En esta temporada vacacional conoce tus derechos al viajar en avión
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Cuartoscuro Archivo

En esta temporada vacacional conoce tus derechos al viajar en avión

Al viajar pueden ocurrir todo tipo de imprevistos, por eso más vale conocer tus derechos como pasajero y algunas restricciones al abordar un avión.
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28 de diciembre, 2019
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¿Te cancelaron un viaje? ¿La aerolínea perdió tu maleta? ¿Pueden cobrarme por llevar mucho equipaje? En esta nota te hablaremos sobre algunos puntos de la Ley de Aviación Civil para que sepas cuáles son tus derechos al comprar un pasaje de abordar, en cualquier parte del territorio mexicano. 

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) informó que de enero a julio de 2019 recibió  1,677 quejas contra el sector de aerolíneas, de las cuales el 78% han sido conciliadas.

La dependencia señaló que entre las aerolíneas con más quejas se encuentran Aeromexico, Volaris, Interjet, Viva Aerobús y Transportes Aeromar, aunque no detalló cifras sobre cada una de ellas. Los principales motivos de reclamación son cancelaciones, demoras y retrasos de vuelos, cobros o cargos indebidos, así como por pérdida o deterioro de equipaje.

Avisos a tiempo

Las aerolíneas están obligadas a informar a los pasajeros cuando se produzcan cambios en el itinerario de los vuelos, o cualquier otra circunstancia que pueda afectar al servicio contratado.

Los avisos se deben realizar vía telefónica, por correo electrónico, a través de mensajes de texto o por cualquier otro medio electrónico.

Los avisos deben realizarse con al menos 24 horas de anticipación a la salida programada.

En caso de que los cambios ocurran dentro de las 24 horas previas a la salida programada, la aerolínea deberá informarte en cuanto tenga la certeza de que dichos cambios son inevitables.

Sanciones por retraso

Si las aerolíneas presentan un retraso en la hora de salida y la causa es atribuible a las empresas, los pasajeros serán compensados a través de descuentos para vuelos en el futuro hacia el destino contratado o alimentos y bebidas.

Cuando la demora sea superior a una hora, se compensará conforme las políticas de compensación de cada empresa, mismas que deben incluir como mínimo, descuentos para vuelos en fecha posterior hacia el destino contratado y/o alimentos y bebidas.

Si pasas las dos horas y tu vuelo no sale, entonces  los descuentos incluidos en las políticas de compensación no podrán ser menores al 7.5% del precio del boleto.

Si la demora es mayor a cuatro horas o hubo una cancelación, y la aerolínea es responsable, el pasajero tiene tres opciones:

a) El reintegro del precio del boleto o la parte no realizada del viaje, más una indemnización no inferior al 25% del precio del boleto o de la parte no realizada del viaje.

b) Transporte sustituto en el primer vuelo disponible, alimentos y, en su caso, alojamiento y transporte terrestre desde y hacia el aeropuerto.

c) Transporte en fecha posterior al mismo destino y una indemnización no inferior al 25% del precio del boleto o de la parte no realizada del viaje.

Si quieres conocer las políticas de compensación de cada aerolínea puedes consultarlas aquí. 

¿Y si la aerolínea cancela mi vuelo? 

En este caso, el pasajero podrá elegir que la aerolínea le reintegre el precio del boleto o que le proporcione transporte sustituto en el primer vuelo disponible, además de ofrecerle, como mínimo y sin cargo, acceso a llamadas telefónicas y envío de correos electrónicos; alimentos de conformidad con el tiempo de espera hasta el embarque en otro vuelo; alojamiento en hotel del aeropuerto o de la ciudad cuando se requiera pernocta y, en este último caso, transporte terrestre desde y hacia el aeropuerto. Si lo prefiere, el pasajero podrá solicitar una nueva fecha de vuelo.

En caso de elegir el reembolso o una nueva fecha de vuelo, “el concesionario deberá cubrir, además, una indemnización al pasajero afectado que no será inferior al veinticinco por ciento del precio del boleto o de la parte no realizada del viaje”.

Además, “si por caso fortuito o fuerza mayor, la aeronave debe realizar un aterrizaje en un lugar distinto al de destino, el concesionario o permisionario deberá trasladar al pasajero por los medios de transporte más rápidos disponibles hasta el lugar de destino”.

¿Y si  ya no quiero volar? 

Cualquier pasajero podrá solicitar la devolución del dinero que pagó por el boleto de avión, en caso de que decida no efectuar el viaje, siempre y cuando comunique a la aerolínea 24 horas contadas a partir de la hora de la compra del boleto. Pasado este plazo la aerolínea determinará las condiciones de la cancelación.

¿Dañaron o perdieron tu equipaje?

“Por destrucción o avería del equipaje de mano, el pasajero debe ser indemnizado con $6,759 pesos (80 UMA) y por pérdida o avería de equipaje facturado $12,673 pesos (150 UMA)”, indicó Profeco (las cifras son vigentes en 2019, de acuerdo con la UMA).

Pasajeros con discapacidad

Tendrán derecho a ser transportados sin condiciones y sin cargos adicionales por transportar instrumentos inherentes a su condición. Las aerolíneas deberán establecer los mecanismos para garantizar el transporte de estas personas conforme a las medidas de seguridad operacional. En vuelos internacionales, los lineamientos serán los fijados de conformidad con los tratados.

Bebés de hasta dos años viajan gratis

Los pasajeros mayores de edad pueden, sin pago de ninguna tarifa, llevar a un menor de dos años a su cuidado sin derecho a asiento y sin derecho a franquicia de equipaje, por lo que la aerolínea está obligada a expedir sin costo alguno a favor del bebé el boleto y pase de abordar correspondiente. Únicamente en este caso, el pasajero podrá transportar sin cargo adicional una carriola.

¿Cuánto debe pesar mi maleta?

Sin importar si se trata de un vuelo nacional o internacional, cada pasajero podrá transportar como mínimo y sin cargo alguno, 25 kilos de equipaje cuando los vuelos se realicen en aeronaves con capacidad para veinte pasajeros o más, pero, en caso de que la aeronave sea de menor capacidad, los pasajeros pueden llevar equipaje de 15 kilos.

En ambos casos, los pasajeros están obligados a acatar las indicaciones de la aerolínea en cuanto al número de piezas y restricciones de volumen. El exceso de equipaje debe ser transportado de acuerdo con la capacidad disponible de la aeronave y la aerolínea tiene derecho a solicitarte un pago adicional.

En el caso del equipaje de mano, los pasajeros podrán llevar en cabina hasta dos piezas de hasta 55 centímetros de largo por 40 centímetros de ancho por 25 centímetros de alto, y el peso de ambas no deberá exceder los 10 kilogramos.

Si no estás seguro de que tu maleta tiene el peso adecuado, puedes comprobarlo en las Básculas del Consumidor, ubicadas en los módulos de asesoría e información permanentes del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Compensación por sobreventa

Cuando las aerolíneas sobrevendan un vuelo, las empresas están obligadas a solicitar voluntarios que renuncien a viajar a cambio de beneficios que se acuerden directamente con los pasajeros. Tendrán prioridad para abordar en sustitución de los voluntarios las personas con alguna discapacidad, las personas adultas mayores, los menores no acompañados y las mujeres embarazadas.

También debes saber que las indemnizaciones previstas se deben cubrir en un periodo máximo de 10 días naturales posteriores a su reclamación, salvo las compensaciones de alimentos y hospedaje que deberán ser cubiertas al momento.

No olvides llegar a tiempo 

Es importante que llegues a tiempo al aeropuerto y documentes con anticipación tu equipaje. Recuerda que no puedes transportar explosivos, disolventes, pegamentos y cargas para encendedores, mucho menos armas de fuego. Antes de hacer tu maleta te recomendamos que revises a detalle la lista de restricciones para que no tengas que dejar tus objetos en el aeropuerto.

Ante un problema, acércate a la Profeco

Si tienes algún problema con tu vuelo te puedes acercar a los módulos de asesoría e información ubicados en las terminales 1, local 53 y 2, sala K del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

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Así lucha el COVID contra las vacunas para intentar escapar de ellas

El virus lucha constantemente contra las vacunas para intentar escapar de ellas. Sin embargo, nuestros linfocitos B productores de anticuerpos también pueden “mutar” para hacerle frente.
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20 de julio, 2021
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Las variantes de SARS-CoV-2 y su contagiosidad están causando una gran atención mediática en las últimas semanas.

A medida que ha ido pasando el tiempo, el virus ha ido cambiando. Ha introducido mutaciones puntuales en su secuencia génica, muchas de las cuales se traducen en cambios de aminoácidos de sus proteínas.

Con estos cambios, el virus adquiere ventajas evolutivas en el proceso de adaptación a nuestras células y organismos, que son el medio en el que se replica.

Este proceso de adaptación no implica necesariamente una mayor virulencia, pero si avances en mejorar la unión al receptor, una optimización de su replicación, la producción más efectiva de partículas virales y su transmisión, la modulación de la patología o, eventualmente, el escape parcial de alguno de los mecanismos inmunes.

Cuando no teníamos vacunas, el virus campaba a sus anchas

Uno de los mecanismos inmunes más importantes frente a la infección es la producción de anticuerpos por parte de los linfocitos B y su capacidad de reconocer y neutralizar al virus.

Hasta el comienzo de la campaña de vacunación, cada vez que el SARS-CoV-2 infectaba a alguien, se encontraba con el reto de superar las distintas barreras del hospedador infectado.

Pero si el individuo no había contagiado previamente, había pocas posibilidades de que el virus se encontrase con algún anticuerpo que le reconociese.

De esta forma, en cada infección, las mutaciones que el virus pudiera generar iban a ser seleccionadas e incorporadas en las nuevas partículas virales en la medida en la que supusieran ventajas evolutivas independientes del escape de los anticuerpos.

Pero cuando se encuentra con personas vacunadas, el escenario cambia.

Un trabajador sanitario muestra ampollas que contienen la vacuna Sinovac contra la Covid-19 hecha por Biopharma en Indonesia el 22 de junio de 2021.
EPA

Sin vacunas el virus campaba a sus anchas

Un obstáculo en el camino: las vacunas

La evolución en general, y la de los virus en particular, está determinada por las condiciones reproductivas en un determinado medio.

En virología existe un concepto denominado “viral fitness”, que podría ser traducido como aptitud viral, que determina la selección de aquellas partículas virales que introducen cambios para replicarse y transmitirse de forma más efectiva.

En otras palabras, se seleccionan virus más aptos al contexto de infección con el que se van encontrando.

Cuando el virus se encuentra a más personas con inmunidad, se ve obligado a enfrentarse a las defensas con las que antes no se encontraba, además de tener que competir entre sí con otras variantes.

De esta forma, las variantes que “ganarán” serán aquellas que tengan una ventaja sobre variantes previas, no preparadas para ese nuevo escenario inmune.

Por tanto, las variantes que escapen del efecto de las vacunas serían, en teoría, las que se impondrían sobre otras. En este escenario, las vacunas dejarían de funcionar a medio o largo plazo.

Fortaleza de las vacunas

Esta situación, que pudiera parecer descorazonadora en cuanto al papel de las vacunas en la pandemia, esconde un paradigma que juega en contra del virus.

Ya conocemos la capacidad de los anticuerpos neutralizantes de bloquear la unión de la proteína S del virus a la célula hospedadora. Al prevenir esta unión, el virus no nos llega a infectar.

Para escapar de esto, una estrategia que podría utilizar una nueva variante del virus sería cambiar la región de esta proteína S donde se unen estos anticuerpos para así no ser neutralizada.

Sin embargo, estos cambios que parecieran una ventaja para el virus suponen también un coste.

Al situarse los cambios en la misma zona empleada por la proteína S para unirse al receptor celular, podría empeorar su unión al receptor y reducir, a su vez, su capacidad infectiva.

Los virus tratan de solventar este paradigma de “lo que se gana por lo que se pierde” con mutaciones que afecten mínimamente a su capacidad infectiva y replicativa y que, al mismo tiempo, sean capaces de evadir parcialmente las defensas del organismo.

Como resultado de esta continua adaptación, el virus cambia parcialmente algunas de sus proteínas más inmunogénicas, como la proteína S, en un proceso denominado deriva antigénica.

Los virus de la gripe son uno de los más estudiados en cuanto al proceso de deriva antigénica.

Esta es la fuerza responsable de la aparición de nuevas cepas que circulan cada año y que obligan a reformular la estrategia vacunal frente a la gripe.

Pero a pesar de estos cambios, las nuevas cepas gripales no evaden completamente la capacidad de luchar frente a la infección de una persona inmunizada peviamente.

¿Y si nuestros anticuerpos se adaptasen a las nuevas mutaciones?

La adaptación a las condiciones cambiantes no solamente ocurre en el lado del virus.

Nuestros linfocitos B productores de anticuerpos pueden sufrir también un proceso de adaptación denominado hipermutación somática, que se deteriora con la edad.

De esta forma, los linfocitos B productores de anticuerpos frente al virus también pueden “mutar” para mejorar la capacidad de unirse a las proteínas del virus y neutralizarlos.

Esta mejora de los anticuerpos permitiría adaptarse a los cambios de las variantes.

El escenario cambiante de la lucha entre virus y hospedador se juega a dos bandas. El virus tiene que evolucionar y adaptarse continuamente a la situación inmune cambiante o, de lo contrario, extinguirse.

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Quizás esta continua adaptación recuerde a situación en la novela de Lewis Carroll “Alicia a través del espejo”, donde los habitantes del país de la Reina Roja deben correr lo más rápido posible, solo para permanecer donde están.

Justamente por eso, la continua evolución de los virus en condiciones cambiantes se denomina (debido a su similitud), “efecto de la Reina Roja”. Es decir, cambiar para tratar seguir en el mismo sitio.

*Estanislao Nistal Villán, es virólogo y profesor de microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo. Este artículo apareció originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión orginal aquí.


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