Empresa investigada por caso García Luna, con vínculos a Oficial Mayor de Jaime Bonilla
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Empresa investigada por caso García Luna, con vínculos a Oficial Mayor de Jaime Bonilla

La empresa Gasmart, cuyas cuentas ya fueron congeladas por operaciones vinculadas a García Luna, ha solicitado distintos préstamos teniendo a Héctor Mares Cossío, Oficial Mayor del Gobierno de Baja California, como responsable del pago de los mismos.
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19 de diciembre, 2019
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El caso de Genaro García Luna ya tocó al gobierno de Jaime Bonilla Váldez en Baja California (BC): una de las empresas a la que le “congelaron” las cuentas, a raíz de las investigaciones sobre el exsecretario de Seguridad Pública federal, está vinculada al recién designado Oficial Mayor del gobierno bajacaliforniano.

Se trata de Grupo Gasmart, que de acuerdo con funcionarios cercanos a las indagatorias fue utilizada como “puente” para triangular los recursos que pararon a una empresa propiedad de García Luna y su familia. 

Gasmart ha solicitado distintos préstamos teniendo a Héctor Mares Cossío, Oficial Mayor del Gobierno de BC, como responsable del pago de los mismos, figura conocida como “obligado solidario”.

De acuerdo con una investigación hecha por Animal Político, de 2008 a la fecha Gasmart ha solicitado 23 préstamos bancarios por 1,431 millones de pesos (75.5 millones de dólares), el último de ellos se formalizó el 4 de julio de 2019, el mismo día que el actual Oficial Mayor bajacaliforniano dejó su curul como diputado local en BC para ceder su lugar a Víctor Manuel Morán, quien 4 días más tarde, el 8 de julio, presentó la llamada “Ley Bonilla” en el Congreso de BC. 

Dicho préstamo de “apertura de crédito simple con garantía hipotecaria” fue por 226 millones de pesos y fue solicitado por la empresa Apoyos y Suministros Comerciales e Industriales S.A. de C.V., una de las empresas vinculadas al grupo gasolinero Gasmart.

En el caso de los 23 préstamos bancarios se encuentran como obligados solidarios Héctor Mares Cossío, Alberto Ignacio Uribe Maytorena y Alberto Alejandro Uribe Herrera, este último director general de Gasmart. Aparte, aparecen una serie de compañías gasolineras vinculadas al grupo, que desde 2015 es investigado por la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) por la presunta comisión de prácticas monopólicas en el noroeste de México.

En todas estas operaciones la empresa ha dejado como garantía una serie de propiedades localizadas en el municipio de Tijuana, Baja California, México, donde el grupo tiene su base de operaciones.

Mares Cossío envió un posicionamiento, señalando que su relación comercial con Gasmart fue por el arrendamiento de un terreno, en el cual fue construida una estación de gasolina.

“Entre los acuerdos del arrendamiento al igual que otros arrendadores era proporcionar aval comercial para la solicitud de créditos bancarios con instituciones oficiales. Era solo UN AVAL”, refirió.

“Al igual que todos los proveedores y clientes de la empresa Gasmart estoy en disposición de cooperar en el tema de dicha empresa con las autoridades correspondientes”.

Las triangulaciones  

De acuerdo con funcionarios federales cercanos a las investigaciones que realiza la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del SAT, Gasmart es una de las cinco empresas cuyas cuentas fueron “congeladas” por esta dependencia  por sus nexos con el exsecretario de Seguridad Pública federal, quien es acusado por el gobierno de Estados Unidos por supuestos nexos y cobro de sobornos provenientes del Cártel de Sinaloa.

Las investigaciones indican que Gasmart fue la empresa que utilizaron como “puente” para pagar los supuestos sobornos a la empresa Glac Security Consulting Technology Risk Management S.C., propiedad de García Luna y su familia.   

Para triangular los recursos, que ascienden a 2 mil millones de pesos, la Secretaría de Gobernación, durante la administración de Enrique Peña Nieto, otorgó contratos a la empresa Nunvav Inc., otra de las investigadas por la UIF.

Dicha empresa fue creada en Panamá en 2012, y posteriormente recibió contratos del gobierno mexicano. 

Nunvac Inc., por su parte, inyectó recursos a las empresas Icit Holding S. A.  de C. V. e Icit Private Security México S. A. de C. V., que a su vez le depositaron los recursos a Grupo Gasmart.

Además del “congelamiento” de las cuentas bancarias de estas 5 empresas, la UIF también aseguró otras seis cuentas vinculadas con García luna, entre las que destacan las de su esposa Cristina Pereyra Gálvez y su hermana Esperanza García Luna.

Animal Político buscó a Grupo Gasmart para conocer su postura sobre las investigaciones encabezadas por la UIF y sus vínculos con el exsecretario de Seguridad Pública federal, pero la empresa remitió un comunicado fechado el 13 de diciembre y firmado por su director general Alberto Alejandro Uribe Herrera, donde se deslinda de estos hechos. 

“Con relación a información recientemente publicada en diversos medios de comunicación así como en redes sociales en las que se pretende vincular a Grupo Gasmart con el exsecretario de seguridad pública Genaro García Luna, así como las señoras Linda Cristina Pereyra Gálvez y señora Esperanza García Luna, hemos de informar y aclarar que NO EXISTE, NI HA EXISTIDO VÍNCULO legal o comercial con dichas personas, por lo que desconocemos cualquier relación con ellas. Reiteramos de manera enfática que dichas personas NO tienen, no han tenido relación alguna con nuestro GRUPO y con nuestros accionistas”.

El alfil de Bonilla

Héctor Mares es un personaje cercano al gobernador Jaime Bonilla. Una investigación publicada por el periódico San Diego Unión Tribune, el 29 de diciembre de 2011, reveló que cuando Bonilla se desempeñó como gerente del distrito de agua en Otay, California, éste contrató a Mares, quien anteriormente se había desempeñado como director de relaciones públicas de la compañía Media Sports de México propiedad de Bonilla, por una asesoría por la que cobró 300 mil dólares.

De acuerdo con su semblanza curricular, publicada en la página de la Cámara de Diputados federal y el Congreso de BC, Héctor Mares se desempeñó en 1994 como asesor del secretario particular del presidente de la República (Carlos Salinas de Gortari); en 2010 fue director de auditoría del Órgano Superior de Fiscalización del Congreso de BC; en 2015, además de ser suplente del entonces diputado federal Jaime Bonilla, fungió como Coordinador de la oficina de la Comisión de Asuntos Frontera Norte de Cámara de Diputados, en Tijuana; con Bonilla como senador se desempeñó como Secretario Técnico de la Comisión de Asuntos Fronterizos y Migratorios de la LXIV Legislatura.

De 2016 a 2019, fungió como diputado suplente de Morena en el Congreso de BC. El 4 de julio de 2019, dejó su cargo como legislador local para unirse como asesor al equipo de trabajo del gobernador electo Jaime Bonilla.

El pasado 2 de diciembre, Héctor Mares asumió el cargo de Oficial Mayor del Gobierno de BC, nombramiento que se dio luego de la licencia solicitada por Jesús Núñez Camacho, quien se separó de ese cargo para que la Secretaría de Honestidad y la Fiscalía General de BC realizaran una investigación sobre el supuesto cobro de “moches” a empresarios locales, a cambio de contratos que se les atribuyen a él y a la exsecretaria de Bienestar de la entidad, Cynthia García.

Una búsqueda hecha en el Registro Público de la Propiedad en BC arrojó que Héctor Mares Cossío es propietario, en Tijuana, de 3 predios urbanos sin construcción; 2 departamentos; 1 local comercial y una exclusiva propiedad que vendió en 7.9 millones de pesos en el mes de agosto de 2018.

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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