De la cooperación al desencuentro: la historia del distanciamiento entre AMLO y Sicilia
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De la cooperación al desencuentro: la historia del distanciamiento entre AMLO y Sicilia

La relación pasó del trabajo en común a través de varias mesas a la desconfianza y la sensación, por parte de los colectivos, de ser abandonados.
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Cuando la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, recibió el miércoles 15 de enero un documento sobre justicia transicional de manos del poeta Javier Sicilia, estaba llegando un año tarde. El informe, elaborado entre colectivos de la sociedad civil, víctimas y académicos, se concluyó a finales de enero de 2019 y fue entregado al equipo del subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas. No se volvió a discutir sobre el texto en todo este tiempo.

En teoría, era la base para una nueva política pública sobre violencia y víctimas tras la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, que el propio equipo del presidente pidió antes de tomar el poder. Entre las propuestas: una comisión de la verdad que abordase toda la violencia que ha sacudido México, y no solo el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, y un mecanismo contra la impunidad que contase con el apoyo internacional. En la práctica, el documento quedó como un documento de 121 páginas con muchas propuestas. “Daba la sensación de que no se lo había leído”, dijo Marie Claire Acosta tras entregarle el documento el pasado 15 de enero.

Entérate: Javier Sicilia acusa a López Obrador de traicionar a las víctimas de violencia

La historia del informe “Propuesta ciudadana para la construcción de una política de verdad, justicia y reparación” es también el relato de un desencuentro: el del presidente, López Obrador, y sus colaboradores, como Alejandro Encinas, con un grupo de víctimas y organizaciones de la sociedad civil. Es la historia de cómo la relación pasó del trabajo en común a través de varias mesas a la desconfianza y la sensación, por parte de los colectivos, de ser abandonados. También, de las divisiones de la propia sociedad civil, entre los partidarios de salir públicamente a denunciar al Ejecutivo y quienes preferían dar un margen de confianza.

La convocatoria por parte de Sicilia de la marcha por la paz para el próximo 23 de enero, desde Cuernavaca, ha servido para resucitar un informe construido por decenas de personas y que fue pensado para ser la hoja de ruta para otro modo de entender la justicia en el México, ante los más de 250 mil muertos y los 61 mil desaparecidos. La caminata tiene previsto terminar tres días después en Ciudad de México, donde se dirigirá a Palacio Nacional. Ahí, Sicilia espera ser recibido por López Obrador. El presidente, sin embargo, tiene una gira de trabajo en Tamaulipas. Así que no parece probable que mantenga el encuentro con el poeta, cuyo hijo fue asesinado en 2011.

“Hemos perdido un año”, dijo Sicilia al concluir la reunión con Sánchez Cordero, en la que le entregó el documento. A pesar de ello, confió en la disposición de Gobernación para retomar un plan de políticas públicas sobre justicia transicional.

“Tengo una sensación desagradable. Hubo un cambio de estrategia y nunca hubo claridad por parte de quienes pidieron el informe”, aseguró Marie Claire Acosta, participante en el proceso de elaboración del texto y presente, junto a Sicilia, en el encuentro con Gobernación del pasado 15 de enero.

Al menos, según aseguró, “se ha abierto una vía de comunicación” con la administración. “Veo muy buena disposición en Gobernación”, afirmó. El problema, en opinión del poeta y activista, es que la reclamación de un plan de justicia transicional se queda corta si se limita a un solo departamento. “Debe ser una política de Estado, que parta directamente del presidente”, dijo Marie Claire Acosta.

El documento, que se terminó de elaborar en enero, fue una petición por parte del equipo de transición de López Obrador, que luego apenas dio acuse de recibo al texto. Esa es la explicación que ofrece Jacobo Dayán, activista y participante en el proceso. Según recuerda, antes incluso de que el presidente ganase las elecciones se celebró un encuentro con candidatos, y él se comprometió con la justicia transicional. Pero una cosa eran las palabras y otra, dotar de contenido a un término que se ha empleado en conflictos abiertos como el de Colombia.

Animal Político solicitó una entrevista con Encinas para conocer su versión, pero esta nunca se realizó. También pidió comentarios a la Secretaría de Gobernación, que al cierre de la nota no se había pronunciado.

“Empecé a desencantarme en agosto”, reconoce José Antonio Guevara, director de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), que asegura que nunca vio “capacidad operativa” para realizar los cambios en la administración. Apenas había transcurrido algo más de un mes desde que López Obrador se impuso en las elecciones. En ese momento, el equipo de transición de Gobernación, con Encinas como principal interlocutor en el ámbito de los derechos humanos, iniciaba sus contactos con las organizaciones.

En realidad, la relación entre el entonces presidente en funciones y activistas como Sicilia venía de tiempo atrás. No en vano, el poeta, que en 2011 lideró el Movimiento por la Paz, siempre ha asegurado que López Obrador le pidió que le ayudase a trabajar con las víctimas al llegar al gobierno.

Si hablamos sobre el documento, el punto de inflexión llega el 14 de septiembre de 2018. Aquel día, en Tlatelolco, López Obrador mantuvo un encuentro con las víctimas. De ahí surgen dos compromisos: mantener reuniones periódicas y aceptar que una entidad internacional intervenga para aplicar una justicia transicional. Se trata de un modelo de justicia implementado en contextos de conflicto bélico, como el de Colombia. La idea, que luego será plasmada en el documento, es establecer un mecanismo contra la impunidad en México que tenga el apoyo, por ejemplo, de Naciones Unidas. Un ejemplo de este tipo existía en la vecina Guatemala, donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) se había convertido en un pilar clave de su débil institucionalidad, logrando incluso encarcelar por corrupción al expresidente Otto Pérez Molina.

“Pidieron que se preparara un proceso con documentos y propuestas”, dice Marie Claire Acosta, que en aquel momento lideraba el Mecanismo contra la Corrupción.

Uno de los coordinadores de las mesas de trabajo fue Jacobo Dayán. Según explica, estas se dividieron en cinco ámbitos: una Comisión Nacional de la Verdad, un mecanismo internacional contra la impunidad, un nuevo modelo de reparaciones, y una unidad de protección a víctimas y testigos. Además, en paralelo, existían otras dos mesas de trabajo sobre reforma fiscal y mecanismo de búsqueda, con los colectivos de familiares de desaparecidos.

Entre las organizaciones que participaron en el proceso de las cinco mesas hay grupos de búsqueda de desaparecidos de distintos estados, Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos, Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz); México Unido contra la Delincuencia; Fundem, Idheas, Colectivo Colibrí; asesores internacionales de Open Society Justice Initiative (OSJI), del Centro Internacional de Justicia Transicional (ICTJ); académicos de la UNAM y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Este proceso estuvo acompañado en todo momento por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Acosta describe el proceso como “muy serio”, en el que “se trabajó arduamente”.

En aquel momento se sucedían las reuniones con el equipo de Encinas, que se convirtió en principal interlocutor del Ejecutivo. Sin embargo, la mayor parte de encuentros fue con su equipo de asesores, liderado por Estefanía Hernández, actual directora general de Política Pública de Derechos Humanos de la Segob.

El primer desencuentro llegó con el anuncio de la creación de la Guardia Nacional. José Guevara recuerda que, poco después de su única reunión con Encinas, llegó el anuncio de la creación del cuerpo militar, que tuvo lugar a mediados de noviembre. “Le daban a la columna vertebral de nuestras propuestas. Estábamos solicitando el retiro de los militares”, explica.

En paralelo, las mesas seguían trabajando, según explica Marie Claire Acosta. En ellas, no obstante, no estaba representado el gobierno, que sí había pedido las conclusiones para incluirlas en su plan de Derechos Humanos.

“La idea era que este proceso se anunciaría en el discurso de toma de posesión del presidente”, dice Acosta.

Según explica Jacobo Dayán, el compromiso era que López Obrador anunciase una política de justicia transicional en su primera intervención como presidente. Esa mención nunca se produjo. Primera decepción. Ante los requerimientos de las organizaciones, desde la subsecretaría de Derechos Humanos aseguraron que la mención llegaría con la firma del primer decreto, que fue la creación de una comisión de la verdad para el caso de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa. Tampoco hubo referencias, más allá del caso de Iguala. Segunda decepción. La última oportunidad era el 10 de diciembre, día internacional de los Derechos Humanos. Por tercera vez, López Obrador eludió hablar de justicia transicional.

“Se hizo un grupito para aportar a algo que no se dio”, afirma Acosta.

“A partir de entonces, la justicia transicional desaparece de la agenda”, dice Jacobo Dayán.

Las relaciones, según el relato del activista, eran sólidas hasta que llegaron aquellas tres decepciones. Tanto que el equipo de López Obrador llegó a solicitar un plan de acción para los primeros 100 días de gobierno, y aportaciones para sus argumentarios.

Todo esto se vino abajo en los primeros días de diciembre de 2018 cuando se pasó de la promesa de anunciar nuevas políticas a ignorar a las organizaciones a las que se pidió ayuda.

Como los colectivos seguían reuniéndose, tomaron la decisión de terminar el documento. En ese momento, dice Marie Claire Acosta, se abren grietas entre la sociedad civil. Algunos se sienten estafados y quieren señalar públicamente al gobierno. Otros creen que todavía hay que dar un margen.

Finalmente, el 25 de enero, se celebra una conferencia de prensa en la que se entrega el documento al equipo de Encinas, presente en el acto. El mensaje: “sin justicia transicional no hay cuarta transformación”.

No fue el último encuentro mantenido por este sector con la subsecretaría de Derechos Humanos. Según recuerda Sicilia, a finales de marzo hubo una reunión que terminó sin ningún acuerdo. Entre los activistas se recuerda aquella plática con mala sensación. Encinas, sin embargo, niega haberse enemistado con nadie. “Yo no tengo problemas con nadie. Solo paz y amor”, dijo, preguntado por su relación con Sicilia y Jacobo Dayán, al concluir la conferencia en la que se presentó el informe con la actualización del número de desaparecidos.

Desde marzo no hubo relación entre Sicilia, sus colaboradores, y el gobierno.

Pero entonces llegó la masacre de Sonora en la que murieron 12 miembros de la familia LeBarón.

Y Sicilia retomó la idea de una caminata.

Y Sánchez Cordero llamó a Sicilia para encontrarse por primera vez en casi un año.

Falta por saber si, con la nueva marcha, el documento tendrá el recorrido del que careció en 2019.

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¿Cómo puedes volver a hacer ejercicio después de haber tenido COVID-19?

Independientemente de la gravedad del cuadro, un 16% de los pacientes con covid-19 sufre complicaciones cardíacos. Esto es algo crucial a tener en cuenta al retomar el ejercicio.
4 de diciembre, 2020
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Encuestas realizadas en todo el mundo estiman que hasta un 16% de los pacientes con covid-19 tienen algún tipo de complicación cardíaca.

El daño al corazón no depende del grado de la enfermedad: incluso los cuadros más leves pueden dañar el sistema cardiovascular.

El problema es que, muchas veces, esta secuela en el pecho no da ningún síntoma y la persona solo sentirá sus consecuencias cuando exija un trabajo extra al sistema cardiovascular.

Esto sucede, por ejemplo, durante la actividad física: el corazón necesita latir más para bombear sangre a los músculos y, si tiene algún daño causado por el coronavirus, puede funcionar mal e incluso descomponerse.

Por esta razón, lo más recomendable es consultar con un médico, quién puede ordenar una serie de exámenes cardiológicos antes de que volvamos a hacer ejercicio de más intensidad.

Pero, ¿cómo afecta el coronavirus al corazón?

Atrás quedó la época en que el covid-19 se veía solo como una enfermedad respiratoria.

Hoy en día se sabe que no se limita a los pulmones y tiene varias repercusiones en el organismo, con consecuencias para el intestino, los riñones, el cerebro y, por supuesto, el corazón.

En el músculo cardíaco, el Sars-CoV-2, el virus responsable de la pandemia actual, tiene una acción directa e indirecta. En primer lugar, el patógeno puede alojarse allí y devastar las células del órgano.

Corazón

Getty Images
El covid-19 puede afectar al corazón de manera directa e indirecta.

En segundo lugar, la infección genera una inmensa respuesta del sistema inmunológico. Esto, a su vez, lleva a un estado de inflamación que afecta el funcionamiento de varias partes del cuerpo (incluido el propio sistema cardiovascular).

“Estos procesos pueden derivar en miocarditis, con la aparición de áreas con cicatrices y fibrosis que se relacionan con arritmias”, señala Marcelo Leitão, expresidente de la Sociedad Brasileña de Medicina del Ejercicio y el Deporte, que elaboró en colaboración con la Sociedad Brasileña de Cardiología una guía sobre cómo volver a hacer ejercicio de forma segura después del covid-19.

La arritmia no es más que un desajuste en los latidos que permiten que el corazón se contraiga para bombear sangre a través de las arterias.

En un momento de esfuerzo, el órgano necesita funcionar de forma rápida y eficiente, dado que aumenta la demanda de oxígeno y nutrientes de todo el cuerpo.

Médica y paciente

Getty Images
El desequilibrio cardíaco puede ocurrir hasta 60 días después del diagnóstico y recuperación del covid-19.

Y es exactamente en una situación como esta donde puede aparecer este desequilibrio cardíaco. “La miocarditis es una de las causas más frecuentes de muerte súbita”, señala Colombo.

Se estima que esto puede ocurrir hasta 60 días después del diagnóstico y recuperación del covid-19.

Los estudios realizados durante la pandemia muestran que las complicaciones cardiovasculares relacionadas con el coronavirus aparecen incluso en las condiciones más leves.

La infección puede ser un factor que empeore una enfermedad cardíaca preexistente, pero también es el desencadenante de la aparición de una enfermedad torácica en aproximadamente el 12% de los pacientes.

¿Cómo protegerse?

Según el documento de las dos sociedades médicas brasileñas, antes de volver a practicar cualquier deporte, todas las personas que hayan tenido covid-19 deben someterse a una evaluación médica.

“El profesional analizará la condición de acuerdo con la gravedad de la infección, hará un examen físico en el consultorio y solicitará algunas pruebas adicionales”, describe Leitão.

Electrocardiograma

Getty Images
Los médicos brasileños recomiendan en todos los casos un electrocardiograma.

Los expertos sugieren que todas las personas recuperadas se hagan al menos un electrocardiograma, una prueba sencilla que mide la actividad eléctrica del corazón -que se encarga de regular el latido de este músculo.

Ahora, para los casos más graves o para deportistas profesionales y o personas que hacen deportes competitivos, el chequeo posterior al covid-19 debe ser más completo.

Además del electrocardiograma, la guía brasileña enumera otras pruebas, como la dosificación en sangre de troponina (una proteína que se altera cuando el corazón no está bien), la prueba de esfuerzo (la que se hace en una cinta para medir la resistencia física, cardíaca y pulmonar), el holter (que mide la presión arterial durante 24 horas) e incluso una resonancia magnética.

Si los resultados son correctos, la persona puede reanudar el entrenamiento. En caso de cualquier alteración o diagnóstico de miocarditis, es importante esperar un poco más.

“Por lo general, el paciente necesita entre tres y seis meses de descanso y hacer algunas reevaluaciones mientras tanto para ver cómo evoluciona la situación”, dice Colombo.

Reinicio y cuidados básicos

Para aquellos que han recibido luz verde para volver al gimnasio, es importante que se lo tomen con calma al principio.

Gimnasio

Getty Images
Es importante no olvidarse de continuar con las medidas para evitar el contagio como por ejemplo limpiar con gel todo lo que tocas en el gimnasio.

No se puede seguir el mismo ritmo que antes de la pandemia, porque el cuerpo no está acostumbrado y ha perdido el acondicionamiento en los últimos meses.

“El retorno debe ser gradual y vale la pena hacer un fortalecimiento muscular antes de iniciar un entrenamiento aeróbico, como correr o andar en bicicleta”, sugiere Colombo.

Contar con la orientación de un profesional de educación física es aún más esencial en este punto.

También es bueno reforzar las medidas básicas de protección frente al coronavirus: trata de hacer ejercicio en casa o en lugares abiertos, como parques, plazas y clubes, con buena circulación de aire.

Usa mascarilla antes y después del entrenamiento. No te detengas a hablar con otras personas y mantén siempre una distancia mínima de 2 metros de otros deportistas.

Por último, lávate las manos con agua y jabón y desinfecta los objetos que utilizaste en el entrenamiento con gel de alcohol o alcohol al 70%.

Estas recomendaciones son válidas incluso si ya has tenido covid-19, ya que aún no se sabe cuánto dura la inmunidad y siempre existe el riesgo de contagiarte y transmitir el agente infeccioso a quienes te rodean.

¿Es necesaria una reevaluación?

“Si durante o después del ejercicio, te sientes muy cansado y tienes palpitaciones, dificultad para respirar o dolor en el pecho, consulta nuevamente con un profesional de la salud”, dice Leitão.

Hombre y mujer haciendo yoga

Getty Images
Después de dos o tres meses de comenzar a hacer ejercicio, es recomendable reevaluar el estado físico.

Estos pueden ser signos de que algo anda mal en el sistema cardiovascular.

Si todo está bien y el ritmo de las actividades evoluciona sin problemas, los expertos de las dos sociedades médicas piden que todos se sometan a una reevaluación dos o tres meses después de empezar a ejercitar, así la persona puede estar segura de que no han surgido nuevos problemas.

Después de todo, todavía hay mucho que no se sabe sobre el coronavirus y sus efectos a largo plazo.

Para evitar sorpresas desagradables en tu corazón, lo mejor es siempre tener mucho cuidado.


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https://www.youtube.com/watch?v=sNuAl-Lj8PI

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