Un año de devolución de solicitantes de asilo: del asesinato en Tijuana a los secuestros en Tamaulipas
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Un año de devolución de solicitantes de asilo: del asesinato en Tijuana a los secuestros en Tamaulipas

Un salvadoreño asesinado en Tijuana es el primer solicitante de asilo en Estados Unidos que muere en México tras ser devuelto
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27 de diciembre, 2019
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Jorge Alexander Cerbano Melara, salvadoreño de 35 años, apareció muerto el pasado 20 de noviembre en Tijuana, Baja California. Sus restos, desmembrados, fueron abandonados en dos maletas en un punto del residencial del Bosque, una zona apartada en el este de la ciudad. Junto a su esposa y sus dos hijos, Cerbano Melara llegó a Tijuana seis meses atrás. Pidió asilo en Estados Unidos pero fue devuelto a México dentro del Programa de Atención a Migrantes (MPP o Remain in Mexico) por el que los solicitantes de protección son expulsados de Estados Unidos durante el tiempo en el que se alarga su proceso. Si el juez cree que son merecedores de asilo les permite quedarse en Estados Unidos. Si no, tras su espera en México, son devueltos a sus países. 

El 20 de diciembre se cumplió un año desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciase el programa. En aquel momento, Andrés Manuel López Obrador, recién llegado al gobierno en México, mantenía una retórica de “respeto a los derechos humanos” de los migrantes. Sin embargo, ese mismo 20 de diciembre aceptó de facto la devolución de solicitantes de asilo. Una carta fechada ese mismo día, dirigida a John Creamer, el encargado de negocios de la embajada estadounidense en México y firmada por Julián Escutia Rodríguez, de la subsecretaría para América del Norte de la Cancillería, revela que México reconoció que estaría dispuesto a recibir migrantes “por razones humanitarias”. 

Seis meses después, el canciller Marcelo Ebrard firmaba un acuerdo que compromete a México en la persecución, detención y deportación de migrantes para impedir que lleguen a Estados Unidos.

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Fue por esas fechas cuando Cerbano Melara y su familia llegaron a Tijuana. Pidieron asilo en Estados Unidos, pero fueron devueltos. Su próxima cita estaba prevista para el 11 de diciembre. El hombre nunca pudo acudir ya que fue asesinado tres semanas antes. Su esposa y sus hijos se encuentran actualmente en Estados Unidos, donde continuarán su proceso en libertad, según confirmó Richard Sterger, el abogado que lleva su caso ante el juez migratorio.

El fiscal regional de Tijuana, Jorge Alberto Álvarez Mendoza, aseguró en conferencia de prensa que se investigan los motivos del homicidio, pero que se especulaba con un carácter problemático de la víctima. De hecho, llegó a asegurar que tenía antecedentes por violencia machista, así como sugirió abuso de alcohol. Estas declaraciones provocaron el enfado de su viuda, según expresó a través de su abogado. La mujer se mostró muy molesta porque las autoridades mexicanas dieron una versión sobre su esposo que, según dijo el abogado, no tenía nada que ver con la realidad. 

El caso es muy relevante ya que se trata del primer solicitante de asilo asesinado en México tras ser expulsado de Estados Unidos mientras dura su proceso judicial.

Soraya Vázquez, de la organización Families Belong Together México, denunció que el caso del salvadoreño asesinado “es un ejemplo del alto grado de vulnerabilidad en la que se encuentran las familias que son retornadas a México bajo el Protocolo de Protección al Migrante”. En su opinión, se trata de una política “cruel y deshumanizante que con la complicidad de ambos países impide que las personas migrantes accedan a su derecho humano al asilo”. 

Organizaciones de Derechos Humanos han denunciado reiteradamente esta práctica, advirtiendo que los migrantes son abandonados a su suerte en lugares con una alta peligrosidad, como Tijuana, Baja California; Ciudad Juárez, Chihuahua; Nuevo Laredo y Matamoros, Tamaulipas.

Se trata de estados con altos índices de violencia. 

Entre enero y noviembre, en Baja California se registraron 3 mil 115 asesinatos, de los 31 mil 403 que se perpetraron en todo el país. En Chihuahua hubo 2 mil 379 y en Tamaulipas, 790. 

El Instituto para las Mujeres en Migración, Imumi, documentó recientemente 418 reportes de secuestros de migrantes en Baja California, Chihuahua y Tamaulipas. La mayoría de ellos, 210,  tuvieron lugar en Tamaulipas. 

Animal Político recogió el testimonio de dos migrantes que relataron haber sido privados de su libertad en Tamaulipas. Ambos se negaron a dar su nombre y se encuentran actualmente en Monterrey, esperando para tener su cita con la corte estadounidense. El modus operandi es el de la conocida “contraseña”: integrantes del crimen organizado interceptan a los migrantes y les piden una contraseña, que significa que han pagado el derecho a transitar por el lugar. Si no lo hacen, son secuestrados hasta que sus familiares en Estados Unidos depositan una cantidad. 

La mayor parte de víctimas de estas agresiones no ponen denuncia porque temen represalias.

Secretismo sobre el número de devueltos a México

El número real de personas expulsadas a México bajo el programa MPP se mantuvo en secreto hasta el pasado 9 de diciembre, cuando el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, dio la cifra de 57 mil 579 migrantes obligados a seguir su proceso fuera de Estados Unidos. 

Esto indica que 2019 cerrará con más de 60 mil solicitantes de asilo devueltos a México. 

La mayoría de ellos eran hondureños (19 mil 218), guatemaltecos (15 mil 119) y salvadoreños (6 mil 801). Se trata, paradójicamente, de tres países cuyos presidentes, Juan Orlando Hernández, Jimmy Morales y Nayib Bukele, firmaron recientemente acuerdos de “tercer país seguro” con Estados Unidos. Es decir, que los países que más compatriotas expulsan se presentan como voluntarios para recibir a pobres y víctimas de otros países mientras siguen incapaces de proteger a su propia población.

Por detrás se ubica Cuba (5 mil 913), Ecuador (1,819), Venezuela (1,213) y Nicaragua (1,084).

Del resto, sorprende que en la documentación facilitada por el INM se haga mención a que existe una veintena de ciudadanos de Estados Unidos que están esperando en México… para pedir asilo en Estados Unidos.

El programa Remain In Mexico comenzó a aplicarse en Tijuana y, progresivamente, se amplió a otras ciudades. Llama la atención que la mayor parte de personas que fueron devueltas terminaron en el estado de Tamaulipas, donde existen índices más elevados de inseguridad por la presencia y control efectivo del territorio por parte de grupos del crimen organizado.

Según los datos facilitados por el INM, 9 mil 482 solicitantes de asilo fueron devueltos por Nuevo Laredo y otros 10 mil 369 por Matamoros. Además, 15 mil 362 pasaron por Juárez, en Chihuahua, 9 mil 577 por El Chaparral, en Tijuana, y 6 mil 683 por Mexicali.

Que Tamaulipas es más peligroso para los migrantes lo reconocen incluso fuentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) consultadas por Animal Político, cuando este medio reveló la existencia de autobuses pagados por el Gobierno mexicano que enviaban a la frontera con Guatemala a los solicitantes de asilo expulsados por Estados Unidos. Estas fuentes presentaron la medida como un acto humanitario. Hasta el día de hoy, el Ejecutivo no ha explicado de dónde saca los fondos para pagar este transporte ni cuántas personas han sido trasladadas a más de 3 mil kilómetros de su destino.

En los últimos tiempos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha felicitado en reiteradas ocasiones a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, por su colaboración para impedir que los migrantes que huyen de la violencia y la pobreza lleguen hasta la frontera norte. 

Gobierno presume buenos resultados

Este jueves, en su conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró que el acuerdo migratorio con Estados Unidos, para mitigar la amenaza de aranceles, dio “muy buenos resultados”.

“Se contuvo el flujo migratorio de sur a norte. Se hizo dando opciones de trabajo a migrantes, protegiendo a niños, mujeres, sin violar derechos humanos. Esto permitió alejar el conflicto también con Estados Unidos”, dijo el mandatario federal.

Tras llegar al punto más alto de aprehensiones  de migrantes por parte de las autoridades norteamericanas en su territorio, es decir en la frontera sur de Estados Unidos, que llegó a 144 mil 116 en el mes de mayo, la cifra se redujo en noviembre a 42 mil 710. En otras palabras, dijo el canciller Ebrard, significó la reducción más importante en estos flujos de las últimas décadas.

Entre enero y diciembre, agregó Ebrard, fueron presentadas en territorio mexicano ante el Instituto Nacional de Migración 78 mil 917 personas.

“Hay 66 mil 915 solicitudes de refugio ante la Comar, es el número más alto que hemos tenido en los últimos años, 84 mil 327 personas fueron trasladadas a su país se origen, 202 presuntos traficantes de personas han sido detenidos, 11 mil 930 niños, niñas y adolescentes no acompañados fueron atendidos por el Inami”, detalló el canciller.

En 22 albergues, agregó el funcionario, en Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz con abastecimiento de alimentos y víveres, hay dos mil 219 beneficiarios.

Por el plan migratorio hay ninguna recomendación para la Guardia Nacional, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, destacó Ebrard.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Getty Images
Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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