Las secuelas familiares que marcaron la vida de José Ángel, el niño que disparó en Coahuila
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Las secuelas familiares que marcaron la vida de José Ángel, el niño que disparó en Coahuila

La madre de José Ángel murió cuando tenía 6 años, su padre estuvo preso en EU. El niño creció con sus abuelos paternos que ahora son investigados por presunto lavado de dinero.
Cuartoscuro
Por Javier Garza Ramos
16 de enero, 2020
Comparte

José Ángel apenas conoció a su madre. Yezmín murió en junio de 2014, cuando el niño tenía 6 años.

Tampoco conoció a su abuela materna, Ana Isabel Llanes. Ella fue asesinada en julio de 2010, cuando José Ángel tenía 2 años.

Prácticamente no conoció a su padre. En junio de 2016, semanas después de que José Ángel cumplió 8 años, su padre del mismo nombre fue detenido por tráfico de drogas en Estados Unidos y pasó 3 años y medio en la cárcel.

José Ángel vivió esa soledad en casa de sus abuelos paternos, de donde salió el 10 de enero con dos pistolas que disparó contra maestros y alumnos de su escuela, el Colegio Cervantes de Torreón, donde cursaba sexto de primaria. Mató a una maestra e hirió a seis personas antes de suicidarse.

Lee: Armas usadas por alumno del Colegio Cervantes eran de su abuelo y no tenían permisos: Fiscalía

Desde que ocurrió esa tragedia hace una semana, en La Laguna y en el país hemos buscado respuestas, mientras surge un panorama de actividades criminales, presuntas o ya establecidas, en su entorno familiar inmediato, que nos deja cada vez más perplejos.

La falta de resguardo de las armas propiedad del abuelo, en cuya casa vivía el niño, llevaron a su detención. Luego, las acusaciones de depósitos que rebasan los 100 millones de pesos en las cuentas de los abuelos, cuyo negocio visible eran salones de fiesta, llevaron a autoridades a denunciar lavado de dinero y fraude fiscal.

Detalles sobre el pasado de los padres del niño complican la historia. Es fácil caer en la tentación de que este panorama explica las acciones del pequeño José Ángel, pero en realidad abre más preguntas. Ningún elemento de esta historia satisface una explicación, porque no todos los niños que crecen en este entorno disparan en su escuela.

Pero los antecedentes familiares forman una hipótesis, pues revelan una cronología que inició antes de que José Ángel naciera y cuyas secuelas marcaron su vida de manera insospechada. La siguiente línea de tiempo está basada en registros periodísticos, expedientes judiciales y fuentes cercanas a la investigación del tiroteo. Los apellidos directos se omiten para proteger la identidad del niño.

El primer registro público data del 3 de abril de 2003, cuando Ana Isabel Llanes fue detenida en la ciudad de Gómez Palacio, vecina a Torreón, en un operativo para capturar a Arturo Hernández, alias El Chaky, entonces jefe del cártel de Juárez en la Comarca Lagunera. Ana Isabel tenía una relación sentimental con Hernández, pero en 2005 fue liberada por falta de pruebas. (Hernández fue liberado en 2013 antes de cumplir su condena completa de 20 años de prisión). 

Lee más: Urge atender violencia contra la niñez: ONG y Sistema de Protección a la infancia, tras ataque en Torreón

Unos años después, Yezmin, hija de Ana Isabel, inició una relación con un joven veinteañero de Torreón llamado José Ángel. En abril de 2008, tuvieron un hijo, el pequeño José Ángel. Dos años después, el 3 de julio de 2010, Ana Isabel fue asesinada de varios balazos y su cuerpo arrojado en el Parque Raymundo de Ciudad Lerdo, en el lecho del Río Nazas que atraviesa La Laguna.  

No está claro si José Ángel y Yezmín vivían juntos, pues no hay indicios de que hubieran estado casados. El había contraído matrimonio en 2006 con otra mujer y no se sabe hasta ahora cuál era su estado civil cuando nació su hijo.

El 30 de abril de 2014, Yezmín hizo la última publicación en su página de Facebook, sobre la fiesta de cumpleaños de su hijo. Dos meses después, el 28 de junio, se sometió a una cirugía, pero murió de complicaciones provocadas por la diabetes que padecía.

El pequeño José Ángel, entonces de seis años, pasó a vivir en casa de sus abuelos paternos, José Ángel y Rebeca, ubicada en la zona céntrica de Torreón, cerca del Colegio Cervantes donde estudiaría la primaria. 

José Ángel padre no era una presencia constante y pasaba temporadas fuera de la ciudad. El 23 de mayo de 2016 viajó a Estados Unidos. Cruzó el puente de Laredo, Texas y se dirigió a Dallas. Tres días después, según un expediente judicial en la corte federal de la ciudad de Oklahoma, la Agencia Antidrogas de ese país supo por un informante de un cargamento de metanfetaminas que sería entregado en esa ciudad. La pista incluía un número telefónico. Era el de José Ángel.

El 1 de junio los agentes detectaron movimiento rumbo al norte de ese teléfono, el cual tenían ubicado. José Ángel y otro hombre viajaban en una camioneta Cherokee con placas de Durango. Llegaron a la ciudad de Oklahoma y de un tráiler recogieron una maleta negra. Los agentes de la DEA los detuvieron y en la maleta hallaron 25 kilogramos de metanfetaminas, que iban a entregar a una casa donde una mujer le daría 70 mil dólares en efectivo.

Te puede interesar: ¿Por qué se dice que los videojuegos provocan tiroteos?

El 2 de junio los tres involucrados fueron presentados en una corte federal de Oklahoma. José Ángel se declaró culpable y se le dictó prisión preventiva. El 7 de julio de 2017 fue sentenciado a cuatro años de cárcel y enviado a la prisión federal de baja seguridad en Big Spring, en el oeste de Texas.

Mientras esto sucedía, el pequeño estudiaba en el Cervantes, pero también comenzaba una inmersión en mundos oscuros. Por Internet conoció detalles de la masacre escolar de Columbine ocurrida en 1999, nueve años antes de que naciera, la tragedia que inauguró la era moderna de tiroteos escolares de Estados Unidos. Tomó a uno de sus autores, Eric Harris, diagnosticado como un sicópata narcisista, como un modelo. Comenzó a coleccionar armas de juguete y rifles de aire. Si alguien monitoreaba su actividad digital, las señales pasaron de largo. 

No se sabe si en el Colegio Cervantes estaban al tanto de la situación del niño, particularmente el hecho de que su padre estaba en la cárcel desde que José Ángel cursaba tercero de primaria, y si recibía algún tipo de atención psicológica.

Mediante su abuelo José Ángel conoció las armas de grueso calibre. El sustento en esa casa parecía provenir del negocio de salones de fiestas y servicio de banquetes. La Secretaría de Hacienda asegura que ese negocio era la fachada de un entramado de lavado de dinero.

Mientras tanto José Ángel padre purgaba dos años y tres meses de su condena y el 28 de octubre del año pasado fue liberado y deportado a México. Regresó a Torreón y se reencontró con su hijo después de más de tres años de ausencia. Parecía que se reincorporaba a la vida del pequeño.

Lee: Natural Selection, el videojuego al que vinculan con tiroteo en Coahuila

No duraría mucho. Pasaron juntos las vacaciones de Navidad y fin de año, pero dos días después de haber regresado a clases, el pequeño José Ángel tomó dos pistolas de su abuelo y las metió en su mochila junto con unos pantalones negros, tirantes y una camiseta con la leyenda “Natural Selection”, la misma vestimenta que usó Eric Harris en Columbine.

Es fácil pensar que, con este pasado en su corta vida, el pequeño José Ángel tenía motivos para escapar de ella en un tiroteo. Pero las respuestas todavía no están completas. Siempre existe un factor desconocido que provoca la acción violenta. Tomará tiempo formar la imagen completa que pueda al menos comenzar a explicar por qué, minutos después de haber comenzado los cursos del día, comenzó a disparar.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
Comparte
año nuevo Nuevo

Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

año nuevo

Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

año nuevo

Getty Images
La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=quE5HuMmHoE

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.