México reconoce como derecho constitucional la movilidad segura en las calles; ahora falta la ley
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México reconoce como derecho constitucional la movilidad segura en las calles; ahora falta la ley

Una vez que los diputados y congresos locales ratifiquen la reforma constitucional aprobada por el Senado, la ley se deberá expedir la ley en 180 días.
Cuartoscuro
13 de diciembre, 2019
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El Senado aprobó esta semana una reforma constitucional para que se considere como un derecho fundamental, el que los ciudadanos puedan moverse de forma segura en las calles y espacios públicos, en condiciones de equidad, igualdad y accesibilidad para todos. Un derecho que, hasta ahora, no existe en la Constitución.

Se trata a su vez del primer paso para contar con una ley nacional en materia de movilidad y seguridad vial que, entre otras cosas, fije las bases para el diseño o modificación de calles y carreteras en el país, con la finalidad de que esas sean seguras para todo tipo de usuarios y disminuyan así las muertes y lesiones por hechos de tránsito.

“Vivimos en una masacre cotidiana, invisibilizada y normalizada que es la primera causa de muerte de niños y de jóvenes en México. Son entre 16 mil y 23 mil personas que mueren cada año en calles y carreteras porque no hay ni un instrumento legal que obligue a hacer esas calles y carreteras seguras” dice en entrevista Areli Carreón, alcaldesa de la Bicicleta y una de las promotoras de estas iniciativas.

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Pero para que esta la ley sea posible primero es necesario que la reforma, que el Senado aprobó de forma unánime con 87 votos a favor y cero en contra, sea ratificada por la Cámara de Diputados y por los congresos locales, lo que a su vez dará pie a un plazo de 180 días para que la norma sea formulada.

A continuación, Animal Político detalla puntos clave de estas modificaciones y del procedimiento que tendrá que seguirse.

*¿Por qué es necesario cambiar la Constitución?

De acuerdo con los promotores de la iniciativa, la modificación constitucional es importante en dos vertientes: una simbólica y otra práctica.

Por el lado simbólico, lo que se busca es que México reconozca a la movilidad como un derecho humano, tal como ocurre en otros países, y que con ello se establezca la obligación del Estado mexicano de construir el aparato legal e institucional que garantice que ese derecho se pueda ejercer de forma segura, igualitaria y permanente.

“La reforma no es otra cosa que el que se reconozca el derecho que todos tenemos a no morir de manera violenta en los pavimentos de nuestro país.  Es un primer paso que visibiliza a las víctimas y la lucha que han tenido contra el propio Estado mexicano para que se reconozca el problema y para que se les acompañe en el proceso de reparación del daño” señaló Laura Ballesteros, senadora suplente y activista en la materia.

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Hasta ahora solo son algunas entidades como Ciudad de México, Guanajuato, Colima, Aguascalientes y Quintana Roo reconocían a la movilidad como un derecho para sus ciudadanos.

En ese contexto la modificación aprobada por el Senado añade al artículo 4 de la Constitución Política el siguiente párrafo:

“Toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad”.

Por otro lado, la reforma constitucional también es necesaria para que la ley de seguridad vial que se expida se aplique en la práctica y no se vuelva letra muerta. Los especialistas indicaron que este riesgo existe ya que al no ser la movilidad un derecho reconocido, hasta ahora, por nuestra Carta Magna, tampoco se facultaba al Congreso para legislar en esa materia.

Por ello se aprobó modificar el artículo 73 constitucional para añadir a las facultades del Congreso de la Unión el expedir normas en materia de seguridad y movilidad vial.

“Era muy claro que si legislábamos sin esta modificación constitucional y sin que quedara explícita esta facultad se podría amparar cualquier actor social, ya sea empresas o alguna autoridad para decir que no había atribución legal. Entonces era necesario este paso previo. Para que los intereses privados no la hicieran inoperante” dice Areli Carreón.

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*¿Para qué servirá la ley?

La futura Ley General en Materia de Movilidad y Seguridad Vial definirá el conjunto de lineamientos que deberán seguir los estados y los municipios del país, para organizar y gestionar sus reglas de movilidad con la finalidad de cumplir con el nuevo derecho constitucional de los ciudadanos de poder desplazarse de forma segura en las calles.

Areli Carreón explicó que la expedición de esta ley es una lucha de cinco años de especialistas, activistas y organizaciones con un objetivo central: terminar con miles de muertes que dejan a diario los percances de tránsito y que, según Laura Ballesteros, se equiparan con las que ocasione el crimen organizado.

Las especialistas explicaron que es un hecho medido y estudiado que 9 de cada 10 hechos de tránsito que tienen consecuencias fatales son incidentes que se podían prevenir, si hubiera existido el conjunto de reglas que garantizaran una infraestructura y organización vial adecuada.

“Los hechos de tránsito están entre las primeras causas de orfandad de discapacidad, temporal y permanente, y tienen un impacto económico brutal: 1.7% del PIB cada año en hechos que pueden ser prevenidos Es absurdo que no lo hagamos y que tengamos que salir a las calles con miedo, y que tengamos estas pérdidas en vidas, en años de trabajo productivo, en familias rotas, en dolor y pérdidas económicas” añadió Carreón.

El hecho de que la ley vaya a ser general significa que las reglas que ahí se establezcan deberá ser acatadas por las entidades para la formulación o reformulación de sus normas viales, como por ejemplo sus reglamentos de tránsito.

En cuanto a los detalles en específicos que contendrá esta norma general aun no se definen pues el proyecto continúa en elaboración, pero Carreón adelantó que la ley abordará temas como el diseño de las vías de circulación, la gestión del tránsito y desplazamientos, a capacitación para los conductores, los controles y evaluación, entre otros.

La ley, añadió Carreón, se construirá en torno cinco pilares que definen una movilidad integral segura: Gestión segura (leyes y políticas públicas enfocadas en la seguridad), infraestructura segura, usuarios seguros, vehículos seguros y atención pre-hospitalaria.

*¿Qué falta para que sea una realidad?

Tras la aprobación que hizo el Senado, lo que sigue es que la reforma sea ratificada por la 

Cámara revisora, en este caso la de Diputados. Si los diputados hacen cambios al texto se tendría que regresar a los senadores para ser nuevamente votada, pero si la aprueban sin modificaciones quedará lista para ser enviada a los 32 congresos estatales

Como se trata de una reforma que modifica artículos de la Constitución se requiere que la misma sea avalada al menos por 17 congresos locales para que entonces pueda ser publicada en el Diario Oficial de la Federación y se materialicen los cambios a la Carta Magna.

En cuanto quede publicada comenzará a correr un plazo de 180 días hábiles, contemplado en el artículo dos transitorio de la reforma, para que se expida la Ley General en Materia de Movilidad y Seguridad Vial.

Laura Ballesteros consideró que se trata de un proceso en el que ya se dio un primer paso con la aprobación que hizo el Senado pero que aún será largo.

“El gran reto es que las entidades voten a favor y que los estados realmente trabajen una vez que se emitan las normas generales. Sin duda será un proceso largo, pero hay que seguirlo, Ha sucedido antes que se aprueban leyes que luego no se aplican por lo que es necesario estar atentos a ello” añadió.

Ballesteros dijo que también hay una propuesta para que en el proceso se contemplen y expida leyes de coordinación metropolitana con la finalidad de buscar reglas comunes en ciudades y municipio contiguos. Por su densidad de población y por ende de desplazamientos, consideró que esto es vital al menos en las zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara y Monterrey.

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Reuters

Qué son los adyuvantes y por qué son tan importantes como la vacuna contra la COVID

El desarrollo de la vacuna contra el coronavirus no solo implica la obtención de una fórmula antígena efectiva, también se requieren elementos como los adyuvantes, sin los cuales sería reducida su efectividad.
Reuters
12 de agosto, 2020
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Así como no es lo mismo escuchar música en el celular que en los altavoces del auto, las vacunas sin adyuvantes no tienen el mismo efecto.

Se trata de substancias que, al unirse a la fórmula de las vacunas, tienen la capacidad de incrementar la respuesta del organismo humano al ser inoculado.

“Es un amplificador”, explica la doctora María Elena Bottazi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“El adyuvante hace que (la vacuna) llegue a más lugares dentro del cuerpo y que obviamente atraiga a diferentes componentes del cuerpo humano y así eventualmente se activen las diferentes células inmunológicas”, añade.

De ahí que, como en otros casos, son un elemento importante para el desarrollo de las vacunas para tratar el covid-19, que ya ha dejado más de 700.000 muertos y 20 millones de contagios en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t

Vladimir Putin anunció este martes que Rusia ya tiene una aprobada y registrada contra el coronavirus, la Sputnick V, y otros países avanzan a contrarreloj para crear las suyas.

Más de 160 estudios preclínicos están en marcha, pero menos de 10 en una fase avanzada hasta inicios de agosto, según la Organización Mundial de la Salud.

Las investigaciones médicas y las farmacéuticas que participan se enfrentan a un problema: el desarrollo de adyuvantes no ha sido tan prolífico en la industria mundial en los últimos años.

Y la falta de estas sustancias dificultaría que la vacuna pueda ser producida de forma masiva.

“Así como hemos escuchado mucho que tenemos que generar miles de millones de dosis de la vacuna, también tenemos que producir miles de millones de dosis de cada uno de los componentes. No solo es producir las proteínas, sino también con qué se van a combinar”, explica Bottazi.

Una mujer en un laboratorio médico

Reuters
Además de los antígenos, las vacunas llevan otros componentes químicos que deben ser producidos.

La escasez de adyuvantes y otros elementos, desde las ampolletas hasta los birreactores, “puede retrasar las vacunas”, advirtieron desde mayo los especialistas Susan Athey, Michael Kremer, Christopher Snyder y Alex Tabarrok en una carta publicada en el diario The New York Times.

La vacuna en el cuerpo

Las vacunas están compuestas por tres elementos básicos: el antígeno, los adyuvantes y los preservantes.

Una vez que la dosis ingresa al cuerpo, causa una reacción del sistema inmunitario, que intenta proteger al resto del cuerpo enviando glóbulos blancos que producen anticuerpos para contener la infección.

Así, cuando un virus intenta de nuevo ingresar por cuenta propia al organismo, los anticuerpos saben cómo actuar en su contra y eliminarlo.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

En este proceso los adyuvantes tienen dos propósitos, “amplificar la señal y al mismo tiempo guiar la para que atraiga la respuesta correcta, a las células correctas”, señala Bottazi.

“Si no se quiere que la vacuna se disemine muy rápido, sino que llegue a las células que la necesiten, entonces se necesita tiempo y eso es lo que llamamos el efecto depot, que se deposita en un lugar y da tiempo a que se disemine la información”, añade.

Los adyuvantes por sí mismos no tienen ningún efecto; es decir, son inertes.

“Es como si se tiene un parlante pero no se le pone música. Se acoplan a lo que se quiera diseminar, en este caso el componente específico de la vacuna”, explica la especialista.

Una vacuna contra el coronavirus es probable que tenga menos efecto en las personas mayores, porque sus sistemas inmunológicos no responden tan bien a la inmunización.

Así se en la vacuna contra la gripe.

Es posible superarlo administrando múltiples dosis, pero otra solución es usar adyuvantes que estimulan el sistema inmunológico.

Los problemas que se avecinan

Durante prácticamente todo el siglo XX hubo un adyuvante que se empleó prácticamente en todas las implementaciones de vacunas: las sales de aluminio, también conocidas como alumbre).

Sigue siendo el adyuvante más conocido y uno de los más fabricados hasta la fecha.

La vacuna Pandemrix y su adjuvante

Reuters
Las dosis de las vacunas para la pandemia del virus H1N1 (en la foto Pandemrix) estaban acompañadas con un adyuvante.

A finales de la década de 1990 fue que las farmacéuticas empezaron a desarrollar otras alternativas.

Como ocurrió con otros medicamentos patentados, esos adyuvantes fueron asegurados en registros de propiedad privada.

“Al ser de propiedad intelectual privada, no se sabe mucho sobre qué son exactamente, tienen una formulación que no es genérica y no conocemos su costo“, señala Botazzi como uno de los problemas de la actual carrera por la vacuna del covid-19.

“Si los adyuvantes son experimentales, de propiedad intelectual privada o de alto costo, va a ser difícil que sean accesibles para los países de bajos recursos“, añade.

Además, si se desarollan adyuvantes nuevos, estos deberán ser probados y certificados por las autoridades médicas, un inconveniente en una situación que exige urgencia, como la pandemia actual.

Eduardo Ortega-Barria, vicepresidente y director de investigación clínica para Latinoamérica de la firma británica GSK -uno de los mayores fabricantes de adyuvantes del mundo- explica el que el tiempo usualpara obtener una vacuna es de 10 años.

“En la historia la que más rápido se ha licenciado es la vacuna contra las paperas, que se demoró cerca de cinco años, pero con el coronavirus estamos intentando hacerlo entre 12 y 18 meses“, le dijo a la agencia EFE.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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