Los 10 sepelios de Alcozacán, Guerrero: la comunidad que se resiste al crimen
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Jesús Dorantes

Los 10 sepelios de Alcozacán, Guerrero: la comunidad que se resiste al crimen

El asesinato de diez hombres indígenas en la entrada de la comunidad de Mexcalcingo, a unas cuatro horas de la cabecera municipal de Chilapa, Guerrero, es la última agresión una cadena de exterminio contra las comunidades nahuas, que durante cinco años cuentan 48 homicidios; todos impunes.
Jesús Dorantes
Por Marlén Castro / Amapola Periodismo
20 de enero, 2020
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Cada kilómetro de la carretera entre Chilapa y José Joaquín de Herrera, dos municipios nahuas de la Montaña baja, está salpicado de sangre. Alcozacán, Guerrero, de donde son los diez hombres asesinados el viernes 17 de enero, entre ellos un menor de 15 años, está a la mitad de este corredor mortal.

Israel Tolentino Ahulicán, de 24 años, uno de los asesinados, se había ido de Alcozacán para alejarse de la violencia, como lo han hecho muchísimos habitantes más de este y otros pueblos. Toda la familia de Israel se fue de Guerrero a Morelos.

Israel regresó dos viernes atrás, el 3 de enero, porque la comunidad lo eligió para ser policía comunitario por un año. Se integraría a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) este sábado 18 de enero. Israel no era músico, ni el resto de las víctimas. 

Lee: Entregan los cuerpos de 5 músicos indígenas asesinados en Chilapa

La Fiscalía General del Estado (FGE) ante la nula información sobre cómo ocurrieron los asesinatos aseguró que la única certeza que tenían es que los 10 eran músicos. Pero no se trata de los integrantes del grupo Sensación Musical, sino del personal que carga los instrumentos, los que fueron rentados al grupo Conquistador, contratado para tocar en la fiesta patronal de Tlayelpan, a tres horas de Alcozacán, a cuatro desde Chilapa. 

En septiembre del 2014, varios de los pueblos de esta ruta, crearon la Policía Comunitaria para defenderse de las incursiones del grupo criminal Los Ardillos. Los Ortega Jiménez, familia a quien las autoridades ubican como quien maneja el negocio local, es la cuna de Bernardo– tres veces diputado local, una de esas, incluso fue coordinador del Congreso–, no han sometido a 16 pueblos nahuas para hacerse del control total de un área que abarca ya cinco municipios: Quechultenango (donde empezó su historia criminal), Mochitlán, Tixtla, Chilapa y José Joaquín de Herrera. 

La ruta

Un día después del asesinato de los 10 habitantes de Alcozacán, el retén militar en el crucero a Ayahualulco, a unos 15 minutos de Chilapa, está sin vigilancia.

Este crucero tiene un camino de terracería que conecta con Mochitlán y Quechultenango, el primer feudo de los Ortega Jiménez. Hay sólo dos soldados del lado izquierdo de la carretera. Puede pasar libremente todo aquel que vaya de Chilpancingo a Chilapa o de Mochitlán-Quechultenango a Chilapa. Del lado contrario de la carretera, quizá no sea así, los soldados detendrían a quien resulte sospechoso.

No es día de tianguis. Los sábados, la ciudad con el mercado de origen prehispánico, luce tranquila, podría decirse que semivacía. La gente de Chilapa, testiga de una disputa cruenta entre Los Ardillos y Los Rojos– los segundos languidecen, de acuerdo a la FGE– se ha acostumbrado a los hechos violentos. No hay rostros afligidos. Una noticia sobre 10 asesinados no perturba su vida.

Unos 10 minutos adelante de Chilapa hay una desviación que lleva a Hueycatenango, la cabecera de José Joaquín de Herrera, y mucho más allá también a Quechultenango, en otro camino de terracería que muy pocos transitan. El primer poblado que aparece es Atzacualoya, a 20 minutos de Chilapa, la puerta de esta ruta funesta.

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Google arroja cosas siniestras sobre Atzacualoya cuando se escribe este nombre en su plataforma. En el camino de Chilapa a Atzacualoya han aparecido los restos de hombres de Chilapa: desmembrados, degollados, decapitados, como el caso del estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), Jahaziel Gálvez Ayate, el 8 de mayo del 2017.

El 24 de noviembre del 2015, adelante de este poblado, asesinaron a una familia que iba en una unidad del transporte público. El 26 de febrero del 2018, la precandidata del PRI a la diputación local, originaria de Atzacualoya, Dulce Nayeli Rebaja Pedro, su primo Crescencio, su tío Francisco y su tía María del Refugio, aparecieron asesinados, poco antes de llegar a la población.

Los pueblos nahuas, como Alcozacán, quedaron en medio. Para blindarse, en septiembre del 2014, 16 comunidades originarias, encabezadas por Rincón de Chautla, crearon la CRAC-PF. Como esta policía ha repelido ataques de Los Ardillos en sus comunidades, hay quienes de forma automática, la asocian con Los Rojos. 

Otras comunidades, también de origen nahua, principalmente Zelocotitlán, en 2015, crearon otro grupo de policías comunitarios, a los que denominaron Policía Comunitaria por la Paz y la Justicia. Desde entonces, los encontronazos son entre estos dos grupos. Hay comunidades enemigas, con posiciones irreconciliables, y otras divididas, porque algunas familias apoyan a la Policía Comunitaria por la Paz y la Justicia y otras a la CRAC-PF.

Una mujer de 63 años de edad, originaria de Tula, uno de los pueblos adheridos a la CRAC-PF, tiene una hija que se casó con un joven de Colotepec, simpatizante de la otra policía comunitaria. Una vez su hija se atrevió a hablarle por teléfono. Escuchó a sus nietos llorar porque querían verla. También su hija lloró porque no puede reunirse con ella. Le dijo que si ella iba a Tula o al revés, ambas, corrían peligro. Después de la llamada borró el número. Le dijo que los de la Policía Comunitaria revisan sus celulares, para saber con quién se comunican. 

En Tula la CRAC-PF exige para su panteón un punto militar. La gente cuenta que sólo a 800 metros hay dos campamentos de sus enemigos. Les apuntan directo, como si fueran francotirados. Y les llaman enemigos porque los quieren exterminar, no es que para ellos lo sean.

Un episodio cruento ocurrió el 27 de enero del 2019. Ese día, 12 policías del grupo Paz y Justicia fueron emboscados y asesinados. Llamaron refuerzos e intentaron irrumpir en Rincón de Chautla, otra de las 16 comunidades que resisten al grupo criminal a 30 minutos de Tula, pero la CRAC-PC repelió la incursión, mató a otro integrante de este grupo y se apropió de equipos de comunicación, camionetas y armas.

Lee más:  Chautla, el pueblo de Guerrero en el que niños entrenan para defenderse de grupos criminales

Siguieron más ataques, más asesinados, más desaparecidos, entre ellas mujeres. En julio del 2019, dos mujeres originarias de Zacapexco, integrantes de la CRAC-PF, aparecieron asesinadas a la orilla de la carretera de Atzacualoya. Esta policía sostiene que Los Ardillos y su grupo encubierto de policías comunitarios les han asesinado a 38 integrantes, dos mujeres. 

Rincón de Chautla saltó a las noticias internacionales en mayo del 2019 cuando difundieron un video de niños entrenando para defenderse de Los Ardillos.

Bloquean para que les entreguen los 10 cuerpos

Después de Atzacualoya, siguiendo la carretera, aparece Mexcaltepec, poco después Colotepec, más allá Tula y después Alcozacán. Desde el asesinato de los 10 hombres, habitantes de las 16 comunidades integradas a la CRAC-PF, se volcaron al crucero de este pueblo que queda en medio de la ruta para bloquear el paso a Hueycatenando. 

Antes del bloqueo, a unos 100 metros hay un retén. Este retén es vigilado por pocos hombres, unos 20, pero bien armados. Lo que tienen en las manos no son escopetas de un solo tiro. En el crucero de Alcozacán está la mayoría de comunitarios, llevan escopetas, algunos solo machetes. Hay mujeres con hijos en brazos, algunas embarazadas, niños, adolescentes y ancianos. Alrededor de 300 habitantes realizan este bloqueo, aunque Bernardino Sánchez Luna, uno de los fundadores de la CRAC-PF, afirma que alrededor de 1,500 habitantes de los 16 pueblos participan en la acción.

Uno de los coordinadores de la CRAC-PF, Nicolás Marcelo Rodríguez, llama a los habitantes dispersos en el crucero. Lo hace porque hay medios de comunicación y quiere para mandar un mensaje al gobernador Héctor Astudillo Flores. Exige que a las víctimas las lleven hasta Alcozacán, porque cercados, como están por Los Ardillos y la Policía Comunitaria por la Paz y la Justicia no pueden salir. De hacerlo, habría más de 10 asesinados.

También piden al Ejército y a la Guardia Nacional que instalen retenes en dos puntos de esta ruta, en el crucero del Jagüey, además del otro en el panteón de Tula. Mientras Nicolás Marcelo expone las demandas, se oyen los lamentos de varias mujeres y niños. Son las esposas, madres y los hijos de las víctimas.

Aparte de que se saben viudas o huérfanos, los cadáveres de sus seres queridos no llegan. Ninguno era músico, dicen las esposas, todos eran chalanes a quienes contrataron para cargar los instrumentos, aunque a dos los contrataron como choferes y el menor era el hijo de la dueña del grupo musical. En esta zona, de acuerdo a los coordinadores, desde aquel cruento 27 de enero a la fecha, han sido asesinadas 38 personas. En cinco años suman 48 homicidios. El número de viudas, huérfanos y familias desplazadas ha aumentado exponencialmente.

Israel Tolentino Ahuelicán, de 24 años, iba de chofer, era el único policía comunitario, pero su toma de protesta sería hasta hoy sábado. 

Cándido Fiscaleño Hilario y José Julio Fiscaleño Hilario, hermanos de 20 y 37 años, cada uno papá de una niña, eran agricultores pero para sacar dinero extra se alquilaban de peones. Sus esposas y su madre los lloran en el bloqueo.

Regino Fiscaleño Chautla, de 27 años, soltero y sin hijos, también agricultor aceptó ganar un dinero extra y encontró la muerte.

José Marcos Bartisar Biscaleño, de 36 años, seis hijos, igual iba de cargador. 

Juan Joaquín Ahuejote, de 42, cuatro hijos, era el ingeniero de audio. 

Florencio Linares Jiménez, de 32 años, no tenía hijos. 

Crescenciano Huapango Migueleño, 37 años, dos hijos, era el otro chofer. 

Antonio Mendoza Tolentino, 24 años, electricista, apenas iba a ser papá. Israel Mendoza Pasado, tenía 15 años, iba en tercer año de secundaria. Israel era hijo de la dueña del grupo. Se fue para cuidar los instrumentos.

María de Jesús, madre de Israel, gime sin consuelo. Perdió a su único hijo, sus camionetas, sus instrumentos. “Perdí a mi hijo, perdí todo, no me quedó nada”, llora.

El ataque

Alrededor de las 10 de la mañana, Integrantes de la Policía Comunitaria por la Paz y la Justicia instalaron un retén militar en Mezcalcingo, por donde pasarían las dos camionetas doble rodada con los instrumentos del grupo Sensación Musical, revelaron a la CRAC-PF habitantes de esta comunidad.

“Se enteraron que por allá andaban gente de este pueblo y les tendieron la emboscada, los esperaron para matarlos”, cuenta Bernardino Sánchez Luna. 

Las víctimas llegaron a Tlayelpan desde el jueves. Ese día salieron de Alcozacán cerca de las nueve de la mañana. El grupo Conquistador los esperaba con los instrumentos. Quien alquiló el equipo le dijo a María de Jesús Pasado que tenían ese contrato de última hora para ese jueves en la tarde, y no tenía cerca sus propios instrumentos.

Lee más: Hallan los cuerpos calcinados de 10 músicos indígenas en Chilapa, Guerrero

María de Jesús operó como empresaria. Buscó chalanes para cargar los instrumentos y mandó a su hijo para cerciorarse del cuidado del equipo. 

Alrededor de las 10 de la mañana del viernes regresaban. Dicen que cuando las camionetas aparecieron en el camino donde ya estaban instalados los policías comunitarios del grupo de Los Ardillos, los chóferes aceleraron la marcha, pero recibieron impactos de bala, y perdieron el control de las unidades. Las dos se fueron a un barranco. Una unidad quedó a medio camino, la otra se fue hasta el fondo.

Los testigos aseguran que los agresores aventaron granadas a la camioneta que quedó más lejos, la que explotó con todo y sus ocupantes.

Los cinco integrantes de la otra camioneta recibieron más balazos. Los Ardillos bajaron a rematarlos, afirman.

Esta tarde de domingo, alrededor de las cuatro, llegaron a Alcozacán los cuerpos de cinco de las 10 víctimas, los que presentan innumerables balazos, aparte de haber sido degollados. Los cinco cadáveres quemados siguen en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo para su identificación.

Los cadáveres que serían velados la noche del domingo 19 de enero son de los hermanos José Julio y Cándido Fiscaleño, de Crescenciano Huapango, Antonio Mendoza y José Marcos Bartisar.

El policía que regresó a cumplirle a su pueblo

Israel Tolentino Ahulicán, de 24 años, vivía en Cuernavaca. Su mamá y hermanas se fueron de Alcozacán desde que se recrudeció la violencia en esta ruta de los pueblos nahuas. Israel se resistió a irse porque aquí estaba Feliciana, su esposa, y sus dos hijos.

En Cuernavaca, su mamá le consiguió trabajo, algo escaso en estos pueblos, e Israel, se fue para hacer dinero y luego volver por su esposa, aunque venía a verla, a pesar del peligro.

En noviembre pasado, la asamblea comunitaria de Alcozacán lo designó ayudante del comisario y comunicó a Israel la decisión. Nadie de los pueblos originarios desafía a la autoridad. Israel se regresó el 3 de enero para cumplir con el cargo y estar con su familia. Tenía el ofrecimiento también de hacerla de chofer para el grupo Sensación musical, lo que podía combinar con su cargo de policía comunitario.

Esta salida a Tlayelpan fue su primer encargo. Feliciana, que tiene 21 años pero parece una adolescente de 15 o 16 años, dice que Israel no tuvo miedo de irse. El jueves aviso a su madre a donde iba. Ella tuvo otra reacción. Tenía miedo, lo monitoreó desde Cuernavaca, y se hablaron la noche del jueves. En Tlayelpan, municipio de Chilapa, a tres horas de Alcozacán, había señal de teléfono y de internet.

La mañana del viernes, como a las 10, lo vio en línea en el whatsaap. Supo que ya venían de regreso y pensó que el peligro había pasado. Después perdió el contacto con él. Marcó. Mandó mensajes. Ninguna respuesta. Supo de él hasta en la tarde, cuando en las redes, difundieron que un grupo de músicos había sido atacado por Chilapa.

Arribó a Alcozacán la mañana del sábado y al llegar supo que su hijo era una de las 10 víctimas. Israel es uno de los calcinados. A estos cinco cuerpos tienen que hacer pruebas de ADN para ver a quiénes pertenecen. 

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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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