Un año de caravanas con AMLO: de las visas en libertad al encierro en una bodega
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Un año de caravanas con AMLO: de las visas en libertad al encierro en una bodega

Un total de 351 migrantes aceptan las condiciones del INM y son encerrados en La Mosca, una antigua fábrica convertida estación migratoria en Tuxtla Gutiérrez. México ofrece a los migrantes planes de empleo en Honduras y El Salvador. 
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“Nos dijeron que de aquí nos iban a trasladar a un centro migratorio. Y nosotros no queremos estar encerrados. Dicen que son 15 días, que es un proceso… pero no queremos estar detenidos”. Pedro Emías Pastor de León, de 23 años y originario de Suchitepéquez, Guatemala, se lo pensó mejor después de haber cruzado la frontera. Integrante del colectivo LGTBI, llegó a la frontera con México para pedir asilo por su condición sexual. Apenas puso un pie en el país en el que aspiraba a vivir con más libertad y se dio la vuelta, consciente de que su destino inmediato era ser encerrado. Ya pasó nueve meses en un centro de detención de Arizona entre 2018 y 2019 y no quiere repetir experiencia. “Sufrí mucho”, dijo, mientras se alejaba a través del puente Rodolfo Robles, que separa Guatemala de México, en dirección al municipio guatemalteco de Tecún Umán. 

La primera jornada de la caravana 2020 ante la frontera mexicana de Ciudad Hidalgo, Chiapas, sirvió para mostrar el cambio en la política migratoria del presidente Andrés Manuel López Obrador. Hace un año, en el puente Rodolfo Robles, que une México y Guatemala, funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM) recibían a los centroamericanos con botellas de agua y comenzaban los trámites de regularización, que los extranjeros podían seguir en libertad. Ahora, los migrantes son conducidos a una estación migratoria en Tuxtla Gutiérrez, donde son encerrados y en la que comienzan un proceso que puede concluir con su deportación. Además, las ofertas de empleo se limitan a la promesa de un futuro plan a desarrollar en Honduras y El Salvador, que son exactamente los países de los que huyen los integrantes de la caravana. 

Entre una marcha y otra, se firmó el 7 de junio de 2019 un acuerdo entre México y Estados Unidos, en el que el primero se comprometió a frenar el flujo migratorio a cambio de que Washington no impusiese aranceles a sus exportaciones. 

Lee más: Tras 7 horas cerrada, abren frontera con Guatemala; grupos de migrantes se registran en el INM

“Venimos de un lugar bien complicado de Honduras, a cada rato hay muertos, tenemos hijos y les buscamos un futuro”. Ledi García, una mujer que pasa los 40 y de piel más que tostada tras aguantar varias horas bajo un sol de 37 grados, fue una de las últimas personas que atravesó el portón bajo el que se ubica el cartel de “Bienvenidos a México”. A su espalda, la Guardia Nacional reabría el portón después de siete horas con el paso cerrado. Había sido clausurado a las nueve de la mañana, cuando el primer grupo, el de los más aventados, trató de atravesarla sin registrarse. 

Empujados por la inercia de caminar durante tres días, desde que el miércoles se pusieron en marcha desde San Pedro Sula, en Honduras, avanzaron como si la Guardia Nacional fuese a retirarse solo por la presión de unos cuerpos cansados y hambrientos. Apenas una decena pudo aprovechar el factor sorpresa hasta que se cerró la frontera. 

García, que aseguraba que si había opciones de trabajar en México estaba dispuesta a quedarse, forma parte de las 351 personas que atravesaron en el puesto fronterizo en grupos de 20. Así se desarrolló el “ingreso ordenado” del que habló el general Vicente Hernández, al frente del centro de operaciones de Suchiate de la Guardia Nacional.

Al final de la jornada, 351 migrantes se entregaron a las autoridades migratorias. De ellas, 82 son mujeres y 39 menores de edad, según fuentes del gobierno estatal. Estas mismas fuentes confirmaron que la mayoría de ellos fueron trasladados a La Mosca, una antigua bodega ubicada en Tuxtla Gutiérrez y que durante el último año se utilizó como extensión de la estación migratoria Siglo XXI.

Las dependencias conocidas como “La Mosca” o “El Cupape 2” funcionan como centro de detención de extranjeros desde junio. Hasta 2013 albergaron una planta que sirvió para producir moscas estériles que se utilizaban en la agricultura. El complejo industrial, que pertenece al Instituto Nacional de Avalúos y Bienes Nacionales (Indaabin), fue utilizado también por la Policía Federal y la Guardia Nacional. Diversas organizaciones de Derechos Humanos y monitoreo de la frontera han denunciado que no tiene condiciones para albergar a los migrantes. 

Entérate: En 2019, detenciones de menores migrantes y de niños no acompañados batieron todos los récords en México

Trabajo… en los países de los que huyen

El viernes, en su conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que existían 4 mil empleos para los migrantes que llegaban en la caravana. Sin embargo, los mensajes lanzados por sus funcionarios en el puesto fronterizo son contradictorios.

El INM emitió un comunicado en el que se aseguraba que “integrantes de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) y de la secretaría de Relaciones Exteriores se reúnen con personas extranjeras para compartirles información sobre los programas gubernamentales Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro que sea plica para el desarrollo regional”.

Según la agencia AFP, se colocaron carteles en los que se anunciaba que dos programas de empleo serán puestos en marcha en ocho departamentos de Honduras y en 14 departamentos de El Salvador.

Lo mismo aseguraba la grabación con la que los migrantes eran recibidos en las instalaciones del INM en el interior del paso fronterizo: “está ingresando de manera irregular a México. Debe portar una visa mexicana o documento migratorio. No se exponga a los traficantes de personas. Su vida corre peligro. No se deje engañar. No es un hecho que Estados Unidos le otorgará asilo. Al contrario. Lo podrían regresar de inmediato a Guatemala. México le ofrece oportunidad de empleo en su país de origen”.

Es decir, que México ofreció trabajo en Honduras y El Salvador a hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que huyen de la pobreza y la violencia en Honduras, El Salvador y Guatemala. 

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Dónde fueron trasladados era otro de los aspectos que el INM quiso mantener en secreto. En su comunicado, Migración únicamente señalaba que “personal del INM admite, con apoyo de la Guardia Nacional, desde temprana hora, a grupos de 20 personas migrantes en las áreas de internación ubicadas en el puente fronterizo de Ciudad Hidalgo, Chiapas, donde se les informa sobre el ingreso y posteriormente se revisa su condición migratoria”.

Lo que no dice el comunicado es que los migrantes eran conducidos a autobuses y que estos no sabían en ningún momento dónde iban a ser trasladados. Animal Político fue testigo de cómo varios de estos migrantes hacían gestos hacia el exterior preguntando dónde les llevaban. En un retén ubicado en Viva México, en las afueras de Tapachula, Chiapas, se le preguntó a uno de los choferes dónde se dirigía. Este no respondió después de que varios oficiales del INM le hiciesen gestos de que no contestase. 

Migración no informó sobre cuál será el procedimiento que siga con los centroamericanos, ni si estos podrán seguir su proceso en libertad. Fuentes del departamento que dirige Francisco Garduño señalaron que se va a llevar un procedimiento estándar. Esto implicaría que los migrantes permanezcan encerrados mientras se gestionan sus trámites. Por un lado, podrían pedir asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) y entrar en un procedimiento que los atará a Chiapas por, al menos, 90 días. Por otro, no queda claro qué opciones de regularización ofrece México para que los centroamericanos eviten ser devueltos a sus países. 

El secretismo también se impone en el paso del Ceibo, donde unos 700 migrantes aguardaban para tratar de cruzar hacia México. Al final de la jornada, la mitad había aceptado las condiciones del gobierno y se habían introducido en los autobuses que, según fuentes del gobierno federal, los trasladaban a Villahermosa, Tabasco. Ninguna fuente oficial confirmó cuántos accedieron a este transporte ni dónde iban a ser alojados ni, sobre todo, si podrían permanecer en libertad o serían encerrados mientras dura su proceso migratorio. 

Hace un año, por estas mismas fechas, la institución, que entonces dirigía Tonatiuh Guillén, puso en marcha un plan para entregar tarjetas de visitante por motivos humanitarios. En diez días en los que se abrió el programa, entre el 18 y el 28 de enero, fueron entregados 13 mil 270 documentos. Quizás a esto se refería la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, cuando el miércoles afirmó que no se iban a ofrecer “salvoconductos” a los migrantes que tratasen de acceder a México. 

La presencia de Guardia Nacional no parece disuadir a los cientos de personas que aguardan en Tecún Umán, Guatemala. 

Según datos de las autoridades guatemaltecas, el miércoles 1,460 personas llegaron desde Honduras, la mayoría de ellas por la frontera de Aguascalientes y un pequeño grupo por Corinto, en el norte. Los primeros se dirigieron al paso de Tecún Umán, mientras que los segundos tomaron una ruta novedosa, la de la frontera del Ceibo, en el departamento de Petén. Un día después, otras 2 mil 083 ingresaron en Guatemala, la mayoría de ellas por Aguascalientes.

Con el paso fronterizo blindado por la Guardia Nacional, los migrantes estudian otras opciones de cruzar. Hace dos años, en la caravana de octubre en la que al menos 7 mil centroamericanos atravesaron México, este obstáculo fue sorteado cruzando el río Suchiate. Ahora, sin embargo, los militares también están desplegados en la orilla y piden documentación a todos los que llegan en los pequeños botes que unen México y Guatemala. 

Vengo por luchar, por buscar algo mejor. Vamos a buscar una ayuda. En México están agarrando a los grupos y los están deportando de nuevo”, se quejaba Melvin Sánchez, de 33 años, hondureño que camina ayudado con una muleta. Su pierna derecha la perdió cuando tenía 22, en 2008, en Celaya, Guanajuato. “Agarré el tren muy rápido y me jaló”, dice.

“Hoy regreso porque la vida no se me ha sido fácil. Me uní y ojalá dios quiera que México nos de el pase para Estados Unidos”, aseguró. 

Sánchez, que perdió una pierna tratando de llegar al norte, simboliza la determinación de los cientos de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que esperan en Tecún Umán. Muchos tienen la experiencia de haber sufrido en el camino. A pesar de todo, siguen considerando que jugársela y tratar de saltar los obstáculos es la menos mala de todas sus opciones.

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Emma Coronel y el creciente papel de las mujeres en el narcotráfico de México

Emma Coronel, esposa de "El Chapo", es la última pareja de un líder del narco mexicano en ser acusada de participar activamente en los negocios de su marido. Los roles de las mujeres en estos grupos son diversos y, en muchas ocasiones, acaban siendo víctimas de la propia violencia del crimen organizado.
25 de febrero, 2021
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La acusación de Estados Unidos que llevó a la reciente detención de la esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán es tajante al describir su supuesto grado de implicación en las actividades delictivas del capo.

El señalamiento judicial sobre Emma Coronel, quien enfrenta cargos de narcotráfico internacional, afirma que la joven tenía absoluto conocimiento de las operaciones del cartel de Sinaloa dirigido por su marido y que, presuntamente, participó en algunas de sus operaciones.

“Coronel entendía que los ingresos de la droga que controló durante su matrimonio con Guzmán derivaban de estos envíos (de droga a EU). De 2012 a 2014, transmitió mensajes en nombre de Guzmán para promover actividades de narcotráfico mientras él intentaba evitar su captura por parte de las autoridades mexicanas”, se lee en el documento.

La joven es incluso acusada de conspirar para que “El Chapo” pudiera escapar de una cárcel en México mediante el pago de un millonario soborno a funcionarios antes de que finalmente fuera extraditado a Nueva York y condenado a cadena perpetua.

Será la justicia la que determine la veracidad de esta investigación en la que se citan testigos cooperantes anónimos y cartas, pero a juzgar por los cargos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) parece tener claro que Coronel no era en absoluto ajena a los negocios de “El Chapo”.

Como supuestamente en su caso, la presencia de las mujeres en el narcotráfico y otras actividades del crimen organizado creció en los últimos años en México y, con ello, sus roles también han ido variando.

“El papel de las mujeres en general ha ido en aumento en estas organizaciones. Coronel viene además de una familia de narcotraficantes y, por la edad que tiene, no es una persona que haya podido estar de manera pasiva” ante lo que ocurría a su alrededor, le dice a BBC Mundo Alberto Islas, experto en seguridad.

Precisamente por ese entorno condicionante y por las características de un mundo absolutamente dominado por hombres, entender los motivos por el que las mujeres se implican en él resulta bastante más complejo que asociarlo a un simple y único deseo de poder y dinero.

Roles diversos

Según el informe de 2020 “Mujeres y crimen organizado en Latinoamérica: más que víctimas o victimarias”, las mujeres “no solo ejercen una multiplicidad de roles, sino que oscilan fluidamente entre la condición de víctimas y objetos y la de protagonistas y sujetos activos de las acciones criminales”.

No obstante, el informe de la Universidad del Rosario en Colombia e InSight Crime identifica que la mayoría de mujeres en estos grupos asumen roles criminales de baja responsabilidad que los líderes hombres les delegan.

Cartel de El Chapo

AFP
La mayoría de mujeres en el crimen organizado asumen roles de baja responsabilidad que los líderes hombres les otorgan.

Estos papeles abarcan desde trabajo en cultivos de droga, como “mulas” para transportar sustancias, en la organización logística y financiera o en labores de microtráfico o “narcomenudeo”, entre otras.

Sin embargo, y aunque son una clara minoría, el estudio destaca que también hay mujeres “que ejercen distintos papeles por voluntad propia, que pueden ser protagónicos y a veces de liderazgo”.

En el caso de México, uno de los nombres más reconocidos es el de Enedina Arellano Félix, a quien en su momento las autoridades mexicanas consideraron la única mujer al frente de una organización de narcotráfico por ser jefa del cartel de Tijuana.

Conocida como “La jefa” o “La narcomami”, llegó a esa posición después de que casi todos sus hermanos varones —fundadores del cartel— perdieran la vida o fueran capturados por las autoridades.

Otro caso muy popular es el de Sandra Ávila Beltrán o “La reina del Pacífico”, a quien se le acusó cuando fue detenida en 2007 de ser una pieza clave en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Sin embargo, ella siempre negó tener influencia en el negocio del narcotráfico y algunos creen que, más por sus actividades, cobró más fama realmente por creerse que inspiró la novela “La reina del sur”, algo que su autor Arturo Pérez-Reverte negó.

libro de Sandra Avila

BBC
Ávila relató su historia en el libro “La reina del Pacífico: es la hora de contar”.

También está Leticia Rodríguez Lara, conocida como “La reina de la Riviera Maya”, quien controló esta zona turística y se enfrentó para defender su mercado contra el Cartel Jalisco Nueva Generación de “El Mencho”.

O Ignacia Jasso, “La Nacha”, una de las mujeres pioneras en el narcotráfico en México al dedicarse al tráfico de drogas en el estado de Chihuahua desde 1930.

Víctimas y relaciones sentimentales

“Es cierto que, y probablemente venga de la evolución de la igualdad de género en los últimos años, hay un empoderamiento ‘para mal’ de mujeres que van tomando liderazgo en estructuras criminales” en pequeñas o medianas bandas, le dice a BBC Mundo Sandra Romandía, periodista mexicana especializada en temas de narcotráfico.

Sin embargo, la experta destaca que en un gran número de casos hay un factor fundamental a la hora de entender el estatus de estas mujeres en el crimen organizado: sus relaciones familiares o sentimentales.

Así, son muchas las esposas, madres o hijas a las que se ha señalado por haberse implicado en el negocio de líderes de carteles o incluso haberlo asumido después de que estos murieran o fueran detenidos, como Enedina Arellano.

Lo vimos por ejemplo poco antes de la detención del líder del cartel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez “El Marro”, cuando su madre, hermana y prima fueron también arrestadas como presuntas operadoras financieras del grupo criminal pero fueron liberadas tras denunciar tortura.

En muchas ocasiones, novias o esposas de líderes acaban convirtiéndose en víctimas subordinadas a los hombres al ser utilizadas, por ejemplo, para ayudarlos a cometer delitos.

Según el informe de Insight Crime, el encarcelamiento de mujeres en América Latina por delitos asociados al crimen organizado, en especial el narcotráfico, aumentó en la última década.

En México, la población carcelaria femenina general creció un 56% entre 2010 y 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía recopilados por el informe.

Carcel en Mexico

Getty Images
El número de mujeres en prisión en México creció un 56% entre 2010 y 2015.

“Está documentado que no todas, pero muchas de las mujeres que cumplen condena por delitos de drogas, lo hacen por lealtad a sus parejas o por amenazas de ellos“, destaca Romandía.

Según la experta, muchas de estas situaciones surgen un esquema machista en el que las mujeres tienen miedo a decir que no, lo que tiene más que ver con la estructura de valores del propio género “y no tanto como un deseo de poder de ellas” para adentrarse en ese negocio.

“Y, en muchos casos, no es más que una inercia de seguir el negocio familiar porque es lo que les dejó el esposo, y es lo que saben hacer”, agrega la coautora del libro “Narco CDMX”.

Feminicidios y crimen organizado

Según datos del servicio de emergencias 911 en México del pasado mes de agosto, en torno al 60% de los asesinatos de mujeres hasta entonces en 2020 estarían relacionado con el crimen organizado.

Pero eso no quiere decir que todas las mujeres estén involucradas en ello. En ocasiones, de nuevo, se convierten en una especie de víctimas colaterales de las actividades ilícitas de sus parejas.

Cartel en manifestacion contra violencia de genero en CDMX

AFP
Hasta el 60% de los asesinatos de mujeres durante los primeros meses de 2020 en México estaban relacionados con el crimen organizado.

“Algunas son asesinadas simplemente porque tienen un parentesco o son pareja sentimental de alguien del grupo contrario. También algunos usan los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes amenazantes a sus rivales”, le dice a BBC Mundo la investigadora María Salguero.

Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios en México en el que recopila desde hace años todos los que se registran en el país, dice que estas muertes vinculadas al crimen organizado se mantuvieron también en pandemia, lo que demostró que “no todas las mujeres estaban siendo asesinadas por sus parejas en el confinamiento”.

La experta no niega que haya mujeres involucradas directamente en narcotráfico, pero incluso en estos casos, alerta que muchas veces hay causas relacionadas directamente con su género que explican su decisión.

“Casi siempre hay historias de desigualdad detrás de ellas. Siendo narcomenudistas, pueden ganar como un dólar por paquete que venden. Son mujeres vulnerables que a veces tienen que sacar adelante a la familia, no encuentran trabajo… y se involucran en estos grupos, muchas veces motivadas también por el entorno”, explica.

“Buchonas”

La realidad de muchas de estas mujeres descrita por los expertos, por tanto, dista mucho de la imagen de lujo o glamour que muestran algunas películas o series de televisión sobre “reinas del narco”.

El concepto de la narcocultura es el que exalta la violencia del narcotraficante y todo el dinero ganado con su negocio criminal, mientras que sus mujeres pueden ser vinculadas al mundo del crimen organizado casi como objetos que los hombres utilizan para exhibir su poder y éxito.

Tequila de El Chapo

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El nombre de “El Chapo” fue incluso registrado como marca por una de sus hijas para producir tequilas, joyas y otros artículos y como modo de atraer la atención de cierto público.

Estas mujeres, conocidas popularmente como “buchonas”, presumen con orgullo de ser la pareja de un líder criminal y de la vida de lujo que eso les permite llevar en forma de joyas, autos de lujo u operaciones quirúrgicas para lucir cuerpos esculturales.

Esa cultura del derroche y de ostentación del dinero suele ser más habitual entre parejas sentimentales de mandos medios o medios-bajos de grupos criminales.

Pero llama mucho la atención que Coronel, siendo esposa de uno de los capos más buscados del mundo como lo fue “El Chapo”, tuviera una presencia tan mediática y pública.

En los últimos meses, promocionaba empresas entre su casi medio millón de seguidores en Instagram. Intentó crear una marca de ropa y accesorios de lujo con el nombre de su marido e incluso apareció en un programa de televisión enfocado en la vida de personas o familiares vinculados en algún momento con carteles.

“Su actitud y falta de discreción fue desafiante e, indudablemente, con ese protagonismo en medios estaba cruzando líneas rojas en términos de tolerancia de las autoridades”, le dice a BBC Mundo Javier Oliva, analista y experto en seguridad de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UNAM.

Coronel

Getty Images
Coronel tenía una presencia mediática muy poco habitual entre parejas de grandes capos del narcotráfico.

El hecho de que las mujeres en el crimen organizado no sean aún tan conocidas responde, indudablemente, a que su presencia es todavía anecdótica en comparación con los hombres. Pero Romandía pronostica cambios.

“Aún no hay un liderazgo de mujer que esté poniendo en jaque a las autoridades. Pero sí probablemente lo empezaremos a ver en los próximos años, por el papel importante que algunas están tomando en bandas de menor tamaño”, dice.

“Aún no han tenido una exposición mediática muy evidente como para que se cree un personaje o una leyenda alrededor de ellas… pero acabará ocurriendo”, concluye la periodista.


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