Las fallas en el caso de Rosario Robles y que no fueron suficientes para su liberación
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Las fallas en el caso de Rosario Robles y que no fueron suficientes para su liberación

Aunque la magistrada reconoció que hubo fallas en la decisión de Delgadillo Padierna de mandar a prisión preventiva a Rosario Robles, ratificó la medida.
Cuartoscuro
18 de diciembre, 2019
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Rosario Robles, extitular de Sedesol y de la Sedatu, continuará en prisión preventiva al menos hasta el próximo mes de febrero de 2020, cuando está previsto que tenga lugar la próxima audiencia intermedia de su caso, en la que el juez de la causa, Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, decidirá si hay elementos suficientes para llevarla a la fase de juicio por su imputación en el caso de La Estafa Maestra.

Sin embargo, este miércoles una magistrada, Isabel Cristina Porras Odriozola, señaló en una resolución que en la decisión que tomó en agosto pasado el juez Delgadillo Padierna de decretar prisión preventiva a Rosario Robles hubo incongruencias, y violaciones a los derechos humanos, a la presunción de inocencia, y al debido proceso legal.

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No obstante, la magistrada no revocó la prisión preventiva, ni la modificó por otra medida más leve, como la prisión domiciliaria, sino que únicamente pidió a la defensa de Robles que acuda de nuevo ante el juez Delgadillo Padierna para solicitarle que revise su decisión. 

Esta respuesta dejó inconforme al abogado de la exfuncionaria federal, quien dijo a Animal Político que interpondrán un amparo contra la decisión de la magistrada. 

“Motivo de viaje de Rosario por Europa es intrascendente”

Ahora bien, ¿cuáles son las principales fallas que señaló la magistrada en la decisión de Delgadillo Padierna de mandar a prisión preventiva a Rosario Robles? 

Uno de los puntos analizados es el de si Rosario Robles y su equipo de abogados mintieron sobre cuál fue el motivo de la estancia en Europa de la exfuncionaria con su hija Mariana Moguel, al momento de la notificación para que compareciera ante la justicia mexicana. 

Sobre este punto, la Fiscalía acusó que los abogados dijeron que Rosario estaba en un curso en Costa Rica, y que la exfuncionaria dijo que estaba de vacaciones en Europa, por lo que existía la intención de mentir a la autoridad; argumento que fue tomado en cuenta por Delgadillo Padierna para decretar la prisión preventiva.

Sin embargo, de acuerdo con el documento de la resolución, relativo a la toca 385/2019-NS, la magistrada Isabel Porras apuntó que “no existe razón fundada” para determinar que Rosario Robles mintió sobre este punto, y señaló que la inconsistencia en las versiones de su defensa pudo ser “originada por confusión y no por mala fe”. 

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De hecho, la magistrada resaltó que el juez Delgadillo Padierna no tomó en cuenta que Rosario Robles regresó de Europa para estar presente en la audiencia de manera voluntaria, lo que denota la “buena fe procesal y el ánimo de formar parte del proceso iniciado” de la exsecretaria de Sedesol.

“(Rosario Robles) interrumpió su estadía fuera del país con motivo único de presentarse ante la autoridad judicial, principio suficiente que justifica negar la prisión preventiva solicitada por la Fiscalía”, concluyó la magistrada, que, además, añadió que el motivo del viaje de Rosario Robles a Europa “es ajeno e intrascendente para efectos de la Litis”. 

Licencia de manejo, de “veracidad cuestionable”

Otro punto clave es el del domicilio de la exfuncionaria. Sobre esto, cabe recordar que Rosario Robles ha mantenido que, si bien rentó un inmueble en paseo de la Reforma cuando era titular de Sedesol, su único domicilio siempre ha sido uno ubicado en la colonia Los Reyes, en la alcaldía Coyoacán. 

Sin embargo, la Fiscalía también la acusó de mentir en este caso, al aportar una licencia de manejo con una dirección diferente en la calle Tennyson de la alcaldía Álvaro Obregón. Argumento que también fue tomado en cuenta por el juez Delgadillo Padierna, como un elemento más del posible riesgo de fuga de la exfuncionaria. 

Sobre los posibles diferentes domicilios, la magistrada Isabel Porras dijo que la licencia de manejo presentada por la Fiscalía como prueba es de una “veracidad cuestionable”, en consonancia con lo dicho por la defensa de Robles, quien denunció penalmente a la Fiscalía por uso de documentación falsa. 

Y, además, añadió que, incluso en el caso de que fuera verdadera y, en efecto, Rosario Robles tuviera dos domicilios, tampoco sería motivo suficiente para decretar la prisión preventiva. 

“En el supuesto, sin conceder, que la información (de la licencia) fuera veraz, la discrepancia del domicilio informado y el obtenido del documento allegado por la Fiscalía, para el trámite administrativo de licencia, no necesariamente conduce a la falsedad de aquél, desde luego, es insuficiente para justificar la imposición de la medida cautelar, pues es posible que una misma persona tenga más de un domicilio; además, es conocido que es práctica común señalar diversos domicilios para el trámite de cuestiones administrativas”, apuntó la magistrada. 

“Infundado”, el riesgo de fuga

Otro factor que fue tomado en cuenta por el juez Delgadillo Padierna como un posible riesgo de fuga es que Rosario Robles no estaba localizable en su domicilio al momento de que la Policía Federal Ministerial fue a buscarla para notificarla. 

Pero la magistrada consideró lo anterior improcedente, puesto que estaba suficientemente acreditado que la exfuncionaria estaba de viaje cuando los policías se apersonaron en su domicilio. 

Además, consideró que el hecho de que una persona no esté en su domicilio al momento de ser buscado no significa que esa persona no tenga ahí su residencia habitual, “pues existe la imposibilidad real y material, por razones distintas de vida ordinaria, de que una persona se encuentre en todo momento en el mismo lugar”. 

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Por ello, consideró que el juez Delgadillo Padierna “concluyó con desacierto” que desconociera la residencia habitual reportada por Rosario Robles, y que presumiera el riesgo de fuga derivado “de la supuesta falsedad del domicilio”. 

Por otra parte, la Fiscalía señaló que Rosario Robles, en su carácter de exsecretaria de dos Secretarías de Gobierno federales, como Sedesol y Sedatu, tiene los recursos económicos suficientes, y el apoyo de funcionarios y exfuncionarios que formarían una “red”, para poder escapar o mantenerse oculta ante la acción de la justicia. Argumento que también fue tomado en cuenta por Delgadillo Padierna. 

Sin embargo, la magistrada consideró la decisión del juzgador como “infundada y carente de dato de prueba que lo corrobore”, e incluso la calificó como “discriminatoria”. 

“El ejercicio de cargos públicos no es razón suficiente para imponer una categoría diferenciada, lo que atenta contra la dignidad humana”, subrayó la magistrada. 

“Derechos humanos vulnerados”

Y una última falla que señaló la magistrada Isabel Porras es que, si bien en la primera audiencia de Rosario Robles la Fiscalía no pidió como medida cautelar la prisión preventiva, en la continuación de la audiencia, el 8 de agosto, el juez sí decretó la prisión preventiva, lo cual consideró como contradictorio. 

“Sobre un mismo tópico, el juzgador emitió dos resoluciones que son contradictorias; primero, exentó a la imputada de su procedencia y luego, impuso aquella de mayor lesividad, que implicó restringirla de su libertad. Lo que vulneró sus derechos humanos de tutela judicial efectiva, debido proceso legal y presunción de inocencia”, apuntó la magistrada. 

Tras darse a conocer esta resolución, y luego de que la magistrada no revocara la prisión preventiva a pesar de las fallas, la defensa de Robles señaló en un comunicado que la resolución “confirma que el caso contra la exfuncionaria se trata de un juicio de estado, una venganza política que se aleja de cualquier límite jurídico”.

Esta es la sentencia completa.

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El épico viaje de un grupo de estudiantes en un autobús viejo más allá de la Cortina de Hierro

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este. Se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.
24 de octubre, 2020
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The gang in front of the bus in Pisa

1968 CRD253 Group
De Escocia a Estambul vía Pisa.

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este.

Patrocinado por dos fabricantes de whisky escocés, se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.

El autobús era un antiguo AEC Regent MkII de Reading Transport Corporation, un modelo que ahora tiene su propia página de Wikipedia y un público fiel.

Luego de servir por mucho tiempo al público, el autobús estaba estacionado con una variedad de reliquias desechadas afuera de un garaje en Spittalfield, una pequeña ciudad al norte de Perth, en Escocia.

Ian Jack y su amigo Dave Stickland tenían vagos planes para algún tipo de viaje de verano.

Pasando por delante del garaje un día de mayo de 1968, los estudiantes vieron los autobuses y, por capricho, se detuvieron para preguntar el precio de los un piso.

Costaban unos US$520, increíblemente caros.

Pero, justo cuando se iban, el dueño del garaje los llamó y les ofreció uno de dos pisos, con menos demanda, por la mitad del precio.

Comprar un vehículo tan grande era “una idea ridícula”, por lo que declinaron y se fueron, dice Ian.

“Pero luego regresamos a la universidad y se corrió la voz y, de repente, la gente quiso darme algo de dinero para comprarlo”.

El viaje

El viaje estaba en marcha. La joya de la ingeniería británica construida en Southall estaba a punto de encontrarse con la Europa continental.

Quitaron los asientos para dar espacio a los colchones donados por su universidad, St Andrews.

Compraron trozos de alfombra, y Wendy Scott, una de las doce compañeras de viaje, hizo cortinas para la cubierta superior, tanto para las ventanas como para colgarlas en los dormitorios, para dar a las cinco estudiantes a bordo algo de privacidad.

Map of the entire route

Google
No había Google Maps en 1968.

Los arreglos para dormir eran algo en lo que la prensa local estaba particularmente interesada.

Instalaron una pequeña cocina y armaron una ducha improvisada con agua calentada por el sistema de enfriamiento del motor del autobús.

No había retrete, solo una pila de papel higiénico y la aceptación de que cualquier llamada de la naturaleza tendría que ser respondida al aire libre.

Intentamos que fuera cómodo“, dice Wendy, que ahora vive en Newcastle.

Bus parked near Hagia Sophia museum and the Blue Mosque in Istanbul

1968 CRD253 Group
Durante la estancia en Estambul, cerca de Santa Sofía.

“Tratamos de hacerlo habitable, porque sabíamos que íbamos a tener que dormir allí. Ya sabes, no hoteles ni nada. Tendríamos que dormir en este autobús durante 10 semanas”, agrega.

A veces dormían afuera si el clima lo permitía.

“Te despertabas por la mañana en la parte superior del bus, mirabas hacia abajo y allí estaba Ian, tocando la flauta, la gaita Absolutamente maravilloso. ¿Qué más quieres en esta vida?”, dice Wendy.

El camino

No es fácil precisar exactamente cuántos eran en total. Wendy recuerda 13, Ian piensa que 15.

Pero poco importa, ya que tenían la costumbre de recoger gente en el camino, por lo que su número fluctuaba constantemente.

Un soldado estadounidense, de vacaciones en Múnich, estaba tan atraído por el autobús que subió con su bicicleta y se quedó.

Un par de austriacos se unieron a ellos en Viena y no se fueron durante un mes. Uno, Klem, resultó ser chef y hábil en la “cocina” en la parte trasera del autobús, con su pequeña cocina de gas.

“Tuvimos mejillones y pollos… Ah, tuvimos comidas maravillosas”, dice Wendy, con melancólica.

Wendy Scott lying on a mattress on the beach by the Black Sea

1968 CRD253 Group
Wendy escribió un diario durante el viaje.

Recogieron los mejillones directamente del mar. Las gallinas, compradas vivas en un mercado, se volvieron locas en el autobús.

Dos días antes de llegar a Roma, Klem compró unos caracoles como regalo para su madre y los guardó en un gran cubo. A la mañana siguiente estaban por todas partes.

En Cluj, en el norte de Rumania, un viajero británico les dio las claves de cómo comprar cerveza durante lo que entonces era una escasez nacional.

Cuando el mismo problema se presentó en Bucarest, habían aprendido la lección.

“En ese momento sabíamos que la única forma de comprar cerveza era esperar en las puertas de la cervecería hasta que saliera un camión, luego seguirlo hasta su destino y pagar”, dice Ian.

Hanging out of the windows (l-r): Sarah Lowe, Wendy Scott, Rosemary Stanning. Just visible in the bus: Carol Cave and Margaret Hardisty (Hills). Outside: Roland Lisker, Klemens Hedenig, Dick Moore, Bryan Powell, Ian Jack, Dave Stickland, Mike Hughes, Nigel Hungerford, Sandy Scott

1968 CRD253 Group
El número de viajeros variaba de un país a otro.

El grupo había persuadido a la empresa de whisky escocés Teachers para que les pagara unos US$100 a cambio de un anuncio en el lateral del autobús y la promesa de repartir folletos promocionales escritos en inglés, francés y alemán.

“Recuerdo que iba por la autopista, cuando estábamos atrapados el tráfico, repartiendo folletos”, dice Wendy.

“La gente pensaba que estábamos locos“.

En Turquía y más allá

Conducir en Estambul era una “pesadilla” de calles estrechas llenas de gente, carretillas, carros tirados por burros y balcones colgantes.

Una calle se hizo más y más estrecha hasta que no pudieron ir más lejos.

“Los balcones daban contra el piso superior del autobús”, recuerda Ian. “Tuvimos que dar marcha atrás, cuesta arriba, provocando enormes perturbaciones en el tráfico”.

Para entonces, el autobús ya estaba bastante estropeado.

Se había quedado atascado debajo de un puente en la carretera a Núremberg y en otra ocasión se le habían desinflado los neumáticos.

The bus in Vienna by the parliament building on the Dr Karl Renner Ring

1968 CRD253 Group
Una productora de whiskey les dio algo de dinero por llevar un anuncio.

Luego, un día de agosto a la mitad del viaje, estuvieron a punto de caerse de la ladera de una montaña.

El camino era demasiado estrecho y la roca que sobresalía de un lado los obligó a alejarse tanto que las ruedas del autobús rozaron el borde del acantilado.

“Los lugareños se pararon frente al autobús tratando de persuadirnos de que no siguiéramos“, recuerda Margaret Hills, amiga de Ian, otra exmiembro del grupo.

“La pista estaba sin asfaltar, escombros de piedra caliza, estrecha, con voladizos en un lado y un precipicio en el otro. Fue tan aterrador”, dice.

Esto no sorprenderá a nadie familiarizado con el Paso de Cakor, una peligrosa carretera de montaña a través de Kosovo, entonces parte de Yugoslavia.

The bus on the very edge of the road on the Cakor Pass, Yugoslavia (Montenegro)

1968 CRD253 Group
El Paso de Cakor fue una de las carretera más peligrosa que tuvieron que atravesar.

Pero Ian tenía en una falsa sensación de seguridad por el nombre de la carretera, E27, que sonaba como una carretera principal.

La ruta, no obstante, pronto se deterioró hasta convertirse en una pista de grava con curvas cerradas alrededor de un desfiladero empinado.

“Algunas oraciones fueron pronunciadas incluso por los miembros ateos del grupo”, dice Ian. “Si hubiera sabido algo de esto de antemano, no hay forma de que me hubiera atrevido a intentar la E27”.

Otras peripecias

Después de viajar durante el día, estacionaban en cualquier lugar para pasar la noche: playas, apartaderos y, en una ocasión, un bosque en las afueras de Múnich que resultó ser un campo de tiro del ejército.

Un puente cerca del Danubio en Viena parecía agradable hasta que los drogadictos locales comenzaron a congregarse.

Visitaron tantos lugares que Wendy, ahora una viajera experimentada, no puede recordarlos todos.

Reflexionando sobre la clara evidencia de que fueron a un concierto en la famosa catedral de San Esteban de Viena, dice que “no tiene ningún recuerdo”.

Su diario dice que fueron, “así que definitivamente he estado allí”.

Ian, el cerebro del viaje, había recorrido parte de la ruta el año anterior en una motocicleta y un sidecar con Dave.

Conocía los mejores lugares para ir, dice Margaret, que ahora vive en Sandhurst. en Berkshire.

“Recuerdo que me llevaron por una ciudad con un calor sofocante similar y me dejaron en una piscina, que era la más fría que había experimentado. ¿Cómo diablos supo que estaba allí? Entonces no había wi-fi ni Google”.

Ian dice que tenían “algunos mapas razonables”.

Sin embargo, también tenían que tener cuidado con su dinero. A finales de los años 60, los controles destinados a mantener estable la economía significaban que la suma máxima de dinero que los viajeros británicos podían sacar del país era de 50 libras esterlinas.

Los pantalones vaqueros y bolígrafos occidentales resultaron ser una buena alternativa al dinero en efectivo y los amigos descubrieron un hospital en Kavala, en Grecia, que pagaba por donaciones de sangre.

También deseosos de no gastar más de lo necesario, idearon un plan para evitar un impuesto a los pasajeros que viajaban a Yugoslavia.

Después del puesto fronterizo griego, se bajaron del autobús y caminaron, fingiendo estar solo de paso, y se volvieron a subir una vez pasado el punto de control yugoslavo, no sin antes tener que hacer una larga caminata que los dejó de mal humor.

Las fronteras

Los cruces fronterizos no siempre fueron fáciles: el grupo generalmente fue interrogado y con frecuencia registrado.

En Bulgaria, los funcionarios de aduana sospecharon que transportaban artículos de contrabando.

“Me obligaron a pasar por un foso de inspección que me dio una oportunidad útil, y la única, de revisar la parte inferior del autobús mientras los guardias fronterizos buscaban drogas o lo que sea”, recuerda Ian.

Cruzar el Telón de Acero hacia Hungría fue difícil y lento, pero por diferentes razones que solo se hicieron evidentes más tarde, dice.

The Red Army and the troops of four other member countries of the Warsaw Pact (Hungary, Poland, Bulgaria and East Germany) invade Czechoslovakia, 21 August 1968

Keystone-France/Getty Images
Fue un año inestable en esa parte de la Cortina de Hierro.

Al ver un gran número de transportadores de tanques rusos, estaban “muy conscientes” de que algo se estaba gestando, dice Wendy. Pero no sabían qué y no se quedaron mucho tiempo.

Unas semanas más tarde, en la noche del 20 al 21 de agosto, Hungría se unió a otros cuatro países del Pacto de Varsovia -Polonia, Bulgaria, Alemania Oriental y la Unión Soviética – en la invasión de Checoslovaquia.

Los amigos acababan de evitar la Operación Danubio, la represión militar soviética a la Primavera de Praga, un intento de cuatro meses de los checos por recuperar parte del control de su país de manos de Moscú.

El regreso

Pero cuando los tanques se preparaban para cruzar la frontera, Ian y el grupo ya estaban de camino a casa, cruzando el Canal en el ferry de Dunkerque a Dover.

Wendy regresó pronto a Dundee con seis peniques en el bolsillo y las primeras 7.500 millas de lo que se convertiría en toda una vida de viajes.

La relación de Ian con el autobús duró un poco más. A principios de septiembre de 1968, lo condujo por última vez, de regreso a Aalst en Bélgica, donde estaba un hombre que había querido comprarlo cuando pasaron por la ciudad por primera vez dos meses antes.

The bus in 1981 in Meer, near the town of Aalst in Belgium

Ian Charlton
El bus en 1981.

Terminó como la carroza ganadora en el Carnaval de Aalst del año siguiente.

Y si los fanáticos del músico Cliff Richard encuentran que toda esta historia recuerda a su película de 1963 Summer Holiday, con el autobús, el grupo de amigos, el canto, el baile y la ocasional y peligrosa pista de montaña yugoslava, Ian dice que ni siquiera los inspiró.

La película pasó inadvertida para ellos por completo y todavía no la ha visto.


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