Búsqueda de niños (ahora sí) será inmediata en la CDMX: Sheinbaum
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Nayeli Roldán

Búsqueda de niños (ahora sí) será inmediata y habrá más cámaras de seguridad en escuelas, promete Sheinbaum

Bastará con la solicitud de la escuela o de familiares para activar de manera inmediata el protocolo de búsqueda para menores.
Nayeli Roldán
18 de febrero, 2020
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El gobierno de la Ciudad de México y la Autoridad Federal Educativa de la Ciudad de México (AEFCM), de la SEP, se comprometieron a mejorar los protocolos de seguridad en la escuelas tras el feminicidio de Fátima, una niña de 7 años que desapareció el pasado 11 de febrero luego de salir de clases.

En conferencia de prensa, el titular de la AEFCM, Luis Humberto Fernández Fuentes, informó que hasta el momento solo hay una investigación administrativa respecto a lo sucedido en la escuela de Fátima.

Con relación al tiempo que tardó en iniciar la búsqueda de la menor, Fernández Fuentes anunció que a partir de ahora se activará de manera inmediata el protocolo de búsqueda, sin necesidad de tener un acta. Bastará con la solicitud de autoridad educativa o familiares.

Lee: ‘Hoy es Fátima y ¿mañana quién?’: padres bloquean vialidades para exigir seguridad

Dicha medida se acordó con ya la Fiscalía capitalina, para dar prioridad a este tipo de casos.

Reiteró que todas las escuelas tienen la obligación de acatar los protocolos establecidos en la guía operativa para la seguridad de los alumnos, por lo que investigarán si en la escuela Enrique C. Rebsamen los cumplieron al momento de entregar a Fátima. 

También anunció que se habilitarán más fiscalías para recibir denuncias sobre desaparición de menores, mientras que la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX los apoyará para llevar a las y los niños cuyos padres no asistan a recogerlos.

Aunado a estas medidas, el encargado de la autoridad educativa dijo que en todas las escuelas se harán asambleas de seguridad básica con los padres y se reforzarán las medidas de seguridad mediante acciones como la instalación de cámaras de videovigilancia.

Por su parte, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, señaló que ya hay avances en la investigación del caso, pero que será la fiscal general, Ernestina Godoy, quien las dará a conocer este martes.

La mandataria refirió que la prioridad para su gobierno es “dar certeza en la seguridad de niños”, para lo cual se reforzarán todos los protocolos y cámaras de seguridad.

Sobre la activación inmediata de búsqueda, Sheinbaum detalló que  ésta medida funcionará igual que la Alerta Amber, solo que de una manera expedita. Lo importante, añadió, es “dar certeza a padres y madres de familia”. 

La jefa de gobierno negó que la niña fuera abandonada afuera de la escuela, como señalan algunas versiones, y añadió que aún investigan si la mujer que la recogió contaba con alguna credencial que le permitiera hacerlo. 

Lee: #JusticiaParaFátima: Asesinan en CDMX a niña de 7 años

Sobre los feminicidios registrados en los últimos meses, la jefa de gobierno comentó: “estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos. Nuestra obligación es erradicar la violencia de género. Será una ciudad segura para las mujeres”. 

Respecto a la difusión de una tarjeta informativa del DIF de la Ciudad de México en el que señalaba que había habido reportes en 2015 sobre malos tratos a Fátima y sus hermanos, Sheinbaum aseguró que se trata de parte de las investigaciones respecto “a las condiciones en la que vivía Fátima, sus hermanos y su madre”.

Se está revisando “cómo se actúo en el DIF, porque a lo mejor no se actúo lo suficiente”, dijo.

Pese a ayer la familia estaba en luto recibiendo el cuerpo de la pequeña, la fiscal, Ernestina Godoy, declaró que la madre tenía problemas mentales y su padre demencia senil, y horas después el DIF emitió la información sobre los reportes recibidos que incluía la petición de la tía para que la asesoraron para conseguir la patria potestad de los pequeños en 2017.

A pregunta expresa si esta información significaba revictimizar a la familia, la jefa de Gobierno aseguró que reporteros de distintos medios estaban haciendo preguntas al DIF sobre el caso y “se decidió sacar el comunicado. No fue revictimizar ni nada, sino dar la información frente a preguntas”.

Por último dijo que la próxima semana anunciarán la “Alerta previa”, un mecanismo para que las mujeres que denuncian violencia puedan tener mayor protección.

También revisarán trabajo de la Fiscalía

La Fisclalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que realizará una investigación detallada de la actuación de las diversas instancias que conocieron la denuncia por la desaparición de Fátima.

En su cuenta de Twitter, la FGJ CDMX detalló que la investigación fue ordenada por la fiscal general, Ernestina Godoy, y estará a cargo de la Visitaduría Ministerial.

“Esta indagatoria interna estará abierta a la coadyuvancia de la familia de la victima y se informará a la sociedad puntualmente del resultado de las investigaciones”.

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Rusia y Ucrania: las razones de Estados Unidos y la OTAN para no enviar tropas a Kiev

En el pasado, las tropas de Estados Unidos y de la OTAN intervinieron en conflictos en países que no pertenecían a la alianza como Bosnia o Afganistán.
26 de febrero, 2022
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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha gastado un enorme capital diplomático en contrarrestar el ataque ruso a Ucrania.

Su gobierno transmitió implacablemente advertencias sobre una posible invasión inminente por parte de Moscú, que finalmente se materializó, y declaró que estaba en juego nada menos que el orden internacional.

Pero Biden también ha dejado en claro que los estadounidenses no están dispuestos a combatir, aunque los rusos claramente lo están.

Además, descartó enviar fuerzas a Ucrania para rescatar a ciudadanos estadounidenses, si llegara el caso. De hecho, sacó del país tropas que estaban sirviendo como asesores y monitores militares.

¿Por qué ha trazado el mandatario esta línea roja en la crisis de política exterior más importante de lo que lleva de presidencia?

No están en juego sus intereses de seguridad nacional

En primer lugar,hay que recordar que Ucrania no está en el vecindario de EE.UU. ni se encuentra en su frontera. Tampoco alberga una base militar estadounidense. No tiene reservas estratégicas de petróleo y no es un socio comercial importante.

Pero esa falta de interés nacional no ha impedido en el pasado que gobiernos estadounidenses hayan gastado sangre y recursos de su país para defender a otros.

En 1995, Bill Clinton intervino militarmente en la guerra que siguió al colapso de Yugoslavia. Y en 2011, Barack Obama hizo lo mismo en la guerra civil de Libia, alegando tanto motivos humanitarios como de derechos humanos.

Tropa de Estados Unidos en Bosnia en 1995.

Getty Images
Estados Unidos envío tropas que formaron parte del contingente de la OTAN en 1995.

En 1990, George HW Bush justificó su coalición internacional para expulsar a Irak de Kuwait defendiendo el Estado de derecho frente a la ley de la selva.

Los principales funcionarios de seguridad nacional de Biden han usado un lenguaje similar al describir la amenaza de Rusia a los principios internacionales de paz y seguridad.

Pero, hasta ahora, han hablado de una guerra económica a través de sanciones paralizantes como respuesta, no de operaciones militares.

Biden no es partidario del intervencionismo militar

Esta postura tiene algo que ver con los instintos no intervencionistas del presidente Biden.

Por supuesto, estos se fueron desarrollando con el paso del tiempo. En el pasado, por ejemplo, el actual mandatario apoyó la acción militar estadounidense en la década de 1990 para hacer frente a los conflictos étnicos en los Balcanes.

También votó a favor de la invasión estadounidense de Irak en 2003. Pero, desde entonces, se ha vuelto más cauteloso a la hora de usar el poder militar estadounidense.

Así, se opuso a la intervención de Obama en Libia, al igual que a su decisión de incrementar las tropas en Afganistán. De igual modo, sigue defendiendo enérgicamente su orden de retirar las fuerzas estadounidenses de Afganistán el año pasado a pesar del caos que la acompañó y la catástrofe humanitaria que dejó a su paso.

Por su parte, el jefe diplomático de su gobierno, Antony Blinken —quien ha ayudado a concebir la política exterior de Biden— ha definido una seguridad nacional estadounidense más enfocada a combatir el cambio climático, luchar contra las enfermedades globales y competir con China que en términos de intervencionismo militar.

Los estadounidenses tampoco quieren una guerra

Una encuesta reciente de la agencia AP y el Centro NORC para la investigación de Asuntos Públicos de la Universidad de Chicago concluyó que 72% de los consultados en EE.UU. dijo que su país debería desempeñar un papel menor en el conflicto entre Rusia y Ucrania, o ninguno en absoluto.

Carteles con el precio de la gasolina en una estación de servicio en Estados Unidos.

Getty Images
Los estadounidenses están más preocupados por la economía que por la geopolítica.

Los ciudadanos centran sus intereses en cuestiones económicas, especialmente en el aumento de la inflación, algo que Biden debe tener en cuenta a medida que se avecinan las elecciones de mitad de período.

En Washington, la crisis en Ucrania está en el centro de las preocupaciones de legisladores tanto republicanos como demócratas, que exigen sanciones más duras contra Rusia.

Pero incluso voces de línea dura como el senador republicano Ted Cruz no quieren que Biden envíe tropas estadounidenses a Ucrania y “comience una guerra con Putin”.

El senador republicano Marco Rubio, otro halcón de la política exterior, ha dicho que la guerra entre las dos potencias nucleares más grandes del mundo no sería buena para nadie.

El peligro de una confrontación de superpotencias

Buena parte de esta postura se explica en el hecho de que Putin cuenta con una gran reserva de ojivas nucleares.

Biden no quiere provocar una “guerra mundial” al arriesgarse a un enfrentamiento directo entre tropas estadounidenses y rusas en Ucrania y ha sido claro al respecto.

Balance fuerzas militares entre Rusia y Ucrania.

BBC
Desfile militar en Rusia.

Getty Images
Además de armas nucleares, Rusia cuenta con un potente arsenal convencional.

“No es como si estuviéramos lidiando con una organización terrorista”, dijo el mandatario estadounidense a la cadena NBC a principios de este mes. “Estamos lidiando con uno de los ejércitos más grandes del mundo. Esta es una situación muy difícil y las cosas podrían descontrolarse rápidamente”, apuntó.

EE.UU. no está obligado a actuar

EE.UU. tampoco está obligado por ningún tratado internacional a asumir este riesgo.

Una situación distinta ocurriría si Ucrania fuera parte de la OTAN, pues en esa organización se asume que un ataque contra cualquiera de sus miembros es un ataque contra todos. Ese es el compromiso fundamental del Artículo 5, que obliga a todos los miembros a defenderse unos a otros.

Pero Ucrania no es miembro de la OTAN, un factor citado por Blinken para explicar por qué los estadounidenses no lucharán por los valores que defienden con tanta energía.

Aquí hay cierta ironía, dado que el conflicto surge de las demandas de Putin de garantías de que nunca se permitirá que Ucrania se una a la alianza militar y de la negativa de la OTAN a dárselas.

Tampoco la OTAN está obligada a hacerlo

Paradójicamente, el compromiso de defensa mutua establecido en el Tratado de la OTAN es el principal incentivo que tiene Ucrania para solicitar la admisión en esa alianza y, al mismo tiempo, uno de los motivos por los cuales algunos de sus estados miembros no quieren admitir a Kiev.

Gráfico

BBC

Desde inicios de la década de 1990, el tema de la ampliación de la OTAN para incluir a países que pertenecieron a la antigua órbita soviética fue motivo de debate entre expertos en política exterior, entre los cuales hay quienes creen que esto podría generar una reacción negativa por parte de Rusia, que podía sentirse amenazada por la inclusión en la alianza de países con los que comparte fronteras.

Pese a esas objeciones, la alianza se amplió y desde 1997 ha incluido entre sus miembros a 14 países que proceden del antiguo bloque comunista. Ha habido, sin embargo, dos notables excepciones: Georgia y Ucrania.

En 2008, la OTAN hizo una declaración en la que señaló que estos dos países podrían ser finalmente admitidos, pero esto no ha ocurrido.

De hecho, muchos analistas apuntan que no es casual que, justo meses después de esa cumbre de la OTAN, se produjo la guerra en Georgia mediante la cual separatistas prorrusos tomaron el control de los territorios de Abjasia y de Osetia del Sur.

Soldados de Ucrania en Donetsk.

Getty Images
En 2014, las fuerzas armadas de Ucrania perdieron el control de Donetsk y Luhansk ante grupos prorrusos.

Una situación similar se repitió en 2014, cuando pocos meses después de las revueltas populares que llevaron a la caída del gobierno del presidente prorruso de Ucrania Víktor Yanukóvich, se registraron las rebeliones en Donetsk y Luhansk, en las cuales grupos prorrusos asumieron el control de esos territorios de Ucrania.

Al igual que el gobierno de Biden, la OTAN ha criticado con dureza la invasión rusa a Ucrania. Su secretario general, Jens Stoltenberg, dijo que se trata de “un acto brutal de guerra”. Pero, de ahí a intervenir militarmente en defensa de Kiev, hay un abismo que la alianza no parece estar dispuesta a cruzar por el momento.

¿Puede cambiar esto?

El presidente Biden ha estado enviando tropas a Europa y redistribuyendo las que ya están allí, para reforzar a los aliados de la OTAN que limitan con Ucrania y Rusia.

Esto ha sido anunciado por su gobierno como un esfuerzo para tranquilizar a las exrepúblicas soviéticas, nerviosas por el objetivo más amplio de Putin de presionar a la OTAN para que haga retroceder las fuerzas de su flanco oriental.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Getty Images
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha criticado duramente la invasión rusa.

Este esfuerzo ha implicado también a la alianza, que durante los meses previos de tensión entre Rusia y Ucrania ha movilizado miles de efectivos y de recursos militares hacia el este de Europa, pero no con la finalidad de proteger a Ucrania sino para reforzar la protección de sus miembros en esa región como Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania.

Pero la invasión de Ucrania esta semana avivó las preocupaciones sobre la perspectiva de un conflicto más amplio, ya fuera por un derrame accidental de las hostilidades o por un ataque deliberado de Rusia más allá de Ucrania.

Esto último implicaría una gran escalada de la tensión, pues abriría la puerta a invocar el compromiso de defensa mutua del Artículo 5 de la OTAN. No obstante, cualquiera de esos dos escenarios podría atraer a las fuerzas estadounidenses a una batalla.

“Si [Putin] entra en los países de la OTAN, nos implicaremos“, advirtió Biden.

* Con información del análisis de Barbara Plett Usher, corresponsal de la BBC en el Departamento de Estado de EE.UU.


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