Los costos del desfile de la Revolución: Sedena gastó 4 mdp en traer caballos de 22 estados al Zócalo
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Archivo / AFP

Los costos del desfile de la Revolución: Sedena gastó 4 mdp en traer caballos de 22 estados al Zócalo

Sedena reportó un gasto de casi 4 millones de pesos en el manejo de los caballos que participaron en el desfile de la Revolución,
Archivo / AFP
19 de enero, 2020
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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) gastó más de 4 millones de pesos en traer más de 3 mil caballos para que participaran en el desfile conmemorativo del 109 aniversario de la Revolución mexicana, que se celebró en el zócalo de la Ciudad de México el 20 de noviembre del año pasado. 

Además, gastó casi 400 mil pesos en transportar la locomotora ‘Petra’ al Zócalo, e invirtió otro millón de pesos en la caracterización de personajes históricos, como Pancho Villa, Emiliano Zapata o Francisco I. Madero, y en la compra de pirotécnia, sombreros, vestidos con accesorios, y botas para montar. 

En total, la Sedena respondió a una solicitud de transparencia realizada por Animal Político que gastó 10 millones 361 mil pesos en organizar el desfile del festejo. 

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Los caballos llegaron desde 22 estados

Después de cuatro años en los que no se festejaba el 20 de noviembre -dejó de celebrarse en 2014-, el actual Gobierno Federal del presidente López Obrador anunció que en 2019 se retomaría el desfile por esta fiesta patria.

En conferencia de prensa el 12 de noviembre, el titular del IMSS y de la comisión organizadora para los festejos, Zoé Robledo, explicó que las ‘estrellas’ del desfile serían la participación de 2 mil 700 caballos y la exhibición de la Locomotora ‘Petra’. 

En su respuesta vía transparencia, la Sedena informó que participaron más caballos de lo anunciado inicialmente: hasta 3 mil 271 equinos, de los cuales, 944 son propiedad del Ejército mexicano, y 2 mil 327 pertenecen a agrupaciones ecuestres civiles. 

De acuerdo con la respuesta, la institución castrense no contrató, ni rentó los caballos de las agrupaciones civiles, por lo que no desembolsó recursos públicos en contratos con empresas ni asociaciones por este rubro.

Por lo que sí pagó fue por el traslado y la manutención de los caballos, que llegaron al zócalo capitalino desde 22 estados de la República, incluyendo entidades lejanas a la capital, como Chihuahua, desde donde fueron trasladados 245 caballos en ferrocarril, Sonora, Nuevo León, Coahuila, en el norte del país; o Chiapas, Oaxaca, Yucatán, en el sur. También llegaron caballos desde Veracruz, Puebla, Jalisco, Michoacán, Hidalgo, y Guanajuato, entre otros. 

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La Sedena pagó 2 millones 548 mil pesos en “transporte, alimentación, y medicamento de ganado” y en la “transportación de jinetes”.

También gastó 320 mil 721 pesos en la “manutención de los equinos”,  otros 23 mil pesos en el “mantenimiento de 40 caballerizas portátiles”, y 551 mil 924 pesos en “forraje y alimento”. 

Solo en el traslado, alimentación, y atención médica de los caballos, se gastaron 3 millones 443 mil pesos, aunque en entrevistas que hizo este medio el día del desfile, mútiples jinetes que participaron en el evento aseguraron que ellos mismos rentaron autobuses y tráileres especiales para los caballos, o que llegaron al evento con el apoyo de algunos municipios que se sumaron a los festejos. 

Por ejemplo, el coahuilense Luis Alfonso González explicó en entrevista que llegó a la Ciudad de México en un autobús rentado por su municipio, mientras que el caballo lo hizo en un camión especial para el transporte de ganado. “Cada quien se trajo sus caballos a su manera”, dijo el jinete en un video editado por Animal MX, que puedes checar aquí. 

Por otra parte, Sedena invirtió otros 555 mil 506 pesos en la compra 60 conos que se utilizaron tanto en las prácticas como en la exhibición de acrobacias que hicieron los caballos en el Zócalo, frente a Palacio Nacional. 

Y otros 100 mil 920 pesos en atalajes -arreos y guarniciones- para los caballos de carreta, 89 mil 320 pesos en la compra de botas para montar, más 18 mil 736 pesos en astas y gallardetes para caballo. 

En total, el costo de la participación de 3 mil 271 caballos fue de 4 millones 207 mil pesos, el 40% de todo el gasto que hizo Sedena por el desfile. 

El costo de traer a ‘Petra’, ‘Pancho Villa’, ‘Zapata’…

Foto: Cuartoscuro

El otro gran atractivo fue la exhibición de ‘Petra’, una locomotora de 1899 de 15.6 metros de largo y 66 toneladas de peso, que perteneció al ferrocarril interoceánico dominado por el ejército de Emiliano Zapata. Se le llamó así en honor a Petra Herrera revolucionaria que comandó una brigada de mujeres en la toma de Torreón, Coahuila.

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Para trasladar con grúas esta locomotora una distancia de 8 kilómetros, desde el Museo del Ferrocarril en la alcaldía Álvaro Obregón, al zócalo de la ciudad, la Sedena informó que se invirtieron 395 mil 506 pesos. 

En la compra de material y en la contratación de personal encargado de la caracterización de 83 personajes históricos, entre ellos Francisco I. Madero, Zapata, o Pancho Villa, se gastaron 401 mil 600 pesos, y otros 66 mil 816 pesos en vestidos para escaramuza con accesorios. 

Para la adquisición de sombreros -la Sedena no especificó cuántos-, se gastaron 99 mil 586 pesos, y para la confección de 40 banderas tipo estandarte se emplearon otros 58 mil 736 pesos. 

Para que las miles de personas que asistieron al Zócalo pudieran ver todos los detalles del desfile, la Sedena invirtió 3 millones 725 mil pesos en el arrendamiento de material audiovisual. 

Lla fiesta patria concluyó con una exhibición de fuegos pirotécnicos que tuvieron un costo de 350 mil 160 pesos. Checa aquí el informe de gastos que la Sedena entregó por transparencia a Animal Político.

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Los países que no han registrado ningún caso de COVID (y el precio por evitarlo)

El COVID-19 se ha extendido a casi todos los países del mundo. Pero hay 10 naciones que se han librado de momento de la pandemia. Eso sí, las pérdidas económicas son cuantiosas.
25 de agosto, 2020
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Hasta 1982, las lejanas y paradisíacas islas de Palaos no contaban con ningún hotel.

Ese año se inauguró el primer alojamiento turístico y desde entonces, este país, rodeada por las aguas celestes del océano Pacífico, ha disfrutado del auge del turismo.

En 2019 llegaron a Palaos 90.000 turistas, cinco veces la población total.

Según los datos recogidos por el FMI (Fondo Monetario Internacional), en 2017 el turismo representó el 40% del PIB del país.

Pero eso fue antes de la pandemia de covid-19.

Vista aérea de unos islotes de Palaos.

Getty Images
La República de Palaos se halla en un privilegiado enclave de Oceanía.

Las fronteras de Palaos han permanecido cerradas desde finales de marzo y es uno de los diez países del mundo sin casos confirmados (contando sólo los países miembros plenos de Naciones Unidas y excluyendo a Corea del Norte y Turkmenistán).

Sin embargo, aunque no se ha registrado ni un solo caso, el virus de alguna manera sí ha devastado el país.

Los hoteles están cerrados, los restaurantes vacíos y las tiendas de souvenirs no venden nada.

Los únicos huéspedes que tienen ahora los hoteles son los residentes que regresan a la isla y están obligados a guardar cuarentena.


Países sin casos registrados de covid-19

  • Palaos
  • Micronesia
  • Islas Marshall
  • Nauru
  • Kiribati
  • Islas Salomón
  • Tuvalu
  • Samoa
  • Tonga
  • Vanuatu

“El océano aquí es mucho más bonito que en cualquier otro lugar del mundo”, dice Brian Lee, gerente y copropietario del Hotel Palau.

Es el océano azul celeste lo que mantuvo ocupado a Brian.

Antes de la pandemia, sus 54 habitaciones tenían una ocupación del 70% al 80%.

Pero cuando las fronteras se cerraron, no hubo nada a lo que recurrir.

“Es un país pequeño, así que es normal que la gente local no se quede en Palaos”, dice Brian.

El hotel tiene alrededor de 20 empleados y los ha mantenido a todos, aunque con horario reducido.

“Trato de encontrarles trabajo haciendo otras tareas como mantenimiento, renovación, etc”, dice.

Sin embargo, los hoteles vacíos no pueden mantenerse ni renovarse para siempre.

Buzo en aguas de Palaos

Reinhard Dirscherl/ Getty Images
Los arrecifes de coral de Palaos son el principal atractivo para muchos visitantes.

“Puedo estar así otro medio año”, dice Brian.

“Pero luego es probable que tenga que cerrar”.

Apoyo estatal

Brian no culpa al gobierno, que ha ofrecido apoyo financiero a los residentes y, después de todo, ha mantenido alejado al virus.

“Creo que han hecho un buen trabajo”, dice.

Y, sin embargo, para que el primer hotel que hubo en Palaos sobreviva, algo tiene que cambiar pronto.

El presidente anunció recientemente que los viajes aéreos “esenciales” podrían reanudarse el 1 de septiembre.

Mientras tanto, ha habido rumores de que se instauraría un “corredor aéreo” con Taiwán que permitiría la visita de turistas.

Pero para Brian, la medida podría llegar demasiado tarde.

Islas del Pacífico

BBC

“Creo que tienen que empezar a reabrir de nuevo. Tal vez podamos tener burbujas de viajes con Nueva Zelanda y países del entorno”, dice.

“De lo contrario, nadie podrá sobrevivir aquí”.

El caso de las Islas Marshall

A unos 4.000 km al este a través del vasto Océano Pacífico, las Islas Marshall también permanecen libres de covid-19.

Pero, como Palaos, no tener casos también ha tenido un impacto.

El Hotel Robert Reimers se encuentra en una franja de tierra en el atolón principal, Majuro, con una laguna a un lado y el océano al otro.

Atolón Bikini

Getty Images
El atolón Bikini es uno de los más famosos de las Islas Marshall.

Antes de la pandemia, las 37 habitaciones tenían una ocupación del 75% al 88%.

Sus huéspedes llegaban principalmente de Asia, del Pacífico o “el continente” (Estados Unidos).

Desde que se cerraron las fronteras a principios de marzo, la ocupación ha caído a entre el 3% y el 5%.

“Algunos de nuestros huéspedes vienen de las islas exteriores”, dice Sophia Fowler, que trabaja para el grupo hotelero.

“Pero no muchos”.

A nivel nacional, se espera que el país pierda más de 700 puestos de trabajo en la recesión post-covid, la mayor caída desde 1997.

De ellos, 258 estarán en el sector de hoteles y restaurantes.

También la pesca

Pero el autoaislamiento afecta a sectores más allá del turismo, y las Islas Marshall dependen mucho menos de los turistas que Palaos.

El problema para estas islas es la industria pesquera.

Para mantener el país libre de covid-19, los barcos que han estado en países infectados tienen prohibido ingresar a sus puertos.

Otros barcos, incluidos los buques tanque de combustible y los portacontenedores, deben pasar 14 días en el mar antes de atracar.

.Las licencias de pesca están suspendidas y se ha rebajado el número de vuelos de carga.

El efecto es claro.

Las Islas Marshall están especializadas en peces de acuario, el más popular es el pez ángel llama, pero las exportaciones cayeron un 50%, según un informe estadounidense.

El envío de atún sashimi se redujo en la misma cantidad.

Otras industrias pesqueras esperan una caída del 30% durante el año.

En resumen, se puede mantener el virus fuera del país, pero luchar contra sus efectos en la economía es distinto.

Así que al final el covid-19 te arrastra de una forma u otra.

Sophia Fowler “espera” que las cosas vuelvan a la normalidad para el país y el Hotel Robert Reimers el próximo año.

¿Pero si no lo hacen?

“Entonces no será un proyecto viable”, dice.

Pero aunque el cierre de las fronteras ha empobrecido a los países sin casos de covid, no todos quieren salir del confinamiento.

El doctor Len Tarivonda es el director de salud pública en Vanuatu, otra isla del Pacífico con una población de 300.000 habitantes.

Aunque trabaja en la capital, Port Vila, es de Ambae, una isla de 10.000 habitantes a unos 275 kilómetros al norte.

“La mayoría de los habitantes prefiere que la frontera se mantenga cerrada el mayor tiempo posible”, cuenta.

“Dicen: ‘No queremos que la enfermedad llegue. Si sucede, básicamente estamos condenados'”.

Alrededor del 80% de la población de Vanuatu vive fuera de las ciudades y de la “economía formal”, dice Tarivonda.

“Y creo que no necesariamente sienten el apuro todavía. Son agricultores de subsistencia, cultivan sus propios alimentos, dependen de la economía local y tradicional”.

No obstante, el país sufrirá.

El Banco Asiático de Desarrollo espera que el PIB caiga casi un 10%, la mayor caída de Vanuatu desde su independencia en 1980.

Anne Pakoa

BBC
Los pueblos rurales de Vanuatu son muy numerosos y carecen de atención médica permanente.

Pero ese retroceso no se debe solo al cierre de fronteras por el covid-19.

En abril, el ciclón tropical Harold azotó gran parte del país, mató a tres personas y afectó a más de la mitad de la población.

“Teníamos sesiones informativas diarias sobre operaciones de emergencia sanitaria”, recuerda Tarivonda.

“Primero discutiríamos sobre el covid, luego sobre el ciclón Harold. Dos desastres al mismo tiempo”.

Sin embargo, la pandemia tendrá un impacto más duradero.

En julio, el gobierno anunció que tenía planes para reabrir la frontera a otros países “seguros” antes del 1 de septiembre.

Pero al aumentar los casos en Australia y Nueva Zelanda, el plan comenzó a retrasarse.

Tarivonda, que forma parte del grupo de trabajo fronterizo junto con funcionarios del gobierno, del sector del turismo y de las aerolíneas, admite que están “casi de vuelta al punto de partida” y no tienen una nueva fecha para la reapertura.

Vanuatu

Getty Images
Vanuatu es otro destino paradisíaco.

Los viajes transfronterizos más pequeños pueden ayudar a Vanuatu.

El ejemplo más reciente es cuando el gobierno permitió que 172 trabajadores viajaran al Territorio del Norte, en Australia, durante seis meses para recoger mangos.

Aunque las remesas ayuden en la situación económica, no son suficientes en un país donde el 35% del PIB proviene del turismo.

Sin prisa

Pero, a pesar de esa necesidad de reabrir las fronteras, Vanuatu no se apresurará en hacerlo.

El doctor Tarivonda recuerda con preocupación el caso de Papua Nueva Guinea, que estuvo casi libre de covid hasta un fuerte aumento a fines de julio.

“Si el virus entra en el país, probablemente será como un incendio forestal, y lo que estamos viendo en Papúa Nueva Guinea refleja por qué estamos preocupados”, dice.

“Dadas nuestras limitaciones y el contexto que tenemos en el Pacífico, la mejor opción es mantener el virus fuera de nuestro país el mayor tiempo posible”.

Funafuti, Tuvalu.

Getty Images
¿Llegará el covid a las remotas islas del Pacífico?

A medida que pasan los meses, aumenta la desesperación en los países cerrados del Pacífico.

Sin embargo, Jonathan Pryke, director del Programa de las Islas del Pacífico en el Instituto Lowry, no tiene ninguna duda de que la única opción para estos países es el autoaislamiento.

“Incluso si mantuvieran sus fronteras abiertas, sus principales mercados turísticos de Australia y Nueva Zelanda no estarían abiertos, ya que han cerrado sus propias fronteras”, dice.

“Así que solo habríamos conseguido lo peor de ambos mundos: una crisis de salud y una crisis económica. Tendremos años y años para ver cuáles fueron las decisiones correctas”.

“Pero echando la vista atrás, nadie duda de que cerrar fue la medida correcta para estos países del Pacífico”, concluye Pryke.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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