Solo se consultó sobre una parte del tren Maya: activistas; gobierno promete más consultas
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Solo se consultó sobre una parte del tren Maya: activistas; gobierno promete más consultas

Los activistas argumentan que la consulta fue una simulación porque no se le dijo a la gente todo lo que implica el tren, que es mucho más que un medio de transporte, es infraestructura inmobiliaria y turística de la que ni siquiera se tienen estudios de impacto.
Cuartoscuro
17 de diciembre, 2019
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“Lo de ayer en Xpujil, Campeche, no fue una asamblea consultiva sobre el proyecto integral del Tren Maya, fue una reunión para recibir solicitudes de los comisarios municipales y ejidales sobre agua, salud, hasta educación. No fue que las comunidades aceptaran, a través de sus autoridades, un proyecto del que saben su impacto real, fue un sí a cambio de obras y prebendas”, asegura Romel González, integrante del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil.

Este fin de semana se realizaron en los cinco estados del país por donde pasará el llamado Tren Maya dos ejercicios paralelos: 15 asambleas regionales consultivas con las autoridades de los pueblos. En estas, a decir del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), encargado de la consulta, lo que resultó fue un consenso por el sí al proyecto. 

El otro ejercicio que se desarrolló fue una consulta ciudadana, en la que se repartieron boletas para que la gente se pronunciara por el sí o por el no al Tren Maya. 

Desde el domingo por la tarde se empezó a difundir información sobre que las comunidades y la gente aceptaban el proyecto. Pero activistas y pobladores señalan que la información que se difundió sobre en tren fue incompleta y sesgada, y que el ejercicio de asambleas y consulta fue una burla.

“Lo que se difundió fue más bien propaganda, en la que se abordaron sólo los supuestos beneficios sin hablar de las afectaciones, que además no se han determinado porque no se han hecho las manifestaciones de impacto ambiental y social, y ni siquiera se conoce todo el proyecto”, explica Rodrigo Llanes, antropólogo e investigador de la UNAM sobre derechos de los pueblos indígenas e integrante de la misión de observación de la consulta del pueblo maya. 

Hugo Aguilar, coordinador del Programa de Derechos Indígenas del INPI, dice que en efecto esos estudios no se han hecho. 

Pero que por eso esta es solo una consulta genérica sobre si el tren va o no va. “Ya después con estos estudios si hay afectación al medio ambiente, a la cultura, se harán las consultas específicas a esas comunidades que tengan impacto”. 

Cuando se le cuestiona por qué entonces se ha difundido este ejercicio como si fuera una consulta absolutamente determinante para hacer el tren maya y todo lo que implica, dice que no es así, que en el protocolo de la consulta se estableció que habrá otras específicas. 

“Si en esas las comunidades afectadas por ciertos impactos dicen no, ese no se va a respetar y ya se verá qué solución se encuentra”, asegura Aguilar. 

Además de que no se conocen por ahora todos los impactos, tampoco se conoce el proyecto completo y lo que implica. Los activistas y pobladores consultados coinciden en que la gente le dijo sí al tren y a las estaciones de este, pero no a lo que abarcarán los llamados polos de desarrollo, en los que se pretende llevar infraestructura de vivienda, hotelera y turística, en general. 

Gabriel Arellano, asesor para el tema de la consulta indígena de Fonatur, admite que este es un proyecto en proceso de construcción, porque es algo muy grande, que abarca mil 480 kilómetros, es decir, admite que no se tiene el proyecto completo y que a la gente se le consultó una parte. 

“Los estudios irán saliendo unos detrás de otros. Hay una concatenación de procesos que dependen unos de otros y vamos avanzando en ese sentido”. 

Aunque asegura que la gente sí tiene información de que esto no es solo un medio de transporte sino un proyecto integral que conlleva inversión inmobiliaria, turística y urbanización. “Se repartieron varios materiales en las asambleas donde se habla de esto y también hubo gente en campo resolviendo dudas”, asegura

Sin embargo, Animal Político tuvo acceso al material que supuestamente se difundió y en ninguno de ellos se especifica con precisión en qué consistirán y qué incluirán los polos de desarrollo, solo se habla de generalidades, como que tendrán una planeación urbana y territorial para mejorar la calidad de vida acercando servicios básicos, médicos y oportunidades laborales. De los posibles impactos de estos no se dice nada. 

Los supuestos beneficios esos sí que se difundieron hasta el momento último de tachar la boleta, señala Pedro Uc, activista yucateco de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya, quien horas después de hablar con Animal Político, recibió una amenaza de muerte por su defensa de la tierra y el territorio. 

“Se hizo una mezcla muy rara. Este fin de semana hubo en algunos lugares asambleas consultivas con las autoridades de los pueblos, y también una supuesta consulta ciudadana. Pero las boletas no estaban ni numeradas y en la parte de atrás venían enlístalos, de forma general, solo los supuestos beneficios del tren, de los impactos negativos nada”. 

Eso es verdad, en la parte frontal de la boleta que se entregó a los ciudadanos, que en efecto no está numerada, hay una leyenda que pide a los votantes leer al reverso para informarse antes de emitir su opinión. 

Pero solo se mencionaban las bondades del proyecto, como la población beneficiada: 12 millones de habitantes de los cinco estados y la llegada de 17 millones de turistas al año, que se respetará la selva y el medio ambiente, habrá miles de puestos de trabajo, se reducirán los costos del transporte y habrá ingresos por pasajeros de 15.7 millones de pesos al día. 

De los riesgos de desabasto de agua, del que advierten investigadores y activistas, sobre todo en el tramo de Bacalar-Calakmul donde esto ya es un problema no se habla. Ni tampoco sobre cuántas comunidades podrían ser reubicadas y bajo qué figura, por ejemplo, o los efectos reales al medio ambiente por la construcción de infraestructura y la llegada de los miles de turistas que se esperan en los llamados polos de desarrollo. 

Cortesía: representante de la comunidad de Xul-ha

De hecho, Marco Jerico Nava, del Consejo Bioregional de Bacalar dice que el colectivo asistió como observadores a la asamblea que se hizo en Xul-ha , en el municipio de Othon P. Blanco, donde realizaron seis entrevista a las autoridades de las comunidades indígenas que dieron el sí al proyecto. 

“Por las repuestas nos dimos cuenta que la gente no tiene idea de qué serán exactamente los polos de desarrollo, ni tampoco saben acerca del modelo que el gobierno federal promoverá para llevar inversión a la zona, FIBRA (Fideicomisos para Infraestructura y Bienes Raíces), en los que participarán inversionistas privados en supuesta sociedad con los ejidatarios”. 

Además del desconocimiento de la información completa del proyecto, una de las cosas más graves de la consulta, coinciden los entrevistados, es el intercambio de obras y servicios, que deberían ser un derecho de las comunidades, a cambio de aceptar el Tren Maya. 

Eso de que se está cambiando el sí de la gente por prebendas es una interpretación de los activistas, ataja el funcionario del INPI, “esto es un proyecto de desarrollo y el desarrollo tiene una visión integral por lo tanto es procedente que las autoridades planten que se contemple el desarrollo social, económico, pero nada se está condicionado al sí”.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2020
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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