Las incógnitas sobre la muerte de Homero Gómez, el defensor de la mariposa monarca
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Fotos: Cortesía de la familia del ambientalista

Las incógnitas sobre la muerte de Homero Gómez, el defensor de la mariposa monarca

La autopsia habla de asfixia y traumatismo, pero no se precisa si la muerte del ambientalista fue accidental o si lo asesinaron.
Fotos: Cortesía de la familia del ambientalista
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“Pasamos varias veces por esos pozos. Traíamos la espinita, no solamente yo, varios. Porque estaban llenos de agua y estaba complicado. Incluso pensamos en meter unos buzos, porque son cuatro o cinco metros. Por desgracia ahí apareció. El cuerpo empezó a descomponerse y flotó”.

Juan Gómez, de 44 años, es hermano de Homero Gómez, el ambientalista michoacano cuyo cuerpo apareció el miércoles tras dos semanas desaparecido. No quiere especular sobre si el cadáver pudo ser colocado después o, simplemente, emergió a la superficie por un proceso natural. “Confiemos en las autoridades”, dice el cuarto de una saga de diez hermanos, que estaba encabezada por el activista ahora fallecido. 

Entérate: Fiscalía de Michoacán publica necropsia del defensor Homero Gómez, pero no aclara si fue asesinado

Homero Gómez, de 50 años, era muy conocido por estar a cargo del santuario El Rosario de la Mariposa Monarca, en el oriente de Michoacán. Durante más de 25 años la víctima se dedicó a proteger el hábitat de un insecto popular por su larga travesía de migración: recorre miles de kilómetros desde Canadá hasta establecerse en México. 

La última vez que vio a Gómez fue el 13 de enero en el municipio de Ocampo, un lugar al que solía desplazarse debido a sus tareas de conservación. Ahí, precisamente, en un pozo de El Soldado, en el área municipal de Ocampo, apareció su cadáver. El jueves fue velado por compañeros y vecinos. Decenas de personas participaron en los dos homenajes que se le brindaron: uno en la entrada del Santuario, que fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, y otro en el Ejido El Rosario, del que fue comisario hasta hace año y medio.

La necropsia, hecha pública por la Fiscalía, no da pistas sobre si se trata de un homicidio o un accidente. El fallecimiento fue, según el examen, por “asfixia mecánica por sumersión en persona con traumatismo craneoencefálico”. Es decir, que murió ahogado, pero tenía un golpe en la cabeza. En el mismo comunicado, la institución también informó que revisando sus pertenencias se encontraron 9 mil 90 pesos, que fueron entregados a la familia.

“Todas las opciones de investigación están abiertas”, dijeron fuentes de la Fiscalía.

Juan Gómez, el hermano de la víctima, no quiere plantear ninguna hipótesis y solo pide “confiar en las autoridades”. 

Durante dos semanas, participó en la búsqueda de su hermano. Los primeros cuatro días, únicamente con los comunitarios. Después, con el apoyo de la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos del Estado de Michoacán. Al final, 300 personas se juntaban cada día tratando de encontrar una pista sobre el paradero del ambientalista. No hubo suerte. El cuerpo apareció en un pozo de El Soldado y a Juan, como a sus ocho hermanos, la viuda de Homero y sus cuatro hijos, solo les queda “confiar en las autoridades”. 

Para la familia, la angustia de la desaparición vino acompañada de la crueldad de personas que les pidieron dinero, como si tuvieran a Homero secuestrado. Según dijo públicamente Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, llegaron a pagar alguna cantidad. Solo era gente sin escrúpulos que se aprovechaba del dolor de una familia desesperada. 

Un activista sin amenazas previas

Desde el momento de la desaparición comenzaron las especulaciones sobre si esta podría tener que ver con su trabajo como ambientalista. La zona en la que Gómez desarrolló su labor tiene grandes extensiones boscosas y siempre fue un lugar apetecible para los taladores ilegales de monte. Por un lado, por los beneficios que sacan de la madera. Por otro, porque limpian el terreno y permiten que se imponga otro tipo de cultivos como el aguacate, que genera beneficios mucho más inmediatos. 

Gómez, que echó a sus espaldas la conservación del territorio, fue quien les enfrentó. Sin embargo, según sus allegados, no había tenido amenazas. Al menos, recientes. “Tuvo alguna disputa hace tiempo, cuando la cosa estaba más tensa”, dice Juan, su hermano. Pero ahora, nada, reitera. “Éramos muy cercanos. Aunque para algunas cosas era reservado, nunca me hizo mención de ninguna amenaza”, dice. 

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) fue de las primeras voces que se alzaron para recordar que si desaparece un activista no hay que descartar que lo hayan desaparecido. Por eso, en su primer comunicado cuando todavía se buscaba a Gómez, pidió incluir “la línea vinculada con las labores de defensa que realiza” como hipótesis. Una vez constatado el fallecimiento, declaró que se mantendría “observante de los avances de las investigaciones, en espera del esclarecimiento de los hechos”.

“No había tenido amenazas”, dijo Miguel Ángel Cruz, comisariado del ejido El Rosario. Homero Gómez fue su antecesor en el cargo. Cruz aseguró que la noticia de la desaparición y muerte sorprendió al municipio. “Era el timón de esta comunidad, fue una persona ejemplar en la conservación de los bosques”, dijo. 

El comisariado rechaza que actualmente exista tala ilegal en la comunidad. “Tenemos vigilancia las 24 horas del día. Hacemos brigadas de diez gentes. Al contrario, nos dedicamos a conservar el bosque, tenemos producción de árbol pino, contamos con medio millón de árboles para reforestar cuando llegue la época de lluvia”, dice.

Nora Vázquez, quien estudió con Homero en la Universidad Autónoma de Chapingo, recuerda algunos de los logros: unir a la comunidad para la reforestación, crear grupos de vigilancia para evitar la tala ilegal, organizar a sus vecinos para la protección del hábitat y de la mariposa monarca. 

“Toda la infraestructura se hizo por presión y gestión de él”, dice Juan, su hermano, que recuerda su insistencia a pesar de la desidia de autoridades. 

Hace 25 años que Homero Gómez comenzó a plantar árboles en terrenos que antes se utilizaban para la siembra del maíz. “La gente lo juzgaba mal”, recuerda Juan. “En qué cabeza cabe plantar árboles y no maíz”, le decían. Un cuarto de siglo después, aquellos primeros arbolitos son troncos robustos que ya se miden para su aprovechamiento. Además, muchos otros siguieron el ejemplo de Homero: cientos de hectáreas de sembradío pasaron a ser bosque. 

Ese será parte del legado de Homero Gómez, el ambientalista, el protector de la mariposa monarca. Un hombre cuya muerte sigue con muchas interrogantes.  

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Los genes que ayudan a explicar por qué algunas personas enferman gravemente de COVID-19

Un estudio ha identificado genes que ofrecen pistas sobre por qué algunas personas enferman gravemente cuando se contagian de covid-19.
12 de diciembre, 2020
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Uno de los mayores enigmas de la pandemia es por qué algunas personas con covid-19 no presentan síntomas y otras sí se enferman gravemente.

Pero un estudio publicado recientemente en Nature analizó a más de 2,200 pacientes de cuidados intensivos e identificó genes específicos que pueden ofrecer respuestas.

Estos genes hacen que algunas personas sean más susceptibles a los síntomas graves de covid-19.

Los hallazgos arrojan luz sobre dónde falla el sistema inmunológico, lo que podría ayudar a identificar nuevos tratamientos.

Y estos seguirán siendo necesarios a pesar de que se están desarrollando vacunas, dijo el doctor Kenneth Baillie, consultor de medicina en la Royal Infirmary de Edimburgo y director del proyecto GenOMICC, cuyos resultados se recogen en el estudio publicado en Nature.

“Las vacunas deberían reducir drásticamente el número de casos de covid-19, pero es probable que los médicos sigan tratando la enfermedad en cuidados intensivos durante varios años en todo el mundo, por lo que existe una necesidad urgente de encontrar nuevos tratamientos”, señaló Baillie, también coautor del estudio.

Células “molestas”

Los científicos analizaron el ADN de pacientes en más de 200 unidades de cuidados intensivos en hospitales de Reino Unido.

ADN

Getty Images
El estudio sugiere que hay genes que hacen que algunas personas sean más susceptibles a los síntomas graves de covid-19.

Escanearon los genes de cada persona, que contienen las instrucciones para cada proceso biológico, incluido cómo combatir un virus.

Luego, sus genomas se compararon con el ADN de personas sanas para identificar cualquier diferencia genética, y se encontraron varias. La primera, en un gen llamado TYK2.

“Es parte del sistema que hace que las células inmunitarias estén más ‘enojadas’ y que sean más inflamatorias”, explicó el doctor Baillie.

Pero si el gen es defectuoso, esta respuesta inmune puede acelerarse, poniendo a los pacientes en riesgo de sufrir una inflamación pulmonar dañina.

Un tipo de medicamentos antiinflamatorios que ya se usan para afecciones como la artritis reumatoide se dirige a este mecanismo biológico, incluido un fármaco llamado Baricitinib.

“Puede ser un candidato muy plausible para un nuevo tratamiento”, dijo el doctor Baillie. “Pero, por supuesto, necesitamos realizar ensayos clínicos a gran escala para saber si eso es cierto o no”.

Muy poco interferón

El estudio encontró otras diferencias genéticas en un gen llamado DPP9, que juega un papel en la inflamación, y en un gen llamado OAS, que ayuda a evitar que el virus haga copias de sí mismo.

Dosis de tratamiento con interferones inyectables

BBC
Los interferones son producidos de manera natural por el cuerpo humano, pero también se aplican como fármacos.

También se identificaron variaciones en un gen llamado IFNAR2 en los pacientes de cuidados intensivos.

El gen IFNAR2 está vinculado a una potente molécula antiviral llamada interferón, que ayuda a activar el sistema inmunológico tan pronto como se detecta una infección.

Se cree que producir muy poco interferón puede darle al virus una ventaja temprana, lo que le permite replicarse rápidamente y provocar una enfermedad más grave.

Otros dos estudios recientes publicados en la revista Science también han implicado al interferón en casos de covid-19, a través de mutaciones genéticas y un trastorno autoinmune que afecta su producción.

El profesor Jean-Laurent Casanova, quien llevó a cabo las investigaciones, de la Universidad Rockefeller en Nueva York, dijo: “ representó casi el 15% de los casos críticos de covid-19 registrados internacionalmente en nuestro grupo”.

El interferón se puede administrar como tratamiento, pero un ensayo clínico de la Organización Mundial de la Salud concluyó que no ayuda a los pacientes muy enfermos. Sin embargo, el profesor Casanova dijo que el momento de la administración era importante.

“Espero que si se administra en los primeros dos, tres o cuatro días de la infección, el interferón funcione, porque esencialmente proporcionaría la molécula que el no produce por sí mismo o por sí misma”, explicó.

“Cuando las cosas van mal”

La doctora Vanessa Sancho-Shimizu, genetista del Imperial College de Londres, dijo que los descubrimientos genéticos estaban proporcionando una visión sin precedentes de la biología de la enfermedad.

Sala de un hospital

Getty Images
“Es probable que los médicos sigan tratando el covid-19 en cuidados intensivos durante varios años en todo el mundo”, dice el doctor Kenneth Baillie.

“Realmente es un ejemplo de medicina de precisión, donde podemos identificar el momento en el que las cosas salen mal en un individuo”, dijo a BBC News.

“Los hallazgos de estos estudios genéticos nos ayudarán a identificar vías moleculares particulares que podrían ser objetivos para la intervención terapéutica”, indicó.

Pero el genoma aún guarda algunos misterios.

El estudio GenOMICC y otras investigaciones han revelado un grupo de genes en el cromosoma 3 fuertemente vinculados a síntomas graves de covid-19. Sin embargo, la biología que sustenta esto aún no se comprende.

Ahora se pedirá a más pacientes que participen en esta investigación.

El doctor Baillie dijo: “Los necesitamos a todos, pero estamos particularmente interesados ​​en reclutar personas de grupos étnicos minoritarios que están sobrerrepresentados en la población críticamente enferma”.

“Todavía hay una necesidad muy urgente de encontrar nuevos tratamientos para esta enfermedad y tenemos que tomar las decisiones correctas sobre qué tratamientos probar a continuación, porque no tenemos tiempo para cometer errores”, añadió.


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