La rebelión ecológica del pueblo de Cherán, Michoacán
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La rebelión ecológica del pueblo de Cherán, Michoacán

Una de las varias reglas de oro de la comunidad, que toma decisiones en asambleas abiertas, es que está prohibido sembrar aguacate, a pesar de que deja ganancias millonarias.
AFP
Por Jennifer González Covarrubias/AFP
22 de diciembre, 2019
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Hace menos de una década, cerros del pueblo de Cherán lucían pelones, sus tierras quemadas. Hoy, sus bosques son una “isla de pinos”, producto del levantamiento armado de sus habitantes para hacer frente a los voraces talamontes clandestinos coludidos con narcotraficantes.

Desde entonces, los indígenas purépechas de este aguerrido pueblo viven atrincherados.

“Ahora ves todo verde nuevamente, está ya todo reforestado. Se ha trabajado bastante en lo ambiental”, comenta con una sonrisa Luz Torres, una indígena de 43 años de mejillas sonrojadas que tras el movimiento armado alterna las tareas del hogar con las de su huerto orgánico y la recolección de plantas medicinales.

Lee: Cherán, el pueblo que se rebeló contra el crimen, organiza sus elecciones sin partidos

Pero el alegre semblante se le desdibuja al recordar el terror que causaban los delincuentes que circulaban con AK-47 por las calles hasta la madrugada del 15 de abril de 2011, cuando sonaron las campanas de la iglesia convocando a todos los habitantes de Cherán a cerrar los accesos del pueblo, poner barricadas y prender fogatas en cada esquina.

“Estaba muy fuerte lo que era la tala de los árboles“, dice Luz. “Bajaban de los cerros entre 100, 200 camiones (diarios llenos de troncos) sin que nadie les dijera nada, y decían (los delincuentes) que cuando se acabaran los pinos, se iban a llevar a las mujeres que les gustaran y después hasta las casas que les gustaran se iban a quedar”, rememora esta madre de dos jovencitas y un niño.

La devastación de los bosques comenzó en 2008, cuando México tuvo récords de violencia producto de las confrontaciones entre narcotraficantes y de éstos con fuerzas armadas.

En esos años los narcotraficantes incluyeron en su modelo de negocios el robo de varios productos, como la madera de Cherán, además de los secuestros y extorsiones.

La expulsión de los delincuentes desencadenó balaceras que tuvieron un saldo de dos indígenas muertos en abril de 2011. Otras seis personas fueron asesinadas en años posteriores, presuntamente por talamontes reincidentes, según autoridades indígenas.

Cherán instauró desde entonces su propia red de guardabosques armados la mayoría con fusiles calibre 7,62 milímetros, un “Consejo Mayor de Gobierno” similar al que regía a sus antepasados y empresas comunales enfocadas a la protección del medio ambiente.

“Dije ‘ésto no puede ser’. ¡Amenazaban con llevarse también a los niños! Pero ahora todos estamos tranquilos”, comenta bajo anonimato una de las guardias comunitarias que porta una pistola calibre 9 milímetros.

Entérate: SCJN equipara al Gobierno Comunal de Cherán con un ayuntamiento y acepta controversia

Ocho años después del alzamiento han reforestado más de la mitad de las 12 mil hectáreas de pinos que habían sido devastados en esta región de Michoacán, donde células de cárteles desmantelados como La Familia Michoacana han provocado un espiral de violencia en los alrededores de Cherán.

En Cherán no patrullan ni la policía, ni las fuerzas armadas, y tampoco existen partidos políticos. Se rige por sus usos y costumbres.

Lee: Asesinan a Guadalupe Campanur, líder comunitaria en Cherán, Michoacán

Prohibidos los aguacates

Una de las varias reglas de oro de la comunidad, que toma decisiones en asambleas abiertas, es que está prohibido sembrar aguacate, a pesar de que deja ganancias millonarias por su alta demanda en países como Estados Unidos y Japón.

La razón es que ese cultivo demanda mucha agua y estos bosques son claves en la captación del líquido. Los lugareños, además, asocian el aguacate con los narcotraficantes.

“Cuando vinieron las personas que devastaron, la idea de ellos era sembrar aguacate; iban talando e iban quemando con unos sacafuegos”, asegura Miguel Macías, de 62 años, supervisor del vivero comunal.

El aguacate “es lo contrario del pino, el pino nos da agua, oxígeno y todo el bióxido se lo come”, añade.

Gracias a esa prohibición “esto es como una isla de puro pino (…) nosotros luchamos por eso”, enfatiza.

Michoacán es el principal productor de aguacate de México, que es, a su vez, el mayor productor del mundo del fruto, con 2 mil 400 millones de dólares de exportaciones el año pasado.

Pero, en efecto, en los límites de Cherán “el asunto es gravísimo sobre el cambio de suelo: se nota dónde empieza el aguacate y donde empieza el bosque”, comenta Jaime Navia, director de la organización ambiental GIRA.

Cero basura

El impulso ambientalista en Cherán se extiende a su política de “cero basura” en las calles.

Samuel Martínez se seca el sudor con la mano al término de otra larga jornada de separación de basura. Un trabajo agotador que hace en la planta de acopio de desechos que funciona aún con menos de lo indispensable: equipo de protección limitado, salarios raquíticos, y un solo arenero oxidado y medio roto para hacer toneladas de compost.

“Me siento orgulloso porque hay otras comunidades que donde quiera hay basura tirada”, dice.

“Es el municipio en el que en más categorías (6) y mejor se separa la basura”, comenta Ana Martínez, Gerente de Programa de Reciclaje Inclusivo de la Fundación AVINA.

El éxito ambiental de Cherán y su aislamiento de la incesante violencia de la región ha inspirado incluso un concepto popularizado en círculos ambientalistas: “cheranizarse”.

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COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
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Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


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