Un 2019 letal en CDMX: subieron los homicidios dolosos y las muertes por tránsito
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Archivo Cuartoscuro

Un 2019 letal en CDMX: subieron los homicidios dolosos y las muertes por tránsito

Las denuncias por extorsiones, trata de personas, o robos a negocios también crecieron en la capital del país este año.
Archivo Cuartoscuro
2 de enero, 2020
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El 2019 fue un año letal en los hogares y las calles de Ciudad de México. Todos los días fueron asesinadas, en promedio, entre cuatro y cinco personas, una cifra récord para la capital del país. Pero además las muertes por hechos de tránsito también se incrementaron y llegaron a su nivel mas alto de los últimos tres años.

Los datos actualizados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SSESNSP) arrojan que de enero a noviembre de este año se registraron 2 mil 81 personas que perdieron la vida en Ciudad de México, tanto en asesinatos intencionales como en accidentes de tránsito.

De ese total, 1 mil 504 víctimas corresponden a casos clasificados como homicidios dolosos y feminicidios. Esto equivale a un promedio diario de 4.5 mujeres y hombres asesinados cada 24 horas en Ciudad de México en los primeros once meses de 2019.

Se trata del mayor nivel de violencia homicida registrado en la capital en los últimos 25 años por lo menos. Estos asesinatos equivalen a una tasa de 17.16 víctimas por cada cien mil habitantes, que representan un incremento del 3.2 por ciento respecto a la tasa de 16.62 casos de 2018, que ya de por si era récord.

Los datos confirman también al primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum como el mas violento en comparación con los sexenios de los jefes de gobierno que la antecedieron desde 1997, y por mucho.

De enero a noviembre de 2013, primer año del gobierno de Miguel Ángel Mancera (antecesor a Sheinbaum), se registraron en el entonces Distrito Federal 694 casos de homicidio dolosos. En el mismo lapso, pero de este año, las carpetas de investigación por ese mismo delito suman 1 mil 297. Se trata de un crecimiento superior al 90 por ciento.

De las 16 alcaldías con las que cuenta la ciudad, hay seis que concentran el 73 por ciento de los casos de homicidio y feminicidio en 2019, o lo que es lo mismo 7 de cada 10 casos.

Se trata de Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Tlalpan, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza.

De todas ellas Iztapalapa registra el mayor número de casos con 325 homicidios dolosos y feminicidios, seguida de Gustavo A. Madero con 209 y Álvaro Obregón con 118.

Cabe señalar que la administración de Claudia Sheinbaum ha atribuido en diversos momentos el crecimiento de la violencia en la capital a una inercia negativa heredada por la administración anterior, y al crecimiento de bandas criminales y del crimen organizado como la llamada “Unión Tepito”.

Año rojo también en accidentes

Los datos oficiales del SESNSP arrojan que en once meses de 2019 se registraron 577 homicidios culposos (no intencionales) de las cuales, 553 fueron víctimas letales en hechos de tránsito.

La cifra anterior representa una tasa de 6.31 casos por cada cien mil habitantes, lo que equivale a un incremento del 4.1 por ciento en comparación con la tasa de muertos en percances viales del año pasado. De hecho, la cifra de 553 víctimas en este tipo de incidentes es la mas alta para la Ciudad de México desde 2016.

Este incremento en la letalidad de los percances se registra pese a que el gobierno de Claudia Sheinbaum sustituyó el programa de fotomultas por las llamadas fotocívicas (que privilegia las amonestaciones verbales y talleres en vez de las infracciones), en un intento por acelerar la reducción de las muertes en hechos de tránsito. Los datos muestran, sin embargo, una situación contraria.

De acuerdo con la estadística las alcaldías de Iztapalapa, Venustiano Carranza, Tlalpan, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón y Cuauhtémoc concentran 6 de cada 10 de los homicidios por hechos de tránsito registrados en 2019.

Crecen denuncias por extorsión y trata

Los datos publicados por el SESNSP también muestran en 2019 un incremento significativo en las denuncias por algunos delitos graves o de alto impacto.

Uno de los casos mas llamativo es el de las extorsiones. De enero a noviembre de 2019 se registraron 840 víctimas en las carpetas de investigación iniciadas, mientras que en el mismo plazo del año pasado fueron 486. Lo anterior significa un incremento de casi el 73 por ciento en este delito.

Otro incremento significativo se registra en los delitos de trata de personas, donde el número de víctimas en 2019 asciende a 200, mientras que en 2018 fueron 92, lo que equivale a un alza superior al cien por ciento.

Las denuncias por violencia familiar también crecieron de forma significativa al pasar de 18 mil 417 de enero a noviembre de 2018 a 23 mi 601 en el mismo plazo de 2019. Lo anterior equivale a un alza en la incidencia superior al 28 por ciento de estos casos en Ciudad de México.

También se elevaron algunas denuncias por robos como las de robo a instituciones bancarias con un alza importante de 13 a 34 casos; o los robos a negocios con y sin violencia que pasaron de 18 mil 199 a 20 mil 719 denuncias.

Por el contrario, la CDMX registró una caída de denuncias en delitos importantes como secuestro que pasaron 274 casos en 2018 a 182 en 2019; los robos a transeúnte con una reducción importante de 25 mil 442 casos a 16 mil 235; o los robos a casa habitación que cayeron de 6 mil 923 a 6 mil 303. 

Los especialistas han advertido que el número de denuncias no significa necesariamente que un delito disminuyó o creció, sobretodo si se toma en cuenta que más del 90 por ciento de los ilícitos que se cometen no se denuncian según las encuestas de INEGI. Esta estadística también puede verse afectada por los criterios que adoptan los fiscales para clasificar un delito.

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Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
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Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


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