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Tomografía da esperanza a becario del gobierno que se accidentó; su familia pide traslado a la CDMX

“Si Pedro está luchando desde su cama, si ha resistido tanto, si tiene tantos sueños, él quería ser maestro de niños, si no se quiere ir, nosotros cómo vamos a rendirnos”, dijo su tía, Ángela Hernández.
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2 de diciembre, 2019
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Una tomografía de abdomen dio nuevas esperanzas a la familia de Pedro Lezama, el joven becario del programa Jóvenes Construyendo el Futuro al que enviaron fuera de su área y horario estipulado de trabajo a desmontar y repartir material de construcción, y quedó prensado entre decenas de láminas.

Los médicos dijeron a sus padres que su intestino delgado estaba muerto y que nadie podía sobrevivir más de 48 horas. Pero Pedro sigue vivo 13 días después. 

“Había fluido intestinal. Probablemente no todo su intestino delgado estaba muerto”, explicó su padre, Alejandro Lezama.

Entérate: Grave, becario de Jóvenes Construyendo el Futuro que trabajaba fuera de horario y se accidentó

Al ver los resultados del estudio, una especialista en Terapia Intensiva del Hospital de Traumatología y Ortopedia de Lomas Verdes en el Estado de México, donde se encuentra ahora hospitalizado, solicitó trasladarlo a Centro Médico La Raza, del IMSS, para una nueva valoración, pero el traslado no se autorizó. 

Pedro es becario del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Se estaba “capacitando” en el Ayuntamiento de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca, donde vive. El joven es egresado de la carrera de pedagogía. A la par de cursar una maestría en administración educativa los fines de semana, se inscribió en el programa, a los tres meses de haber terminado la universidad, en parte para tener dinero y poder costear sus estudios.

Se suponía que solo debía realizar labores administrativas. Pero el 19 de noviembre lo enviaron fuera de su área y horario estipulado de trabajo a desmontar y después repartir láminas, como parte de un programa de vivienda. 

Pedro y otros jóvenes, entre ellos su hermano Alejandro, también becario del programa insignia del gobierno federal, subieron a un camión, junto con cientos de láminas. Al pasar un tope, estas se fueron sobre Pedro. Le lesionaron la cavidad abdominal. 

En el hospital de Tuxtepec, donde llegó primero, tuvo un paro cardiorrespiratorio. Pero apenas segundos antes de que los médicos lo declararan oficialmente muerto –cuenta su padre– su corazón volvió a latir. El diagnóstico, sin embargo, no fue alentador. Los médicos le dijeron a la familia que, para vivir, Pedro necesitaría un trasplante de todo el intestino delgado, un procedimiento que jamás se ha hecho. 

Pese a todo, y contra todos los pronósticos, el joven seguía con vida, así que lo trasladaron de Tuxtepec al Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca. Fueron ocho horas de camino. “Nos dijeron que sólo había 20% de probabilidades de que llegara con vida, pero Pedro llegó”, contó Ángela Hernández, tía del joven. 

En ese hospital el diagnóstico fue el mismo: necrosis intestinal. “Los especialistas les decían a sus padres que tenerlo en terapia intensiva representaba un gasto de 30 mil pesos diarios en alguien que no tenía posibilidad de sobrevivir, que mejor le dieran una muerte digna y aceptaran desconectarlo”, mencionó la señora Ángela.

Pero los padres de Pedro no aceptaron. Se planeó entonces un nuevo traslado, ahora a Naucalpan, Estado de México, al Hospital de Traumatología y Ortopedia de Lomas Verdes, a otras ocho horas de camino. “Los médicos nos dijeron –relató su tía– que en cuanto saliera del hospital, Pedro se podía morir. Pero a Lomas Verdes también llegó”. 

Allí, la familia se topó con los mismos malos pronósticos. “Ya estábamos muy desalentados – dijo la señora Ángela– aunque no pensamos rendirnos, ya estábamos desalentados cuando llegó la noticia: había fluido intestinal. Eso quiere decir que tal vez  un pedazo de su intestino no está muerto y se podría hacer un trasplante de un pedazo, su papá está dispuesto a donárselo”. 

Pero se necesita una nueva valoración en otro hospital de múltiples especialidades como La Raza, y no solo con foco en trauma como el de Lomas Verdes. 

“Fue una especialista la que pidió el traslado, no es que a nosotros se nos haya ocurrido, pero en La Raza se negaron a aceptarlo. El director, Guillermo Careaga, nos dice que los cambios apreciados en la tomografía no son concluyentes para el traslado y que allá le darían la misma terapia que ya le están dando ahorita en Lomas Verdes”, explicó Alejandro Lezama. 

Lo que le piden a la familia es tener paciencia. “Me dice el director que debemos esperar, ver cómo sigue evolucionando para hacer una nueva valoración. Pero pues nosotros no entendemos por qué, por qué no la hacen de una vez”. 

Animal Político solicitó información al IMSS sobre los motivos de rechazo del traslado a La Raza, pero el área de prensa aseguró que ya se le había explicado a la familia, y que hay un comité médico atendiendo el caso. Ellos son los responsables de emitir el diagnóstico, pero este solo los padres de Pedro pueden compartirlo, aseguraron. 

“No nos dieron más explicación que esa, que los resultados de la tomografía en realidad no reflejan muchos cambios y que hay esperar. De un comité médico no hemos escuchado. Hoy solo hablamos con el doctor Careaga y con un especialista en trasplantes”, dijo el papá de Pedro. 

Este portal también solicitó información a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), dependencia encargada del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, sobre las acciones emprendidas para brindar apoyo a la familia del becario, tanto para el traslado como para lo que amerite el caso, además de sobre las investigaciones al Ayuntamiento de Tuxtepec donde Pedro se estaba capacitando, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

“De la Secretaría solo hemos recibido llamadas, vino una señorita y dijo que iba a venir a visitarnos el subsecretario y encargado del programa, Horacio Duarte, pero no ha venido, y la verdad es que ellos no nos han ayudado en las gestiones, difundieron en los medios que están pendientes de nosotros, pero no nos han apoyado”. 

Ante esto, los padres de Pedro piden la intervención del presidente de la República para acelerar las gestiones y que su hijo tenga una nueva valoración en La Raza, por parte de  especialistas en gastroenterología y un equipo multidisciplinario. 

La familia no se va a rendir. “Vamos a insistir en el traslado, en que se haga todo lo necesario. Nos vamos a ir a plantar a Palacio Nacional si es necesario, para que nos escuche el presidente López Obrador. Si Pedro está luchando desde su cama, si ha resistido tanto, si tiene tantos sueños, él quería ser maestro de niños, si no se quiere ir, nosotros cómo vamos a rendirnos”, dice su tía.

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Angelica Casas/BBC

Blaxicans: 'Soy negra y mexicano-estadounidense y a la gente le cuesta descifrarme'

Josslyn Carrasco Glenn es una joven mexicano-estadounidense que también se identifica como de raza negra. La joven compartió con BBC Mundo la experiencia de crecer en EE.UU., los prejuicios que ha enfrentado y el despertar de su identidad política en la era Trump.
Angelica Casas/BBC
18 de noviembre, 2019
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“¿Qué eres?”, es una de las preguntas que le hacen con más frecuencia a Josslyn Carrasco Glenn cuando alguien la conoce por primera vez.

Chicana, afrolatina y blaxican, son algunos de los términos con los que la joven de 21 años se identifica.

El último, blaxican, es utilizado con frecuencia en Los Ángeles e incluye a aquellos nacidos de uniones de padres o madres afroestadounidenses y padres o madres mexicanos.

Carrasco Glenn es hija de una pareja interracial. Su madre nació en Los Ángeles y su familia proviene de México, mientras que su padre, de raza negra, es estadounidense nacido en Belice, Centroamérica.

La joven de 21 años forma parte de un grupo creciente de personas multirraciales y multiétnicas que están desafiando normas de identidad social en el país norteamericano.

Uno de cada siete niños estadounidenses (14%) pertenecía a este grupo en 2015, casi el triple que en 1980, de acuerdo a un análisis de 2017 del Centro Pew, un instituto de investigación con sede en Washington.

Josslyn compartió la experiencia de crecer en la intersección de varias culturas y razas con BBC Mundo.

Este es su testimonio en primera persona, elaborado a partir de una entrevista.


Josslyn Glenn junto a su familia

Cortesia de Josslyn Glenn
Josslyn Carrasco Glenn creció en una familia multirracial y multiétnica. En la foto aparece cargada por su hermana mayor.

La gente me suele preguntar “qué soy” o a veces cuando me oyen hablando en español, me dicen “¡Oh! Pensé que eras india”.

Al preguntarme, parece que quisieran asociarme con “lo otro”. Les parezco “exótica”. No me considero particularmente exótica sino simplemente estadounidense.

A veces les respondo desafiante: Soy humana”. Pero para aquellos genuinamente interesados, me gusta brindar una respuesta que sea educativa.

Así que les explico que me identifico como afro-latina,blaxican y también chicana. Crecí con una madre nacida en Los Ángeles de abuelos mexicanos y con un padre de raza negra nacido en Belice.

También depende del contexto… a veces solo digo que soy latina si conozco a alguien proveniente de Latinoamérica, pero si estoy rodeada de afroestadounidenses, también digo que soy negra.

Cuando era niña, veía a mis padres y era bastante obvio que él tenía la piel significativamente más oscura que mi madre.

Pero para mí simplemente esa era mi familia y no tenía cuestionamientos sobre ella.

Josslyn Glenn junto a sus padres.

Cortesia de Josslyn Glenn
Josslyn Glenn junto a sus padres.

Mientras estudiaba la primaria, nos asignaron una tarea para la clase de historia sobre nuestra herencia.

Nos pidieron hacer tarjetas con la bandera que nos identificaba. Y ahí fue donde noté que todos parecían tener una sola bandera mientras que yo tenía más de una: las de México, Belice y Estados Unidos.

Más o menos a los 12 años empecé a tener más preguntas sobre la forma en que me veía y mi padre me decía: “Eres de todo menos asiática, pero eres de todos lados”. Y me parecía una respuesta muy bonita.

Además, cuando era más pequeña tenía la piel más clara y se fue oscureciendo con los años.

Pese a esto, no pasé por las mismas experiencias que algunos de mis amigos, cuyos padres les decían que no estuviesen mucho tiempo bajo el sol porque aparentemente estaba mal visto tener la piel oscura.

Crecí en un vecindario predominantemente Latinx, así que había muchos sitios que vendían comida típica de México, como tamales y churros con dulce.

Josslyn Glenn

Angelica Casas/BBC

En nuestra casa y durante el Día de Acción de Gracias mezclábamos tamales y puré de papas por igual.

Y en festividades como el Día de los Muertos o el 5 de mayo, no celebrábamos especialmente pero mi madre nos traía dulces y caramelos cuando volvía del trabajo para reconocer las fechas.

En mi comunidad hice amigos de origen latinoamericano y mi aspecto físico no fue tan cuestionado, lo que aprecio mucho.

No estaba realmente consciente de la política en cuanto a raza o de cómo me identificaba hasta los 17 años. Ahí fue que empecé a pensar en que era diferente de otras personas.

Todo ocurrió antes de la elección presidencial de 2016, la primera en la que pude votar.

Creo que el hecho de hacerlo me hizo pensar en la urgencia de declarar mi identidad racial y sobre todo, en entenderla mejor.

Provengo de dos de los grupos más marginados en este país y eso me da una visión única sobre cómo mis familiares de ambos lados son tratados con base en su aspecto físico, su estatus socioeconómico y hasta su cultura.

De alguna manera, esto me hace apreciar a mi familia todavía más.

Josslyn Glenn junto a su familia

Cortesia de Josslyn Glenn
Josslyn Glenn junto a sus hermanas y otros familiares.

Mi padre es un hombre negro y para el mundo aparentemente eso es atemorizante, aunque a mí no me lo parece.

Por otro lado, hay quienes han cuestionado que yo sea latina por el hecho de que no crecí hablando español, sino que decidí aprenderlo para conversar con familiares y otras personas.

Pero me han inspirado personas como la actriz estadounidense de padres puertorriqueños Gina Rodríguez, que ha expresado que no todas las latinas son iguales.

Y creo que tiene mucha razón. Yo crecí con una mezcla de culturas mexicana y estadounidense, pero me siento tan latina como cualquier otra persona.

En mi caso particular es interesante porque soy una mujer de color pero mi aspecto físico es ambiguo.

Y eso quiere decir que mi experiencia no es la misma que la de muchas mujeres afroestadounidenses y latinoamericanas.

Creo que soy solo un ejemplo de la diversidad que existe en Estados Unidos y del hecho de que ha habido muchas generaciones de inmigrantes a este país.

Siento un gran aprecio por mis culturas y ser mestiza significa tener dos fuertes herencias de sangre que me permiten navegar el mundo que vivo en el presente.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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https://www.youtube.com/watch?v=vFY6U5zH1-4&t=54s

https://www.youtube.com/watch?v=obfMLsimdy8&t=73s

https://www.youtube.com/watch?v=ScOUnA65jpE

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