Juez Delgadillo Padierna deja el caso Rosario Robles; hará trabajo administrativo
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Juez Delgadillo Padierna deja el caso Rosario Robles; hará trabajo administrativo

La defensa de Robles lo había acusado de conflicto de interés. Autoridades judiciales dicen que el cambio se trató de una rotación normal entre jueces del Reclusorio Sur.
Cuartoscuro
23 de enero, 2020
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El juez federal Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, responsable de vincular a proceso y ordenar la prisión preventiva de la extitular de Sedesol y Sedatu, Rosario Robles Berlanga, tras ríspidas audiencias donde la defensa lo acusó incluso de caer en un posible conflicto de interés, ya no seguirá llevando el caso.

Delgadillo Padierna fue rotado al puesto de “juez administrador” del Centro de Justicia Federal del Reclusorio Sur, responsabilidad en la que se encargará de gestiones administrativas de dicho centro, pero donde ya no conducirá ninguna audiencia.

Se trata, de acuerdo con autoridades federales, de un movimiento normal que cada año se hace en los centros de justicia para designar a un nuevo juez administrador de entre los jueces de control disponibles, con la finalidad de realizar este tipo de labor durante doce meses. 

Lee: Rosario Robles interpone nuevo amparo para impugnar prisión preventiva

Las fuentes consultadas descartaron que la labor del juez en las audiencias que ha encabezado en el último año tuvieran que ver con este movimiento.

Delgadillo Padierna deja el caso de Robles a unos días de que concluya el plazo de investigación complementaria y de que la Fiscalía General de la República (FGR) presente la acusación formal el caso. Al juzgador le faltaba encabezar, al menos, la audiencia intermedia en la que se revelarán las pruebas de ambas partes y se definirá cuales quedan integradas para ser llevadas a juicio ante un nuevo juez.

Las audiencias del caso Robles y de los otros procedimientos que llevaba Delgadillo Padierna pasarán ahora a manos de alguno de los dos jueces federales que fungen como jueces de control en el Reclusorio Sur este año: la jueza Ana Gabriela Urbina Roca o el juez Ganther Alejandro Villar Ceballos.

El año pasado la defensa de Rosario Robles había insistido en que Delgadillo Padierna tenía que dejar el caso, e incluso promovieron recursos judiciales para ello que no tuvieron éxito.

Entérate: Alegatos, acusaciones y una carta: los momentos de la audiencia de Rosario Robles

Su argumento era que el juez Delgadillo había caído en un posible conflicto de interés debido a su parentesco con la diputada Dolores Padierna (tía) cuyo esposo, René Bejarano, estuvo en prisión tras la difusión en 2004 de los videos donde se le veía recibir dinero en efectivo de manos del empresario Carlos Ahumada, entonces contratista del gobierno del Distrito Federal y pareja sentimental de Robles.

Rosario Robles y sus abogados señalaron además al juez de actuar de forma parcial y agresiva en el caso. Esto luego de una audiencia registrada en octubre pasado donde, entre otras cosas, el juez acusó a la defensa de “venir a mentir” y de advertirle que el sistema penal tenía “dientes” y los había activado con “ese comportamiento”.

Un juez polémico

El caso de Rosario Robles no fue el único que puso al juez Delgadillo Padierna en la atención mediática, pues también encabezó algunos otros procesos con decisiones controvertidas.

Por ejemplo, Delgadillo Padierna fue el responsable de liberar a 27 personas detenidas por la policía capitalina tras un operativo implementado en el Barrio de Tepito, bajo el argumento de que había inconsistencias en la forma en cómo fueron detenidos.

En otra audiencia realizada hace dos semanas decidió no vincular a proceso al abogado de Emilio Lozoya, Javier Coello Zuarth, en contra de quien había una orden de aprehensión por la posible fabricación de un secuestro en complicidad con funcionarios de la extinta PGR.

Delgadillo Padierna también fue el juez que en marzo del año pasado ordenó la liberación de un sujeto apodado “El Felipillo”, quien es hijo del presunto líder del grupo delictivo conocido como “Cártel de Tláhuac”. El argumento para liberarlo es que el Ministerio Público no había integrado correctamente la investigación.

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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