Los mexicanos más pobres gastan 61% de sus ingresos en pagar vivienda
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Cuartoscuro Archivo

Los mexicanos más pobres gastan 61% de sus ingresos en pagar vivienda

El titular de Sedatu dice que el nuevo Plan Nacional de Vivienda buscará combatir la desigualdad y no solo se enfocará en la construcción de casas nuevas, sino también en tareas de mejoramiento y ampliación.
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3 de diciembre, 2019
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Los mexicanos con menores ingresos en todo el país gastan hasta 61% de lo que ganan en pagar el lugar donde viven y los servicios, mientras que quienes se encuentran en los siguientes deciles económicos, es decir, con más ingresos, destinan 34% y 30%, lo que refleja desigualdad también en el acceso a una vivienda en este país.

Así lo advierte el diagnóstico del Plan Nacional de Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedatu) que definirá la política en la materia durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Otro elemento de esta desigualdad es que si bien existen programas de atención a personas históricamente discriminadas, “no necesariamente llegan a todas las personas que deberían tener acceso a ellos”. 

Por ejemplo, del total de los subsidios entregados entre 2013 y 2018 por la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), 66% fueron dirigidos hacia la adquisición de vivienda nueva y los estados que más subsidios recibieron fueron Nuevo León, Jalisco, Puebla y Quintana Roo con 10%, 10%, 6% y 5% respectivamente. 

Además, de acuerdo con un análisis de los precios de la vivienda asequible de 2015 en 45 países de la OCDE, México se ubica en el lugar 13 de los países con menor asequibilidad en la vivienda. 

Para abordar el problema de la asequibilidad se requiere enfrentar el desafío del costo y acceso a financiamiento, advierte el Programa Nacional de Vivienda, que en palabras del titular de la Sedatu, Román Meyer, no sólo marcará la directriz en materia de vivienda sino se trata de “una postura política y llamado de sensibilización de todos”. 

Por eso, es que el programa se enfocará en garantizar el “derecho a la vivienda adecuada” para todos, pero sobre todo a los grupos discriminados y en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo, quienes no son derechohabientes y, por tanto, tampoco son sujetos de crédito de instituciones gubernamentales ni bancarias. 

“Hay que sensibilizar a todas las instancias crediticias de que esas personas, primero, son mexicanos, y que pagan puntualmente y que también ellos también tienen créditos, tal vez no formales, pero pagan en 48 mensualidades un terreno. Lamentablemente la banca privada ha estigmatizado a esa población como de riesgo y no sólo los estigmatiza sino que los condena”, advierte el secretario Meyer, en entrevista con Animal Político.

Por eso, insiste, se requieren políticas que abarquen estas problemáticas y no sólo se enfoquen en construir viviendas nuevas para las poblaciones que menos lo necesitan, “cuando esa población tiene un déficit y no requiere vivienda nueva, sino un crédito para una mejora o ampliación, ese es el punto central”. 

El rezago habitacional por deterioro de materiales, por ejemplo, afectó a 7.2 millones viviendas en 2016, es decir, el 22.0% de todas las viviendas en el país, 19.8% de la población tiene carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda y es aquí donde se deben dirigir los esfuerzos y no sólo en la construcción de vivienda nueva.

“No vamos a detener el tren de la vivienda, pero el tren está compuesto de diferentes trenes y uno muy importante es el de mejoramiento y ampliación bajo modalidad de asistencia técnica o autoproducción asistida, o autoproducción social”, afirma Meyer. 

Por eso, la meta para este sexenio es realizar 2.2 millones de acciones para reducir el rezago en las viviendas,y se invertirá en la industria de la vivienda 2.3 billones de pesos. 

El Programa Nacional de Vivienda 2018-2024 es el primero que incorpora los siete elementos de la vivienda adecuada establecidos por ONU-Hábitat: seguridad de la tenencia; disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura; asequibilidad, habitabilidad, accesibilidad; ubicación y adecuación cultural. 

Esto porque el acceso a la vivienda debe ser entendido como “un derecho humano y no como un instrumento de especulación financiera”, sostiene el titular de la Sedatu. 

El Programa generará, por primera vez, un modelo integral de ordenamiento.

Territorial porque actualmente entre 80% y 90% no tienen o no tienen actualizado su programa de ordenamiento territorial. 

Esto porque la falta de parámetros legales ha derivado en problemas como la generación de vivienda en zonas de riesgo. De hecho, 70% de los habitantes residen en zonas de riesgo ante fenómenos naturales y climáticos; 35% está en zonas de peligro de inundaciones y sólo 14.7% de las viviendas en el país están en ubicaciones que cumplen con los requerimientos de vivienda adecuada.

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Protestas en Cuba: 3 claves para entender las manifestaciones en la isla, las más grandes en décadas

Por primera vez en más de 60 años, miles de personas se lanzaron a las calles en una veintena de poblados y ciudades a lo largo y ancho de la isla al grito de "libertad" y "abajo la dictadura".
13 de julio, 2021
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Cuba vivió este domingo 11 de julio la mayor protesta masiva de su historia reciente.

Por primera vez en más de 60 años, miles de personas se lanzaron a las calles en una veintena de poblados y ciudades a lo largo y ancho de la isla al grito de “libertad” y “abajo la dictadura”.

Ante la extensión de las manifestaciones, el presidente Miguel Díaz-Canel se presentó ante la televisión nacional para convocar a sus seguidores a salir a las calles a “enfrentar” a los manifestantes.

“La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios”, afirmó el mandatario, quien atribuyó la actual crisis que vive la isla al embargo de Estados Unidos y a medidas del gobierno de Donald Trump.

Las protestas se iniciaron en la ciudad de San Antonio de los Baños, en el suroeste de La Habana y, desde entonces, se extendieron como chispa en polvorín por todo el país.

“Esto es por la libertad del pueblo, ya no aguantamos más. No tenemos miedo. Queremos un cambio, no queremos más dictadura”, dijo en diálogo telefónico con BBC Mundo una manifestante en San Antonio.

Manifestantes en La Habana, Cuba

Getty Images
Las protestas se iniciaron en la ciudad de San Antonio de los Baños, en el suroeste de La Habana y, desde entonces, se extendieron como chispa en polvorín por todo el país.

Alejandro, que participó en la protesta en Pinar del Río, le contó a BBC Mundo que la protesta en su provincia se inició tras ver en redes sociales lo que estaba pasando en San Antonio de los Baños.

“Vimos la protesta en las redes y la gente empezó a salir. Este es el día, ya no aguantamos más”, dijo el joven vía telefónica.

“No hay comida, no hay medicinas, no hay libertad. No nos dejan vivir. Ya nos cansamos”, agregó.

BBC Mundo contactó con el Centro de Prensa Internacional, la única institución del gobierno autorizada a dar declaraciones a medios extranjeros para conocer su posición, pero no tuvo respuesta inmediata.

Las protestas de este domingo, que fueron duramente reprimidas según muestran numerosos videos y cuentas de redes sociales, son un hecho sumamente inusual en una isla donde la oposición al gobierno no está permitida.

¿Cómo se explica entonces que miles de cubanos hayan salido a las calles de un extremo a otro de la isla?

En BBC Mundo te ofrecemos tres claves para entenderlo.

1. La crisis del coronavirus

Las protestas de este domingo en la isla parecen ser el resultado de un hartazgo acumulado de la población que se ha acrecentado en los últimos meses tras una las mayores crisis económicas y de salud que ha vivido la isla desde el llamado “periodo especial” (la crisis a inicios de los 90 tras el desplome de la Unión Soviética).

El detonante de la actual situación parece ser, de hecho, una mezcla de la gravedad de la situación con el coronavirus y medidas económicas tomadas por el gobierno que han hecho cada vez más difícil la vida en Cuba.

La isla, que mantuvo la pandemia bajo control en los primeros meses de 2020, vio en las últimas semanas un rebrote que la ha llevado a colocarse entre los lugares con más casos registrados por cantidad de población en América Latina.

Solo el domingo, la isla reportó oficialmente 6.750 casos y 31 muertes, aunque numerosos grupos opositores denuncian que las cifras no dan cuentan de la situación real y que muchos fallecimientos por covid-19 son atribuidos a otras causas.

Durante la última semana, el país ha roto sus récords diarios de contagios y muertes, lo que ha llevado, según denuncias, al colapso de numerosos centros de salud.

BBC Mundo conversó en días anteriores con varios cubanos que aseguran que sus familiares murieron en sus casas sin recibir cuidados médicos o en los hospitales por carencias de medicamentos.

Es el caso de Lisveilis Echenique, que contó que su hermano, de 35 años, murió en su casa por no haber lugar para él en los hospitales o de Lenier Miguel Pérez, que asegura que su esposa embarazada murió por lo que considera “negligencias médicas”.

Mujer en La Habana en la protesta contra el gobierno de Cuba.

Getty Images

Casos como los anteriores comenzaron a multiplicarse en las redes sociales en los últimos días y, durante el fin de semana, se llenaron de mensajes bajo las etiquetas #SOSCuba y #SOSMatanzas para pedir ayuda internacional y una “intervención humanitaria” ante la crítica situación con el coronavirus en la isla.

Miles de cubanos se sumaron a la iniciativa, a la vez que se volvieron virales varios videos de hospitales colapsados.

En su mensaje del domingo, el presidente cubano consideró que la situación actual era la misma que habían vivido otros países y que a Cuba había llegado tarde porque habían logrado mantener controlado el virus antes.

Destacó, además, que Cuba había producido sus propias vacunas contra el coronavirus (aunque la administración de las dosis todavía es limitada en la mayoría de las provincias).

2. La situación económica

Con el turismo prácticamente paralizado —uno de los motores de la economía cubana— , el coronavirus ha tenido un profundo impacto en la vida económica y social de la isla, a lo que se ha unido la emergencia de una creciente inflación, apagones, escasez de comida, medicamentos y productos básicos.

A inicios de año, el gobierno propuso un nuevo paquete de reformas económicas que, a la vez que aumentaron los salarios, dispararon los precios y economistas como Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Cali, estiman que podrían subir entre el 500% y el 900% en los próximos meses.

Ante la falta de liquidez de divisas, el gobierno promovió desde el pasado año la creación de tiendas por monedas libremente convertibles, en la que se comenzaron a vender algunos alimentos y productos de primera necesidad disponibles en una moneda en las que no recibe sus salarios la mayoría de la población.

La pandemia ha sido también sinónimo de grandes colas para que los cubanos puedan comprar bienes como aceite, jabones o pollo y un tiempo los cortes de electricidad se han vuelto cada vez más frecuentes.

Un manifestante siendo arrestado en La Habana

Getty Images
En La Habana, la capital del país, los manifestantes tomaron algunas de las principales avenidas a la vez que se enfrentaban o eran reprimidos por la policía.

Los medicamentos básicos han comenzado a escasear tanto en las farmacias como en los hospitales y en muchas provincias han comenzado a vender pan hecho a base de calabaza ante la carencia de harina de trigo.

Cubanos entrevistados en la última semana por BBC Mundo aseguran que en algunos centros médicos no existen ni aspirinas para bajar la fiebre, mientras la isla ha vivido también brotes de sarna y otras enfermedades infecciosas.

El mes pasado, el gobierno decidió dejar de aceptar “temporalmente” dólares en efectivo, la principal divisa que reciben en remesas los cubanos, en una medida que es vista por economistas como la más restrictiva impuesta sobre la moneda estadounidense desde que estuvo penalizada durante por el gobierno de Fidel Castro.

El gobierno de Cuba atribuye la actual situación económica al embargo de Estados Unidos.

En su comparecencia del domingo, Díaz-Canel aseguro que este era “el principal problema que atenta contra la salud y el desarrollo de nuestro pueblo”.

3. El acceso a internet

Antes de este domingo, la mayor protesta que había tenido lugar en Cuba después del inicio de la revolución de Fidel Castro tuvo lugar en agosto de 1994 frente al Malecón de La Habana.

Manifestante en La Habana siendo arrestado

Getty Images
Policías y agentes vestidos de civil reprimieron a manifestantes.

Entonces, muchos cubanos en otras provincias ni siquiera supieron qué había pasado en la capital.

Casi 30 años después del conocido como “Maleconazo”, el escenario es muy diferente: pese que durante el gobierno de Fidel Castro el acceso a internet en la isla estuvo restringido, Raúl Castro dio pasos de apertura que conllevaron a una mayor conectividad en la isla.

Desde entonces, los cubanos han utilizado las redes sociales para denunciar su incomodidad con el gobierno al punto que han llevado en muchas ocasiones a las autoridades a responder en sus medios oficiales sobre lo que están comentado los cubanos en las redes.

Al día de hoy gran parte de la población, principalmente los jóvenes, tienen acceso a Facebook, Twitter e Instagram, que constituyen también sus principales canales de información ante el discurso oficial de los medios estatales.

El acceso a internet también ha llevado a la aparición de numerosos medios independientes que reportan sobre temas que no solían aparecer generalmente en los medios oficiales.

Las redes se han vuelto también el canal para que artistas, periodistas e intelectuales reclamen sus derechos o convoquen protestas.

Manifestantes en Little Havana, en Miami

Getty Images
Cientos de cubanos también salieron a protestar en Little Havana, en Miami.

En noviembre pasado tuvo lugar otra manifestación que se organizó a través de las redes sociales luego de que la policía irrumpiera en la vivienda de unos jóvenes artistas que realizaban una huelga de hambre.

De hecho, las redes sociales fueron también la vía en la que se esparció el domingo la noticia de la protesta en San Antonio y la forma en la que se organizó la protesta inicial.

El gobierno de Cuba asegura que las redes sociales son utilizadas por los “enemigos de la revolución” para crear “estrategias de desestabilización” que siguen manuales de la CIA.

Y aunque para muchos las protestas eran de alguna manera previsibles, lo que pasará ahora es una incertidumbre.

Cuba se está enfrentando a un escenario inédito de protestas y represión policial. Habrá que ver en los `próximos días como reacciona el gobierno… y los cubanos.


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