Mujeres comparten sus historias de violencia durante el encuentro en territorio zapatista
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Celia Guerrero

Mujeres comparten sus historias de violencia durante el encuentro en territorio zapatista

Durante los tres días que duró el encuentro predominaron los testimonios de violaciones y abuso sexual, pero también se habló de la lucha por el acceso a la justicia de madres de mujeres y niñas víctimas de feminicidios y desaparición.
Celia Guerrero
Por Celia Guerrero
1 de enero, 2020
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La denuncia contra prácticas y conductas violentas machistas fue uno de los temas que predominó a lo largo de los tres días que duró el segundo encuentro internacional de mujeres luchando organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en el que más de  4 mil mujeres de diferentes nacionalidades se reunieron desde el pasado viernes 27 de diciembre en las montañas de Chiapas en el sureste de México.

Después del discurso inaugural, una integrante de la organización cedió el micrófono a las más de 4 mil mujeres visitantes que quisieran hablar sobre sus experiencias de violencia. Poco a poco éstas comenzaron a tomar la palabra. 

Aunque se anunció que esta dinámica de micrófono abierto a denuncias sucedería durante el primer día, para el segundo compartir ideas, experiencias y soluciones a la violencia contra las mujeres y en el tercero dedicarlo a actividades artísticas, las denuncias no se detuvieron en los tres días que duró el evento organizado en el llamado campo el semillero “Huellas del caminar de la comandanta Ramona”, en Altamirano, Chiapas.

Uno tras otro, los testimonios se acumularon durante los tres días, destacando en número los de violación y abuso sexual. Aunque también se habló de la lucha por el acceso a la justicia de madres de mujeres y niñas víctimas de feminicidios y desaparición, de violencia económica y laboral, de la discriminación y exclusión cotidiana y se dieron a conocer historias defensoras del territorio asechadas por la violencia estatal y criminal.

Ya para el segundo y tercer día del encuentro, aunque las denuncias continuaron, comenzaron a realizarse también distintas reuniones organizadas esporádicamente, a diferencia del primero, en el que al inicio del evento presentaron un programa de actividades. Esta vez, las temáticas de las reuniones, mesas, talleres, dependió de la iniciativa de las asistentes, quien en todo momento fueron protegidas por más de 200 mujeres rebeldes y milicianas vestidas con un traje verde tipo militar, pasamontañas, y que además portaban toletes y arcos.

Lee: Nos siguen matando y nos piden que estemos bien portadas, reclaman mujeres zapatistas

Así surgieron actividades como el conversatorio de víctimas de feminicidios y desaparición en Estado y Ciudad de México; La mesa de presentación de proyectos artísticos con enfoque feminista; Talleres de defensa personal; Charlas sobre maternidades; Actividades deportivas y artísticas y otras en las que las zapatistas se mantuvieron al margen, como anfitrionas, y sin mayor intervención.

Otra justicia y redes de apoyo

Durante el segundo día del encuentro, familiares de víctimas en la Ciudad y el Estado de México convocaron a un conversatorio. Al inicio, Sayuri Hernández, quien es abogada y da acompañamiento jurídico a víctimas, reflexionó sobre el seguimiento de los casos y el proceso de búsqueda de justicia jurídica: “¿Es esa la justicia que queremos y qué queremos hacer para alcanzarla?”, planteó al público. 

Desde su perspectiva, la creación de redes de apoyo es fundamental para construir una justicia jurídica colectiva. Para las familias de las víctimas, agregó, el acompañamiento de escritoras, bordadoras, ha sido parte de la justicia que reciben. 

Luego varias familiares presentaron sus historias de búsqueda de justicia, entre ellas: Lourdes Arizmendi, mamá de Dianey García, desaparecida en enero de 2018, en el Estado de México; Juana Garrido, hermana de Viviana Garrido, desaparecida en noviembre de 2018, en la Ciudad de México; Gilberta Mendoza, tía de Aidé Mendoza, estudiante que murió por un disparo de arma de fuego dentro del CCH-Oriente, en abril de 2019.

Entre el público unas 60 mujeres escucharon atentas las experiencias de los casos más recientes hasta los más emblemáticos, como el de Mariana Lima, cuyo caso ya está judicializado, y el de Lesvy Osorio, por el que recientemente se dictó sentencia.

Más tarde, en el templete principal, otro grupo de mujeres que viajó miles de kilómetros desde el departamento del Cauca, Colombia, tomó el micrófono para dar un mensaje: “Nos están matando, necesitamos su ayuda”, dijeron al público. El relato del reciente el asesinato de su compañera Cristina Bautista, defensora del territorio y líder indígena, acompañado del canto de un fragmento del himno del Cauca que entonaron para finalizar su llamado, provocó el llanto de varias asistentes a la audiencia. 

A lo largo del encuentro, este grupo intercambió contactos con defensoras del territorio de otros países y difundió tantas veces como fue posible la situación de violencia del Cauca, el departamento con el mayor número de agresiones a líderes sociales, de acuerdo con el registro del Programa Somos Defensores.

“Como mujeres zapatistas, queremos mandar un abrazo especial a las familias y amistades de las mujeres desaparecidas y asesinadas. Un abrazo que les haga saber que no están solas, que, con nuestro modo y en nuestro lugar, acompañamos su demanda de verdad y justicia. Porque para eso nos reunimos, hermana y compañera… para buscar caminos de apoyo y ayuda”, leyó durante la inauguración del encuentro la comandanta Amada.

Un llamado a la autodefensa

Para Dayra Fyah la defensa personal empieza antes del golpe que lanzas para contener una agresión. Todo comienza con sentirse poderosa y valiosa. Por eso, como instructora, enseña a sus aprendices que la autodefensa es amor propio y autocuidado. 

Lee: Consulta del gobierno sobre el Tren Maya fue una simulación, acusa el EZLN

Dayra es una rapera de 32 años, habitante de Ecatepec, uno de los dos municipios del Estado de México con mayor número de feminicidios en México. Además de dar clases de autodefensa, realiza talleres de prevención de violencia en los que invita a los participantes a analizar las rimas de algunas canciones de rap y detectar la misoginia en ellas. Luego, todos juntos reescriben esas letras.

Cuando Dayra se presentó durante el segundo día del encuentro en la mesa de proyectos artísticos feministas, el público le solicitó una canción. Sin dudarlo, la rapera improvisó: “La calle está vacía, vacía de empatía, y también es mía, la calle también es mía. En marchas la pancarta: ‘Amigo date cuenta, ya somos manada’. Con puños violetas, sabes a qué te enfrentas. No somos violentas, es autodefensa.”

En su presentación, explicó la metodología de los talleres “De reversa” en los que trabaja sobre las letras de las canciones. Estos espacios itinerantes, explicó, están dirigidos a un público mixto y no se promueven como feministas porque, aunque considera que sí mantiene una perspectiva de género y anti misógina, muchas personas aún rechazan todo lo que les suena a feminismo.

Cuenta que hace unos años ella también se negaba a asumirse feminista, sobretodo porque hacerlo dentro de la escena rap significaba excluirse. Sin embargo, ahora lo considera incluso una manera de protegerse ante posibles reacciones por su labor feminista. “Si antes no era necesario pronunciarse, hoy es indispensable”, dijo.

“El poder decirle a una mujer que ella es poderosa, que ella es fuerte, que ella puede salir de ciertas situaciones me hace una persona de riesgo hacia su sistema y lo que a ellos no les conviene que cambie”, agregó solo la vulnerabilidad que implica utilizar el rap como una expresión política feminista.

En el discurso inaugural, también las zapatistas hablaron sobre la autodefensa: “Tenemos que defendernos organizadas. Apoyarnos todas. Protegernos todas. Defendernos todas. Y tenemos que empezar ya”. 

Diversidad de posturas

Las participantes del conversatorio sobre abolición de la prostitución se convocaron durante el segundo día del encuentro. La discusión se mantuvo tensa durante la mayor parte de las dos horas que duró debido a que fluctuó entre la participación de quienes defienden el abolicionismo y quienes abogan por la regularización, ambas posturas feministas encontradas.

“No podemos ser tibias, pero eso no significa no escuchar a la otra”, intervenía una. “Para mí el abolicionismo es una necesidad, sobre todo para las mujeres empobrecidas, solamente queremos que tengan la oportunidad de no vivir de la violación permanente”, respondía otra. 

Así, quienes fungían como moderadoras pidieron que ese espacio se mantuviera para discutir propuestas abolicionistas y en otro momento podían organizar una nueva discusión quienes tuvieran otra opinión. Comenzaron a participar diciendo su nombre y después, “…y soy abolicionista” para reafirmar su postura. Intervinieron mujeres de Chiapas, Guadalajara, Sinaloa, Aguascalientes, Ciudad de México, Colombia y Brasil.

Durante el conservatorio surgieron varias ideas y propuestas. Aquí algunas de ellas:

“Tenemos que empezar por comprender que la prostitución es un privilegio masculino”.

“Es clave entender el contexto de México de delincuencia y narcotráfico”.

“Que la discusión se enfoque en la explotación sexual”.

“No existe dignidad en la mercantilización de nuestros cuerpos”.

“Estamos acá para crear políticas públicas no para tener la opción de la prostitución, sino otras opciones”.

Minutos después de que terminó el conversatorio sobre abolición de la prostitución, otro grupo de mujeres pidió el micrófono en el templete para anunciar que al día siguiente realizarían una mesa sobre prostitución y trabajo sexual.

La consideración de las diversas posturas también fue un llamamiento de la zapatistas, que en su recibimiento pidieron a las asistentes respeto a la diferencia de pensamiento.

Sanación y organización

Diana Itzu Luna pertenece a varios espacios políticos mixtos desde hace más de una década, pero hace un par de años, ella y otras mujeres activistas de San Cristobal de las Casas, Chiapas, decidieron formaron un nuevo grupo solo de mujeres a partir de que comenzaron a compartir experiencias de violencia dentro de sus propias organizaciones. Así surgió la idea de un ejercicio de sanación colectiva que llamaron Raíz de Luna, que consiste en reunirse cada luna llena para cantar juntas.

“Nos dimos cuenta que el machismo y el patriarcado también lo vivimos dentro y a veces eso es lo que más nos duele porque como que estamos muy hacia afuera contra el sistema y no hemos sido capaces de darnos cuenta que eso nos atraviesa dentro de nuestros colectivos, organizaciones y redes”, explicó Diana.

En el primer encuentro de mujeres convocado por las zapatistas, Raíz de Luna asistió con un tambor huehue que ellas mismas construyeron. Diana contó cómo se posicionan al rededor de él y todas lo golpean, tratando de armonizar. Cuando alguna falta de ritmo o desentona del resto, dijo, es como detectan que hay algo que trabajar con ella y lo platicamos entre todas. Ese ejercicio lo llevaron a cabo ahí mismo, en marzo de 2018.

Pero durante el segundo encuentro, un par de integrantes de Raíz de Luna decidieron no asistir. Así que Diana se reunió con otras mujeres de distintos estados y países para continuar articulando una red de organizaciones nacionales e internacionales enfocada en analizar cómo afecta la guerra al cuerpo y territorio de las mujeres.

Durante el tercer y último día, Diana compartió algunas de las reflexiones de Raíz de Luna que hablan del proceso de sanación colectiva entre mujeres que se acompañan en procesos políticos y habló con las integrantes de la red de lo que llama la dinámica del caracol, el trabajo hacia dentro y hacia afuera de los espacios políticos. 

“Es bien importante el acercamiento entre mujeres. Ya vimos que solas no podemos, solas nos quedamos con miedo, con rabia y con dolor, pero si nos juntamos todas lo transformamos en sanación y en organización política, que es lo que nosotras no queremos abandonar”, platicó durante una de las charlas al final del encuentro.

En el discurso de clausura del evento, la Comandanta Yesica informó que las propuestas aquí surgidas serán compartidas entre las más de 4 mil participantes y organizadoras, para que estas sean discutidas y se aporten nuevas formas para prevenir la violencia machista, con la idea de que el próximo 8 de marzo de 2020 todos los grupos, colectivos y organizaciones de mujeres que luchan  se coordinen para la implementación de acciones conjuntas.

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Vanessa Guillén: el misterio que rodea la desaparición de la soldado de origen mexicano

La soldado de origen mexicano fue vista con vida por última vez el 22 de abril en una base militar. Su familia asegura que la joven sufría acoso sexual por parte de un superior, lo que ha generado protestas y motivado a otras mujeres a compartir sus historias.
2 de julio, 2020
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Vanessa Guillen

Ejército de EE.UU.
Vanessa Guillen tiene el rango de soldado de primera clase de las fuerzas armadas de EE.UU. en Texas.

“Por favor, no se olviden de mí”, dice la última línea que describe lo que vivía Vanessa Guillén antes de desaparecer, según su familia.

La soldado estadounidense de 20 años y origen mexicano no ha sido vista desde el pasado 22 de abril, cuando estaba en la base militar de Fort Hood, Texas, a la que estaba adscrita.

Más de dos meses después, las autoridades informaron el miércoles del hallazgo de restos humanos que podrían corresponder con la soldado, a falta de un examen forense que lo confirme.

Sin embargo, detrás de su desaparición han surgido señalamientos de acoso sexual por parte de un sargento en la base militar donde servía en el Escuadrón de Ingenieros Regionales.

“Le dije a mi madre que uno de mis sargentos me estaba acosando sexualmente en Fort Hood. Mi madre intentó convencerme de que le diera el nombre de la persona que me estaba acosando, pero no quería meterme en problemas”, dice la página que creó la familia para buscarla (Find Vanessa Guillén) con base en la información que tenían.

Vanessa Guillen

Ejército de EE.UU.
Guillén había contado a su familia que estaba sufriendo acoso en la base militar donde servía.

“Mi madre me dijo que lo denunciaría por mi seguridad, pero le dije que conocía a otras mujeres soldados que habían denunciado acoso sexual y que el ejército de los Estados Unidos no les creía”, añade.

Un sospechoso, también miembro de las fuerzas armadas, se suicidó justo antes de que autoridades lo detuvieran el miércoles, pero los investigadores dicen que “no está involucrado con las acusaciones de acoso sexual”.

Otra persona fue arrestada en relación con este caso. Sin embargo, las autoridades dicen que están reservándose la información que tienen porque la investigación está en curso.

“Seguimos tomando muy en serio las acusaciones de que Vanessa Guillén fue agredida sexualmente. Cuando escuchamos esto fue por parte de la familia”, dijo este jueves el agente Damon Phelps, del equipo de investigación.

Un mural para Vanessa Guillen

FindVanessaGuillen
Varios murales en honor a Vanessa Guillén han sido pintados en Texas.

Su desaparición y la infructuosa búsqueda durante 70 días ha llevado a muchos en la comunidad latina de Texas a exigir su localización y atención a las denuncias de la soldado.

También otras mujeres han dado testimonios de acoso en las fuerzas armadas a través de la etiqueta en redes sociales #IAMVanessaGuillen (Yo Soy Vanessa Guillen).

¿Qué se sabe de su desaparición?

Guillen pertenecía a una unidad militar que reparaba armas en el Tercer Regimiento de Caballería en Fort Hood, en el centro del estado de Texas (suroeste de EE.UU.).

Desapareció al mediodía del 22 de abril pasado. Había visto por última vez en el estacionamiento de esa base militar, según la investigación de las autoridades.

Su auto y sus llaves, su tarjeta de identificación y su cartera fueron encontrados en la sala de armas donde había estado ese día.

Map

La madre y las hermanas de la soldado señalan negligencias de las autoridades militares, pues aseguran que no les reportaron la desaparición de Guillén de inmediato y solo ofrecieron información hasta que se conoció el caso en los medios.

“En dos meses no nos dieron respuestas. Tomaron a mi hermana como si fuera un chiste. Mi hermana era un ser humano. Puso su vida por el país, por nosotros, y miren cómo la trataron”, dijo Guadalupe Guillén, una hermana, este miércoles.

Sin embargo, el agente Damon aseguró este jueves que su búsqueda se inició al día siguiente de la desaparición.

La búsqueda

El Comando de Investigación Criminal del Ejército inició la búsqueda en mayo, a la que luego se sumaron los Rangers de Texas (policía estatal), el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y la policía local.

Ofrecían una recompensa de US$25.000 por información de su paradero desde principios de junio.

Cártel de búsqueda

Ejército de EE.UU.

Luego de semanas sin indicios de su paradero, un portavoz militar, Chris Grey, informó el miércoles que recibieron un aviso de la posible ubicación, cerca del río León, a unos 48 km de Fort Hood.

“Después de recibir información adicional, los agentes descubrieron lo que se ha descrito como restos humanos parciales después del análisis de un antropólogo forense”, explicó.

Los restos fueron encontrados en una fosa poco profunda. Un análisis forense determinará si se trata de la soldado.

Una vista de Fort Hood

Getty Images
Fort Hood es una importante base militar de Estados Unidos.

Por su parte, el Departamento de Policía de Killeen informó que un sospechoso se suicidó cuando las autoridades se le acercaban.

Fue identificado por el agente Damon como Aaron David Robinson, pero indicó que no hay información que lo relacione con las acusaciones de acoso.

Al ser cuestionado insistentemente por reporteros sobre las líneas de investigación o los sospechosos, Damon dijo insistentemente que no podía compartir más detalles por estar en marcha la pesquisa.

Una mujer detenida es “la esposa separada de un exsoldado de Fort Hood y actualmente está bajo custodia en la cárcel del condado de Bell a la espera de cargos por parte de las autoridades civiles”, dijo Grey el miércoles sin detallar cuál es su vínculo con el caso.

Acusaciones

La abogada Khawam dijo que Guillén le había dicho a su familia y a otros compañeros en la base que estaba siendo acosada, pero no llegó a presentar una denuncia formal.

“Ella temía hacerlo, porque el acoso sexual venía de sus superiores”, dijo Khawam.

La madre de Vanessa Guillén

FindVanessaGuillen
Gloria Guillén asegura que su hija le contó sobre el acoso del que era víctima en Fort Hood.

“Le dije a mi madre que el mismo sargento que me acosaba sexualmente me seguía cada vez que corría y hacía ejercicio, y lo incómodo que me hacía sentir. Mi mamá me dijo que lo detendría, pero yo le dije que yo me ocuparía de eso, sentí que podía detenerlo yo misma”, relató la familia a nombre de la soldado.

Nunca llegó a darle el nombre del presunto responsable, solo que era un “sargento”.

El agente Damon dijo que no tenían información sobre el acoso que denuncia la familia y la abogada: “Queremos información acerca de eso, queremos investigarlo”.

El portavoz Grey dijo el día previo que recibieron las denuncias de parte de la familia sobre “agresión sexual”, pero dijo que la investigación habrá de emitir sus conclusiones a su debido tiempo.

“Una vez que se complete la investigación, el IO (autoridad investigadora) presentará los hallazgos y las recomendaciones al comando de la unidad para su revisión”, señaló.

Demanda de justicia

La desaparición ha llevado a la familia Guillén a exigir justicia y una investigación independiente del Congreso de EE.UU.

“Mi hermana fue víctima de acoso sexual, pero no se hizo nada al respecto. Fort Hood no ofreció seguridad ni respeto. No garantizaron la seguridad de mi hermana”, dijo el miércoles entre lágrimas Guadalupe Guillen.

Una ilustración de Vanessa Guillén de shopcherine

BBC
El caso de Guillén ha llevado a muchos en la comunidad latina a demandar justicia. (Ilustración cortesía de shopcherine.com)

“No entiendo cómo fueron capaces de mentir desde el primer día. Por qué, no lo sé. No sé quién está encubriendo a quién. Por eso necesitamos una investigación del Congreso”, expresó Mayra Guillen, otra de las hermanas.

La familia y activistas han encabezado vigilias y manifestaciones que han congregado a decenas de personas en Houston, la ciudad natal de la soldado.

También han denunciado casos de otras presuntas víctimas de agresiones o desaparecieron en Fort Hood.

Dos mujeres con un cartel

FindVanessaGuillen
En las protestas se han denunciado las desapariciones de otros soldados de Fort Hood.

La abogada Natalie Khawam, acompañada por la congresista Tulsi Gabbard, dijo que están promoviendo que haya una ley que se llame “Vanessa Guillén” para investigar el acoso sexual en las fuerzas armadas de manera independiente.

“Las mujeres no deben tener miedo de denunciar el acoso sexual. Estamos en 2020. Esto es inaceptable”, añadió.

Y a través de la etiqueta #IAMVanessaGuillen, mujeres han compartido testimonios en redes sociales sobre lo frustrante que es exigir justicia en casos de agresión sexual en el ejército.

“Acabo de cumplir 20 años. Ni siquiera había terminado el entrenamiento cuando fui agredida sexualmente. Lo reporté. Él confesó y otras cuatro mujeres se presentaron. Fue absuelto. Dos miembros del jurado del E8 se rieron en mi cara después de dar el veredicto de ‘no culpable’. Él obtuvo un ascenso. Tengo trastorno por estrés postraumático”, decía un testimonio en Twitter.


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