Al ritmo de Salinas Pliego: el gobierno de AMLO rescata a las orquestas Azteca
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Al ritmo de Salinas Pliego: el gobierno de AMLO rescata a las orquestas Azteca

Con una serie de movimientos impulsados desde la Secretaría de Educación Pública, a cargo de Esteban Moctezuma Barragán, el empresario Ricardo Salinas Pliego transfiere sus 83 orquestas Azteca al gobierno federal.
Especial
Por Carmen García Bermejo / Quinto Elemento Lab
22 de enero, 2020
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Los metales de la orquesta empezaron a sonar junto con la marimba. Niños, padres de familia y funcionarios formaron un semicírculo en torno a los músicos que tocaban en la explanada de la Secretaría de Educación de Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez.

Eran niños y jóvenes de primaria y secundaria. Tuvieron como escenario la sombra de un frondoso árbol que les cubrió de los intensos rayos del sol ese mediodía del 22 de noviembre de 2019.

Se trataba de una fecha especial, como expresó la secretaria de Educación de Chiapas, Rosa Aidé Domínguez Ochoa: “Le doy la bienvenida a la Orquesta Nueva Escuela Mexicana de Tuxtla Gutiérrez”.

Lo que la funcionaria no dijo es que esa agrupación musical es, en realidad, la antigua Orquesta Esperanza Azteca Chiapas de Ricardo Salinas Pliego, porque el empresario transfirió la operación de sus 83 orquestas a la Secretaría de Educación Pública (SEP) desde agosto del año pasado.

Durante la última década, estas orquestas fueron el programa filantrópico preferido del dueño del Banco Azteca, aunque esa actividad era financiada en su inmensa mayoría con recursos públicos, como se reveló en el reportaje “La falsa filantropía de Salinas Pliego”. 

La situación de las orquestas Azteca se trastocó con el arribo de la nueva administración federal que empezó funciones en diciembre de 2018:  Una semana antes de que Andrés Manuel López Obrador tomara posesión como presidente de México firmó un convenio con Salinas Pliego para “poner en marcha un programa de 300 orquestas y coros con al menos 80,000 participantes”; a dos meses de iniciado su sexenio el presidente dio la orden de suspender donaciones a todas las asociaciones civiles que recibían recursos públicos; la SEP anunció en julio la creación de la Dirección de Educación Musical y Orquestas Escolares con el “método de las orquestas Azteca” y, en agosto, la Fundación Azteca transfirió sus 83 orquestas a la estructura de la SEP.

La maniobra fue dirigida por Esteban Moctezuma Barragán, actual secretario de Educación Pública, quien durante 16 años trabajó como presidente ejecutivo de la Fundación Azteca de Salinas Pliego. Desde noviembre pasado, las orquestas Azteca se llaman Orquestas Nueva Escuela Mexicana (ONEM) adscritas a la SEP, y sus principales directivos ya han brincado de esa fundación privada a la dependencia pública.

El director de la ONEM de Tuxtla Gutiérrez, el músico Manuel Hurtado Dueñez, es quien antes dirigía la Orquesta Azteca Chiapas. La directora de la ONEM de Nayarit, María Guadalupe González Fregoso, estaba al frente de la Orquesta Azteca en Tepic, y José Carlos Rodríguez Arreola, quien dirigió la Orquesta Azteca de Progreso, ahora es el director de la ONEM Yucatán.

Los niños de las orquestas ya no portan las camisas de color amarillo, verde, azul o rojo que los identificaba con la Fundación Azteca. Ahora se presentan en los conciertos con camisa blanca y pantalón negro, como tradicionalmente salen los músicos a escena. Las orquestas Azteca se han desprendido de su vieja piel para funcionar como la nueva red de orquestas y coros de la SEP.

La página de Facebook de la Orquesta Azteca Zacatecas anuncia que se ha unido a “la red nacional de Orquestas y Coros de la Nueva Escuela Mexicana”. En esa página, un padre de familia que se identifica como John Smith pregunta:

-Disculpe, ¿son los mismos que eran Orquesta Azteca? Mis hijas estaban ahí.

Le responden:

-Sí somos los mismos, mándeme mensaje para saber la situación de sus hijas.

Las Orquestas Azteca representaron el programa de filantropía más presumido por Salinas Pliego. Desde 2009 y hasta mediados de 2019 lograron formar 83 orquestas en casi todo el país.

De todas las cosas que hacemos en materia social, de la que estoy más orgulloso es de las Orquestas Esperanza Azteca, llegó a decir Salinas Pliego en 2011 en Nueva York.

Pero esa armonía se acabó en julio de 2019. El empresario dio por terminado su programa estrella. La página oficial de las orquestas (www.esperanzaazteca.com.mx) que tenía información sobre los grupos, directorio, fotos de conciertos y convocatorias para audiciones desapareció del ciberespacio.

Ni siquiera la página web de la Fundación Azteca, donde están todos los programas sociales del Grupo Salinas, conservó el vínculo con las orquestas.

A partir de entonces, en las redes sociales las orquestas también cancelaron su actividad. Ya no publican las fotos de ensayos, los videos de conciertos, ni los carteles de sus presentaciones, como antes lo hacían.

Esa inmovilidad responde a los cambios que se organizaron desde la SEP. Poco a poco los integrantes de las orquestas se fueron enterando de la transformación.

A finales de julio del año pasado, Sonia Liceaga, coordinadora regional de las orquestas Azteca en Guanajuato, Querétaro, Tabasco y Veracruz, informó a los maestros que imparten clases de música a los niños:

A partir del próximo ciclo escolar la Secretaría de Educación Pública les pagará sus sueldos. No tendrán plaza laboral dentro de la SEP. Cada mes entregarán, como siempre, sus recibos de honorarios y obtendrán su pago sin problema.

La transición no fue inmediata porque en el programa de Orquestas Azteca estaban involucradas más de mil personas entre maestros, directores de orquesta, coordinadores estatales y personal administrativo que hacían su trabajo en 30 estados del país.

A partir de agosto, los maestros empezaron a sufrir el retraso de sus honorarios y para octubre algunos de ellos, desesperados por la falta de su sueldo, empezaron a protestar en redes sociales.

Tanto en la SEP como en la Fundación Azteca la información sobre lo que ocurre se ha manejado con extrema secrecía. Todo el personal, incluyendo los maestros de música, fue advertido de que cualquier contacto con la prensa sería motivo “para estar fuera del nuevo proyecto de orquestas”.

El programa de Orquesta Azteca culminó a finales de julio. La Fundación Azteca no nos dio ninguna liquidación, después de trabajar diez años ahí. Sólo nos transfirió a la SEP y ya, dice uno de los maestros que pidió el anonimato por temor a sufrir represalias.

En diciembre, los mil maestros, trabajadores administrativos y directivos que laboran para la Fundación Azteca fueron recibiendo poco a poco el pago del sueldo que les adeudaban de agosto a noviembre. Ellos entregaron a la SEP sus recibos de honorarios y así lo seguirán haciendo porque la dependencia los ha contratado como “asesores externos”.

El cambio de estafeta

Ricardo Salinas Pliego, dueño de un emporio formado por Banco Azteca, Grupo Elektra, equipos de futbol, empresas de telecomunicaciones y otras firmas, decidió invitar al entonces presidente electo López Obrador al 25 aniversario de TV Azteca, su cadena de televisión abierta.

Era el 22 de noviembre de 2018, una semana antes de que AMLO tomara posesión de su cargo. Entre felicitaciones y aplausos, Salinas Pliego se comprometió a respaldar uno de los principales programas sociales del futuro gobierno: Jóvenes Construyendo el Futuro, el sistema de becas que busca incorporar a la vida productiva a los chicos y chicas que no estudian ni trabajan.

En medio de la algarabía, ese día Salinas Pliego y López Obrador firmaron el acuerdo “Por los jóvenes de México” y lo mostraron ante las cámaras de TV Azteca. Eran un par de hojas tamaño carta puestas sobre carpetas de piel color azul marino.

Quinto Elemento Lab logró acceso al documento, hasta hoy inédito. El acuerdo firmado por AMLO y Salinas Pliego, obtenido a través de una petición de información a la Secretaría del Trabajo, indica que el empresario y el gobierno se comprometen a “beneficiar al menos a 100 mil jóvenes” durante todo el sexenio con diversas acciones, entre ellas:

— Incluir al menos 12,000 jóvenes como aprendices en las empresas del Grupo Salinas.

— Poner en marcha un programa de 300 orquestas y coros con al menos 80,000 participantes.

— Implementar un programa para enseñar habilidades al menos a 8,000 jóvenes.

En el convenio se mezclaron dos asuntos distintos: becas para jóvenes y creación de orquestas. Se pidió a la Secretaría del Trabajo, a través del INAI, las reglas de operación, calendarios de ejecución y fuentes de financiamiento para el programa de 300 orquestas y coros que impulsaría el gobierno y el empresario.

La Secretaría respondió: “No se tiene registro ni dato al respecto. A esta Secretaría únicamente compete el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Le recomendamos preguntar a la Fundación Azteca”.

Quinto Elemento Lab buscó entrevista con el director de la Fundación Azteca, Antonio Domínguez Sagols, para conocer más sobre el proyecto de las orquestas, pero hasta ahora no se ha concedido.

Ocho meses después de firmado el acuerdo entre AMLO y Salinas Pliego, la SEP anunció la creación de la Dirección General de Educación Musical y Orquestas Escolares Nueva Escuela Mexicana.

Entre 2002 y 2018, Esteban Moctezuma Barragán fungió como presidente ejecutivo de la Fundación Azteca y desde ahí manejó la red de coros y orquestas infantiles de Salinas Pliego. En enero de 2018, cuando el dueño de TV Azteca aún era su jefe, Moctezuma Barragán fue invitado por López Obrador a integrarse a su equipo y, posteriormente, fue designado como titular de la SEP…

Puedes leer la historia completa en la página de Quinto Elemento Lab

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Gravity

Dan Price: Por qué me bajé el salario 1 MDD (y les subí el sueldo a todos mis empleados)

Dan Price no es un típico jefe. No solamente decidió bajarse el salario: se lo subió a sus empleados. Cinco años después, el empresario cuenta que la idea funcionó bien. Esta es su historia.
Gravity
2 de marzo, 2020
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En 2015, el jefe de una compañía que procesa pagos con tarjetas de crédito en Seattle, Estados Unidos, estableció un salario mínimo de US$70.000 al año para los 120 trabajadores de su compañía, y personalmente se redujo el sueldo en US$1 millón.

Cinco años más tarde dice que la apuesta valió la pena.

Dan Price estaba de excursión con su amiga Valerie en las montañas Cascade de Seattle, cuando tuvo una incómoda revelación.

Mientras caminaban, ella le dijo que su vida era un caos, que su arrendador le había subido el alquiler mensual en US$200 y que tenía dificultades para pagar sus cuentas.

Eso enfureció a Price. Valerie había estado 11 años en el ejército, dos veces en Irak, y ahora trabajaba 50 horas a la semana en dos empleos para llegar a fin de mes.

“Ella es alguien a quien el servicio, el honor y el trabajo duro simplemente la definen como persona”, cuenta el empresario.

A pesar de que Valerie ganaba alrededor de US$40.000 al año, en Seattle eso no es suficiente para pagar una casa decente.

Price estaba enojado porque el mundo se hubiera convertido en un lugar tan desigual. Y de repente se dio cuenta de que él era parte del problema.

A los 31 años, Price era millonario. Su compañía, Gravity Payments, que fundó en su adolescencia, tenía alrededor de 2.000 clientes y estaba valorada en millones de dólares.

Aunque él ganaba US$1,1 millón al año, Valerie le recordó que gran parte de su personal debía estar pasando dificultades económicas, y decidió hacer un cambio.

Una cruzada contra la desigualdad

Educado en Idaho, un estado profundamente cristiano y rural, Dan Price es optimista, generoso en sus elogios a los demás e impecablemente cortés. Y se ha convertido en un acérrimo activista contra la desigualdad en Estados Unidos.

“La gente se muere de hambre, los despiden o se aprovechan de ellos, para que alguien pueda tener un apartamento en la cima de una torre en Nueva York con sillas de oro”, lamenta.

Dan Price

Gravity
Cinco años después, Price está orgulloso de la decisión que tomó. La empresa ha crecido sustancialmente.

“Estamos glorificando la codicia todo el tiempo como sociedad”, dice Price.

Antes de 1995, la mitad más pobre de la población de Estados Unidos tenía una proporción de la riqueza nacional superior a la del 1% más rico, explica.

Pero ese año las cosas cambiaron: ese 1% pasó a ganar más que el 50% más pobre. Y la brecha continúa ensanchándose.

A subir los salarios

Price había leído un estudio de los economistas ganadores del premio Nobel Daniel Kahneman y Angus Deaton que analizaba cuánto dinero necesita un estadounidense para ser feliz.

Tras reflexionar al respecto, decidió que aumentaría significativamente el salario mínimo en Gravity.

Después de calcular los números, llegó a la conclusión de que le pagaría a sus trabajadores US$70.000 al año como mínimo.

Pero al mismo tiempo se dio cuenta de que no solo tendría que recortar su salario, sino también hipotecar sus dos casas y renunciar a sus acciones y ahorros.

Reunió a sus empleados y les dio la noticia. Price esperaba que la gente celebrara, pero al principio no pasó nada. Se produjo como una especie de anti-clímax, cuenta el empresario.

Entonces tuvo que repetir el anuncio para que la gente se convenciera de que era verdad lo que estaba pasando.

Y así fue como un tercio de los empleados duplicó inmediatamente su salario.

¿Los resultados?

Han pasado cinco años desde aquel anuncio, tiempo durante el cual su empresa se ha expandido.

La plantilla de empleados se duplicó y el valor de las transacciones que procesa la firma ha pasado de US$3.800 millones anuales a US$10.200 millones.

Hay otras métricas de las que Price está aún más orgulloso.

Dan Price y su madre

Gravity
En Gravity los empleados tienen un salario mínimo de US$70.000 al año.

“Antes de adoptar la medida de pagar un salario anual mínimo de US$70.000, en el equipo nacían entre cero y dos bebés al año”, explica.

“Y desde el anuncio han nacido más de 40 bebés”.

Según Price, más del 10% del personal de la compañía ha podido comprar su casa propia, en una de las ciudades más caras de EE.UU. para quienes pagan arriendo. Antes la cifra era inferior al 1%.

La cantidad de recursos que los empleados están poniendo voluntariamente en sus propios fondos de pensiones se ha más que duplicado. Y un 70% de los empleados dice que ha pagado sus deudas.

Duramente criticado

A pesar de esos resultados, Price recibió muchas críticas. Junto con cientos de cartas de apoyo y portadas de revistas que lo etiquetaron como “el mejor jefe de Estados Unidos”, muchos de los propios clientes de Gravity objetaron lo que veían como una declaración política.

Incluso algunas personas externas a la empresa lo tildaron de comunista. Y al interior de la firma también hubo reacciones contrarias.

Dos empleados de alto rango renunciaron en señal de protesta porque no estaban de acuerdo con que el personal que tenía los salarios más bajos recibiera un aumento de la noche a la mañana, argumentando que se volverían perezosos y que la compañía perdería competitividad.

Nada de eso ocurrió.

Un regalo sorprendente

Price cuenta que se siente decepcionado y triste porque esperaba que el ejemplo de Gravity inspirara cambios de gran alcance en el mundo de los negocios en EE.UU.

Y aunque algunas firmas han tenido iniciativas similares (como PharmaLogics en Boston o Rented.com en Atlanta), él se imaginaba un impacto mayor.

“Estaba equivocado”, reconoce. “Realmente he fallado en ese sentido. Y esto ha cambiado mi perspectiva sobre las cosas, porque realmente creía que era posible transformar el rumbo de la descontrolada desigualdad de ingresos”.

A nivel personal, la decisión salarial que tomó Price tuvo un profundo efecto en su vida.

Dan Price acepta un auto Tesla.

YouTube
Los empleados le regalaron un auto Tesla al empresario para agradecerle por la forma en que maneja la compañía.

Antes de reducir sus ingresos, el empresario era el cliché de un joven millonario blanco del sector tecnológico. Vivía en una hermosa casa con vistas al Puget Sound de Seattle y bebía champán en restaurantes caros.

Pero después del cambio, puso su casa en alquiler en AirBnB para mantenerse a flote y transformó su estilo de vida.

Un día, un grupo de empleados se cansó de verlo aparecer en el trabajo en un Audi de 12 años y se juntaron en secreto para comprarle un Tesla.

“Sentí que era la mejor manera de decir gracias por todos los sacrificios que él ha hecho y cualquier cosa negativa con la que haya tenido que lidiar”, cuenta en un video Alyssa O’Neal, una de las empleadas que participó en la iniciativa.

Cuando Price recibió el regalo, se puso a llorar.

Price mantiene su salario

Actualmente Price sigue recibiendo el salario mínimo de Gravity.

Dice que se encuentra más satisfecho de lo que estaba cuando ganaba millones, aunque no todo ha sido fácil. “Hay desafíos todos los días”, apunta.

“Tengo la misma edad que Mark Zuckerberg y tengo momentos oscuros en los que pienso: ‘Quiero ser tan rico como Mark Zuckerberg y quiero competir con él para estar en la lista de Forbes. Y quiero estar en la portada de la revista Time, ganando mucho dinero’. Todas estas cosas codiciosas son tentadoras “.

“No es fácil rechazarlo. Pero mi vida es mucho mejor“.

(*Basado en un artículo de Stephanie Hegarty, periodista de la BBC).

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