Recuperarse de la tragedia: cómo viven los pobladores de Tlahuelilpan a un año de la explosión
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Agustín Salgado

Recuperarse de la tragedia: cómo viven los pobladores de Tlahuelilpan a un año de la explosión

Entre trabajos informales y promesas, pobladores de Tlahuelilpan sobreviven a un año de la explosión en un ducto de Pemex que dejó 137 muertos.
Agustín Salgado
Por Agustín Salgado
17 de enero, 2020
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Noel Reyes, de 24 años de edad, sobrevivió a las quemaduras provocadas por la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, tras cuatro meses de hospitalización, pero su esposa Marta ha tenido que apoyarse en el dinero que recibe para estancias infantiles, así como en ayuda municipal para trasladarse a servicio médico en la Ciudad de México.

“(A Noel) lo han operado varias veces y no hemos pagado nada por el hospital. Incluso el municipio nos ayuda con la gasolina cuando hay que ir a consultas”, contó Marta. Sin embargo, su hija ya rebasó la edad para recibir el apoyo de estancias infantiles, por lo que ya no contará con este recurso.

A un año de la explosión en un ducto de Pemex que dejó 137 muertos, familiares de víctimas y sobrevivientes narraron a Animal Político cómo se han tenido que reponer a la tragedia.

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Alejandra Alvarado quedó viuda a los 19 años. Su esposo Luis Adrián murió tras la explosión, por lo que ahora mantiene a sus hijas de uno y dos años de edad.

“Los únicos apoyos que me han llegado fueron 15 mil pesos y el pago por instancias infantiles, pero para los gastos funerarios nunca recibí nada. Metí mis papeles en la Casa de la Cultura, primero me dijeron que sí, al mes me aseguraron que habían perdido mi solicitud y al final no me entregaron nada”, explicó la joven.

Luis Adrián padeció quemaduras en el 85% del cuerpo y fue trasladado al Hospital Magdalena de las Salinas de la Ciudad de México donde finalmente falleció; los servicios funerarios y el traslado del cuerpo implicaron un pago de 20 mil pesos, monto que fue cubierto por Alejandra y su familia.

Lo mismo ocurrió con María Luisa Rodríguez, cuyo hijo, de 17 años, falleció durante la explosión: “Lo único que recibí fue el apoyo de los 15 mil pesos. Los gastos funerarios corrieron por mi cuenta. Únicamente me ofrecieron una caja (mortuoria) pero no me pareció y decidí comprar una mejor”.

Meses después de la explosión, la Subsecretaría de Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación anunció que se generarían una serie de “apoyos permanentes” para dar oportunidades no solo a los habitantes de Tlahuelilpan sino de todos los municipios del país donde se registran actividades de robo de combustible.

Lee más: Regalaban gasolina: Familiares de víctimas cuentan por qué estaban en el sitio de la explosión

Por un lado, la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez informó que para el primer semestre de 2019 en Tlahuelilpan había 2,532 becarios entre estudiantes de educación básica, media superior y superior, y para la segunda parte del año aumentó a 2,574. Mientras que en el municipio vecino de Tlaxcoapan, los becarios aumentaron de 2,468 a 2,500.

Una mujer que pidió guardar el anonimato perdió un hijo de 17 años durante la explosión, y ahora también debe hacerse cargo de otro de 23 años que resultó lesionado.

“Mi hijo quería estudiar la preparatoria pero ocurrió la desgracia y ahora me toca atender a dos hijos, un muchacho de 23 y una muchacha de 21… sí he recibido apoyo en lo que respecta al hospital pero las medicinas no las pagan al 100%. Únicamente me dieron los 15 mil pesos y unas despensas, pero nada de becas”, cuenta.

Su hija sí ingresó al programa Jóvenes Construyendo el Futuro después de la explosión, pero no el municipio donde vive sino en el poblado cercano de Mixquiahuala de Juárez.

De acuerdo con la Secretaría del Trabajo, hay 83 jóvenes vinculados al programa en Tlahuelilpan y otros 175 en Tlaxcoapan.

Además, 352 “completaron su registro” de manera correcta y “están listos para ser becarios” en ambos municipios.

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La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) expuso que no hubo ningún tipo de apoyo para quienes sobrevivieron a la explosión, pues el Ministerio Público dio calidad de testigos a los familiares de los fallecidos.

Tras la explosión, el Gobierno de Hidalgo anunció que reforzaría en la zona el programa Mujeres Emprendedoras, el cual consiste en un préstamo de 10 mil pesos a las afectadas para iniciar un negocio.

“Mi hijo tenía 20 años, estuvo en calidad de desaparecido por varios meses. Mi esposo padecía diabetes y murió antes de encontrar a su hijo”, relató una comerciante de 56 años, que solicitó guardar el anonimato, tras no recibir el apoyo del programa estatal.

La mujer se dedica a la venta de ropa usada. Mientras velaba a su esposo, el 25 de abril, recibió una llamada del forense de Pachuca donde le informaban que las pruebas de ADN que le habían realizado resultaron positivas con los restos de un cuerpo encontrado.

“Yo estaba velando a mi esposo cuando me dijeron que tenía que ir por mi hijo a Pachuca. A uno lo enterré el viernes y al otro el domingo. El apoyo que nos dieron fueron los 15 mil pesos y el pago del servicio funerario. Metí mis papeles para Mujeres Emprendedoras pero no me han dado nada”, aseguró.

El gobierno de Hidalgo, a través de su Unidad de Planeación y Prospectiva, reconoció que del 18 de enero al 20 de noviembre de 2019, no se habían entregado en Tlahuelilpan ningún financiamiento del programa Mujeres Emprendedoras y tampoco ninguna beca de Mi Primer Empleo; en Tlaxcoapan han sido 10 financiamientos del primer programa y tres del segundo.

Lamán Carranza, titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva de la institución explicó que el programa Mujeres Emprendedoras, también denominado Pon tu negocio, yo te apoyo, está vinculado a una “serie de reglas” y es por ello que no se han concretado los financiamientos, sin embargo aseguró que el programa “sigue abierto” y que la Secretaría de Desarrollo Social de la entidad apoya a las víctimas con otras ayudas.

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Ángel Barañano, director de Protección Civil de Tlahuelilpan, reconoció que si bien la práctica de robo de combustible en la región se redujo en 2019, el problema aún persiste.

“Del 18 de enero de 2019 al 13 de enero de 2020, llevamos atendidas 26 tomas clandestinas. Ninguna en Tlahuelilpan, pero sí en municipios aledaños como Tetepango o Tlaxcoapan”.

Además de la adquisición de un terreno para ampliar el panteón municipal, y una ambulancia para el Sistema Municipal de Protección Civil y Bomberos, el Ayuntamiento sostuvo que han entregado otros apoyos a los familiares.

“Recordemos que las políticas públicas de nuestro presidente (López Obrador) arropan a los más necesitados, entre ellos las familias que fueron afectadas por el siniestro de enero. Sin duda cada uno de ellos se ha apoyado con los programas de Bienestar pero eso no es todo”, dijo el alcalde de Tlahuelilpan, Juan Pedro Cruz Frías.

De acuerdo con el presidente municipal, el Ayuntamiento les ha brindado gasolina para el traslado a hospitales, así como permisos para administrar, un día a la semana, un estacionamiento y baños público a un grupo de mujeres, para que puedan obtener un ingreso.

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Cómo viven las mujeres en Irán, el país donde por ley valen la mitad que los hombres

Contar con el permiso de un hombre para renovar el pasaporte y poder viajar, o hasta “matrimonios” temporales de hasta 2 minutos son algunas de las leyes más extremas a las que se enfrentan las mujeres en Irán. Las nuevas generaciones son mucho más conscientes de esta violencia estatal.
29 de octubre, 2022
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La indignación de miles de mujeres, especialmente jóvenes, por la muerte de Mahsa Amini el pasado 16 de septiembre ya había explotado en las calles de Teherán -se quitaban el velo, lo ondeaban y se cortaban el pelo en protesta por los abusos de la policía de la moral y las políticas patriarcales de la República Islámica- cuando el esposo de Mina* fue trasladado al hospital con un ataque al corazón.

Lograron salvarle la vida, pero desde entonces está en coma.

Los médicos aseguran que es imposible predecir si algún día recuperará la conciencia, lo que representa un gran dolor para Mina, que además de tener que enfrentarse a la situación de ver a su marido en dicha situación, le abre un gran número de incertidumbres en su vida.

Una de ellas es si podrá continuar con sus viajes, necesarios para su trabajo. Su pasaporte está próximo a caducar lo que indica que en pocos meses no solo tendrá que sacar uno nuevo sino que tendrá que renovar también el permiso que según la ley le tiene que dar su marido para salir de Irán.

Este “visto bueno” lo saca cada vez que vence su pasaporte, algo que había sido un procedimiento rutinario durante los años que llevan de casados.

“Obviamente es horrible pensar que tu marido te tiene que dar permiso para sacar pasaporte o salir del país, pero terminas por asumir que es la ley“, explica Mina que puntualiza que el nuevo escenario al que se enfrenta es aún más “humillante”.

Si su marido no está en capacidad de dar esta autorización, lo tiene que hacer su suegro o en su defecto los hermanos de su esposo. En su caso no tiene ni lo uno ni lo otro; la única opción posible que ella baraja ahora es el esposo de la hermana mayor de su pareja con quienes tiene una relación infernal; no se hablan. Sus cuñadas nunca vieron con buenos ojos que ella fuera una mujer independiente que viajara continuamente.

Mahsa Amini

Familia de Mahsa Amini
Mahsa Amini murió tres días después de colapsar en un centro de detención de la “policía de la moral” de Irán.

“Él tendrá que acompañarme y firmar como si fuera mi protector. Ni siquiera mi hijo puede hacerlo”, explica Mina cuya vida, igual a la de millones de mujeres en Irán, está determinada por una ley ante la cual valen la mitad. Esta figura queda en evidencia en los tribunales donde según la Sharia, o Ley Islámica, el testimonio de la mujer vale en muchas ocasiones la mitad.

Herencias a la mitad

Algo similare ocurre con las herencias. En el caso de que el marido de Mina muera, ella solo heredará una octava parte de lo que posea su marido. Un escenario que le recuerda la muerte de su padre dos décadas atrás cuando, por ley, ella heredó la mitad de lo de que recibieron sus hermanos varones.

Algunas de estas leyes están ligadas a la victoria de la Revolución Islámica en 1979 cuando las mujeres perdieron muchos de los derechos que habían ganado en décadas anteriores; entonces tenían una importante participación en la sociedad, incluido a nivel gubernamental y judicial.

Muchos aspectos de la vida de la mujer cambiaron, incluido la obligación para cubrirse el cuerpo según las llamadas reglas islámicas. El velo pero también la gabardina que cubre gran parte del cuerpo pasaron a convertirse en accesorios obligatoriospara cada mujer a partir de los 9 años.

Desde ese momento el pelo, brazos y piernas se esconden para siempre, al menos en la vida pública. De no cumplirlo pueden ser castigadas incluso con detenciones como sucedió con Mahsa Amini quien, como ha ocurrido con miles de iraníes en las últimas décadas, fue detenida por la llamada policía de la moral, o Gasht-e Ershad, por no ir vestida según los cánones islámicos.

¿Qué significa eso? Que el velo está muy caído; que la gabardina está muy abierta, muy corta o muy ceñida al cuerpo; que lleva un pantalón muy apretado o muy corto… En fin, tantas interpretaciones como policías hay en la calle.

Una protesta por la muerte de Mahsa Amini

Getty Images
Amini, quien también se ha convertido en un símbolo de movilizaciones fuera de Irán, murió el 16 de septiembre.

Estas patrullas de la policía de la moral han atormentado la vida de las mujeres de grandes ciudades por décadas. A esto se suma la presión del Estado y sus cuerpos de seguridad que se han encargado de eliminar cualquier campaña por los derechos de la mujer y los niños.

La mayoría de las activistas que han intentado a lo largo de estas décadas luchar por los derechos de la mujer como Narges Mohamadi, Nasrin Soutudeh, Shadi Sadr, Jila Baniyaghoob están en prisión o han pasado por ella. La mayoría están hoy silenciadas y muchísimas otras, en el exilio.

Grandes pequeñas victorias

Pero a pesar de esta presión las mujeres han ido ganando “grandes pequeñas” victorias en las últimas cuatro décadas.

Algunas restricciones impuestas durante los primeros años de la República Islámica han desaparecido. El maquillaje, el esmalte de uñas, los velos y gabardinas de colores volvieron a ser parte de la vida de las mujeres… Incluso muchas iraníes, especialmente en las grandes ciudades, se dejan caer por completo el velo en la calle. El resultado: su cabellera al aire.

Esta tendencia ha pasado a ser aún más frecuente desde la muerte de Mahsa Amini en custodia policial; las calles de Teherán están llenas de mujeres que se han quitado el velo como señal de protesta.

Hoy muchos se preguntan si las autoridades, después de este periodo de gracia, podrán hacer que la regla vuelva a cumplirse al pie de la letra.

“Yo quiero que nos aprendamos a respetar; para mi está bien que una mujer vaya cubierta pero al mismo tiempo busco que se acepte que yo no quiero estarlo“, explicaba Sara, economista de 23 años que sale a la calle descubierta. Es su manera de hacer un homenaje a Mahsa Amini, dice.

Mujeres caminan en Teherán

Getty Images
Las mujeres en Irán deben seguir, por ley, un código estricto de vestimenta.

Las mujeres suman otras pequeñas victorias como poder pasar la nacionalidad a sus hijos -lo que era imposible hasta hace un par de años-, poder heredar terrenos; montar en bicicleta o conducir motos -siempre con el temor de ser capturadas, o entrar algunas veces a un estadio de fútbol. Aunque esto último todavía es extremadamente limitado.

Para entender estas victorias también hay que entender la complejidad de sociedad iraní que si bien es tradicional y religiosa, también es bastante contemporánea en muchos aspectos de su cotidianidad.

Esta situación tomó gran protagonismo después de la guerra con Irak en los 80 cuando decenas de miles mujeres urbanas y rurales quedaron viudas o con maridos parapléjicos y tuvieron que asumir un papel protagónico en sus familias.

El rol activo de la mujer

Son las mujeres las que a pesar de la presión del patriarcado familiar y estatal han liderado los cambios en el país.

Desde la victoria de la Revolución Islámica muchas más mujeres fueron a la universidad, especialmente aquellas provenientes de sectores religiosos cuyos padres no aceptaban que se educaran bajo el modelo educativo laico que imperaba hasta entonces.

Actualmente representan al menos el 50% de los estudiantes universitarios y se destacan por su altísimo nivel. Pueden estudiar básicamente lo que quieran, aunque por años el sistema ha buscado alternativas para restringir acceso a ramas relacionadas con la física e ingeniería.

Aún bajo este escenario su representación en puestos públicos y gubernamentales de responsabilidad es mínima y mucho más en gobiernos radicales como el actual.

Según Naciones Unidas las mujeres solo representan el 14% de la fuerza laboral en Irán. Para llegar a un cargo público alto hay que ser – o al menos aparentar serlo- religioso y vestirse de una manera ortodoxa. En el campo privado, la situación es diferente con decenas de mujeres directoras, empresarias, gestoras…

Incoherencias

Volviendo al caso de Mina, una mujer necesita el permiso del marido para hacer muchas actividades, incluido viajar o aceptar una propuesta laboral.

También necesita el permiso del padre o el abuelo para casarse, que según la ley puede hacer a partir de los 13 años -hasta hace dos décadas podían casarse desde los 9 años-. Esta práctica está mucho más relacionada con áreas rurales y no es bien vista en sectores educados y urbanos donde la edad para contraer matrimonio cada vez es mayor.

El gobierno iraní ha calificado las protestas de "disturbios" fomentados por enemigos extranjeros

EPA
El gobierno iraní ha calificado las protestas de “disturbios” fomentados por enemigos extranjeros.

Pero si Mina todavía fuera soltera, como lo fue hasta que tuvo 33 años, no le exigiría el permiso de su padre para abandonar el país tal como lo confirman al menos cinco mujeres solteras que nunca han tenido problemas para moverse por el mundo.

“Todo en Irán es incoherente, es difícil de entender”, explica Nilufar* una publicista soltera mayor de 40 años. “La mayoría de hoteles aceptan mujeres solteras -agrega-, pero hay otros que no las reciben”.

Nilufar cuenta que la situación es similar si quieren alquilar un apartamento; todo depende de la voluntad del dueño. Pero al mismo tiempo es común que las estudiantes vivan en dormitorios universitarios. Muchas jóvenes estudian en ciudades diferentes pues el mismo sistema académico naciones les asigna el acceso a las universidades según su puntaje en el examen nacional.

Lo paradójico en este punto es que muchas de las jóvenes que se tienen que desplazar son originarias de ciudades más pequeñas y tradicionales. Ninguna de ellas tiene problemas para viajar sola alrededor del país ya sea en autobús o tren, o conduciendo sus propios autos. En este caso las restricciones para las mujeres, cuando las hay, llegan del lado familiar que como consecuencia de la tradición se oponen a que sus mujeres vivan por fuera de casa, viajen solas y convivan en ambientes mixto.

Matrimonio temporal

“Lo que sí no aceptan es que una iraní soltera comparta habitación con un hombre que no sea su marido”, cuenta Nilufar que recuerda que una de las prácticas más abusivas contra la mujer es el llamado sigheh, o matrimonio temporal, que es permitido por la ley.

Ebrahim Raisi

Getty Images
El presidente Ebrahim Raisi ha reforzado el conservadurismo desde el gobierno.

Es decir la prostitución está prohibida pero no esta práctica del sigheh donde un hombre puede despojar a una mujer por el tiempo que considere necesario. Puede ir desde 2 minutos hasta lo que quiera. En el caso del hombre, puede estar casado -hasta cuatro veces permite la ley; aunque es una figura muy poco practicada en la sociedad- pero la mujer tiene que ser soltera.

Lo interesante, dice Nilufar, es que las nuevas generaciones son mucho más conscientes de esta discriminación a la que están sometidas las mujeres, y también están más alertas a la doble moral que tiene el Estado a la hora de legislar sobre temas femeninos.

Estas generaciones han crecido en casas en las que han sido testigo de esta violencia estatal a través de las experiencias de sus madres, tías, abuelas y de allí surge ese impulso de querer acabar con estas reglas que buscan marcarles cada aspecto de su vida.

“Yo lucho por mi futuro. Nadie más va hacerlo por mí”, explica Maryam, una estudiante de 19 años días atrás.

La campaña del #MeToo en Irán en 2019 fue un ejemplo de esta violencia. Muchas mujeres denunciaron públicamente a sus abusadores. La mayoría fueran atacadas por hacerlo y que hayan sido objetos de campañas para desacreditarlas.

Las pocas que decidieron llevar el caso a la justicia se han chocado con un muro discriminatorio donde han estado sometidas a fuertes y dolorosos cuestionamientos siempre rodeados por el manto de la duda. Es muy frecuente que las denuncias de abuso terminen por devolverse en contra de la mujer.

El divorcio es otro ejemplo. Las mujeres siempre tienen que justificar ante una corte las razones por las cuales lo piden; muchas veces no son escuchadas si sus esposos se oponen. Y el proceso legal hasta alcanzar la separación puede tomar años.

Una protesta en Madrid a favor de las mujeres de Irán

Getty Images
Las protestas por lo que ocurre en Irán han llegado a varias capitales del mundo.

En el caso de los hombres pueden pedir una separación sin ninguna clase de justificación y en muy corto tiempo. También es cierto que cada vez son más las mujeres que antes de casarse exigen ante la ley poder pedir el divorcio cuando ellas lo justifiquen.

En los últimos años las leyes también se han volcado para evitar que las mujerespuedan abortar o incluso planificar, una práctica que estuvo aceptada por algunos años en la década de 1990. Cada vez es más difícil tener acceso a una operación o incluso a las píldoras anticonceptivas, una medida que termina por afectar especialmente a las mujeres de menos recursos.

“La realidad en Irán respecto a las mujeres es mucho más compleja de lo que dice la ley porque todo depende de las familias, su nivel socioeconómico y lo tradicional que sean. Una joven con dinero y educada puede encontrar fácilmente la manera de escaparse de estas reglas y leyes”, explica Mina.

“Lo interesante es que el internet ha abierto los ojos a estas nuevas generaciones cada vez más conscientes de sus derechos y por eso están peleando”, concluye.

*En BBC Mundo hemos cambiado los nombres de las entrevistadas para proteger su identidad.


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