Qué es la alienación parental, que una magistrada propone castigar con cárcel
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Qué es la alienación parental, que una magistrada propone castigar con cárcel

Esta figura ya fue derogada en 2017 del código civil de la Ciudad de México como causal para quitar la patria potestad de los hijos en conflictos de divorcio.
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6 de febrero, 2020
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Este miércoles al comparecer ante el Congreso de la Ciudad de México para su ratificación, la magistrada Patricia Gudiño Rodríguez presentó una propuesta para que se incluya en el Código Penal la figura de alienación parental y se castigue con cárcel al padre o madre que manipule a sus hijos en contra del otro progenitor.

Sin embargo, esta figura ya fue derogada en 2017 del código civil de la Ciudad como causal para quitar la patria potestad de los hijos en conflictos de divorcio, e incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la rechazó.

Psicólogas expertas consultadas por Animal Político consideran grave que se quiera revivir esta figura, pues es casi imposible que un niño o niña sea manipulada por alguno de sus padres al grado de poder inventar algo tan íntimo como un ataque sexual.

Lee: Ciudadanos y diputadas rechazan la ratificación del magistrado acusado de violación en CDMX

Propuesta en lugar de ensayo

Como parte del proceso de ratificación de magistrados que llevan seis años en el cargo y son evaluados para confirmarlos de manera vitalicia, los candidatos deben enviar un ensayo que defienden en una comparecencia ante la Comisión de Administración y Procuración de Justicia del Congreso local. Este miércoles fue el turno, por orden alfabético, de Manuel Horacio Cavazos López, Gudiño, Jorge Guerrero Meléndez y Rosalba Guerrero Rodríguez.

Pero Gudiño Rodríguez fue más allá de la reflexión y, a diferencia de los otros comparecientes, envió a los diputados la propuesta de retomar la figura de alienación parental, argumentando que su especialidad es el derecho familiar.

Aunque al tomar la palabra, dijo mal el término del que escribió, pues tres veces mencionó “alineación” en lugar de alienación, y al citar al psicólogo creador de la teoría, tuvo que consultar las hojas que llevaba impresas y dijo mal el apellido, Gander en lugar de Gardner.

“Este trastorno (alienación parental) comienza a manifestarse por un cambio de conducta del niño, aparentemente sin justificación alguna, hacia uno de los progenitores, este cambio de conducta supone el inicio del rechazo del hijo hacia ese progenitor (padre alienado). Dicho rechazo es consecuencia de las ideas que el otro progenitor (padre alienador) está haciendo creer al hijo (lavado de cerebro) y de la propia contribución del hijo a la campaña de denigración hacia el padre alienado”, define la magistrada en su propuesta.

Esta figura fue derogada en la Ciudad de México en 2017, tras el caso de Mireya Agraz, una madre que decidió tomar y darle a sus tres hijos veneno y causarse la muerte, después de que un juez decidiera quitarle la patria potestad por supuestamente alienar a los niños y dársela al papá, que estaba acusado de abusar sexualmente de ellos.

La magistrada no solo sugirió volver a incluir la alienación en el Código Civil, sino también en el Penal y que amerite prisión preventiva, es decir, que se encarcele a la madre o padre mientras se juzga si realmente ejerce la manipulación o no. Gudiño apuntó a que son principalmente las mujeres quienes hacen esto y que es una práctica común por inconformidad con la pensión alimenticia que dan los hombres.

“Tenemos casos en donde hay alienación parental para que el niño no quiera convivir con el padre porque supuestamente fue agredido sexualmente, y eso lo promueven en Ciudad de México. Y hábilmente los abogados se nos van al Estado de México o a otro estado a denunciar el delito sexual. Entonces no contamos con la herramienta inmediata para saber si realmente hubo violación o abuso sexual, o en qué tipo de abuso se cometió con el niño, y empiezan a pasar meses en lo que el Ministerio Público nos puede presentar esa carpeta de investigación para conocer las pruebas. Que generalmente pues se dan cuando no se satisfacen las expectativas en los alimentos que hay que dar, o en las obligaciones de crianza que se tienen, y se tienden a alterar esos hechos muy frecuentemente” dijo.

Entérate: Magistrado del Tribunal de CDMX está denunciado por violación a sus hijas

Psicólogas especialistas rechazan posible manipulación

María es psicóloga clínica, con maestría en estudios de género en la UAM Xochimilco, y trabaja desde 2008 con víctimas de abuso sexual cuando fueron niños y con padres y madres de menores agredidos, pero pide que se reserve su nombre completo por amenazas que han recibido colegas de parte de abusadores. Desde su experiencia, explica que cuando un menor miente es muy fácil darse cuenta, porque al indagar un poco más, pedirle que repita la historia o sea más específico, deja de contestar y no es capaz de sostener la mentira por meses. Incluso si se aprendió una historia de memoria, la repite igual sin agregar u olvidar detalles, y no como una narración fluida.

“A mí me cuesta trabajo pensar que gente pueda llegar a ese nivel de mentiras en una lógica de venganza, el porcentaje debe ser minúsculo: estarías hablando de mujeres adultas que utilizan a sus hijos para decir una mentira de ese tamaño. Podrían decirle ‘di que tu papá te pega’, o no sé, situaciones menos complejas de construir en el sistema de un niño. Ahora, a un niño que le pides que te repita una historia de abuso sexual que no sucedió, me atrevo a decir que en algunos casos les daría risa, porque si no lo has vivido y estás hablando del cuerpo, en esta sociedad donde no se habla del cuerpo y tienes que decir ‘el pipí’, ‘la colita’, a los niños les genera risa, no de carcajadas, sino como penita”, detalla.

Laura Martínez, directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac), que lleva 25 años especializándose en víctimas, dice que no quiere ni mencionar el término “alienación parental” para no darle validez.

“Ellas y ellos no suelen fantasear sobre algo que está fuera de su campo de experiencia. Por ello, cuando una niña o un niño describe detalles íntimos y realistas sobre una actividad sexual, no hay justificación para atribuirlo a su imaginación”, señala.

Al contrario de la idea de que una madre pueda insertarles la idea de que fueron agredidos, Martínez señala que es más factible que el violador deposite en ellos una carga de culpabilidad que haga más difícil para el niño o la niña hablar de lo que le sucedió.

Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), también condenó la utilización del Síndrome de Alienación Parental.

“Desde el enfoque de derechos humanos, el SAP es violatorio a derechos de niñas y niños porque invalida su voz frente a la voz adulta, parte de considerarles como incapaces e inferiores”, comentó.

Sin embargo, María recuerda que desde que era estudiante y practicante y hacía visitas a instituciones de justicia, se topaba con psicólogas que ya trabajando en el sistema de justicia decían que consideraban que el 60% de quienes denunciaban, estaban mintiendo. Esto a pesar de que estudios internacionales consideran que las denuncias falsas rondan apenas un 3%.

Diputados dicen que evaluarán propuesta

Tras la presentación de la propuesta de la magistrada Gudiño, el diputado independiente Guillermo Lerdo de Tejada consideró “interesante” la postura presentada y dijo que no concordaba con la teoría de la alienación parental porque muchos especialistas dicen que no hay elementos clínicos para sostenerla.

Ni la Organización Mundial de la Salud ni la Asociación Americana de Psiquatría, autoridades en la materia, han aceptado esta teoría como un “síndrome”.

La teoría del Síndrome de Alienación Parental (SAP) se atribuye a un psicólogo estadounidense llamado Richard Gardner, que en 1985 la utilizó para defender en juicios a padres acusados de violación contra sus hijos.
El libro “Utilización de hijos e hijas en el conflicto parental y la violación de derechos del supuesto síndrome de alienación parental”, publicado en 2014 por la SCJN y la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C.,consigna que Gardner publicaba libros en una editorial fundada por él mismo para difundir su teoría y que utilizó frases como “Debe ayudarse al niño a comprender que en nuestra sociedad tenemos una actitud exageradamente punitiva y moralista respecto al abuso sexual contra niños”, “Los niños son naturalmente sexuales y pueden iniciar encuentros sexuales seduciendo a un adulto”, o “Hay algo de pederasta en cada uno de nosotros”.

Por su parte, el morenista Eduardo Santillán, presidente de la Comisión, consideró que todos los temas presentados son interesantes para analizar por los legisladores. Cuestionado sobre esta teoría, que ya había sido descartada en el Congreso, insistió en que primero era importante escuchar todas las opiniones.

El jueves de la próxima semana, la comisión cerrará el análisis para emitir un dictamen sobre la ratificación o no de los magistrados, que deberá ser acordado por al menos 10 legisladores, y el martes 18 podría llevarse al pleno para su aprobación por mayoría calificada, es decir, dos terceras partes de los diputados.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

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La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

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Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

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Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

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A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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