Madres de niños enfermos le dicen a AMLO: “Sin medicamentos, el cáncer se está comiendo a nuestros hijos”
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Archivo Cuartoscuro

Madres de niños enfermos le dicen a AMLO: “Sin medicamentos, el cáncer se está comiendo a nuestros hijos”

Un grupo de 60 madres de niños y niñas con cáncer de Nuevo León, Coahuila, y Tamaulipas, interpusieron un amparo ante la justicia federal para obligar al IMSS a que les proporcione los medicamentos y el tratamiento necesario.
Archivo Cuartoscuro
16 de enero, 2020
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Severa Hernández dice que un día sin medicamentos, es un día en el que el cáncer se apunta una victoria en la lucha a contrarreloj por salvar la vida de su hijo, un niño de 11 años de nombre David Eduardo. 

Severa es de Monterrey, Nuevo León. Allí, en la Clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el año pasado le informaron que su hijo padecía una enfermedad de nombre raro, la Leucemia Linfocítica Aguda; un tipo de cáncer de crecimiento rápido que ataca principalmente a niños. 

La noticia le cayó como una bomba que hizo añicos su vida. Pero aún así, se recompuso como pudo. Le trató de explicar a su hijo qué era la enfermedad que avanzaba en su organismo y le hizo la firme promesa de que haría todo cuanto fuera posible para ganarle la partida a la enfermedad. 

Severa cuenta en entrevista que sabe del reto titánico que implica cumplir esa promesa. Pero, con lo que no contaba, es que tendría que pasar por un calvario -otro más- para lograr las armas con las que hacer la lucha: los medicamentos. 

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Desde mayo del pasado 2019, la regiomontana explica que empezaron los problemas para conseguir los fármacos y las quimioterapias para salvar a David Eduardo. Al principio empezaron a escasear algunos medicamentos, que ella misma compraba de su bolsillo. Unos, como la Vincristina, cuesta 900 pesos la dosis para dos semanas. Y otros, como el Cardioxane, que se emplea para proteger el corazón del paciente durante el tratamiento médico agresivo, se dispara a más de 7 mil pesos. 

Demasiado dinero, lamenta Severa, que explica que, con su trabajo de auxiliar de limpieza, más algún plus vendiendo comida, apenas junta mil pesos a la semana para hacer frente a semejante gasto. 

“Yo vendo empanadas, tamales, boteo en la calle, y hago lo que sea por obtener los medicamentos de mi hijo”, enfatiza la mujer. 

“Pero aún así no alcanza -agrega a colación-. Si no fuera porque hay organizaciones que nos apoyan, y amigos que nos apoyan, no sé de dónde sacaría el dinero. Gracias a ellos he podido solventar la última quimio de mi hijo”. 

Por eso, cuando otras madres que están en su misma situación decidieron hacer en noviembre pasado una marcha y un plantón enfrente del Palacio de Gobierno de Nuevo León, en la ciudad de Monterrey, para protestar por la falta de medicamentos para los niños con cáncer, no lo dudó y se sumó a la protesta. 

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Van 60 pacientes amparados

Y fue en ese momento cuando una puerta se les abrió: al ver la manifestación por televisión, los abogados Andrea Rocha Ramírez y Marco Antonio Vargas contactaron al grupo de mamás y les ofrecieron, de manera gratuita interponer un amparo colectivo ante la justicia federal para que un juez tomara cartas en el asunto.

Los abogados ya tenían experiencia en este asunto. En mayo pasado, un juez de distrito en Materia Administrativa de la Ciudad de México les otorgó una suspensión de plano en beneficio de cinco personas con VIH provenientes de Tamaulipas y Querétaro, tras la demanda que interpusieron contra la Secretaría de Salud y la Presidencia de la República, luego del desabasto de medicamentos antirretrovirales registrado en abril en varias entidades del país. 

Muchas de las madres no sabían qué era un amparo y para qué servía, pero funcionó. El juez ordenó a la dirección de la Clínica 25 del IMSS de Monterrey que, de manera inmediata, surtiera el medicamento para que los niños fueran atendidos a tiempo.  

Como resultado, la abogada Andrea Rocha señala en entrevista que otras madres que tienen hijos con cáncer, y que viven en otros estados como Coahuila, Tamaulipas, el Estado de México, y la Ciudad de México, también acudieron con ellos para promover más amparos colectivos. 

En total, la abogada dice que a la fecha llevan ya siete que representan a 60 quejosos por falta de medicinas. Y de esos amparos, que van contra el IMSS, la Secretaría de Salud, y la Presidencia de la República, el último lo interpusieron ayer miércoles ante el Poder Judicial de la Federación, en la sede ubicada al sur de la capital junto a Periférico, en representación de cinco menores de edad. 

“Ahora, cada vez que veo a una mamá que le dicen que no hay medicamento para su hijo, le digo que puede hacer como nosotras y poner un amparo, porque es su derecho. Pero muchas tienen miedo a que el IMSS, o el hospital, tome represalias en contra de ellas o de sus hijos”, expone Severa. 

“Pero el miedo hay que tenerlo a la enfermedad -añade rotunda y sentencia-. Porque cada día que pasa sin que nos den los medicamentos, es un día que el cáncer se come lentamente a nuestros hijos”. 

María Cristina Tinajero, madre de Víctor Efrén, de 18 años, es una de las madres que se sacudió el temor. Tras la última recaída a finales del año pasado de su hijo, también paciente de Leucemia, y de tener que buscarse la vida durante meses para encontrar y poder comprar una larga lista de medicamentos, decidió unirse al grupo de madres de la planta 9 de oncología infantil de la clínica 25 del IMSS de Monterrey. 

“A mi hijo lo diagnosticaron en mayo del año pasado. Inició el tratamiento en junio, pero para octubre comenzó a faltarle los medicamentos. Por eso, ya desesperada, busco ampararme ante la justicia. Para que nos escuchen y nos den la ayuda que necesitan nuestros hijos”, señala María Cristina. 

Aún así, no todo está siendo tan fácil. 

A pesar del mandato de los jueces, la abogada Andrea Rocha denuncia que en el Hospital 25 del IMSS de Monterrey no están brindando todos los medicamentos a las mamás que ya recibieron el amparo favorable.

De ahí que mamás como Severa Hernández tengan que seguir acudiendo a los grupos de Whatsapp de las madres que están en su misma situación para averiguar en qué estados de la República si disponen de los fármacos que necesita su hijo, y pedir a alguien que se los mande, con el riesgo que ello implica: que le vendan medicinas caducadas, o que, simplemente, nunca llegue a sus manos y pierda el dinero invertido y un tiempo valioso que su hijo no puede permitirse.

“Es una gran impotencia cuando llegas al hospital y te dicen: no te puedo dar el medicamento porque no hay. ¿De dónde quieres que lo saque? Por eso, mi hijo ya me dice: ¿para qué me traes aquí, si ya sabes que no me dan el medicamento?”.

“Necesitamos ayuda -subraya la madre de David Eduardo-. Necesitamos que el presidente López Obrador se ponga en los zapatos de nuestros niños, que nos ayude. La próxima semana tengo que volver con mi hijo a la planta 9 de la Clínica del IMSS de Monterrey. Lo invito a él y a su equipo a que vengan y chequen las condiciones en que están nuestros hijos, y para que vean cómo nos dicen una y otra vez que no hay medicamentos para salvarlos”. 

Problemas de producción y de proveedores

Por su parte, el IMSS en Nuevo León aseguró que la falta de medicamentos para las quimioterapias de los niños y niñas en la Clínica 25 no es por falta de recursos, sino por problemas de producción y de proveedores. 

“La falta de medicamentos oncológicos utilizados para el tratamiento en menores no es un problema de falta de recursos en el IMSS. La UMAE Nº 25 cuenta con presupuesto suficiente y actualmente aplica más de 25 mil dosis de medicamentos al mes”, informó la institución en un comunicado que publicó el 25 de octubre pasado, tras la protesta de las madres de niños con cáncer en Monterrey. 

Antes, a finales de agosto, el presidente López Obrador dijo que el tema de la falta de medicamentos para niños y niñas con cáncer lo atendería la Secretaría de Salud federal, y planteó la posibilidad de que, en caso de desabasto, los propios médicos y enfermeras podrían tomar la decisión de comprar los medicamentos. 

“Vamos a suponer que en un hospital, una niña, un niño, y -aceptando sin conceder- que no tiene el medicamento, ¿qué sociedad somos, si la enfermera, si el médico, si el director del hospital, si cualquier ciudadano no toma la decisión de comprar el medicamento para que no pierda la vida la niña o el niño?”, declaró el mandatario en una de sus habituales conferencias mañaneras, el pasado 31 de agosto. 

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Escasez de autos y precios altos, así afecta la industria automotriz a las economías del mundo

Los problemas de la industria automotriz generan un "efector multiplicador" que afecta el empleo y el crecimiento económico.
11 de noviembre, 2021
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Cuando la cadena de fabricación y suministro de autos funcionaba como un engranaje perfectamente engrasado, antes de la pandemia de covid-19, los consumidores podían elegir la marca y el modelo que querían.

Ahora, que hay una inédita escasez de autos a nivel mundial, los compradores se están anotando en listas de espera y pueden pasar meses antes de que puedan conseguirlos.

Esa escasez ha provocado un aumento de precios en algunos modelos de carros nuevos y ha disparado los precios de los autos usados.

Las grandes compañías están fabricando menos automóviles porque no hay suficientes semiconductores en el mercado, una pieza esencial en su producción.

A eso se suma el hambre de chips que tienen las empresas tecnológicas que fabrican desde electrodomésticos, computadores y celulares hasta consolas de videojuegos.

“La industria de los semiconductores está tratando de ponerse al día con la demanda, pero simplemente no puede”, dice Susan Golicic, profesora de la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos.

Ante la falta de chips, los fabricantes de vehículos han tenido que seleccionar qué modelos seiguen en la línea de producción y qué modelos no, explica la experta.

chip

Getty Images
Las empresas que fabrican semiconductores no logran abastecer la demanda.

“Muchas de las empresas solo están produciendo los vehículos que les generan mayores ganancias“, como coches utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés), camiones o autos de lujo.

“La situación es bastante seria”.

Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, le dice a BBC Mundo que la escasez afecta a toda la cadena de fabricación en la industria automotriz. Es decir, a todas las empresas que fabrican partes.

“Esto tiene un efecto en el empleo que generan todos los negocios asociados a la fabricación de un automóvil. Entonces, las consecuencias se han extendido rápidamente”.

En Japón, país de marcas como Toyota y Nissan, la escasez de partes hizo que las exportaciones del sector bajaran un 46% en septiembre, en comparación con el año anterior, una clara demostración de la importancia de la industria automotriz para su economía.

Trabajador en fábrica de autos

Getty Images

“Se calcula que la fabricación de automóviles genera cerca del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) global”, señala David Menachof, profesor del Departamento de Gestión de Operaciones y Tecnología de la Información de la Escuela de Negocios de la Florida Atlantic University (FAU).

En el último año, según explica en conversación con BBC Mundo, cerca de 8 millones de vehículos dejaron de ser producidos. Esta situación se traduce en una pérdida de ingresos cercana a los US$200.000 millones para la industria automotriz.

Sube el precio de los autos usados y nuevos

“En Estados Unidos los autos se están vendiendo incluso a valores más altos que el precio de venta porque hay gente dispuesta a ofrecer más que el precio normal”, le dice a BBC Mundo Menachof.

Y como no hay suficientes productos nuevos disponibles en el mercado, ha subido la demanda de vehículos usados, elevando el costo promedio de un auto de segunda mano en EE.UU. a más de US$25.000.

De hecho, apunta Susan Golicic, el valor promedio de un vehículo ha venido subiendo cerca de US$200 cada mes.

Lo mismo está ocurriendo en otras partes del mundo. México, por ejemplo, es el cuarto exportador mundial de autos y el séptimo productor.

Fábrica automotriz en México

Getty Images

Este país, que exporta un 80% de su producción y tiene el liderazgo en la industria automotriz de América Latina, está viviendo los efectos de la escasez mundial en la fabricación de carros.

Guillermo Prieto, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), comenta que el precio de los autos nuevos ha subido un 9%, mientras que el mercado de los seminuevos (con una antigüedad no superior a los cinco años) también ha visto un incremento en su costo.

“Hay más demanda, menos coches y los clientes a veces tienen que esperar cinco o seis meses para comprar lo que están buscando”, le dice a BBC Mundo.

“Es una escasez enorme”, apunta, que ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral, dado que genera dos millones de empleos directos, y muchos otros indirectos al sumar todas las empresas que proveen partes y servicios.

A la escasez de automóviles, se ha sumado un factor adicional: el aumento en la entrada ilegal de los llamados “autos basura” desde EE.UU.: vehículos en mal estado que no encuentran compradores en la mayor economía del mundo, pero sí tienen demanda al otro lado de la frontera.

Efectos laborales y económicos

Aunque los autos se producen en distintas regiones del mundo, gran parte de la fabricación está concentrada en países como EE.UU. y China.

Pero también participan en la cadena otros más pequeños como, por ejemplo, Eslovaquia.

Este último país, que apenas tiene poco más de 5.6 millones de habitantes, alberga grandes fábricas de Volkswagen, Peugeot y Kia, y produce un millón de automóviles al año, lo que lo convierte en la nación con la mayor producción per cápita del mundo.

Fábrica en Eslovaquia

Getty Images

Eso hace que los problemas en la industria automotriz tengan un fuerte efecto en su economía.

En el contexto global, debido al tamaño de la industria automotriz, se produce un “efecto multiplicador”, dice David Menachof.

“Una compañía que emplea a 100 personas, genera efectos en la contratación de hasta 500 trabajadores”, por todas las empresas asociadas que giran en torno a ella.

Y cuando todas las personas que intervienen en la cadena de fabricación de un auto se ven afectadas, se resiente la economía local, especialmente cuando se cierran temporalmente algunas plantas.

“Todas las estimaciones apuntan a que la escasez se extenderá hacia 2022, incluso hasta 2023, antes de volver realmente a una situación de mercado normal”, apunta Menachof.


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