'Abrieron los candados': Hay funcionarios implicados en fugan reos del Reclusorio Sur en CDMX
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'Abrieron los candados': Hay funcionarios implicados en fugan reos del Reclusorio Sur en CDMX

Los tres prófugos llevan procesos penales ante juzgados federales por delitos contra la salud y asociación delictuosa, y tienen solicitud de extradición a los Estados Unidos.
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29 de enero, 2020
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La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) investiga la fuga de tres reos del Reclusorio Sur.

Los fugados son Luis Fernando Meza González y Víctor Manuel Félix Beltrán, originarios de Culiacán, Sinaloa, privados de la libertad por delitos contra la salud, así como Yael Osuna Navarro, de Nayarit, acusado por asociación delictuosa.

Los tres prófugos llevan sus procesos penales ante juzgados federales y tienen solicitud de extradición a los Estados Unidos.

Hazael Ruíz, subsecretario del Sistema Penitenciario de la CDMX, explicó en conferencia que los reos debieron pasar 5 esclusas (o filtros de seguridad) desde la estancia hasta el patio y de ahí salir. 

Señaló que entre 6 y 10 servidores públicos podrían haber participado en la fuga, pues “los candados fueron volados. Alguien los abrió”, dijo.

Ruiz explicó que no se tiene más información, ni la hora en que se fugaron pues a él se le notificó entre 8 y 8:10 de la mañana la falta de los tres internos.

Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobierno de la capital, dijo que estos internos se encontraban en el Reclusorio Sur – de seguridad media – pues jueces los habían regresado del Altiplano a la capital.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, informó que ya se investiga la fuga de los presos y si existe colusión del personal del Reclusorio Sur, en la alcaldía Xochimilco.

“La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ha iniciado carpeta de investigación por los hechos ocurridos y están en curso las indagaciones, de cualquier forma se ha establecido comunicación con la Fiscalía General de la República”, detalló la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez.

Al exterior del Reclusorio Sur se ha reforzado la seguridad y las autoridades penitenciarias cerraron los accesos, para realizar una inspección al interior del inmueble.

Asimismo, se implementó un operativo de búsqueda en las colonias aledañas al centro penitenciario, así como desde las cámaras del C5.

Con información de Reforma (suscripción necesaria).

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"Temía no despertarme mientras la casa se incendiaba": qué se siente nacer sin sentido del olfato

Sólo 5% de la población sufre un trastorno del olfato, pero sus consecuencias van más allá de lo que puedes o no oler, como le contó a la BBC una joven que nació sin poder oler.
15 de febrero, 2020
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Probablemente todos tenemos un olor favorito: quizás uno que te trae algún recuerdo particular o que te recuerda a una persona, o te permite saber si un platillo está en camino.

Gabriella Sanders nunca ha podido usar uno de sus cinco sentidos, el del olfato, y las consecuencias de esto van mucho más allá de su nariz.

“No sé a qué sabe la comida. No puedo saborear bebidas calientes ni nada dulce o picante”, le dice a la BBC la joven de 22 años.

Esto no es algo que muchas personas puedan entender. Sólo 5% de la población sufre algún trastorno del olfato.

Pero no poder oler tiene distintos tipos de impactos -tanto prácticos como emocionales- en la vida de la persona, dice un nuevo estudio de la Universidad de East Anglia (UEA), en Inglaterra.

Esto incluye desde preocupaciones diarias sobre higiene personal hasta la pérdida de intimidad sexual o la sensación de fracaso cuando no eres capaz de decir si tu bebé necesita un cambio de pañal.

“Nunca he sido capaz de oler algo. Es raro porque nadie en mi familia lo ha sufrido, sólo mi hermana y yo, así que debe ser algo genético”, dice Gabriella.

¿Cómo descubres que no puedes oler?

Gabriella recuerda sentirse “realmente excluida” durante un proyecto escolar en particular cuando era más joven.

Gabriella

Gabriella
Gabriella dice que su alimento favorito es la fruta, con excepción de las fresas.

“Se trataba de los sentidos y todos estaban hablando sobre oler las cosas”.

“Allí fue cuando me di cuenta de que no podía oler. Todos estaban dando ejemplos pero yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando”.

Esto le causó a Gabriella problemas en la infancia que de otra forma no habría tenido.

“Desarrollé una enorme fobia al fuego. Tenía esta gran ansiedad de que no iba a poder despertar si la casa se estaba incendiando porque no sería capaz de olerlo”, le dice al programa Newsbeat de la BBC.

“Esto definitivamente me afectó cuando era más joven, pero ya lo superé”.

Problemas prácticos

Ese miedo de Gabriella tenía serias razones: no ser capaz de oler el gas o el fuego es “realmente un gran problema”, que resulta “para algunas personas en casi un accidente”, dice el profesor Carl Philpott, uno de los investigadores del estudio de la UEA.

Mujer oliéndose a sí misma.

Getty Images
Un problema de la falta de olfato es no poder olerte a ti mismo.

Garbiella sabe lo que es eso.

“Recuerdo una vez cuando estaba cocinando en la casa. Mi mamá llegó y dijo que toda la casa olía a gas. Así que eso fue realmente preocupante”.

“El miedo que tenía a ese tipo de cosas lo he superado de alguna forma. Pero soy mucho más cautelosa y tomo precauciones”.

No sólo es útil poder detectar los olores del mundo externo. El estudio de la UEA encontró que la higiene personal “era un enorme motivo de ansiedad y vergüenza“, porque los participantes no podían olerse a sí mismos.

Pero cuando era adolescente, Gabriella ideó una solución.

“Mis padres y yo creamos palabras en código“, cuenta.

“Así que si un día yo llegaba a la casa con un amigo y yo olía realmente mal, ellos me lo decían y yo rápidamente me escapaba y lo solucionaba”.

Gabriella

Gabriella
Gabriella desarrolló palabras en código con sus padres para referirse a asuntos de higiene.

Ahora Gabriella es bailarina contemporánea, lo cual obviamente implica un estilo de vida bastante activo.

“En términos de perfumes y esas cosas, nunca realmente he tenido nada eso. Las flores bonitas o incluso las bombas de baño nunca me han interesado”.

“Pero uso desodorante porque bailo todos los días, a pesar de que no me gusta”.

“Ser abierto con la gente”

Aunque podría ser incómodo hablar sobre este trastorno, Gabriella dice que no hay nada de qué avergonzarse por el hecho de no poder oler.

“Creo que ser abierto con tus amigos y con la gente que te rodea es importante. Decirle a la gente que tenga confianza y te diga que hueles mal”.

“Siempre me he asegurado de que la gente que me rodea esté enterada de que no puedo oler. Así que les digo: ‘por favor dime, no me ofenderé‘”.

“Prefiero saberlo que crear una situación desagradable para todos”.

¿Desearía poder oler?

“No es algo que necesito porque nunca lo he tenido, así que no sé lo que me estoy perdiendo”, dice.

“Pero me encantaría experimentarlo y tener esa sensación de saborear las cosas”.


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