Una relación de 17 años con el narco, testimonios y sobornos: las claves del caso contra García Luna
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Una relación de 17 años con el narco, testimonios y sobornos: las claves del caso contra García Luna

La investigación se inició desde la década pasada y abarca presuntos hechos ilegales del exfuncionario en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón. Un trámite para buscar su ciudadanía fue clave en la indagatoria.
Cuartoscuro
11 de diciembre, 2019
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El gobierno de los Estados Unidos afirma tener pruebas que documentan la presunta colaboración y complicidad del exsecretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna con actividades del crimen organizado, desde que ocupó cargos públicos en 2001 hasta el año pasado, cuando ya vivía en Florida donde intentó ocultar sus presuntas acciones delictivas.

Se trata de una investigación iniciada mucho antes de que se hicieran públicos los supuestos sobornos que habría recibido el exfuncionario en el publicitado juicio contra el Chapo en Nueva York. 

Lee: Estos son los 4 cargos por los que está acusado Genaro García Luna en EU

De comprobarse en un juicio, las acusaciones significarían que la colaboración de García Luna con el narcotráfico como funcionario público ocurrió en los gobiernos de los expresidentes Vicente Fox y de Felipe Calderón, donde se desempeñó como Director de la desaparecida Policía Judicial Federal, Jefe de la Agencia Federal de Investigaciones, y finalmente Secretario de Seguridad Pública Federal.

Fue un trámite para obtener una ciudadanía lo que permitió al Departamento de Justicia de ese país cerrar la pinza sobre el alto exfuncionario mexicano, quien fue detenido la noche de este 9 de diciembre por agentes federales en Texas.

A continuación, Animal Político presenta los puntos clave en torno al caso que ha llevado a prisión a quien fuera una de las principales figuras centrales del gobierno mexicano en el combate al crimen organizado en la década pasada. 

La acusación y las sospechas

El Gran Jurado acusó formalmente a García Luna ante la Corte de Brooklyn, en Nueva York, de haber participado activa y premeditadamente de 2001 a 2018 en presuntas actividades ligadas al narcotráfico.  Su rol no fue el de un actor aislado, sino como supuesto miembro de una conspiración para cometer los crímenes cuando era funcionario, a lo que siguió un periodo de encubrimiento y aprovechamiento de los recursos obtenidos ilícitamente tras dejar el servicio público.

Se trata de una imputación grave, similar a lo que en México se tipifica como delincuencia organizada, pues implica la colaboración con otras personas en una red delictiva.

Las fuentes consultadas indicaron que la agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), el Buró Federal de Investigaciones (FBI), entre otras autoridades, cuentan con reportes que evidencian un nexo de García Luna con el crimen organizado desde que este fue jefe de la desaparecida Policía Judicial Federal a principios de siglo, la que luego se transformó en la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

La función de García Luna —en su periodo como funcionario público— era la de un presunto facilitador para que grupos delictivos, primordialmente el Cártel de Sinaloa, pudieran desarrollar sus actividades ilícitas. Esta colaboración se habría mantenido en diversos momentos de la carrera en el servicio público del exfuncionario, que concluyó en 2012.

Esta aparente complicidad le habría significado a la organización criminal la obtención de un “salvoconducto” para realizar sus actividades ilícitas (mientras otros grupos eran perseguidos y desmantelados) y al mismo tiempo obtener información sensible de investigaciones de otras autoridades mexicanas y extranjeras que pudieran afectar sus operaciones.

Tras dejar el gobierno mexicano, el exfuncionario se trasladó al estado de Florida y puso en marcha diversos negocios. El gobierno estadounidense presume que la colaboración con el crimen continuó durante este tiempo de forma oculta, en posibles actividades de lavado de dinero o blanqueo de activos, entre otros.

Se presume, además, que su estancia en la ciudad de Miami fue presuntamente financiada con recursos provenientes de las actividades ilícitas.

Una investigación periodística de la cadena Univision evidenció que García Luna habitaba una mansión de cuatro baños, cuatro cuartos con embarcadero propio en Golden Beach, Florida, valuada en 3.3 millones de dólares. Además, contaba con otro pent-house de lujo valuado en 2.3 millones de dólares, en Aventura, Florida. Dichos inmuebles son propiedad de una empresa israelí a la que García Luna habría facilitado información confidencial.

Por ahora la acusación ya consignada ante la Corte se ha concentrado en los cargos de narcotráfico, pero el Departamento de Justicia mantiene otras investigaciones en desarrollo por diversos delitos.

Las pruebas

De acuerdo con las fuentes que conocen de las investigaciones, el cargo de conspiración para cometer narcotráfico evidencia que el Departamento de Justicia cuenta con varias pistas importantes en contra del exfuncionario mexicano.

Una de ellas sería una declaración de —al menos— un oficial de la DEA ante un Gran Jurado para respaldar las investigaciones de dicha agencia y que confirmen con datos e información indicios creíbles de la aparente colaboración de García Luna con hechos de narcotráfico o con protección a los mismos.

A ello deben sumarse de dos a cuatro declaraciones de testigos colaboradores que documenten la participación de la persona implicada en estos hechos. En este caos se trata —según las fuentes consultadas— de por lo menos dos narcotraficantes mexicanos y un sudamericano que han rendido testimonio ante los fiscales estadounidenses en los últimos años.

También se contaría con diversos informes sobre las actividades del exfuncionario en los últimos años, así como una declaración que dio en 2018 donde señala no tener ligas con el crimen, lo que los fiscales consideraron un engaño premeditado.

Finalmente, los fiscales informaron al Gran Jurado que cuenta con registros bancarios que presuntamente evidencian que el exfuncionario mexicano acumuló ganancias inexplicables respecto a sus ingresos legales.

La declaración falsa

En enero de 2018, tras acumular cinco años viviendo en Florida, Genaro García Luna inició un trámite ante el gobierno de los Estados Unidos con la finalidad de obtener la ciudadanía de ese país. Como parte de dicho proceso realizó una declaración jurada ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en ingles) en la que rechazó haber colaborado de forma alguna en actividades criminales.

Para el Departamento de justicia dicha declaración es falsa, pues de acuerdo con sus investigaciones, García Luna sí había colaborado activamente con hechos criminales.

Los fiscales sostuvieron ante el Gran Jurado que se trata de hechos que ya estaban documentados al momento en que el hoy acusado realizo el trámite, lo que confirma que la indagatoria ya tenía un avance importante. Ello ocurrió ocho meses antes de que públicamente se hiciera referencia a los sobornos recibidos por García Luna en el juicio abierto contra Joaquín el Chapo Guzmán.

Los tres sobornos

Al hacer público el anuncio de la detención de Genaro García Luna en Texas, el fiscal Richard Donoghue detalló que existen acusaciones en las que se señala que, a cambio de la complicidad brindada al Cártel de Sinaloa, García Luna supuestamente recibió “millones de dólares” como pago de sobornos, lo que le permitió amasar una fortuna ilegal.

De acuerdo con los informes dados a conocer en los procesos que se conocen, hay antecedentes de al menos tres pagos.

El primero habría ocurrido en 2005. De acuerdo con las declaraciones del hermano de Ismael “el Mayo” Zambada, él junto con un abogado del cártel se reunieron un restaurante con el entonces titular de la AFI para entregarle en un maletín tres millones de dólares en efectivo. Ello a cambio de que se hiciera el nombramiento de un mando que era cómplice de grupo criminal.

El segundo pago se habría realizado con una mecánica similar, pero en 2007, cuando supuestamente se entregaron entre tres y cinco millones de dólares más en un portafolios a García Luna, quien para ese momento ya encabezaba la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

Finalmente, el último pago habría ocurrido entre 2005 y 2007 cuando se hicieron llegar 50 millones de dólares (en un método no especificado) al funcionario de parte de diversos líderes del grupo delictivo de los Beltrán Leyva.

Cabe señalar que García Luna rechazó en noviembre del año pasado estas acusaciones y dijo que se trataban de una difamación en su contra.

¿Qué sigue para García Luna?

La detención de Genaro García Luna es resultado de una orden de arresto emitida por un juez estadounidense, luego de que el pasado 4 de diciembre un Gran Jurado lo acusó formalmente de cuatro delitos distintos.

Un Gran Jurado es un grupo de ciudadanos previamente seleccionados que escuchan primero los señalamientos hechos por los fiscales y deciden si hay elementos para presumir que se cometió un delito y que la persona señalada es la culpable. Si consideran que es así, como fue el caso, ellos presentan la acusación formal ante la Corte a nombre del pueblo de los Estados Unidos.

Tras ser detenido, García Luna fue presentado ayer ante una corte de Dallas, Texas, para verificar su situación y su identidad. La audiencia se reanudará el próximo 17 de diciembre con la presentación de la acusación al exfuncionario, quien tendrá la posibilidad de declarase inocente o culpable.

En caso de que se declare inocente, el caso será remitido a la Corte de Brooklyn en Nueva York donde está radicado, y será allá donde se lleve el juicio en contra del mexicano. El juez decidirá cuál medida cautelar le impone al exfuncionario, que por la gravedad de los delitos se espera que sea la prisión preventiva.

Cabe señalar que los cargos que se le imputan al mexicano van desde los 10 años de prisión hasta la posibilidad de cadena perpetua. Su inocencia o culpabilidad será determinada por un nuevo jurado de 12 ciudadanos previamente seleccionados por los fiscales y la defensa.

Si García Luna se llegara a declarar culpable en la audiencia del 17 de diciembre, el beneficio podría ser el de una pena reducida. 

A la par de este proceso, la Fiscalía General de la República en México anunció que también integra una carpeta de investigación en contra de García Luna por los delitos de delincuencia organizada, cohecho, falsedad de declaraciones, delitos contra la salud, entre otros. Dijo que integrará a la misma las evidencias que han conjuntado por su parte las autoridades de los Estados Unidos.

La Fiscalía señaló que en cuanto concluya la integración de su indagatoria solicitará a un juez federal que emita una orden de aprehensión con fines de extradición para García Luna. Como parte de estas investigaciones, las autoridades mexicanas analizaban el posible congelamiento de cuentas del exfuncionario.

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¿Cuál es el riesgo de transmisión de COVID-19 en playas y piscinas?

El sol y el buen tiempo hacen que las playas y piscinas sean un destino atractivo, pero ¿es seguro nadar en tiempos de pandemia? Varios expertos responden.
13 de mayo, 2020
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Conforme se acerca el verano al hemisferio norte y, muchos sitios de Latinoamérica disfrutan aún de buen tiempo, empiezan a abrirse las piscinas y las playas.

Las autoridades sanitarias han advertido que el verano va a ralentizar, aunque no a parar, la pandemia de coronavirus en los países que se adentran en las estaciones más calurosas.

De ahí que muchos se pregunten si la enfermedad puede transmitirse o contagiarse a través del agua, la arena o el pasto que suele rodear a las piscinas.

Dado que no existen estudios específicos de la supervivencia del covid-19 en entornos acuáticos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha basado sus recomendaciones sobre el tema en las evidencias científicas recogidas para otros coronavirus.

“La morfología y la estructura química de este virus es similar a las de otros coronavirus para los cuales si existen datos de supervivencia”, dice su informe.

De hecho, el organismo recuerda por ejemplo que se determinó que el virus de la influenza moría solo cinco minutos después de estar en contacto con agua potable con un cloro residual de 0,3 miligramos por litro.

“Aunque la presencia del covid-19 en agua no tratada es posible, no se ha detectado en los suministros de agua potable”, le explica a BBC Mundo la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Pero ¿qué pasa con el agua de mar y el de las piscinas?

Piscina

Getty Images
Las concentraciones de cloro libre recomendadas en el agua de piscinas (1-3 mg/L) serían suficientes para inactivar el covid-19.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España emitió esta semana un informe en el que analiza cuáles son las probabilidades de infección en estos entornos.

Piscinas

El cloro que se usa como desinfectante en las piscinas facilita la muerte del coronavirus que causa la covid-19.

Su uso es obligatorio en muchos países por normativa sanitaria desde hace años.

“Alrededor de este tema hay muchas incertidumbres”, le explica a BBC Mundo Joan Grimalt, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua de España.

“Una contaminación dentro del agua es improbable, pero es mucho más improbable en agua salada o en agua de piscina“, añade.

El porcentaje de cloro que debería tener una piscina es de al menos de 0,5 miligramos por litro.

Aunque normalmente suelen tener entre 1 y 2 miligramos por litro, un nivel que, según las autoridades del sector, sigue siendo seguro para la salud.

Piscina

Getty Images
Se deben asegurar las condiciones higiénicas de las zonas anexas a la piscina haciendo una desinfección estándar.

“No hace falta más cloro, pero hay que asegurarse de que la piscina siempre tenga el nivel adecuado, independientemente del número de personas que esté nadando”, dice el investigador.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) coinciden en que “el funcionamiento y mantenimiento adecuados (incluida la desinfección con cloro o bromo) de piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juego con agua deberían inactivar el virus”.

El CSIC español recomienda lavarse “la cara y las manos con jabón antes de meterse en la piscina” e insiste en que es la aglomeración pública en las piscinas o playas lo que puede poner en riesgo a las personas.

Playas

“El agua de mar tiene sal y se ha comprobado experimentalmente que este elemento desactiva o destruye la covid-19”, afirma Grimalt.

Pero esto es “muy normal”, subraya. Pasa con muchos virus.

Playa de Leblon en Rio de Janeiro

Getty Images
¿Se puede hacer surf?

“Hay muchísimos organismos que no pueden vivir en un entorno salino. El agua de mar tiene una osmosis, una densidad de iones, que mata muchas de las familias de virus”.

Lo que sucede en el caso del que provoca covid-19 es que está compuesto por un núcleo de material genético y una cápside de proteínas que lo envuelve y, al igual que otros coronavirus respiratorios, está recubierto por una envoltura lipídica.

Otros virus, como el de la hepatitis A, por ejemplo, carecen de esa envoltura.

“Sorprendentemente eso les hace aguantar más en agua dulce o en agua de mar que la covid-19”, que muere más rápido, explica Grimalt.

Efecto dilución

A la reacción ante la sal de mar hay que añadir el “efecto dilución”.

Es decir, el virus se disemina en el agua y esto rebaja su poder de infección.

Baño en La Habana

Getty Images
En actividades recreativas, la infección por covid-19 en el agua es muy poco probable, dice el CSIC.

“Para infectarse, una persona necesita estar expuesta a un número mínimo de partículas virales“, expone Bruce Ribner, director médico de la Unidad de Enfermedades Transmisibles Graves del Hospital de la Universidad Emory, en Estados Unidos.

Cualquier secreción que vaya al agua, como por un estornudo o tos, se diluirá rápidamente”, dice.

“Esto haría que la probabilidad de que una persona se exponga a la cantidad mínima de partículas virales requeridas para causar infección es muy pequeña y, en una situación de la vida real, demasiado pequeña para estar preocupados”, añade.

Sin embargo, la forma en la que el virus podría llegar al mar no es solo a través de un bañista asintomático que esté en la playa.

En el caso del covid-19 el principal riesgo son las aguas residuales de ciudades que desembocan en el mar.

Colector

Getty Images
En las aguas residuales se ha encontrado trazas del virus.

Aguas residuales

El informe del CSIC advierte que todavía no hay evidencias sobre la infectividad del virus (la capacidad de una agente patógeno para invadir un organismo y provocar en él una infección) en aguas residuales, donde sí se han encontrado trazas del nuevo coronavirus.

“Esta posibilidad no se puede descartar totalmente porque hay ya tres estudios en los que se describe la presencia del virus infeccioso en muestras de heces de pacientes infectados”, se lee.

Así que si la playa está cerca de un colector, hay que tener cuidado.

“Las aguas tratadas o residuales que llegan al mar pueden contener la covid-19 porque las heces de las personas enfermas o asintomáticas tienen una alta concentración de virus”, dice Grimalt.

Pero un informe del Centro de Tecnologías Sostenibles para el Agua y la Energía de la Universidad de Arizona explica que “las investigaciones también sugieren que los coronavirus son más sensibles al agua y a los procesos de tratamiento de aguas residuales que sus contrapartes los virus sin envoltura”.

“Por tanto, estos procesos probablemente brinden una protección adecuada contra los coronavirus” y deberían ser suficientes, explica el documento.

Playa de México

Getty Images
La acción conjunta de la sal del agua de mar y el sol hacen difícil un contagio en la arena.

Arena

Hay tres factores que contribuyen a que la transmisión del nuevo coronavirus en la arena sea difícil: el sol, la salinidad y la rugosidad de la superficie.

La luz ultravioleta del sol destruye al virus en la arena.

Pero también tenemos que tener en cuenta que la arena tiene altas concentraciones de sal del mar que la baña.

Además, “la arena no es una superficie lisa. Lo que se ha visto es que en superficies rugosas los coronavirus permanecen menos tiempo”, afirma Grimalt.

“La probabilidad de que la arena contaminada conduzca a una infección es seguramente demasiado pequeña para ser una preocupación realista“, cree el doctor Ribner.

Agua estancada

Getty Images
La supervivencia del SARS-CoV-2 en agua de ríos, lagos y pozas de agua dulce y no tratada puede ser superior a la que se produce en piscinas y en el agua salada.

Agua de ríos, lagos o arroyos

Si queremos ir a bañarnos a ríos, lagos y aguas con poca circulación, su uso está más desaconsejado.

En estos entornos hay que extremar las medidas de precaución.

Estos medios acuáticos son los más desaconsejables para uso recreativo frente a otras alternativas.

“Estudios centrados en otros coronavirus, con características similares al SARS-CoV-2, han demostrado que los virus siguen siendo temporalmente infecciosos en ambientes naturales de agua dulce“, cuenta el informe del CSIC.

“En principio este virus no es infectivo a través del agua, pero puestos a elegir, si uno se quiere asegurarse más vale nadar en sitios donde esté claro que no hay posibilidad de infección y esos son las piscinas y el mar”, concluye Grimalt.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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