Amparos para conseguir medicamentos: el salvavidas de pacientes sin recursos para combatir el cáncer
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Amparos para conseguir medicamentos: el salvavidas de pacientes sin recursos para combatir el cáncer

Derechohabientes están recurriendo a la vía del juicio de amparo para que la Seguridad Social les brinde los medicamentos necesarios para sobrevivir a enfermedades como el cáncer o el VIH-Sida.
Cuartoscuro
17 de enero, 2020
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Cuando en marzo de 2015 le diagnosticaron que tenía leucemia, Ricardo Villalobos, de 40 años, se derrumbó.

O para ser más exactos: se volvió a derrumbar.

Esa era ya la tercera vez que le daban la noticia de que su vida corría peligro. La primera fue un par de años antes, cuando le dijeron que tenía cáncer de testículo. Y la segunda, cuando le anunciaron que ese cáncer se había extendido hacia el estómago, donde apareció un tumor del tamaño de una pelota de tenis.

“Después de dos cánceres, cuando me diagnosticaron la leucemia colapsé”, dice Ricardo en entrevista.

Pero Luz, su pareja, le prohibió rendirse. Y juntos iniciaron la lucha, otra vez.

Aunque ahora la batalla era más complicada tras el desgaste psicológico y económico que les dejaron los dos primeros diagnósticos.

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Ricardo es empleado en una empresa y Luz trabaja esporádicamente, según la temporada, ofreciendo perfumes en tiendas departamentales. Es decir, sus salarios son bajos e inciertos y los medicamentos para mantener a raya la leucemia, caros. Muy caros. Además, no tienen seguro del IMSS. Solo les protege el ya extinto Seguro Popular, hoy Insabi, que no la incluía en el catálogo de enfermedades catastróficas para adultos mayores de 18 años.

“En 2015, una simple caja de medicamento para 15 días costaba 17 mil 500 pesos. Luego, bajó a 11 mil 500. Y ahora, está en 4 mil pesos. Pero igualmente es un costo muy elevado porque mi empleo no es fijo y mi esposo, por los estragos de la enfermedad, a veces no puede trabajar”, explica Luz Almansa.

Ricardo no tuvo más remedio que recurrir a la caridad; a las donaciones de fármacos que familiares de pacientes que ya fallecieron le hacían al Hospital de Cancerología donde se atiende, y a la ayuda de fundaciones como la Asociación Mexicana de la Lucha contra el Cáncer.

Solo así, Ricardo encontró salvavidas temporales. Parches que, sin embargo, no eran suficientes, puesto que las donaciones, que suelen ser de fármacos con meses ya caducados -pero aún útiles-, no llegaban a sus manos con regularidad. O, al menos, no con la regularidad que exige la leucemia.

Por eso, en los periodos de hasta un mes en los que no tomaba el medicamento, dándole una tremenda ventaja al avance de la enfermedad, Ricardo admite que buscó el fármaco desesperadamente, con los riesgos que eso implica.

“Hubo una vez que tuvimos que pedir prestado para poder comprar una caja de medicamento”, relata. “Y una persona nos contactó para ofrecernos tres cajas, que tendrían un costo de 12 mil pesos, a la mitad, en 6 mil. De inmediato, le dijimos que sí. Le pagamos, nos mandó las cajas, y cuando nos llegaron nos topamos con que era medicamento inservible. Ya tenía más de un año caducado”.

La situación era crítica. Pero en noviembre del pasado 2019, una luz se prendió.

Luz, la pareja de Ricardo, recibió una invitación de la Asociación Mexicana de la Lucha contra el Cáncer para que diera su testimonio en un conversatorio. Y en ese evento, le dijeron que había unas personas interesadas en ayudarles interponiendo un amparo ante la justicia federal.

A Luz le parecía que le hablaban en chino. Amparos, demandas, jueces… no sabía que existía esa posibilidad. Pero aceptó la ayuda del abogado José Mario De la Garza, quien puso a un equipo legal a su servicio de manera altruista y completamente gratuita.

El proceso fue rápido. Entregaron la documentación que les solicitaron los abogados, metieron el amparo un viernes y dos días después, el lunes, un juez federal ya estaba ordenando al Instituto Nacional de Cancerología que, de manera inmediata, le brindara los medicamentos y la atención que requiere Ricardo.

“El amparo nos cayó como caído del cielo. Es la única esperanza que tenemos para seguir combatiendo al cáncer con libre acceso a medicamentos”, dice Luz.

“Gracias a ese amparo -resume emocionado Ricardo-, yo he vuelto a nacer”.

Una solución rápida

El abogado José Mario De la Garza explica en entrevista que llegaron al caso de Ricardo y Luz tras una reflexión que hizo con su grupo de trabajo ante el panorama actual en México, donde ciudadanos de varios puntos de la República han protestado en el último año por la falta de medicamentos para combatir enfermedades graves, como el cáncer o el VIH-Sida.

“Fuimos a los hospitales a buscar a personas que estén en esta situación grave, para explicarles que pueden hacer valer sus derechos a través de los juicios de amparo”, narra De la Garza, que asegura que en esas primeras visitas se encontraron con el desconocimiento de la gente, y, sobre todo, con mucha desconfianza. Especialmente, porque es un proceso legal que implica demandar al Estado, y hay pacientes que temen posibles represalias de los hospitales.

Pero, ante la falta de medicina, y movidos por la desesperación, José Mario plantea que los ciudadanos están empezando a optar más por esta vía legal.

Y explica el motivo: “Este juicio de amparo tiene una gran ventaja, como está en peligro la vida de una persona por falta de medicamentos, los jueces, al admitir la demanda, emiten las medidas que se deben tomar de inmediato para que el quejoso no quede en riesgo de morir”.

Es decir, por orden de un juez se obliga a los hospitales, o a los centros de salud donde se esté tratando el paciente, a entregar de inmediato los medicamentos. Y luego, el proceso legal sigue su curso. Pero, por lo pronto, el paciente debe recibir los fármacos.

“Es un amparo que prácticamente lo ganas al presentar la demanda”, subraya De la Garza. “Y como en las resoluciones de amparo las autoridades demandadas pueden ser destituidas, o incluso pueden ser objeto de una responsabilidad de carácter penal, las instancias de salud entregan los medicamentos para no verse involucradas en el no cumplimiento de la orden de un juez”.

Por ahora, además del caso de Ricardo y de Luz, José Mario dice que ya resolvieron otro similar por la misma vía rápida del amparo. Y van por más. La idea es que su despacho, en colaboración con otros abogados que quieran llevar este tipo de casos probono, es decir, de manera gratuita, ayuden a personas enfermas y sin acceso a medicamentos en al menos 10 estados: Oaxaca, Michoacán, Yucatán, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Durango, Nuevo León, y la Ciudad de México.

Y no son los únicos. Los abogados Andrea Rocha y Marco Vargas, por ejemplo, llevan desde el pasado 2019 ofreciendo sus servicios gratuitamente a pacientes de VIH-Sida y a madres de niños con cáncer de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, y de la Ciudad de México, que no pueden acceder a los medicamentos necesarios.

Hasta ayer, que interpusieron el último en la Ciudad de México, llevan 7 casos de amparos colectivos en representación de 60 quejosos.

Mientras que en Querétaro, México Igualitario y el Colectivo de Litigio Estratégico e Investigación en Derechos Humanos AC también presentaron en julio pasado siete amparos para conseguir medicamentos a personas con VIH.

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Lluvia de amparos

Ante la efectividad que han demostrado los amparos en casos como el de Ricardo, el abogado De la Garza responde que recurrir a esta vía legal va a ser algo cada vez más frecuente, más si persisten los problemas de desabasto.

“Ya se está probando que los amparos sirven. Es una medida drástica, pero es la que está funcionando. Y, ante la crisis de salud que tenemos ahora, creo que se va a generalizar más”, hace hincapié.

Pero, claro, no es tan sencillo. Los amparos también plantean numerosos retos.

Por ejemplo, si a partir de ahora la manera de hacer efectivo el derecho a la Salud de los mexicanos es a base de amparos, entonces los ejércitos de abogados no alcanzarían. Y, por otro lado, no todos los abogados querrán hacerlo gratis y de manera altruista. Principalmente, advierte De la Garza, en un sistema donde la abogacía privada está diseñada para cobrar por la gran mayoría de sus servicios, y no para trabajar probono en favor de la comunidad.

Además, el sistema de justicia en el país está saturado. Hacerlo el gestor, o el proveedor, para que se cumpla el derecho a la Salud le supondría una enorme carga extra.

Luis Adrián Quiroz, presidente de la organización civil Derechohabientes Viviendo con VIH/SIDA, prefiere mostrarse cauto y aconseja “no engolosinarse” con los amparos.

Primero, recalca, porque efectivamente no todos los abogados actúan de buena fe. Sin ir más lejos, Luis cuenta que hace un par de semanas, cuando de nuevo surgieron denuncias públicas por falta de antirretrovirales, un abogado lo contactó para “ayudarlo” a tramitar un amparo… a cambio de 20 mil pesos. Y en estos casos, donde la vulnerabilidad del paciente es máxima, no sería extraño que mucha gente acceda a pagar ese dinero, o a pagar chantajes.

“Al final, creo que acabaría siendo un gasto extra para el paciente”, considera el activista, que, además, dice que no hay que quitar el dedo del renglón sobre el tema de fondo, que es la exigencia al Estado para que garantice el derecho a la salud sin necesidad de recurrir a medidas extremas como acudir a la justicia federal.

¿Y el Estado, el gobierno, qué ha dicho? La mañana del pasado 15 de enero, el presidente López Obrador, rodeado de todo su gabinete de Salud, dijo en conferencia de prensa que la transición hacia un sistema sanitario gratuito y universal para todos los mexicanos requiere de tiempo y paciencia.

No obstante, puso de plazo a más tardar el 1 de diciembre de este año para garantizar que el 50% de la población que no tiene acceso a seguridad social contará con los servicios médicos y medicinas gratis, incluidas las de todos los niveles de especialidad.

Incluso, el mandatario prometió que el nuevo sistema de Salud garantizará el abasto de medicamentos, insumos, doctores y enfermeras.

“Pueden decir algunos que no se va a lograr, que es una utopía, pero el sueño se va a convertir en realidad y la utopía es lo que nos hace caminar a los ideales”, subrayó.

Por ahora, para derechohabientes de bajos recursos como Severa Hernández y María Cristina Tinajero, que ayer viajaron desde Monterrey a la Ciudad de México para exigir que el IMSS les entregue los medicamentos para tratar a sus hijos con cáncer, la utopía del presidente aún está lejos de lograrse.

“Necesitamos ayuda -urgió Severa-. Porque cada día que pasa sin que nos den los medicamentos, es un día que el cáncer se come a nuestros hijos”.

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¿Es posible desarrollar una vacuna para todos los coronavirus, como el SARS, MERS, SARS-CoV-2 y el del resfriado?

Algunos virus son suficientemente similares y se necesita una sola vacuna para tratarlos a todos. ¿Podría lograrse esto con los coronavirus?
25 de julio, 2020
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El SARS-CoV-2, el virus que causa covid-19, pertenece a la familia de los betacoronavirus, que provocan desde el resfriado común hasta el síndrome respiratorio de Medio Oriente, MERS, que mata a una de cada tres personas infectadas.

A pesar de que provocan una amplia variedad de síntomas, todos estos virus comparten similitudes.

Si son suficientemente parecidos, ¿podría una vacuna prevenir todas las infecciones que causan?

Los científicos ciertamente lo han estado considerando.

Pero antes de explorar esta cuestión, necesitamos entender la fascinante anatomía de los betacoronavirus.

Los betacoronavirus son paquetes microscópicos cubiertos con espigas que envuelven un núcleo de material genético.

Los virus deben infectar a las células para replicarse, y para lograrlo primero deben adherirse a las células.

Los betacoronavirus utilizan sus espigas para adherirse a las células sujetándose a blancos específicos llamados receptores.

Inyección

Getty Images
Varios científicos están investigando el desarrollo de una vacuna universal para coronavirus.

Científicos de varios países, incluidos Estados Unidos y Francia, han estado analizando estas espigas y descubrieron que están formadas de dos piezas, llamados “dominios”, imaginativamente nombrados S1 y S2.

Estos dominios de la espiga ayudan al virus a adherirse a la célula huésped de varias formas.

Por ejemplo, los virus que causan covid-19 y SARS utilizan una parte del dominio S1, llamado dominio de unión al receptor (RDB), para pegarse al receptor de la célula huésped (ACE2).

Pero los virus que causan el resfriado no lo hacen.

Similitudes y diferencias

Comparando las características de las espigas de todos los betacoronavirus que provocan enfermedades humanas, los investigadores han descubierto similitudes y diferencias entre ellos.

Aunque los dominios S1 son bastante variables entre los miembros de la familia de estos virus, los dominios S2 son bastante similares.

Las similitudes en la estructura del virus son importantes porque pueden ayudar a engañar a nuestro sistema inmune para que responda y combata varios tipos de virus cercanamente relacionados.

Esto ocurre porque los dominios similares tendrán características similares que pueden ser detectadas por nuestros anticuerpos.

Los anticuerpos están formadas por glóbulos blancos llamados células B.

Estas tienen varias funciones en una infección, como ayudar a que otros glóbulos blancos detecten y maten al virus o a las células infectadas por el virus.

Los anticuerpos también pueden evitar que los virus entren en las células al bloquear los receptores celulares, como el ACE2 en el caso de covid-19.

Sin embargo, a pesar de lo poderosos que son, los anticuerpos tardan en generarse, puede tomar de siete a 10 días comenzar a producir anticuerpos protectores.

Laboratorio

Getty Images
Los avances en la búsqueda de una vacuna para covid-19 se están produciendo a una velocidad extraordinaria, según científicos.

Una vez que las células B aprenden qué anticuerpos deben producir, lo seguirán recordando, y si vuelven a encontrarse con la misma infección, ellas podrán reaccionar casi instantáneamente e incluso producirán más anticuerpos que antes.

Esta característica se denomina respuesta de memoria inmunológica.

Las vacunas funcionan tratando de crear la memoria inmunológica al generar las características del virus que provocarán una producción natural de anticuerpos sin necesidad de que exista una infección avanzada.

¿Podrían usarse las similitudes estructurales entre los betacoronavirus relacionados para producir vacunas que generen anticuerpos reconociendo a varios miembros de una familia de virus?

Reactividad cruzada

Para solucionar este acertijo, es necesario analizar si los anticuerpos pueden reconocer a más de un tipo de virus, un fenómeno conocido como reactividad cruzada.

Las pruebas han mostrado que los anticuerpos de la parte RBD del dominio S1 de la proteína espiga que causa SARS tienen reactividad cruzada con el virus que causa covid-19.

Los investigadores también han encontrado que los anticuerpos de partes del dominio S2 de la proteína espiga tuvieron reactividad cruzada (aunque débil) con otros betacoronavirus en un estudio que aún no ha sido publicado.

Sin embargo, la interacción del anticuerpo no es suficiente para saber si un blanco es adecuado para llevarlo al desarrollo de una vacuna o un fármaco.

Estos hallazgos de anticuerpos que potencialmente tienen reactividad cruzada son interesantes porque podrían abrir la puerta hacia nuevos medicamentos y vacunas para combatan la covid-19.

Un producto secundario podría ser el potencial de ofrecer cierta protección contra futuros coronavirus que aún no hemos encontrado.

Mujer anciana hospitalizada por covid-19

Getty Images
Los anticuerpos también pueden presentar serias amenazas para nuestra salud.

Amplificación de la enfermedad

Sin embargo, es necesario mostrarse cautelosos.

Aunque los anticuerpos pueden ser poderosos aliados en la lucha contra las infecciones, también pueden presentar serias amenazas para nuestra salud.

La amplificación dependiente de anticuerpos (ADA) es un fenómeno que puede ocurrir cuando un anticuerpo se adhiere a un virus y en realidad ayuda al virus a entrar a la célula e infectarla, incluidas las células que normalmente no resultarían infectadas, como ciertos tipos de glóbulos blancos.

Una vez que el virus entra a un glóbulo blanco, secuestra la célula y, de hecho, la convierte en un caballo de Troya.

Estos caballos de Troya le permiten al virus esconderse y prosperar dentro de la célula y propagarse por el organismo, amplificando y acelerando el curso de la enfermedad.

No se piensa que la ADA esté ocurriendo en la covid-19, pero ha sido observada en el dengue.

Todavía hay mucho que entender sobre la ADA, pero la probabilidad parece ser mayor cuando hay varias variantes de un virus particular circulando en una población.

Una pregunta enorme, por lo tanto, es si una vacuna que explote las similitudes entre los virus que causan el resfriado y la covid-19 podrían causar un mayor riesgo de ADA.

La mayoría de los ensayos de vacunas contra covid están enfocados en la región RBD de la proteína espiga, lo cual no provoca anticuerpos con una reactividad cruzada tan amplia y, por lo tanto, hay menos probabilidades de que se presente el riesgo de ADA.

Otro posible riesgo que pueden causar los anticuerpos es el trastorno conocido como enfermedad respiratoria amplificada asociada a la vacuna.

Esta ocurre cuando altos niveles de anticuerpos se adhieren a los virus, causando agrupaciones de virus y anticuerpos.

Las agrupaciones pueden provocar bloqueos en las pequeñas vías respiratorias de los pulmones con resultados potencialmente devastadores.

El riesgo, aunque raro y poco probable, enfatiza la necesidad de ser cautelosos para asegurarse de que cualquier vacuna y nuevos fármacos son apropiadamente probados para mostrar que son seguros antes de que sean utilizados extensamente.

En general, dadas las preguntas sobre la funcionalidad de los anticuerpos de reactividad cruzada y los riesgos potenciales, parece improbable que en el futuro cercano habrá una vacuna de covid-19 que también nos protegerá del SARS, MERS, y algunos tipos de resfriado común.

Lo que queda claro, sin embargo, es que entre más entendemos sobre la forma como evolucionan estos virus, sus similitudes y diferencias y la forma como reacciona nuestro sistema inmune, mayores las probabilidades de que ganemos la batalla contra la covid-19.

*Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas de la Universidad de Manchester, Inglaterra.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leerlo aquí.

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