresa Cawaret SA de CV funciona como prestanombres del director de la CFE, ya que mediante ella se compró la casa en la que actualmente vive, y que también tiene participación en la empresa Comercial Lebasi SA de CV, sin que las haya reportado en su declaración.

La SFP confirmó que es socio de Lebasi, pero aseguró que sí fue reportado en su declaración patrimonial, como una inversión de capital por 25 millones de pesos, aunque no se mencionaba públicamente el nombre de la empresa.

De Cawaret, Bartlett fue apoderado legal hasta el 5 de noviembre de 2018, cuando le fue revocado el poder que tenía, previo a asumir el cargo de director de la CFE.

¿Ha dado contratos a las empresas de su pareja o hijos?

La respuesta de la SFP es que no.

León Manuel Bartlett Álvarez diruge Cyber Robotics, constituida en 2010 y que ya tiene contratos en el actual gobierno. La investigación encontró 35 contratos, más de los exhibidos por el reportaje periodístico, la mayoría de ellos con hospitales. Por ello, se determinó que no hay conflicto porque ninguno de los acuerdos comerciales tiene que ver con CFE ni con el sector energético.

El hijo de Bartlett también participa en Playa AAK SA de CV, Xibalba Resorts y la Agencia de Publicidad CBW y Asociados, sin que haya beneficio económico en esta administración.

Por su parte, Abdalá Lemus posee la empresa JAL Consultoría Especializada, que ofrece servicios de fibra oscura y ahorro de energía, que según el reportaje fue constituida cuando Bartlett era senador y en 2017 obtuvo contratos por 2.7 millones de pesos.

Sandoval Ballesteros explicó que actualmente aparece en el registro de proveedores de gobierno, pero desde la presente administración no se le ha dado ningún contrato, por lo que no hay conflicto de interés.

Abdalá también tiene participaciones en las empresas Digilogics, la joyería Tidure’s, Modafil y TZ’IKIN, pero no se encontró ninguna relación con el funcionario ni contrataciones que sugieran conflicto de interés.

La SFP informó que recibió en total 33 denuncias y alertas contra Bartlett, la mayoría anónimas, aunque también de políticos como Xóchitl Gálvez y Fernando Belaunzarán, entre el 6 de septiembre y el 1 de octubre. Pero todas ellas, detalló Sandoval, contenían la misma información publicada por Loret de Mola y ninguna traía datos adicionales.

La investigación inició el 9 de septiembre. Fueron realizadas más de 50 diligencias y consultas de información tanto a instancias públicas como a privados, incluyendo los familiares del director de la CFE, además de que el propio Bartlett compareció ante la SFP el pasado 2 de diciembre.

Había tres posibles faltas a investigar: enriquecimiento oculto u ocultamiento de conflicto de interés, que fueron descartados por la veracidad en las declaraciones patrimoniales del funcionario; posible actuación bajo conflicto de interés, rechazada porque no tiene control sobre las empresas involucradas ni la dependencia que dirige les ha otorgado contratos; y tráfico de influencias, que tampoco se observó.

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'El día que le dije a mi novio que era una persona no binaria'

Katje van Loon tuvo la idea de celebrar un Día Internacional de las Personas No Binarias, a mitad de camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre.
14 de julio, 2022
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Hace 10 años, Katje van Loon escribió una publicación en su blog en la que pedía la creación del Día Internacional de las Personas No Binarias el 14 de julio, exactamente a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre. Katje le ha contado a la corresponsal de género e identidad de la BBC, Megha Mohan, por qué es importante que el día se haya convertido en una realidad.

Hay un meme que aparece de vez en cuando sobre un pájaro al que han llamado pingüino toda su vida. Un día, el pájaro se encuentra con un médico que le dice: “No eres un pingüino, eres lo que se llama un cisne“. El cisne se siente aliviado. De repente, toda su vida cobra sentido.

Yo tuve mi momento cisne en 2011, cuando tenía unos 20 años.

Mi abuela acababa de morir y yo estaba en su apartamento organizando sus cosas. Tratando de distraerme, entré en internet y, pasando de un página a otra, me encontré con la entrada en Wikipedia sobre identidades de género.

Fue aquí donde leí por primera vez la definición de “no binario”. En esos párrafos, aprendí sobre personas que no siguen las normas binarias de género, personas que sienten que existen en un espacio intermedio fuera de las definiciones de hombre y mujer.

“Esto soy yo”, pensé. “Soy una persona no binaria. Esto es lo que he sido toda mi vida. Y nunca he tenido las palabras para describirlo”. Empecé a llorar. Sabía que tenía que contárselo a mi novio.

La chica más fuerte

El teatro era mi asignatura favorita en la escuela secundaria. Me gustaba todo, incluso acarrear las cosas pesadas que habíamos utilizado al final de la clase. Me señalaban como la “chica más fuerte de la clase de teatro” cuando me tocaba guardar las piezas pesadas del set junto con los chicos.

Así que allí estaba yo, moviendo atrezzo con los chicos, identificada como diferente a las otras chicas. Pero, extrañamente, esta era de las pocas veces en las que ser diferente era un motivo de orgullo para mí en lugar de una vergüenza.

De alguna manera, yo era como mi madre. La gente decía que mi madre era una mujer “guapa”, y mucho más tarde me di cuenta de que en realidad lo decían como un insulto para referirse a su aparente falta de feminidad.

Era una mujer soltera, abogada y educadora. Ella no era como las otras madres de la escuela. Se sentía tan cómoda arreglando cosas por la casa como cuando enseñaba a sus alumnos o me cuidaba a mí.

Yo era como ella al adoptar roles de género no tradicionales. Pero a diferencia de ella, yo existía en otro lugar. No era solo que no me sintiera “femenina”, o que fuera más alta y más grande y menos femenina. Era algo más que eso: la etiqueta de “mujer” simplemente no me encajaba.

Al crecer en los barrios periféricos de Vancouver, en Canadá, y luego en Hawái, me perdí en libros de fantasía, en mundos ficticios creados por escritores como Ursula K. Le Guin, habitados por personajes sin identidad de género fija.

A los 12 años comencé a escribir, creando mis propios planetas ficticios. Más de una década después pude publicar una versión muy revisada y pulida de estos mundos, la primera de una serie de novelas de ciencia ficción.

En estos imperios creativos, jugué con los roles de género; los personajes oscilaban entre tener características sexuales masculinas o femeninas. Escribir me dio la libertad para imaginar una realidad menos rígida.

Como milenial, crecí en internet. En los chats encontré comunidades de personas que hablaban sobre sexualidad y me declaré bisexual a los 14 años. Primero en internet y luego en el mundo real, las comunidades LGBT me dieron la bienvenida cuando me abrí sobre mi sexualidad, y entonces experimenté un sentimiento de pertenencia.

Expulsada de la comunidad LGTB

Más tarde, cuando tenía 20 años, me enamoré de mi novio, Nathan. Pero esto tuvo un precio. Creo que no hay forma más rápida de ser expulsada de una comunidad LGBT que la de ser una mujer bisexual que sale con un hombre.

La gente te ve como “heterosexual”, alguien que no entiende la lucha, y de repente las conversaciones y los eventos ya no te incluyen. Lo llaman el “bi-borrado”, y es un fenómeno muy real. Dejan de invitarte a cosas. Se crean grupos privados sin ti.

En mi experiencia, las personas todavía entienden la sexualidad de la forma en la que no entienden la identidad de género.

Cuando encontré la página de Wikipedia que explicaba mi identidad no binaria, Nathan fue la primera persona a la que quise contárselo, pero me daba mucho miedo.

Cuando lo vi más tarde ese día, lo dije rápidamente: “Soy una persona no binaria”.

Pausa.

“Entonces, ¿qué es lo que cambia?”, preguntó.

Otra pausa.

Puede que use pronombres diferentes“, respondí. “O que me llame de otra forma a veces”.

Me preguntó si yo era transgénero. ¿Estaba pensando en cambiar físicamente de alguna forma?

Dije que no, que no lo era.

“Está bien, intentaré recordar tus pronombres”, dijo, “pero no soy muy bueno recordando cosas”.

Ambos nos reímos, relajados, y la tensión se disipó. Le expliqué cómo, al crecer, me había sentido mal representada como esta “otra” persona, y que ahora tenía un nombre para describir lo que era, por lo que inmediatamente encajé un poco mejor en mi propia piel.

Nos comprometimos poco después y nos casamos en 2015.

La boda de Katje y Nathan.

Zemekiss Photography

Durante varios años, usé diferentes pronombres en lugar de “ella”. Me gustó especialmente “zie”, que sonaba suave y divertido. Eran términos neutros en cuanto al género que la gente usaba en internet y que no determinaban el sexo de la persona.

Durante un tiempo estuve a favor del pronombre “they” utilizado en singular (en inglés significa tanto “ellos” como “ellas”). Pero a medida que vi su uso florecer y despegar, comenzó a desagradarme, y ahora no lo soporto.

Como escritora, me tomo el lenguaje muy en serio, y he leído varios textos en los que las personas usan el pronombre “they” que me confundieron realmente sobre si se referían a un individuo o a un grupo. Algunos escritores argumentan que Shakespeare solía usar “they”, a lo que respondo: “Muy pocas personas escriben tan bien como Shakespeare”.

Con el tiempo, mi amor de la infancia por la escritura de fantasía se convirtió en una carrera, así como en una salida para mi mundo imaginario fuera de las normas de género.

En mi libro “Stranger Skies” (Cielos más extraños), escribo sobre una diosa que cae de los cielos a un planeta que no obedece las leyes de la física o la biología. Descubre que en ese mundo, el género está programado, se es hombre o mujer, pero el sexo es mutable. Las personas pueden cambiar su cuerpo físico a través de una pequeña ceremonia semirreligiosa. Esto permite que las parejas homosexuales puedan tener hijos biológicos sin intervención médica. Me divierto mucho explorando estos conceptos en mi escritura.

Un año después de identificarme como persona no binaria, escribí una publicación de 153 palabras en mi blog sobre por qué debería haber un Día Internacional de las Personas No Binarias. Dije que debería ser en julio, a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer en marzo y el Día Internacional del Hombre en noviembre. Hubo algunos comentarios en el blog entonces, pero apenas se extendió por internet.

Katje haciendo pompas de jabón

Kam Abbott
Katje pasa ahora menos tiempo en internet.

Lo olvidé hasta varios años después, cuando vi que el Día Internacional de las Personas No Binarias se celebraría oficialmente el 14 de julio, el mismo día que sugerí en mi publicación. Lo iban a celebrar la organización Campaña por los Derechos Humanos, Stonewall, el sitio web del Parlamento de Reino Unido e incluso la web dictionary.com.

La gente citaba las razones que yo había dado para elegir la fecha, pero solo la página de Wikipedia sobre el género no binario mencionó mi blog como inspiración. Esto me molestó. Un pequeño reconocimiento hubiera estado bien.

Cambios

Ahora, las cosas han cambiado en mi vida. Estoy más cómoda conmigo misma. Me importa menos cuando la gente se refiere a mí como mujer o usa el pronombre “ella”.

Solía ​​​​estar muy a favor de tener un tercer marcador de género en las identificaciones, como pasaportes o permisos de conducir, como tienen en Argentina, Australia e India y han propuesto en Sudáfrica. Pero ahora no estoy tan segura. ¿Quiero que los datos de las minorías de género se recopilen en algún lugar al que los gobiernos puedan acceder fácilmente? Definitivamente no. No tengo fe en las burocracias. Puedo entender por qué puede ser importante para algunas personas en ciertos países, pero no lo es para mí.

También paso mucho menos tiempo en internet. No me siento cómoda ni en las páginas conservadoras ni en las liberales. Se fagocitan a sí mismas, a la espera de que la gente diga lo que ellos consideran que no está bien.

Solíamos llamarlo “la cultura de la denuncia“, pero ahora le han crecido más cabezas, es una bestia. Y no ayuda a nadie, y mucho menos a las personas vulnerables que quieren pertenecer a algo pero que saben que pueden ser apartadas en cualquier momento por decir algo incorrecto.

Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Katje van Loon
Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Puedo imaginar lo que puedes estar pensando ahora. Si no quiero ningún nuevo tipo de documento de identidad, y no necesito que respetes mis pronombres preferidos (todavía zie), ¿qué sentido tiene ser no binario? ¿Es importante tener un Día Internacional de las Personas No Binarias?

Sí, lo es.

Podemos sentirnos invisibles en un mundo que aún no ha entendido del todo lo que somos. Así que es bonito tener un día que reconozca nuestra existencia. ¿Tiene que ser un día en el que estemos en las calles marchando? No. Pero sería lindo recibir algunas flores.

Creo que ser llamada persona no binaria es importante a nivel interno. Para mí es importante tener esas palabras para describirme, y saber quién soy me permite estar más cómoda conmigo misma. Quiero que la gente sea feliz como es.

Y si tener un día te ayuda a ser feliz contigo mismo, genial. Ese es el mejor resultado que podría haber esperado de esa publicación de blog que escribí hace 10 años.


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https://www.youtube.com/watch?v=XrmzMT7z3V0

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