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Cuartoscuro

No, los partidos políticos no tienen 5 mil mdp para gastar: es el doble y a Morena le tocaron 2 mil 704 mdp

La discusión sobre los recursos públicos que tienen disponibles los partidos políticos y la necesidad de que se modifique su presupuesto no contempla el dinero que reciben en los estados, lo que implica que dupliquen el monto que reciben cada año.
Cuartoscuro
10 de diciembre, 2019
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Los partidos políticos no tienen cinco mil millones de pesos para gastar, en realidad en este 2019 tuvieron disponibles 9 mil 573 millones porque en cada uno de los estados también reciben recursos públicos para actividades ordinarias, de campaña —en caso de haber elecciones locales— y otros gastos. 

La discusión sobre la necesidad de ajustar este presupuesto regularmente solo contempla lo que reciben a nivel federal —4 mil 965 millones este año— y que aprueba el Instituto Nacional Electoral (INE) siguiendo lo que establece la Ley General de Partidos Políticos, cuya reforma se aprobó en 2014 en el Congreso por todos los partidos políticos. 

Pero la misma fórmula para repartir el gasto de partidos a nivel federal aplica para cada uno de los estados, en donde los partidos con registro recibieron recursos para su operación local que en 2019 sumaron otros 4 mil 609 millones de pesos.  

Lo anterior implica que cada ciudadano en edad para votar pague dos veces por los partidos políticos: una vez por los nacionales y otra por los estatales, pues aparece en el padrón federal y en el padrón de votantes de su entidad. 

Para calcular el gasto ordinario se debe multiplicar el 65% de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) —que desde enero de 2016 sustituyó al salario mínimo— por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral. 

De la totalidad del gasto ordinario, se entrega un 50% adicional si hay elección gubernamental o 30% si se trata de elecciones a diputados locales o presidentes municipales, lo cual representa el gasto de campaña. El rubro de actividades específicas representa 3% del gasto ordinario.

¿Y cómo se reparte entre partidos? 

El partido político que recibió más recursos este año fue Morena. Al sumar el gasto federal y el estatal, en 2019 operó con 2 mil 704 millones de pesos. 

Le siguió el PAN con 1,719 millones de pesos y el PRI con 1,632 millones. 

Otros partidos que tienen registro como partidos nacionales pero también tienen presencia en los estados pudieron gastar este año: 

PRD: 710 millones 

PVEM: 649 millones 

PT: 580 millones

Movimiento Ciudadano: 558 millones 

Los partidos políticos que solo tienen registro a nivel local se quedaron con el 3.8% de la bolsa de 9 mil 573 millones de pesos que se entregó este año a los partidos políticos. 

Discusión para recortar recursos a partidos no es nueva 

En 2014 se aprobó una reforma electoral —que tenía como objetivo reducir los costo electorales—, pero terminó provocando un incremento en las prerrogativas que los partidos políticos reciben cada año. 

Los partidos obtuvieron en 2015 un incremento del 56% en su financiamiento, al año siguiente recibieron 30% más.

Desde ese año y a la fecha se han presentado más de 40 propuestas para recortar el financiamiento público a los partidos políticos, explica Hugo Alejandro Concha Cantú, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por ejemplo, en 2017 en el Congreso de Jalisco se propuso condicionar el presupuesto que se le asigna a los partidos políticos inscritos en ese estado a partir del número de votos que reciben y no del total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, como ocurre actualmente.

La propuesta fue hecha por el entonces diputado independiente Pedro Kumamoto, que argumentó que con esta iniciativa podría reducirse el financiamiento hasta en un 59%.

El Congreso de Jalisco aprobó la iniciativa y luego de que fue impugnada por por diversos partidos, en agosto de 2017 la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló su constitucionalidad para entrar en vigor este año en lo local.

La discusión sigue vigente y en septiembre de este año, el senador Ricardo Monreal presentó una iniciativa para modificar el monto del financiamiento a los partidos y a ella se sumó otra más de la diputada Tatiana Clouthier y el diputado Mario Delgado.

Mario Delgado Carrillo y Tatiana Clouthier propusieron inicialmente recortar a la mitad el financiamiento ordinario de los partidos políticos y aumentar el gasto de campaña cuando haya elecciones. La comisión de puntos constitucionales aprobó el 29 de octubre la iniciativa para enviarla al Pleno de la Cámara de Diputados. 

 La discusión de esta iniciativa no se ha retomado en el Congreso.

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Reuters

5 claves que explican por qué Evo Morales fue forzado a dejar la presidencia de Bolivia

Pese a haberse proclamado vencedor de los comicios del pasado 20 de octubre, Evo Morales tuvo que renunciar a su cargo de presidente tras casi 14 años en el poder. El mandatario estuvo bajo fuerte presión de líderes de la oposición y sus seguidores que denunciaron que hubo fraude electoral.
Reuters
11 de noviembre, 2019
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Evo Morales pasó en menos de tres semanas de declararse ganador de las elecciones a denunciar un golpe de Estado y renunciar a la presidencia de Bolivia.

“Ha habido un golpe cívico, político y policial”, denunció el presidente en el mensaje televisivo en el que anunció su dimisión.

La decisión se produjo unas horas después de que el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Williams Kaliman, sugiriera al mandatario que diera un paso al lado para desbloquear la crisis política.

Para los militares no parecía suficiente que el presidente llamara a nuevas elecciones tras las irregularidades detectadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) en su auditoría.

Y es que la profunda crisis política que vive Bolivia tuvo su detonante en el escrutinio de las elecciones, el 20 de octubre.

Esa noche, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspendió por sorpresa el conteo rápido con el 83% escrutado y con una tendencia que apuntaba a que iba a haber segunda vuelta entre el mandatario boliviano y el candidato opositor, Carlos Mesa.

Al día siguiente, ese conteo rápido, denominado Transmisión Rápida de Resultados Preliminares (TREP), se reactivó con un 95% de avance y con Morales ganando en primera vuelta por un estrecho margen.

Morales

AFP
Morales anunció su renuncia en una declaración televisada junto a su vicepresidente.

Las sospechas que habían suscitado los extraños movimientos del TSE llevaron a la oposición a clamar un “fraude descarado”.

Incluso las misiones de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea pidieron que hubiera segunda vuelta.

Pero Morales insistió en que él había ganado las elecciones y, en respuesta a las manifestaciones de la oposición, llamó a sus seguidores a “defender la democracia” en las calles y frenar un “golpe de Estado”.

Eso sí, también aceptó que la OEA hiciera una auditoría del escrutinio.

1. La auditoría

En pleno escrutinio el mismo día de la votación y con la oposición ya hablando de fraude, la propia misión de observadores de la OEA apuntó a la interrupción del conteo como una de las “sustanciales deficiencias” que minaban la “necesaria credibilidad y transparencia”.

El gobierno le pidió a la OEA una auditoría para despejar cualquier duda. Y hay que recordar que el candidato opositor, Carlos Mesa, quien denunciaba “fraude descarado”, rechazó en todo momento las condiciones en las que el organismo iba a revisar el escrutinio.

Mesa quedó en segundo en los comicios del 20 de octubre y desde el primer momento aseguró que Morales no alcanzó la diferencia necesaria para derrotarlo en primera vuelta.

Una casilla de votación en Bolivia.

AFP
La OEA dijo que hubo “irregularidades” en el recuento de votos iniciado la noche de la elección, el 20 de octubre.

La auditoría resultó devastadora para el gobierno. La OEA determinó que era estadísticamente improbable que Morales hubiese ganado por el margen de 10% que necesitaba para evitar una segunda ronda electoral.

La OEA asegura también que encontró actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas. En el informe de 13 páginas se señala que en muchos casos no se respetó la cadena de custodia de las actas y que hubo manipulación de datos.

Morales respondió este domingo con una declaración ante la prensa en la que, sin mencionar a la OEA y sin señalar la fecha, llamó a nuevas elecciones.

Pero unas horas después, y con la presión de las Fuerzas Armadas en su contra, decidió dimitir.

2. El ejército y la policía en contra

En esa renuncia también parece clave el pronunciamiento del general Williams Kaliman, en nombre del alto mando de las Fuerzas Armadas bolivianas.

Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, decía Kaliman en un comunicado.

La solicitud a Morales, decía la nota, fue formulada tomando en cuenta “la escalada de conflicto que atraviesa el país, velando por la vida, la seguridad de la población, la garantía del imperio de la condición política del Estado”.

William Kaliman

Reuters
El general William Kaliman (centro) es el jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia.

Al posicionamiento de los militares a favor de la renuncia del presidente hay que sumar que desde el viernes pasado, cuando estaban a punto de cumplirse tres semanas de violencia en las calles, comenzó a extenderse por el país un “motín policial”.

Los agentes de diversas unidades, primero en Cochabamba (centro) y luego en todas las capitales departamentales, comenzaron a declararse en rebeldía uniéndose así a las protestas contra el gobierno.

Y aunque a diferencia de otros gobiernos “en problemas” en la región, Morales sigue disfrutando de un enorme poder de movilización entre sus bases, sin policía en las calles y sin apoyo de los militares, el presidente quedó en una situación de evidente debilidad.

En distintos departamentos de Bolivia, los policías decidieron amotinarse en contra del gobierno.

Getty Images
En distintos departamentos de Bolivia, los policías decidieron amotinarse en contra del gobierno.
Policías amotinados en La Paz

Reuters
En la capital de Bolivia, La Paz, también hubo amotinamiento de policías durante el fin de semana.

3. Presión en la calle

La oposición a Morales apostó desde el primer momento a la movilización callejera para forzar la mano del presidente.

Con huelgas y paros por todo el país, Bolivia se convirtió en una gran batalla campal entre partidarios del presidente y sus detractores.

La paralización del conteo rápido de resultados la noche de las elecciones disparó las manifestaciones de calle.

Getty Images
La paralización del conteo rápido de resultados la noche de las elecciones disparó las manifestaciones de calle.

Pero a diferencia de las crisis políticas que vivió el país durante el mandato de Morales, las protestas se hicieron fuertes esta vez en la ciudad de La Paz, otrora uno de los bastiones de Evo.

Universitarios y clases medias salieron noche tras noche a enfrentarse a la policía y a los poderosos sindicatos y “movimientos sociales” (entre ellos mineros y cocaleros) llegados a la sede de gobierno para defender al presidente.

Los heridos han sido centenares. Aunque solo se han reportado tres muertos, algo que parece poco dada la intensidad de la violencia de los enfrentamientos y teniendo en cuenta que los mineros usan dinamita en la protesta.

Así, un presidente que llegó al poder hace casi 14 años tras una larga trayectoria de protestas como líder de los sindicatos de productores de hoja de coca, se vio cercado por quienes pasaron de reclamarle una segunda vuelta ante Carlos Mesa a exigir su renuncia.

4. Radicalización de la oposición

Y es que la oposición hacía tiempo que había dejado atrás la exigencia de una segunda vuelta entre Morales y Mesa y venía pidiendo la renuncia del mandatario.

El endurecimiento de las posturas de la oposición vino de la mano del creciente protagonismo del presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.

Reuters
El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, exige la renuncia del gobierno y del Congreso.

Con Camacho llevando la voz cantante, los opositores ya no se conformaban ni siquiera con la renuncia de Morales.

Y más tras conocerse la auditoría. Camacho pasó a exigir entonces exigen que dimitieran el presidente y todo su gobierno, también los senadores y diputados, además de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Constitucional.

Todo, para dejar el país en manos de una junta de notables que designe un nuevo TSE que celebre nuevas elecciones en un plazo de 60 días.

“La OEA nos ha demostrado que el fraude era tan obvio que por la resistencia del pueblo boliviano, no podía ocultarlo. El presidente Evo Morales ha cometido delitos”, dijo Camacho este domingo.

5. La re-re-reelección

Y si se puede decir que las denuncias de fraude y las protestas se dispararon con el escrutinio electoral, la crisis política que vive Bolivia tiene un trasfondo mucho mayor y que pasa por el mero hecho de que el presidente fuera candidato a la reelección, otra vez.

Morales gobierna Bolivia desde el 22 de enero de 2006. La Constitución boliviana dispone que solo dos mandatos presidenciales continuos son permitidos, pero Morales ya iba por el tercero.

El 20 de octubre, el presidente buscaba asegurarse un cuarto mandato que le habría permitido gobernar hasta 2025.

Evo Morales.

Getty Images
Pese a perder el referéndum para buscar un cuarto mandato, Morales logró luz verde del Tribunal Constitucional para postularse de nuevo.

Para lograr estos fines, el presidente tuvo que cobijarse en fallos del Tribunal Constitucional para habilitarse como candidato.

Y es que el 21 de febrero de 2016, más de la mitad del país votó en contra de una posible nueva reelección del dirigente cocalero.

Gracias al Tribunal Constitucional y al reconocimiento del Tribunal Supremo Electoral, ambas entidades acusadas en Bolivia de ser funcionales al gobierno, Morales logró ser candidato una vez más.

Las protestas empezaron hace tres semanas, pero ya se veía venir que este nuevo intento de reelección iba a ser el más difícil que afrontaría desde su primera victoria presidencial hace 14 años.

Lo que no muchos vaticinaban era un desenlace como el que ahora Bolivia entera presencia con la caída de Morales.


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