La UNAM no ha logrado resolver los paros en 3 planteles que reclaman por acoso contra alumnas
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La UNAM no ha logrado resolver los paros en 3 planteles que reclaman por acoso contra alumnas

Pese a que se han planteando mesas de diálogo y votaciones internas para tratar de terminar los conflictos, siguen los paros en las prepas 7 y 9, y la Facultad de Filosofía y Letras, en el inicio de un nuevo ciclo escolar en la UNAM.
Cuartoscuro
8 de enero, 2020
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Al inicio del nuevo ciclo escolar, la UNAM no ha logrado resolver los paros estudiantiles que mantienen dos preparatorias y una facultad en contra del acoso sexual y presuntos abusos de autoridad de profesores.

En estos días se siguen planteando nuevas mesas de diálogo y votaciones internas para tratar de terminar los conflictos, aunque las prepas 7 y 9 debieron volver a clases el pasado lunes, y la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) tiene dos semanas más antes del inicio de curso que marca el ciclo escolar, sin que el pasado haya sido terminado, ya que la falta de actividades frenó también la aplicación de exámenes finales.

Entérate: Profesoras se unen a las exigencias de alumnas contra la violencia de género en la UNAM

En la Prepa 9, Pedro de Alba, donde este lunes algunos padres de familia y estudiantes inconformes con el paro se manifestaron afuera de las instalaciones para reclamar a paristas que ya la entreguen, habrá una nueva mesa de diálogo este jueves a las 13 horas. Esta escuela no tiene actividades desde el 12 de noviembre, en medio de denuncias de que profesores han acosado a alumnas y quejas porque las autoridades los mantienen sin castigo.

En la Prepa 7, Ezequiel A. Chávez, hasta el próximo viernes a las 10 de la mañana está convocada la siguiente mesa de diálogo con las autoridades, que será la octava. La anterior fue el viernes 3, todavía en periodo de vacaciones, en la que la Dirección General de la Escuela Nacional Preparatoria (DGENP) había hecho propuestas al pliego petitorio de los alumnos, sobre mejorar la seguridad alrededor del plantel y mejorar la atención a denuncias de acoso sexual, pero sin la destitución inmediata de funcionarios y la no reelección de la directora María del Carmen Rodríguez.

La representación de la UNAM había aceptado firmar una carta de no represalias contra los paristas; pero, según la Asamblea Estudiantil, dicha carta se condicionó a que las autoridades escolares tuvieran nuevamente el control del plantel, y se hizo una advertencia de que si el paro se extendía, sería imposible que no hubiera consecuencias, lo que fue interpretado como una amenaza, por lo que los jóvenes decidieron terminar la negociación y mantener la escuela sin actividades, como ha estado desde el 19 de noviembre.

La propia Escuela publicó un comunicado subrayando que la carta de no represalias y otros compromisos se firmarían hasta la entrega de instalaciones, “sin que eso implique que la UNAM deba desistirse de la denuncia presentada por los destrozos al plantel”.

Mientras que Filosofía y Letras es la que lleva más tiempo sin clases, desde el 4 de noviembre, y la próxima mesa de diálogo está programada hasta la próxima semana, el 15 de enero a las 10 de la mañana, a propuesta de las autoridades educativas.

Desde el 21 de noviembre, el director presentó una respuesta al pliego petitorio de las estudiantes, que lo consideraron insuficiente por compromisos que no podrían ser cumplidos sin participación de Rectoría, como por ejemplo, la aprobación de materias con perspectiva de género para ser impartidas en las carreras. Y sin embargo, según comentó una estudiante, durante todo el periodo vacacional no hubo ningún avance, hasta la reciente propuesta de un nuevo diálogo.

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"Pasaron 12 semanas y aún sigo sin fuerzas": qué es el síndrome de fatiga crónica en recuperados de COVID

Como el COVID-19 es una enfermedad nueva, aún no se ha podido estudiar cuánto demora recuperarse de ella, y cuáles pueden ser sus implicaciones a largo plazo.
18 de junio, 2020
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Doce semanas después de que se tuviera los primeros síntomas de covid-19, Callum O’Dwyer, un escocés de 28 años, sigue sintiéndose mal.

En buena forma y sano, este joven no padecía ninguna condición preexistente antes de contagiarse con el virus.

Sin embargo, tras cinco semanas de luchar contra los principales síntomas, no pudo seguir valiéndose por sí mismo y tuvo que mudarse con sus padres.

La recuperación le ha tomado mucho más tiempo de lo que imaginaba y, debido a los síntomas que aún persisten, sigue sin poder vivir solo o trabajar.

Los médicos le han dicho a O’Dwyer que padece fatiga crónica (también llamada encefalomielitis miálgica, enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo y en algunos casos síndrome de fatiga postviral), una consecuencia del coronavirus que está afectando a muchos sobrevivientes.

Enfermedad poco comprendida

El síndrome de fatiga crónica es una condición debilitante de largo plazo en la que la persona afectada experimenta una serie de síntomas. El más importante es un agotamiento que no mejora ni con el sueño ni con el descanso y que afecta al paciente en todos los aspectos de su vida cotidiana.

Mujer cansada

Getty Images
El cansancio que provoca el síndrome de fatiga crónica no se pasa con el descanso ni el sueño.

Otros síntomas comunes son el dolor, la falta de claridad mental y problemas con la memoria y el sueño.

Se desconocen las causas de esta poco entendida condición, pero una de las teorías apunta a que puede originarse después de una infección viral.

Según explica la página del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), el síndrome puede también afectar la salud mental y emocional, con un efecto negativo en la autoestima del paciente.

Tampoco hay un tratamiento específico: éste se centra, básicamente, en aliviar los síntomas.

“Nunca me había sentido así”

O’Dwyer empezó a sentirse enfermo unas pocas horas antes que decretaran la cuarentena en Escocia, el 23 de marzo.

Callum O'Dwyer

Callum O’Dwyer
Callum O’Dwyer comenzó a experimentar los primeros síntomas de covid-19 el 23 de marzo.

“Recogí un par de cosas para llevarme a casa y trabajar desde allí”, le cuenta el joven a la BBC.

“Me sentía muy cansando, con náuseas, y hora tras hora aparecían nuevos síntomas: empecé a tener fiebre y luego surgieron más cosas”.

“Por 10 días fue como si tuviese una gripe muy, muy fuerte. Nunca había estado así de enfermo. Desde el principio, sospeché que probablemente fuera covid”.

Otro síntoma que desarrolló fue una falta de aire persistente y, en dos ocasiones, tuvo que llamar a emergencias porque no podía respirar.

Racionamiento de energía

Dos semanas después de que desaparecieran la mayoría de los síntomas, seguía sintiendo falta de aire, fatiga y debilidad muscular.

Paciente con covid

Getty Images
Para algunos pacientes que han estado internados, la recuperación puede ser muy lenta.

Estos últimos eran severos y su médico le dijo que había entrado en la fase post-viral en su proceso de recuperación.

“Me quedaba descansando en la cama por seis u ocho horas al día y me costaba levantar cualquier cosa. Y soy un tipo de 28 años que hasta hace poco corría carreras”, dice.

“Tenía una botella de agua de un litro cerca de mí y me costaba levantarla. Así de débil estaba”.

O’Dwyer racionaba su energía para poder lavar los platos o su ropa. Cuenta que no podía hablar por teléfono sin sentir un dolor en el abdomen por el esfuerzo de hablar.

Y, mentalmente, el no poder conversar con nadie lo hacía sentir muy mal.

Como no mejoraba, aceptó que no podía valerse por sí mismo y, dado que no tenía el virus, se mudó a la casa de sus padres, a unos pocos kilómetros de la suya.

“Estaba muy deprimido. El primer día que llegué allí tenía dificultades y sentía dolor al subir la escalera”.

Después de tres meses, el estado de salud O’Dwyer ha mejorado, pero la falta de aire cada que vez que hace un esfuerzo no ha desaparecido.

“Es muy frustrante. He tenido tantas falsas esperanzas. Actualmente no puede vivir de forma independiente ni trabajar”.

“Cuando hablamos de covid, hablamos de vida y muerte, no se habla de la gente que se ve afectada mucho después”, dice.

Recuperación lenta

Como la covid-19 es una enfermedad nueva, aún no se ha podido estudiar cuánto demora recuperarse de ella, y cuáles pueden ser sus implicaciones a largo plazo.

Según Geraldine McGroarty, un cirujana escocesa que atraviesa una experiencia similar a la de O’Dwyer, “investigaciones muestran que aquellos que han tenido una forma severa de covid, sobre todo aquellos que han estado hospitalizados en cuidados intensivos, tienen a ser más susceptibles a sufrir esta condición postviral, cuyo síntoma más común es la fatiga”.

“Y si miramos estudios hechos en países que se vieron afectados antes que nosotros, podemos esperar que dure hasta unos seis meses en algunos casos, con una recuperación muy lenta”, señala McGroarty.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC


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