Solo 50 condenas por tortura tras 27 mil investigaciones desde 2006
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Archivo / Cuartoscuro

Solo 50 condenas por tortura tras 27 mil investigaciones desde 2006

La Comisión Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos elabora un informe que evidencia la impunidad de los torturadores. “Es un problema estructural, no son casos aislados”, dice la investigadora Lucía Chávez.
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Las imágenes de la tortura de Carlos Canto, detenido por el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, provocaron que Fiscalía General de la República abriese una investigación. En el video aparecer el hombre siendo sometido a sesiones de asfixia por parte de militares que buscan una confesión. No se trata de un caso aislado.  La Comisión Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos hizo pública una web en la que analiza las investigaciones, quejas y sentencias sobre tortura registradas en México en el período entre 2006 y 2018. Según el estudio, en este período se registraron más de 27 mil investigaciones por tortura pero solo 50 se tradujeron en condenas. 

Según el estudio elaborado por la CMDPDH, en doce años se registraron 10,787 investigaciones penales por tortura a nivel federal y 16,555 a nivel estatal, lo que da un total de 27 mil 342 investigaciones. En este mismo período únicamente se dieron 50 sentencias condenatorias y 16 absoluciones en relación a 25 causas penales. 

Las cifras muestran que desde que Felipe Calderón iniciase lo que denominó “guerra contra el narcotráfico” se registraron miles de denuncias por malos tratos a manos de diferentes fuerzas policiales. Esto, sin embargo, no se traduce en persecución de los responsables.

“No hay un incentivo para no torturar”, dijo Lucía Chávez, investigadora a cargo del proyecto. 

“La fiscalía es un gran cuello de botella. Pocas veces hace una investigación seria sobre violaciones a los derechos humanos donde el estado está involucrado”, señaló. 

Saber que es muy difícil que las demandas se investiguen supone una barrera para que los ciudadanos denuncien.

Chávez pone como ejemplo la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que reveló que las dos principales razones que hacen que los ciudadanos no busquen el amparo judicial es el miedo a las a las autoridades y la creencia de que denunciar no sirve para nada. 

“Todo esto redunda en la impunidad. Que la gente no pueda obtener justicia genera un círculo de impunidad”, dijo. 

La investigadora indicó que las pocas sentencias condenatorias no afectaron a altos mandos del Ejército o la policía. “Los altos mandos conocen la tortura pero las sentencias no les afectan”, afirmó. 

“Del análisis de las versiones públicas de las sentencias, sabemos que al menos seis están dirigidas a personal militar. También es importante mencionar que un gran número de las causas penales que originalmente se iniciaron por tortura, terminaron en sentencia por algún otro delito como homicidio, abuso de autoridad y/o inhumación clandestina de cadáveres”, dice la organización en su web.

En el mismo período, el que comienza con la denominada “guerra contra el narcotráfico”, la Comisión Nacional para los Derechos Humanos (CNDH) y las diferentes comisiones estatales recibieron 42 mil 212 quejas sobre tortura y malos tratos. El equipo de la CMDPDH detectó 177 recomendaciones de la CNDH sobre esta materia. 

En este punto, nuevamente, la organización observa falta de cumplimiento por parte de las autoridades. “Se dice que se investigue, pero no se investiga porque no hay personas sancionadas”, dice Chávez. 

La web desarrollada por la CMDPDH analiza quién tortura y de qué manera. 

Según los datos de la organización, la Secretaría de la Defensa (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Policía Federal son, por este orden, las instituciones que acumulan un mayor número de denuncias. 

Del mismo modo, las prácticas más habituales son los golpes y las amenazas. Sin embargo, el análisis también recoge que se han utilizado toques eléctricos, ahogamiento con bolsa o abusos sexuales. 

“Para practicar este tipo de torturas tienen que haber una preparación. En ocasiones hasta se ha registrado la presencia de un médico para revivir al torturado”, explica Chávez. 

“A lo largo del periodo 2006-2018 hemos documentado los efectos y las implicaciones de una estrategia de seguridad pública de corte militar a la que conocemos comúnmente como “guerra contra las drogas”, en donde se ha invertido una gran cantidad de recursos en armamento y entrenamiento militar. El resultado son los miles de víctimas de la guerra y el aumento de la violencia y la impunidad en el país. Los datos oficiales que exponen violaciones graves de derechos humanos como son la tortura, la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales y las detenciones arbitrarias muestran un crecimiento al alza, sin sanción o castigo de los responsables, ni justicia y reparación para las víctimas”, explica el informe.

Uno de los objetivos de la organización es el apoyo a las víctimas. De este modo, la web incluye una guía que explica qué hacer en caso de que una persona sufra tortura o tratos degradantes y quiera denunciar o presentar una queja.

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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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