"No tenía que mandar ese mensaje, me equivoqué": Karen habla de lo ocurrido
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"No tenía que mandar ese mensaje, me equivoqué": Karen habla de lo ocurrido

Karen aceptó que cometió un error y pidió una disculpa a todas las personas que se movilizaron para encontrarla.
Foro TV
6 de diciembre, 2019
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Karen Espíndola ofreció una entrevista para pedir disculpas y agradecer a todas las personas que se movilizaron para encontrarla, luego de que su familia la reportara como desaparecida.

“Me siento triste, enojada conmigo misma por lo sucedido, me equivoqué no fue la forma de hacer las cosas, jamas imagine que se iba a salir de las manos, no pensé en las consecuencias”, comentó Karen para Foro TV.

Al ser cuestionada por lo que sucedió el martes, Karen contó que salió de la casa de sus padres hacia Reforma alrededor de las 12 del día para dejar unos documentos en el trabajo.

Después regresó en Metro y aproximadamente a las 3 de la tarde tomó un taxi en la estación General Anaya para dirigirse al bar Kalimocho, muy cerca de su casa, donde se encontró con amigas y amigos.

Lee más: Videos muestran a Karen en otro lugar y no en un taxi como dijo

“El mensaje lo mandé estando en el bar como a las 8 de la noche (…) decidí mandárselo a mi mamá para quedarme más tiempo, no tenía que mandar ese mensaje, me equivoqué (…) Lo mandé, no lo pensé, no pensé en las consecuencias y apagué el teléfono (…) No me imaginé que todo esto se saldría de control”, declaró.

Karen permaneció en el lugar hasta la madrugada cuando todos decidieron retirarse e ir a la casa de un amigo, donde siguieron conviviendo.

Señaló que sólo se difundió una parte del video, cuando se le ve con dos amigos, pero que no sólo estaba con hombres sino también estaban sus amigas.

“No salgo solo con una sola persona, sino también con mi amiga y amigos (…) todos nos vamos a la casa de mi amigo y ahí nos quedamos”, agregó.

Durante las siguientes horas Karen estuvo en esa casa con sus amigos sin prender su celular.

Alrededor de las 10 de la mañana del miércoles uno de sus amigos se percató del movimiento generado en redes sociales por su presunta desaparición, momento en el que ella decidió regresar a su casa.

“Sentí horrible, entré en pánico, no sabía que hacer y me fui yo sola para no meter a mis amigos en problemas”, agregó.

Al salir de la casa de sus amigos, Karen caminó hasta llegar a una base de taxis donde ninguna unidad la quiso llevar a casa ya que en el recorrido ella tiró su bolso donde llevaba su dinero y su celular. Recorrió unas cuadras más hasta que un taxi se detuvo para recogerla.

Entonces, “ya tenía todo encima, no sabia qué hacer, no sabía si mentir o decir la verdad”. Al llegar a su casa Karen fue recibida por su tía y su primo ya que sus padres y hermano se encontraban con las autoridades. “No tenía cara para verlos, mi papá está enfermo y no pensé en eso”.

Lee: No hubo delito contra Karen Espíndola, PGJCDMX cierra el caso

Al enterarse de lo que sucedió en realidad, sus familiares le reclamaron por la mentira.

“Quiero pedirles perdón a todas las personas que se preocuparon e hicieron todo esto posible (…) fue algo que yo hice mal, que no estuvo bien y quizá todo el mundo está enojado conmigo porque no fue la forma (…) porque entre todos se hizo algo y no fue cierto”, agregó.

Para finalizar, Karen pidió que cesen los ataques contra sus familiares en redes sociales, “yo tengo que aguantarlo, pero mi familia  no, ellos son los más afectados y eso me duele mucho porque gracias a que ellos se movieron pasó todo esto aunque haya sido algo malo, pero ellos lo hicieron por amor”. 

Con información de Foro TV.

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Tanya Dalton

Cómo reducir el estrés en la pandemia de COVID en 3 simples pasos

La demanda de atenciones relacionadas con la salud mental han aumentado durante los meses en que la COVID-19 se ha propagado por el mundo. ¿Cómo enfrentar los altos niveles de estrés y ansiedad que provoca la pandemia? Esta es una de las herramientas que puede ayudarte.
Tanya Dalton
19 de noviembre, 2020
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La pandemia de COVID-19 ha dejado ya más de 40 millones de personas infectadas en el mundo y más de un millón de víctimas fatales.

Quienes no han sido afectados de manera directa por el virus, probablemente han tenido que hacer cambios en su vida para adaptarse a las presiones familiares, económicas o laborales que la pandemia ha impuesto en un contexto de incertidumbre.

Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 130 países, la demanda de consultas relacionadas con problemas de salud mental se ha incrementado, mientras que los sistemas de salud no dan abasto para responder a esos requerimientos.

Los especialistas hablan de una “crisis de salud mental sin precedentes”, donde una de las causas son los altos niveles de estrés.

Tanya Dalton, consultora especializada en productividad laboral, fundadora de la firma estadounidense Inkwell Press y autora de The Joy of Missing Out (“La alegría de perderse las cosas”), se ha especializado en el trabajo con mujeres.

En estos meses le ha tocado ver cómo muchas de ellas han aumentado su autoexigencia para responder a las demandas del trabajo y de su vida familiar, particularmente aquellas que suelen ser perfeccionistas y que, por ese motivo,no se permiten fallar.

“Tenemos que ser agresivamente imperfectos”, dice Dalton en diálogo con BBC Mundo, refiriéndose a la urgente necesidad de aceptar la imperfección como parte de nuestras vidas de una manera frontal.

No basta, explica, con bajar las revoluciones y reducir el número de tareas. Lo que se requiere es un profundo cambio de mentalidad que permita aceptar la imperfección en nuestras vidas como algo natural.

Una ilustración con personas usando mascarillas

Getty
“Está bien sentirse vulnerables”, argumenta Dalton.

Y ahora, en tiempos de pandemia, es el mejor momento para hacerlo. “Está bien sentirse vulnerable porque todos nos estamos sintiendo de esa manera”.

“En todos mis años de experiencia, he visto cómo ese cambio de mentalidad las ayuda enormemente en el trabajo y en sus vidas”, señala.

Estos son tres simples pasos para ser agresivamente imperfectos y bajar los niveles de estrés, según la consultora.

1. Priorizar lo que es importante y urgente

Se trata de identificar las tareas que nos llevan hacia objetivos a largo plazo y que tienen una fecha límite apremiante.

Para eso, hay que ponerlas en la parte superior de una listay darles máxima prioridad.

El problema es que cuando las personas están corriendo contra el reloj, no queda espacio para innovar o para encontrar soluciones creativas. Ahí es donde entra el segundo nivel.

2. Desarrollar lo que es importante, pero no urgente

En el segundo nivel están las actividades que nos acercan a nuestros objetivos finales porque se centran en la planificación futura y la superación personal, pero no tienen una fecha límite inminente.

Y precisamente porque no tienen un plazo a cumplir de manera urgente, es muy fácil que desaparezcan completamente del radar.

Es importante dejarles un espacio, dice Dalton, porque se trata de las actividades y proyectos que eventualmente aumentarán las posibilidades de un mejor desempeño laboral y personal.

3. Adaptarse (dejando de lado las cosas sin importancia)

En el tercer nivel entran las cosas sin mayor importancia, que no ayudan a alcanzar las metas a largo plazo pero que hacen muchísimo ruido.

Por ejemplo, cualquier tarea cotidiana del hogar como lavar los platos. O cumplir con un compromiso extralaboral simplemente porque nos sentimos obligados a hacerlo.

Una ilustración que muestra a una mujer sentada en posición de yoga frente a un reloj

BBC
Dalton plantea que es necesario priorizar las tareas partiendo por las cosas que son importantes y urgentes al mismo tiempo.

Por eso, hay ocasiones en que hay que decir que no. “No pasa nada si la cocina es un desastre”, apunta Dalton. Si se tiene que hacer más tarde o incluso mañana… tendrá que quedar para después.

Lo bueno de hacer una lista de cuestiones importantes, agrega, es que dejamos de desperdiciar energía pensando en qué viene a continuación y, en cambio, trabajamos por prioridades.

“Centrarse en nuestras prioridades es lo que separa a los ocupados de los verdaderamente productivos”, apunta.

“Pasé años sintiendo que todos los días se quedaban cortos. Finalmente me desperté y me di cuenta de que no existe lo perfecto”.

“Es hora de liberarse”, concluye.


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https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

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