Pedí licencia y me fui del país por orden de EPN, declara Duarte ante juez en ríspida audiencia
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Pedí licencia y me fui del país por orden de EPN, declara Duarte ante juez en ríspida audiencia

Duarte aceptó por primera vez ser interrogado en los casi tres años de proceso penal iniciado en su contra. Asegura que fue la Segob quien incluso le advirtió que saliera de su domicilio antes de que supiera de una orden de captura en su contra 
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5 de enero, 2020
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El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, declaró ante un juez federal que su renuncia al gobierno de dicho estado y su posterior huida a Guatemala en octubre de 2016, fueron instrucciones presuntamente giradas por el presidente Enrique Peña Nieto, que él decidió aceptar por “lealtad institucional”.

Las instrucciones se las habrían transmitido funcionarios de la entonces Secretaría de Gobernación entre ellos su extitular, Miguel Ángel Osorio Chong, quien según Duarte le arregló una entrevista con el periodista Carlos Loret de Mola, para simular que pediría la renuncia de forma voluntaria.

“Yo dije en la entrevista que me iría para enfrentar los cargos en mi contra. No era verdad.  Todo estaba arreglado. Las preguntas estaban acordadas. Me pidieron que diera motivos distintos a los reales”, dijo Duarte.

Esta declaración forma parte un interrogatorio que por primera vez dio el exgobernador de Veracruz dentro del proceso penal que desde hace más de tres años se inició en su contra por lavado de dinero y asociación delictuosa, y que derivó en una condena de 9 años de prisión. El caso fue reabierto en diciembre pasado gracias a un amparo que Duarte ganó para apelar dicha condena.

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Durante más de dos horas, el exgobernador contestó más de 40 preguntas formuladas por sus abogados y por los fiscales de la Fiscalía General de la República. El interrogatorio, ríspido por varios momentos, se llevó a cabo en una audiencia solicitada por el propio Duarte en la que intentó infructuosamente que el juez le permitiera seguir el proceso en libertad, bajo el argumento de que nunca quiso huir y que su captura fue un montaje.

“Si ese pacto existió en la realidad es un hecho ilegal. Es contrario a la ley e incluso a la Constitución”, señaló el juez al concluir como improcedente la petición del exgobernador.

Pero antes el juez permitió a Duarte dar su versión a detalle. El exgobernador dijo que nunca fue su idea renunciar al gobierno, pero que en una reunión celebrada a principios de octubre de 2016 en las oficinas de Segob, Osorio Chong “lo presionó” para que pidiera la licencia.

Las palabras exactas de Osorio Chong en la reunión, según lo referido por Duarte, fueron las siguientes: “Gobernador, te pide tu amigo el presidente de la República que pidas licencia (…) se necesita una transición en Veracruz tersa”.

En respuesta a esto el fiscal de la Unidad de Asuntos Especiales de la FGR, Manuel Granados Quiroz, preguntó a Duarte si mintió en la entrevista que dio el 12 de octubre de 2016 al periodista Carlos Loret de Mola en Televisa, donde aseguró que renunciaba de forma voluntaria, que no había sido presionado, y que tampoco huiría del país.

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Duarte dijo que dicha entrevista fue en realidad “un arreglo” conseguido por el propio Osorio Chong. 

“Me dijo que me proponía irme por la puerta grande. Él hizo una llamada por teléfono frente a mí y arregló la entrevista con Loret. Un día antes de la misma me reuní con directivos de esa televisora y con el periodista en una oficina de Lomas de Chapultepec. Nos pusimos de acuerdo hasta en las preguntas que se iban a hacer”, señaló Duarte.

Huida “pactada” y el escape en balsa

Según Javier Duarte su renuncia no fue lo único pactado con el gobierno, sino también su huida. Relató que la mañana del 13 de octubre de 2016 el entonces Oficial Mayor de la Segob le llamó a su casa para pedirle que “por su seguridad” debía abandonar su domicilio y el estado de Veracruz.

“Nunca pasó por mi mente ni antes ni ahora sustraerme de la acción de la justicia. Nunca ha sido así. Yo me fui a Guatemala por instrucciones del régimen federal de ese momento. No por otra cosa”, dijo en el interrogatorio.

Javier Duarte explicó que para salir del país se trasladó desde Coatzacoalcos al estado de Chiapas por tierra. Lo hizo acompañado de su esposa Karime Macías. Viajó primero a Tuxtla Gutiérrez y luego a Tapachula, ciudad desde la cual atravesó la frontera a bordo de una balsa.

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Duarte contó que esta era la única forma de salir del país dado que sus pasaportes fueron retenidos por el gobierno federal, luego de un trámite que había intentado realizar con anterioridad para obtener una visa canadiense.

Lo que siguió después –de acuerdo con la declaración de Duarte– fueron meses de negociación entre su equipo de abogados encabezado en aquel entonces por Marco Antonio del Toro junto con funcionarios del gobierno federal. Esto con el supuesto objetivo de coordinar su entrega.

En ese contexto, Duarte ratificó ante el juez lo que ya había adelantado en diversas entrevistas desde el año pasado, respecto a que su detención en Guatemala también fue resultado de un pacto. El acuerdo consistió en que se entregaría a cambio de que cesara la persecución de su esposa Karime Macías y de familiares suyos (que incluso tenían órdenes de aprehensión), lo que a su juicio fue cumplido por el gobierno.

La fase final de la negociación se complicó, según Duarte, por una disputa entre el entonces titular de la unidad de Inteligencia Financiera (UIF) Alberto Bazbaz y la Segob encabezada por Osorio Chong. Ello ya que gobernación insistía en que Duarte fuera deportado a México, mientras que Bazbaz había acordado con Del Toro que se realizara un procedimiento de extradición, lo que finalmente ocurrió.

“La condición era que todo ocurriera antes de la elección a gobernador del estado de México. Ese era el fondo del asunto. Porque consideraron que eso beneficiaría al partido en el gobierno (PRI), señaló Duarte.

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Un ríspido interrogatorio

La audiencia realizada el sábado en el Reclusorio Norte, y en especial la fase del interrogatorio, fue uno de los episodios más ríspidos registrados en los tres años que lleva el proceso penal federal iniciado en contra de Javier Duarte. 

En más de 25 ocasiones los fiscales y abogados defensores objetaron las preguntas de una y otra parte. El fiscal de la unidad especial de la FGR, Manuel Granados Quintero, llegó incluso a exigirle a Duarte que contestara con “un sí o un no” lo que le cuestionaba y que no recurriera a evasivas.

El juez tuvo que intervenir para pedirle al fiscal que “no acosara” al sentenciado (Duarte) y que se limitara a formular las preguntas.

En la primera parte del interrogatorio a cargo del abogado defensor Pablo Campuzano, el exgobernador se mostró bastante cómodo. Vistiendo el uniforme de color caqui propio del Reclusorio Norte, completado con un chaleco del mismo color, Duarte dio respuestas y exposiciones amplias.

Pero la situación cambió a los pocos minutos de que tocó al fiscal Granados asumir las preguntas. Duarte adoptó una posición más defensiva, y por momentos cruzaba los brazos o hacía gestos de disgusto aun y cuando el juez le permitió no contestar a varios de los cuestionamientos.

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Uno de los momentos de mayor polémica ocurrió cuando los fiscales cuestionaron a Duarte si había leído o se había enterado del reportaje de Las Empresas Fantasma de Veracruz publicado por Animal Político en 2016, y donde se documentó la entrega de cientos de millones de pesos de su administración a empresas fachada.

Los abogados defensores objetaron dicha pregunta, pero el juez decidió mantenerla. El exgobernador dijo primero que no recordaba, y luego que sí, y después que no, pues había muchos reportajes en aquella época como resultado de una supuesta campaña en su contra.

“Es como si yo le pregunta a usted qué leyó o hizo hace casi cuatro años y seguro no se acuerda”, le recriminó Duarte al fiscal Granados. El funcionario respondió “pues muy posiblemente sí lo recordaría, pero además quien pregunta aquí no es usted sino yo”, le respondió el fiscal.

La tensión continuó después del interrogatorio hasta la fase final de argumentos, con señalamientos entre las partes de pretender engañar o señalar hechos ajenos a la realidad.

En particular fue notorio el gesto de disgusto de Duarte cuando el fiscal hizo referencia a las personas que con frecuencia lo visitan en el reclusorio y en especial a una de ellas. Dijo que lo hacían familiares y amigos, pero señaló con nombre y apellido a solo una persona:  Xóchitl Tress Domínguez, quien dijo se identifica como “conviviente” del exgobernador.

Cabe recordar que Tress fue exfuncionaria del gobierno de Duarte y presunta pareja sentimental del mismo. En agosto de 2017 este medio publicó que ella adquirió una casa gracias a una empresa de la red de compañías fantasma que se beneficiaron de múltiples contratos en la administración de Javier Duarte. 

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A la postre, Tress confesó en una declaración ante la Fiscalía de Veracruz que la casa fue un supuesto regalo que le hizo el exgobernador.

Los medios, protagonistas

En la audiencia de más de siete horas de duración las menciones a medios de comunicación o periodistas fueron recurrentes por las partes.

Uno de los más mencionados fue el periodista Carlos Loret de Mola quien, según lo dicho por Duarte, aceptó la exclusividad de la entrevista que le daría para anunciar su licencia, pero con preguntas previamente acordadas. Los fiscales también abordaron dicha entrevista, pero para contra argumentar que el exgobernador había anunciado en la misma entrevista que no se iría de Veracruz, lo que finalmente sí ocurrió.

Animal Político también fue mencionado en repetidas ocasiones. Primero por la defensa del propio exgobernador, al recordar como parte de los antecedentes del caso el referido reportaje de las Empresas Fantasma de Veracruz publicado en 2016, y después por los mismos fiscales tanto en el interrogatorio como en sus argumentos finales.

De igual forma la FGR hizo referencia a notas de diversos medios, entre ellas a una nota del noticiero En Punto de Denisse Maerker donde se hizo referencia a que existía una orden de captura en contra de Javier Duarte y otros imputados, tres días después de que había pedido licencia.

Hacia el final de la audiencia los abogados de Duarte acusaron a los fiscales de la FGR de querer sostener la “teoría de caso” con base en “notas periodísticas”. Estos respondieron que la Corte había validado los trabajos periodísticos como hechos notorios que se pueden citar en un proceso.

“Y no olvidemos que fue un trabajo de Animal Político lo que permitió sacar a la luz lo que sucedía en Veracruz y que hoy nos tiene aquí”, dijo el fiscal Granados Quintero.

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Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
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Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


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https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0

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