FGR investiga 656 casos de presunta corrupción en 11 dependencias, Veracruz y Poder Judicial
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FGR investiga 656 casos de presunta corrupción en 11 dependencias, Veracruz y Poder Judicial

Entre los delitos que la Fiscalía anticorrupción investiga están enriquecimiento ilícito, peculado y cohecho de diversos funcionarios y exfuncionarios.
Cuartoscuro
24 de enero, 2020
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La Fiscalía Especializada en combate a la Corrupción de la Fiscalía General de la República (FGR) tiene en curso 656 carpetas de investigación relacionadas con posibles hechos de corrupción de funcionarios y exfuncionarios pertenecientes a 11 dependencias de gobierno, al Poder Judicial Federal y al gobierno de Veracruz.

Se trata de casos en donde se indagan posibles delitos como enriquecimiento ilícito, ejercicio indebido del servicio público, cohecho, peculado, abuso de autoridad, coalición, uso ilícito de atribuciones y facultades, y lo que resulte.

Así lo revela un informe anual de la referida fiscalía especializada, encabezada por María de la Luz Mijangos, que fue enviado al Congreso de la Unión como parte de los informes de actividades que la FGR está obligada a remitir al Poder Legislativo.

El documento detalla que de marzo a diciembre de 2019 inició un total de 773 carpetas de investigación a partir de las denuncias recibidas.

El 37.6% de las denuncias provinieron de particulares, mientras que 10.4% las interpuso la Secretaría de la Función Pública, el 8.9% las presentó FONACOT, el 4.2% la Auditoría Superior de la Federación, el 3.2% la Unidad de Inteligencia Financiera, el 2.1% la Secretaría de Economía, y el resto otras dependencias.

De las carpetas de investigación iniciadas originalmente la Fiscalía reportó el cierre de 117 casos. De ellos, cinco fueron enviados ante un juez para proceder en contra de las personas que resulten responsables.

No se proporcionó mayor detalle sobre los casos judicializados, aunque públicamente se conoce que uno de ellos fue el del magistrado federal Isidro Avelar Gutiérrez, presuntamente ligado al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), y que a quien la Fiscalía de Mijangos le imputó el delito de enriquecimiento ilícito. Dicho magistrado se encuentra actualmente en prisión preventiva.

En tanto, los otros 112 casos fueron desestimados, ya sea porque no se encontró delito alguno, porque se consideró que no era competencia de la fiscalía especializada, o porque fueron acumulados con otros casos.

Las indagatorias en curso

La Fiscalía anticorrupción continua con el análisis e integración de 656 carpetas de investigación, que oficialmente están abiertas. Como se dijo al principio de esta nota, dichos casos están relacionados con funcionarios o exfuncionarios de 13 entidades distintas, además de particulares.

El informe detalla que la dependencia con el mayor número de funcionarios o exfuncionarios bajo investigación es Pemex, con 5.6% de los casos, seguida de Policía Federal con 5.3% de los casos, el ISSSTE con 4.5%, y SEDATU con 3.4%.

También se indagan casos relacionados con el IMSS, el Poder Judicial Federal, la anterior PGR, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y la Secretaría de Educación Pública.

A su vez hay carpetas de investigación relacionadas con funcionarios o exfuncionarios del gobierno de Veracruz, y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Quintana Roo.

En el informe no se dan mayores detalles sobre los casos en curso, pero en meses anteriores ha trascendido que ante la referida fiscalía se han presentado denuncias en contra de Manuel Bartlett, director de CFE, de Gerardo Ruiz Esparza, extitular de la SCT, así como asuntos relacionados con el esquema fraudulento de La Estafa Maestra en diversas dependencias.

Para hacer frente a esta carga de trabajo, la Fiscalía Especializada en combate a la Corrupción reportó que cuenta con un equipo de trabajo integrado por 33 agentes del Ministerio Público. No obstante, se subrayó que se requiere incrementar el equipo de trabajo para poder resolver con mayor celeridad los casos.

“Esperemos que durante el año en curso pueda triplicarse el nivel de carpetas de investigación determinadas para evitar un rezago inmanejable. De ello depende la viabilidad de esta fiscalía y su funcionamiento en márgenes de credibilidad y sustento de las expectativas generadas por la presente administración y la ciudadanía”, señala el informe

La corrupción interna

La Fiscalía Especializada de Asuntos Internos, responsable de indagar los posibles delitos en que pudiera incurrir el personal que labora en la FGR, también envió su balance anual al Congreso.

Entre los datos que dicha instancia reportó destaca que se lograron promover exitosamente 30 nuevos casos ante jueces federales, de los cuales 19 fueron averiguaciones con autos de formal prisión correspondientes al sistema penal anterior, mientras que 11 corresponden a carpetas de investigación judicializadas bajo las reglas del sistema acusatorio actual.

En el mismo periodo se cumplimentaron 32 órdenes de aprehensión giradas a petición de Asuntos Internos. A su vez se consiguieron 21 sentencias condenatorias.

En total, la Fiscalía Especializada de Asuntos Internos reportó la apertura de 1 mil 476 carpetas de investigación.

Otro informe entregado al Congreso por el Órgano Interno de Control de la Fiscalía General informó que durante el año pasado inició 1 mil 355 procedimientos por denuncias relacionadas con posibles omisiones o irregularidades administrativas en que habrían incurrido funcionarios de la Fiscalía, así como 134 procedimientos por la posible actuación ilegal de agentes del Ministerio Público Federal.

Dicha Fiscalía indicó que en este mismo periodo declaró procedente cinco procesos de separación del cargo en contra de funcionarios ministeriales de la FGR, por actuaciones indebidas y procedió con las denuncias correspondientes.

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Burnout: qué es el síndrome de estar ‘quemado’ por el trabajo y cómo combatirlo

Fruto del estrés laboral crónico, el síndrome es uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas que puede empeorar con la pandemia.
16 de julio, 2021
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¿Se ha encontrado en alguna ocasión de su vida agotado física y mentalmente? ¿Ha tenido una actitud de indiferencia y desapego en el trabajo? ¿Se ha sentido desmotivado, frustrado y ha disminuido su productividad laboral?

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa entonces ha sufrido el síndrome de burnout o síndrome del “quemado”.

Catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un riesgo laboral en 2019, se incluyó en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), cuya entrada en vigor se ha fijado para el 1 de enero de 2022.

Se trata de un trastorno cada vez más conocido y diagnosticado.

Combina factores de riesgo personales con factores de riesgo relacionados con la organización.

De hecho, es uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas.

Un chico tapándose la cara

Getty Images

Origen del síndrome

El término “burnout” fue descrito por primera vez en 1974 por el psicoanalista Herbert Freudenberger.

Observó en una clínica para toxicómanos en Nueva York cómo la mayoría de los voluntarios tenía una pérdida de energía progresiva hasta llegar al agotamiento.

También detectó síntomas de ansiedad, depresión y desmotivación en el trabajo, además de agresividad hacia los pacientes al cabo de un año de estar trabajando.

Su descripción fue la siguiente: “Una sensación de fracaso y una experiencia agotadora que resulta de una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”.

Doctora en su oficina

Getty Images

Principales características

El síndrome es consecuencia de un estrés laboral crónico.

Suele aparecer en personas cuya profesión demanda entrega y dedicación a los demás, como es el caso de la enseñanza, la salud o los servicios sociales.

Afecta especialmente a los profesionales de la salud, dado que se encuentran expuestos al sufrimiento humano y a la muerte.

Además tienen un alto nivel de exposición laboral, con largas jornadas de trabajo y un nivel elevado de exigencia y sobrecarga de tareas.

Esta exposición a largo plazo genera una pérdida de energía, un sentimiento de falta de realización personal y una despersonalización que pueden ocasionar trastornos de salud y poca motivación para el trabajo, generando errores y deterioro de la calidad del servicio.

Hombre en la cama, mirando el celular durante la noche

Getty Images

Tres componentes significativos caracterizan al síndrome del quemado:

  1. Estado de agotamiento emocional: sentimiento de estar sobrepasados emocionalmente y exhausto en el trabajo.
  2. Actitud cínica o distante frente al trabajo: percepción deshumanizada de las personas con las que nos relacionamos en el trabajo.
  3. Sensación de ineficacia, de no hacer bien las tareas: insatisfacción en el trabajo con sentimientos de descontento y desmotivación.

Instrumentos de evaluación

Existen varios instrumentos para medir el desgaste profesional por parte de los médicos.

Uno de los más conocidos es la escala de Maslach o Maslach Burnout Inventory, que consta de 22 ítems en forma de afirmaciones sobre los sentimientos y actitudes del profesional.

Otra escala es el inventario de burnout de Conpenhague, compuesto por 19 preguntas divididas en tres escalas para medir el agotamiento personal.

Ambos instrumentos son de utilidad para poder determinar si un trabajador sufre el síndrome del quemado.

Pero los tiene que utilizar un profesional, para realizar una correcta interpretación.

Edificio de oficinas con muchas personas trabajando de noche

Getty Images
Algunas sociedades glorifican el exceso de trabajo hasta el punto de agotamiento.

Otros factores que influyen

Existen varios factores que influyen en este síndrome.

Estos son los más destacables:

  1. Los turnos laborales y el horario de trabajo. Tienen influencias biológicas y emocionales claras: alteraciones del ritmo cardiaco, ciclo sueño-vigilia, etc.
  2. La seguridad y estabilidad del trabajo, especialmente en época de crisis. Perder el trabajo o estar bajo la presión de perderlo durante un tiempo prolongado.
  3. Falta de formación profesional para desempeñar las tareas y falta de asertividad. No estar preparado y, por lo tanto, no poder hacer correctamente el trabajo. No saber decir no y asumir más carga de trabajo de la que podemos llevar a cabo.
  4. La estructura y clima organizacional: organizaciones complejas, con muchos requerimientos, exceso de burocracia y responsabilidades que pueden afectar al grado de control del individuo, incluyendo un alto nivel de estrés, carga de trabajo excesiva o poca autonomía profesional.
  5. Las relaciones interpersonales con otros compañeros de trabajo basadas en la falta de confianza, poca o escasa cooperación o destructivas, con altos niveles de tensión.

Además de lo anteriormente expuesto, a nivel personal hay una serie de factores de riesgo, como son: el deseo de destacar y ser brillante, la autoexigencia, una baja tolerancia al fracaso, el perfeccionismo, la ambición, creerse indispensable, tener pocos intereses fuera del trabajo o ser excesivamente idealistas.

Bañistas sentados frente a la playa

Getty Images

¿Cómo lo podemos prevenir?

Existen algunas medidas eficaces:

  • Dar información sobre el síndrome de burnout, sus síntomas y consecuencias, de manera que lo podamos detectar de forma rápida.
  • Permanecer atentos a las condiciones del ambiente laboral.
  • Impartir formación sobre habilidades sociales y estrategias para enfrentarse a los cambios.
  • Fomentar actividades extralaborales.

Es muy importante no estar centrados en temas de trabajo siempre, dentro y fuera, sino romper y mantener una vida activa desconectados del trabajo.

Mejor tratamiento

El tratamiento se centra principalmente en la atención a la disminución del estrés o el desarrollo de nuevos hábitos positivos que reduzcan la aparición del mismo.

Trabajar la resiliencia es muy importante, para que la persona pueda aprender, mejorar y recuperarse.

La mejora de la autoestima, el ajuste de las expectativas a la realidad o el fomento de hábitos saludables, además de contar con herramientas para combatir el estrés, nos darán la llave del éxito frente a una enfermedad que ha crecido durante la pandemia.

*Fernando Díez Ruiz es profesor doctor en la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto y Pedro César Martínez Morán es director del Máster en Recursos Humanos de ICADE Business School de la Universidad Pontificia Comillas.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Lee el artículo original aquí.


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