Con 35 mil 588 asesinatos, 2019 es el año más violento del que se tenga registro
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Cuartoscuro Archivo

Con 35 mil 588 asesinatos, 2019 es el año más violento del que se tenga registro

México cierra un lustro histórico de violencia. De 2015 a 2019 la tasa de víctimas de homicidio y feminicidio prácticamente se ha duplicado.
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20 de enero, 2020
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El 2019 dejó un saldo oficial de 35 mil 588 víctimas de homicidios dolosos y feminicidios, un promedio de 97.5 personas asesinadas todos los días. Se trata de la cifra anual de asesinatos más alta de la que haya registro en el país. La tasa de crímenes registrada el año pasado superó a la de 2018, que de por sí ya había sido récord.

Es el quinto año consecutivo con incremento de homicidios en el país, aunque a comparación de los años anteriores se trató de la menor alza de un año a otro. La tasa de personas asesinadas en 2019 (incluyendo homicidios y feminicidios) fue de 28.3 víctimas por cada cien mil habitantes, apenas un 1.8% superior a la de 2018.

Los datos actualizados de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que en diciembre se registraron 2 mil 972 asesinatos (2 mil 884 victimas de homicidio y 88 de feminicidio). En promedio fueron 96 crímenes diarios en el último mes del año, promedio inferior al de noviembre, que fue de 99 víctimas.

Con ello, el 2019 cierra con una cifra oficial preliminar de 35 mil 588 víctimas en total, de las cuáles 34 mil 582 correspondieron a homicidios dolosos y 1 mil 6 a crímenes tipificados por las fiscalías como feminicidios.

En comparación con 2018, la cifra de personas asesinadas creció en 17 estados del país en 2019. Los casos más graves fueron los de Sonora, donde los crímenes se dispararon 57% el año pasado; seguido de Hidalgo donde crecieron 49%; Aguascalientes con un ascenso del 32%; Morelos con un crecimiento de 31%; y Tlaxcala con un alza del 30%.

El resto de los estados donde se registraron más homicidios en 2019 son Michoacán, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua, Tabasco, Jalisco, Estado de México, Guanajuato, Campeche, Colima, Oaxaca y Quintana Roo.

En dos entidades, Puebla y Ciudad de México, la tasa de homicidios quedó prácticamente en los mismos niveles de 2018.

Un lustro de violencia

Los datos de 2019 del SESNSP confirman un alza en la cifra total de víctimas de homicidio doloso/feminicidio por quinto año consecutivo en México. Se trata de un lustro en el que los crímenes prácticamente se han duplicado.

De acuerdo con la estadística, en 2015 se registraron 18 mil 312 víctimas de homicidio y feminicidio. En 2016 la cifra creció a 23 mil 187 personas asesinadas. En 2017 el registro fue de 29 mil 636 víctimas; en 2018 se disparó hasta los 34 mil 655 casos, mientras que en 2019 ascendieron a 35 mil 588 víctimas.

En términos absolutos, el numero anual de víctimas en el lustro se disparó 94.3%. Si se mide por tasas – ponderando el crecimiento de la población – se trata de un avance del 87.4% en las víctimas de homicidios y feminicidios entre 2015 y 2019.

La cifra total de personas asesinadas en México de 2015 a 2019 asciende a 141 mil 378 víctimas.

Como ya se hizo referencia antes, el único dato positivo es que 2019 registra el menor porcentaje de crecimiento del lustro. Esto confirma lo señalado por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, respecto a que el crecimiento de la violencia homicida podría estar estabilizándose.

Los estados más violentos

Los datos de incidencia delictiva del SESNSP muestran que Colima es nuevamente la entidad mas violenta del país. De acuerdo con el reporte cerró 2019 con una tasa de 85.4 carpetas de investigación iniciadas por homicidio doloso por cada cien mil habitantes, superando incluso su tasa de 2018, que fue de 81 casos.

Como la segunda entidad mas violenta repite Baja California con una tasa de 72.6 homicidios dolosos, aunque en el caso de ese estado sí hay un descenso respecto a 2018. En tercer lugar en el ranking de violencia se ubica Chihuahua con 57.5 homicidios, y en cuarto Morelos con 45 casos. Ambas entidades desplazaron a Guerrero, que cayó al quinto sitio con 43.3 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes.

El caso de Morelos es particularmente preocupante, ya que en 2018 dicha entidad era la séptima entidad en el país con mayor tasa de homicidios y ahora escaló hasta el cuarto sitio.

Guanajuato registró en 2019 la sexta tasa mas alta de homicidios dolosos con 44.95 casos por cada cien mil habitantes, seguido de Quintana Roo, Michoacán y Zacatecas.

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Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia

Existe un prejuicio sistemático en contra de reconocer sus logros y cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos. El "efecto Matilda" responde a este fenómeno y una campaña busca visibilizarlo y revertirlo.
8 de marzo, 2021
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Fotografía del libro de cuento de @NoMoreMatildas

@NoMoreMatildas
¿De qué se trata el “efecto Matilda”?

“¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein”.

Con esta pregunta disparadora y una respuesta para la reflexión, comienza la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La iniciativa -que empezó en el país europeo en enero y ya traspasa fronteras traducida a varios idiomas- busca concientizar a la sociedad sobre la poca visibilidad que tienen las mujeres en el ámbito científico.

También pretende recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron silenciados y olvidados, llevándolos a los libros escolares con la idea de despertar ejemplos y la vocación científica de las niñas.

“Ya iba siendo hora que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, le dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Pero ¿por qué les dicen Matildas a las mujeres de diferentes ámbitos de la ciencia que fueron silenciadas? ¿Quién empezó a llamarlas así?

“Efecto Matilda”

Este fenómeno de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, y también el reconocimiento frecuente de su trabajo a sus colegas masculinos no es nuevo. Ha pasado durante siglos.

Una de las primeras mujeres en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías.

Matilda Joslyn Gage

Getty Images
Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras que denunció la invisibilidad de las mujeres en la ciencia.

Ella escribió un ensayo publicado en 1883 con el nombre Woman as an inventor (“Mujeres inventoras”) en el que describe este fenómeno pero no le pone un nombre.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

Sin embargo, “la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que se debe al hecho de que la mujer no posee la misma de libertad que el hombre“, analizó Gage en el artículo publicado en la revista The North American Review.

Ella fue víctima de ese mismo efecto que denunciaba. No porque fuera una inventora opacada por un hombre que le robara crédito sino porque fue silenciada por sus colegas y no reconocida debidamente por la historia, opinan investigadores.

Gage era una ferviente luchadora del derecho al voto de las mujeres y, sin embargo, fue apartada por sus propias compañeras feministas Susan B. Anthony o Elizabeth Cady Stanton (con quién escribió History of Woman Suffrage) y escasamente recordada en la historia del movimiento.

“Se pelearon y luego, cuando se escribió la historia, se eliminó a Matilda (…) Ella no recibió crédito”, dice Margaret W. Rossiter, la historiadora científica estadounidense que acuñó la expresión “efecto Matilda”.

Ilustración de una científica con una brújula.

@NoMoreMatildas
Aún existen muchos estereotipos que alejan a las mujeres de la ciencia.

Rossiter, quien es profesora retirada de la Universidad Cornell, de Estados Unidos, dedicó toda su vida a buscar nombres perdidos de mujeres científicas no documentadas en los libros. Y escribió tres. “Mientras más buscaba, más encontraba”, asegura.

En su investigación, observó que este patrón de invisibilidad femenina se repetía una y otra vez en la ciencia.

Desde el hecho de que los hombres toman el crédito del trabajo de las mujeres, que las mujeres no ganan tantos premios como ellos, que no consiguen empleo en campos científicos o que son recluidas.

Claro que hay nombres conocidos como la doble Premio Nobel Marie Curie. “Ella era notable, pero era la excepción”, advierte Rossiter.

Así en 1993 la historiadora decidió que este efecto de invisibilizar a las mujeres debería tener el nombre de Matilda Gage y lo escribió en un artículo académico.

“Fue más como una broma, pero llamó la atención de todo el mundo, lo cual es sorprendente”, cuenta en una conversación telefónica con BBC Mundo.

“Microdesigualdades”

La desigualdad de género no es una novedad. Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres en países occidentales no tenían derecho a estudiar en una universidad, por ejemplo.

Y pese a que esto ya no es así, hay muchas inequidades y prejuicios que siguen vigentes en la sociedad.

Marie Curie.

PA Media
La científica Marie Curie es la excepción al “efecto Matilda”.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

“Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: ‘las mujeres son menos brillantes’, ‘las mujeres se esfuerzan menos’; ‘está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'”, enumera.

A nivel global, las mujeres son menos de un tercio de los investigadores y solo el 3% de Nobel en ciencia han sido otorgados a mujeres, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en un estudio de septiembre de 2020.

“Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%”, añade el reporte.

Según la presidenta de la AMIT, en el mundo científico español hay solo entre un 20 y 25% de mujeres.

Y con la pandemia este número se agravó. “El 40% de las científicas tuvo que dedicar bastante tiempo a los cuidados de los hijos y a veces al de sus padres, contra solo el 15% de los hombres”, añade Fenoll, citando fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

Entre las disciplinas donde hay menos mujeres están las ciencias más duras y las tecnologías, como matemática, física, informática y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Fenoll ve una probable explicación de este escaso número es el perjuicio.

Una parte importantísima del problema es la percepción que tiene la sociedad de que las niñas son peores en matemáticas, que no tienen visión espacial, que son incapaces… Y si son capaces, se piensa que no les va a ir bien. Si eso te lo están diciendo en tu casa o en el colegio continuamente terminas creyéndotelo”, opina.

Ilustración de una científica con hombres detrás.

@NoMoreMatildas
Si hay menos mujeres en la ciencia, también hay pocas mujeres en la toma de decisiones.

“Hay menos mujeres tomando las decisiones. Claro que no todo el mundo quiere estar en la cúspide, pero no me creo que de entrada las mujeres prefieran no llegar a ser catedráticas”, afirma.

“Hay muchas microdesigualdades, por sí solas ninguna de ellas es suficiente para explicar lo que pasa pero cuando todas se suman terminan siendo determinantes”.

“No encajaba”

El movimiento #NoMoreMatildas no solo está respaldado por científicas, sino por escritoras, instituciones y medios de comunicación.

La iniciativa incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schödinger, como si hubiesen sido mujeres, y biografías de científicas reales como la geóloga danesa Inge Lehmann, la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock y la química británica Rosalind Franklin, por nombrar algunas.

Ilustración científica.

@NoMoreMatildas
“Hay muchas microdesigualdades” en la ciencia, dice Carmen Fenoll, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La campaña busca visibilizar e inspira a las niñas a que persigan carreras científicas.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, dice Fenoll.

La historiadora científica Margaret Rossiter también alienta a las niñas a que sigan sus pasiones científicas.

“Siempre me dijeron que no encajaba. Y pensé. Entonces eso es algo bueno. Yo no quiero encajar. No es mi objetivo en la vida”, afirma.

“¡Sigue adelante, no sabes lo que depara el futuro! Y si los niños aún dicen que las niñas no pueden estudiar matemáticas. Deberías responder: ‘¡Oye, lo hacemos igual de bien!'”.


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