Por qué las bolsas 'ecológicas' no son amigables con el ambiente
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Por qué las bolsas 'ecológicas' no son amigables con el ambiente

La gente ha optado por utilizar bolsas de tela u otro tipo de plástico para llevar sus compras, sin embargo éstas tampoco son la mejor opción.
Cuartoscuro
18 de enero, 2020
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Desde que inició el 2020 en la Ciudad de México está prohibida la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico desechables. La legislación que entró en vigor el 1 de enero contempla varias sanciones para los comercios que no acaten la orden. 

Por ello las bolsas llamadas “ecológicas” comenzaron a ganar terreno pues la legislación establece que las bolsas de tela, yute, rafia (tipo costal), plástico tejido o malla están exentas de la prohibición; siempre y cuando sean durables y puedan reutilizarse en múltiples ocasiones.

Para lo anterior, Sedema especifica que el contenido mínimo de dichos productos debe ser de 50% de material reciclado post-consumo y 100% reciclables, y deberán estar integradas a un plan de manejo que garantice su retorno a los procesos productivos para su reciclaje.

Lee: Ley que prohíbe bolsas en CDMX opera con reglas provisionales, por ahora no habrá multas

Sin embargo, Gabriela Jiménez Casas, ecologa y encargada de difusión del Instituto de Ecología (IE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que las bolsas que nos venden en el súper tampoco son tan ecológicas porque utilizan pigmentos dañinos y al final de cuentas puede que se vuelvan un problema. 

Miguel Rivas, especialista de Greenpeace México también señaló su preocupación al respecto pues señala que  “las bolsas que se están proponiendo como artículos reutilizables como son las de propileno y que se están vendiendo en el supermercado son de muy mala calidad, se van a romper muy rápido y van a ser más de lo mismo porque van a terminar en la basura”. 

“Las bolsas que se venden como ecológicos no son nada ecológicas”, dice Rivas quien señala que no dicen de qué están hechas ni cuántas veces deben usarse para compensar su huella ambiental y esa información debe ser mínima antes de vender un producto como ecológico. 

El experto señala que la mejor opción ahora es usar una bolsa de tela, si es posible que sea de algodón reciclado. Si se puede reusar la tela de ropa vieja mejor. “Que la gente busque opciones de tela durable pero que también sea sustentable porque la industria textil tampoco se queda atrás en los términos de la contaminación que genera”, dijo.

 “No se trata de buscar quien es el menos malo, sino de reusar todas las veces que sea posible. Si yo acumulo en casa 10 bolsas porque siempre que voy a super se me olvida y compro otra, esas bolsas dejan de ser ecológicas y se convierten en un contaminante más”, recalca.  

Las bolsas no son el único plástico que existe

Miguel Rivas, dice que la multa propuesta por el gobierno de la capital es el instrumento para ir generando el hábito en los comercios que están todavía pensando en que pueden dar bolsa y no les va a pasar nada. “Es una medida para que entiendan que la legislación está para cumplirse”.

De acuerdo con Rivas sí es un avance significativo el hecho de que la gente entienda que no puede exigir bolsas desechables como parte del servicio al cliente porque genera residuos, “esto es contaminación y eso nos afecta a todos y a todas no solo a los ciudadanos sino también a los empresarios y a los comercios”. 

Entérate: Comercios en CDMX tendrán hasta 15 días para dejar de usar bolsas antes de ser sancionados

Gabriela Jiménez del IE, explica que las bolsas de plástico surgieron como necesidad y se fueron empleando cada vez más hasta que se hizo un abuso desmedido “No podemos cortar de tajo este tipo de uso de bolsas porque hay necesidades que no se van a poder sustituir, como el sector alimenticio y médico”.

Pero el problema del plástico va más allá de las bolsas pues las botellas, los desechables y otros desechos también afectan. Para la especialista el uso de plásticos desmedido es terrible y hay que frenarlo, muestra de ello son las tres islas de plástico que flotan en los océanos que afectan a plantas y animales.

La experta cuenta que el uso de las botellas de plástico comenzó a partir del terremoto de 1985 porque la ciudad estaba en un caos y no había acceso al agua potable. Entonces muchas empresas que no vendían agua donaron sus envases para que pudiera ser llenadas con agua y llevarlas a las personas que lo necesitaban y que no podían acceder a ella de otra manera.”Se salió de control porque volvimos a la normalidad pero la gente se acostumbro a tomar agua embotellada”, señala. 

De acuerdo con la Sedema será hasta 2021 cuando también se prohíban todos los artículos de plástico de un sólo uso como los cubiertos, palillos mezcladores, platos, popotes, bastoncillos para hisopos de algodón, globos, varillas, vasos, tapas, charolas y aplicadores de tampones.

“Lo hicimos en dos partes precisamente como acuerdo con la industria del plástico porque necesitaban este paso de transición para adaptarse a las nuevas disposiciones. En enero de 2021 el resto de los plásticos de un solo uso como popotes, globos, capsulas de cafe y todo el plástico que usamos una sola vez y se va a la basura. Esa es la cantidad de basura que queremos desaparecer” dice Andrée Lilian Guigue Pérez, directora General de Evaluación de Impacto y Regulación Ambiental de la Sedema de la Ciudad de México. 

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Según la Sedema la capital mexicana genera alrededor de 13 mil toneladas de basura diarias, de las cuales 8 mil 600 toneladas son enviadas a rellenos sanitarios y sólo mil 900 toneladas se van al reciclaje.

¿Cómo puedo contribuir? 

Para la especialista de la UNAM, la manera en la que podemos darle tratamiento a ese plastico es reutilizarlo. Reusar botellas y bolsas.

“Hay que hacer un equilibrio y analizar con cuidado que es lo que conviene más porque regresar a las bolsas de papel no es una opción. ¿Qué va a pasar con los árboles? Volvemos a lo mismo, es un exceso y es un abuso de los recursos”, señaló. 

De acuerdo con Jiménez si con los robos hormiga a la larga se ve la perdida, “estas acciones son acciones hormiga y a la larga se va a reflejar el beneficio”. La ecologa señala que nos acostumbramos al uso desmedido de plásticos y lo que se necesita es una reeducación que nos va a llevar muchos años. 

Entre las alternativas que sugiere son reciclar camisetas, mezclilla y hacer bolsas, “pero es importante que estemos dispuestos a invertir el tiempo para  hacerlas en casa, y si las vamos a comprar no hay que abusar de ellas”, dice. 

De acuerdo con Miguel Rivas los ciudadanos podemos hacer muchas cosas como dejar de preferir aquellos productos que vengan sobre empacados y dejar un poco de lado la comodidad. 

“Hay que entender que tenemos que hacer un sacrificio que probablemente sea de tiempo y de comodidad pero también lo estamos pagando con medio ambiente, con planeta, con futuro para nuestro hijos, familiares, y otras especies”, advirtió 

Para él, lo más importante de esta nueva legislación es que se entienda que hay un cambio en la dinámica de consumo y que los ciudadanos estamos dispuestos a hacer cosas como comprar a granel, llevar un recipiente, rellenar botellas de agua y comprar en mercados locales, pues eso ayuda mucho para que se pueda cambiar el modelo. 

 

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¿Cómo pueden las mascarillas afectar al aprendizaje en los niños y qué medidas podemos tomar?

La “nueva” normalidad puede implicar el regreso a la escuela con cubrebocas. ¿Qué efectos pueden tener en el aprendizaje de los niños?
Getty Images
2 de junio, 2020
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Grupo de niños con mascarilla en clase

Getty Images
En muchos lugares, la vuelta al cole será con mascarillas.

En el tejido laberíntico de las conexiones que ocurren dentro de tu cerebro hay unas neuronas a las que se conoce como “células de la empatía”.

Son las neuronas espejo. Gracias a ellas lloras cuando ves una película que te emociona, bostezas si lo hace tu interlocutor o se te contagia la risa de un amigo.

Esas neuronas, que fueron descubiertas casi por casualidad hace apenas 25 años, no solo son responsables de tu empatía, sino también de la interacción social con las personas y con el mundo que te rodea.

Y son especialmente importantes cuando eres niño, porque es entonces cuando desarrollas – a partir de los 6 meses o al año de edad – la referencia social, o tu capacidad utilizar y reconocer expresiones emocionales.

“La referencia social se refiere a la búsqueda, a la intención de la comunicación con el otro, y sucede gracias a esas neuronas espejo, por las que imitamos acciones de manera inconsciente. Es ahí donde está la raíz de la empatía”, le cuenta a BBC Mundo la psicopedagoga y especialista en neuropsicología infanto-juvenil Teresa Gutiérrez, quien trabaja como profesora de educación infantil y primaria en un colegio en Madrid, España.

Precisamente en España se anunció recientemente que la vuelta al cole será con mascarillas, una medida que ya tomó China antes y que podría aplicarse en muchos otros países.

Niñas con mascarilla en un aula en Austria

Reuters
En las aulas de Austria, los pequeños llevan mascarilla y mantienen la distancia social.

¿Cómo afectará a la referencia social y a otros aspectos del aprendizaje en los niños el hecho de que tengamos (y tengan) que usar mascarillas? ¿Y qué podemos hacer al respecto?

Cuestión de edades

“Afecta a la interacción social y sobre todo a la parte emocional”, responde Gutiérrez. “Y no solo las mascarillas, sino también otras medidas higiénicas, como la distancia social”.

“Eso provoca un bloqueo emocional con los demás porque la comunicación no se da de una forma natural, sobre todo en lugares en donde el contacto físico diario es tan importante, como ocurre en España o en muchos países de Latinoamérica. Se crea un rechazo social y sentimientos negativos de miedo, de angustia, de fobia”.

Un joven con mascarilla en una escuela

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Los adolescentes son un grupo vulnerable, dicen los expertos.

“Todavía no hemos podido apreciar cómo será en las aulas, pero sin duda va afectar porque los niños no van a poder visualizar nuestra boca, que es fundamental para expresar lo que queremos transmitir”, añade la psicoterapeuta.

A la psicóloga e investigadora Ángela Ulloa Solís, con 20 años de experiencia en infanto-juvenil, que trabaja en la Unidad de Adolescentes del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, también le preocupa esta cuestión.

“Es un tema bastante nuevo que deja en el aire más preguntas que respuestas”, le cuenta a BBC Mundo en entrevista telefónica. “En muchos colegios todavía no se sabe qué medidas se van a adoptar o el impacto que va a tener, pero es interesante tener algunas alarmas en mente para prevenir”.

Ulloa destaca dos parámetros importantes: la edad y las condiciones psicológicas previas.

Respecto a lo primero, “las edades tempranas y la adolescencia son puntos a observar muy de cerca”, dice la especialista.

Niño con mascarilla

Getty Images
Los niños más pequeños son más susceptibles a los efectos de la mascarilla.

“Las etapas son clave porque hasta el final de la educación infantil se sigue configurando la referencia social como vehículo para que el niño aprenda a relacionarse con el medio y con los compañeros, y en la adolescencia también es un punto importante”, explica Ulloa.

“Si el niño ha adquirido bien la referencia social podrá adaptarse mejor a los cambios”, añade la psicóloga. “Tenemos que estar muy atentos a cuál es el desarrollo normal y, según qué etapa, reforzar las herramientas que tenemos para compensar lo que nos vamos a perder con la mascarilla”.

En cuanto a las condiciones psicológicas, ella dice que, por ejemplo con niños autistas, el impacto será mayor.

“Todo esto ya se está discutiendo y poniendo en común entre expertos de distintas partes del mundo”, señala Ulloa.

Profesora con mascarilla en un aula

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Algunos profesores y orientadores creen que la enseñanza deberá ser mucho más visual.

“Uno de los temas es si usar pantallas para que los niños puedan ver los gestos que hace el profesional, pero el reto es lograr un equilibrio para no poner en riesgo la salud física sin perjudicar la salud mental. Por eso creo que la terapia online va a ocupar un lugar muy preponderante”.

Guzmán Pisón del Real, logopeda, orientador, escolar y profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), cree que “vamos a necesitar un periodo de adaptación para que tanto alumnos como profesores se acostumbren al uso de la mascarilla; adaptarnos a un nuevo estilo de vida, al menos por ahora”.

Él cree que el que un maestro lleve mascarilla podría tener “ciertos efectos en el aprendizaje del alumno”, y está de acuerdo con Ulloa en que afectará en mayor o menor medida dependiendo de la edad del niño, “especialmente en los niños más pequeños que requieren un modelado vocal (para enseñar a pronunciar los sonidos del lenguaje) o que necesitan más tiempo de expresión facial”.

“No hay que ser tremendista, pero en algunos niños sí podría tener ciertas repercusiones”, agrega el logopeda.

3 tipos de cambios

¿Qué podemos hacer para minimizar el impacto?

Niña con mascarilla haciendo la tarea

Getty Images
En muchas aulas, la situación va a cambiar, aunque la esperanza es que sea temporal.

Pisón del Real cree que lo importante es procurar “que haya una educación multisensorial, sobre todo fomentando el sentido del tacto”.

“También creo que se deberían realizar algunas modificaciones en el entorno escolar, a nivel personal, organizativo y metodológico”, le cuenta a BBC Mundo.

Él mismo, dice, estuvo dando una charla recientemente sobre cómo preparar al profesorado ante el posible nuevo retorno a las aulas.

Los cambios a nivel personal, indica, pueden variar desde la elevación de la voz, acompañándose de un mayor apoyo kinestésico (movimiento del cuerpo), hasta el uso complementario de pizarras digitales, además de controlar el nivel de ruido en el aula o hablar más despacio.

Alumnos de una escuela en Costa de Marfil

AFP
Las mascarillas serán una prenda común en las escuelas de todo el mundo.

“Cuando tenemos que usar una mascarilla ,perdemos muchas habilidades en el mecanismo del habla”, dice el logopeda. “Tenemos que hablar más alto y repetir más veces el mensaje oral y eso se puede trasladar al aula”.

En cuanto a lo organizativo, él dice que se trata de una serie de pautas a seguir por los profesores. Por ejemplo, colocar al alumnado en forma de “u” para que el profesor tenga una posición central y que todos los niños puedan acceder a un mensaje más visual, o fomentar rutinas en la clase, sobre todo en educación infantil.

“Esas rutinas son vitales para reducir la ansiedad y el impacto emocional, no solo en los alumnos sino también en los profesores”.

Jugar con mascarillas

Ulloa aconseja interactuar con los niños a través de juegos usando las mascarillas, “por ejemplo, ayudándoles a leer lo que dicen los ojos o jugando a adivinar expresiones”.

“Si los cuidadores, sea en el colegio en casa, consiguen mantener más calma, serenidad e incluso usar el humor y el juego para que el niño pueda introducir en su día a día algo tan ajeno como es una mascarilla, el niño lo percibirá de una manera no amenazante, lo cual es clave para la influencia que pueda tener en su desarrollo”.

“El hecho de hacérselo ver como un juego es para ayudarle a tener más control sobre algo que es nuevo”, dice la psicóloga.

Niña en un parque de juegos en Turquía

AFP
Algunos expertos recomiendan abordar el tema de las mascarillas con los menores como un juego.

Pisón del Real tiene una opinión similar: “Evidentemente, los niños (y muchos adultos) asocian las mascarillas a riesgo, a situación anómala, a preocupación. Creo que es importante lanzar a los niños un mensaje de esperanza en esa normalización de algo anormal”.

“Nosotros como adultos tenemos que enseñarles a gestionar esas emociones. Van a necesitar más apoyo, empatía, consuelo y respuestas a las incógnitas que tienen. Es necesario de que, de alguna forma, tengan el mensaje de seguridad y protección”.

“Tenemos que tener en cuenta que las mascarillas van a ser un elemento importante de protección en nuestras vidas, pero también que van a ser algo pasajero y temporal”, dice el especialista.

Por otra parte, Ulloa plantea que habrá que responder a las preguntas de cuántas horas en el colegio tendrá que llevar el niño la mascarilla o si se la podrá quitar dependiendo de la edad. “Todo eso sería fundamental para hacer planes en los colegios para que esa carencia se compense”.

“Yo creo que habrá distintas etapas a lo largo del año, unas más relajadas, tal vez en verano, y otras más estrictas”, vaticina.

Plasticidad cerebral

Los tres especialistas consultados por BBC Mundo coinciden en que la plasticidad cerebral de los niños puede ayudar a que el cambio no sea tan problemático.

“Todos los que trabajamos con niños sabemos perfectamente que se adaptan de forma rápida por su plasticidad cerebral”, dice Gutiérrez.

Niñas en China

EPA
Los niños son flexibles y se adaptan a nuevas situaciones rápidamente.

“Para mí, eso es lo más esperanzador”, dice Ulloa. “El cerebro es muy plástico. Está compuesto por circuitos neuronales, y cuanto más usas unos circuitos, más se van reforzando. Pero también podemos generar circuitos alternativos y ejercitarlos”.

Eso se puede aplicar al uso de las mascarillas: “Si fuera tan limitante su uso como para que tuviéramos que ejercitar mucho más el fijarnos en la información que no está tapada por la mascarilla (como la mirada), acabaríamos siendo expertos en leer esa información”.

De esa manera, las mascarillas incluso podrían permitirnos desarrollar, literalmente, una “mirada” más empática.

Pisón del Real tiene claro que lograremos encontrarla: “El tú y el yo ya se ha convertido en un nosotros porque cada uno estamos aportando nuestro granito de arena”, dice con optimismo.

Cuando piensa en la vuelta a las aulas, Gutiérrez habla de la empatía.

“Lo primero será preguntarles a los niños cómo están y cómo se sienten, y acompañarles emocionalmente. Que se sientan queridos, que sientan que estamos ahí y que somos cercanos, aunque parezcamos distantes. Eso es lo más importante”.

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