“Con el gobierno hay diálogo, pero nuestros hijos siguen sin medicamentos”: papás de niños con cáncer
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Archivo Cuartoscuro

“Con el gobierno hay diálogo, pero nuestros hijos siguen sin medicamentos”: papás de niños con cáncer

Aunque han tenido al menos tres reuniones con autoridades federales, los familiares de niños con cáncer dicen que aún no ven los resultados prometidos.
Archivo Cuartoscuro
11 de febrero, 2020
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“Su niña, o pierde el ojo, o pierde la vida. Usted decide”. 

Esta fue la terrible disyuntiva a la que hace un año se enfrentó Crisanto Flores cuando el pediatra oncólogo le dijo que el tipo de cáncer que desarrolló su hija Cristal Janeth Flores, de apenas tres años y medio, había avanzado de tal forma por su organismo que era imperativo extirpar lo antes posible uno de sus ojos.

Crisanto, un albañil de 55 años natural del puerto de Veracruz, cuenta que ese fue el momento más duro de su existencia: aceptar que su bebé perdiera un ojo, a cambio de ganarle tiempo a una enfermedad que cada día amenaza la corta vida de la bebé. 

Pero ahí, dice Crisanto, no termina su calvario. 

En febrero de 2018, le comunicaron que, por el bien de su hija, tenían que trasladarla desde el puerto de Veracruz hasta el Hospital Infantil Federico Gómez, en la Ciudad de México, porque en la capital cuentan con más recursos para atender el tipo de cáncer que desarrolló la niña en los ojos. 

El hombre no tiene más remedio que cerrar su casa, dejar su trabajo en la construcción, y venir a la capital pidiendo ayuda a unos familiares para que le den chance de quedarse de prestado en una habitación el tiempo que dura el tratamiento de Cristal Janeth.

Durante el 2018, la atención en el hospital es relativamente buena, admite Crisanto. Aunque a veces faltaban algunos insumos, los medicamentos básicos para las quimioterapias de su niña estaban disponibles y se los aplicaron con regularidad.

Los problemas, plantea a colación, comenzaron en enero de este año, con la transición del ya extinto Seguro Popular al nuevo Instituto de Salud del Bienestar (INSABI). Cuando llevó a la niña a que le dieran su primera sesión de quimio del año, en la farmacia le comunicaron que no había vincristina, uno de los fármacos básicos en el tratamiento del cáncer. 

“A mi hija ya le extrajeron un ojito -murmura el hombre-. Y ahora estamos tratando por todos los medios de salvarle el que le queda. Pero si no nos llega el medicamento a tiempo y de manera constante, ¿cómo la vamos a salvar?”.

Crisanto se ajusta los lentes sobre la nariz, niega levemente con la cabeza, y tras un breve silencio se responde a sí mismo.

“No puedo permitir que mi hija pierda su otro ojo –se exige con un tono severo-. Porque si lo pierde, ya nunca volverá a verme”. 

Por eso, Crisanto dice que el pasado 22 de enero no dudó en enfrentarse a los policías federales cuando él y otros padres bloquearon el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en protesta por la falta de medicamentos para sus niños.

Y también por eso, este lunes 10 de febrero participó en la firma de un amparo colectivo ante la justicia federal que interpuso junto a otros cuatro papás, para obligar a las autoridades federales de salud y a los hospitales públicos a brindar el tratamiento integral que necesitan los niños con cáncer para salvar su vida, incluyendo todos los medicamentos. 

“No puedo dejar a mi hija así nomás a la deriva -insiste el veracruzano-. Necesitamos que la justicia obligue a las autoridades de Salud a cumplir con sus obligaciones, porque nosotros no podemos esperar ni un solo día sin el tratamiento para nuestros hijos”.

El cáncer no espera

Junto a Crisanto se encuentra Fidel Sánchez Cruz, campesino de 37 años, natural de Zitácuaro, Michoacán, y papá de Jesús Francisco Sánchez, un niño de cuatro años con diagnóstico de leucemia desde los dos años. 

Ambos están sentados en las banquetas que hay en la puerta de acceso de las instalaciones del Poder Judicial de la Federación, en Periférico Sur, donde, con la ayuda altruista de la abogada Andrea Rocha, interpusieron un amparo colectivo ante un juez federal, en el que anexaron como pruebas del desabasto varias recetas del IMSS con los medicamentos que no les surtieron. 

Como Crisanto, Fidel también tuvo que cerrar su casa, dejar su trabajo, y trasladarse al Estado de México para poder llevar con regularidad a su hijo al Hospital Infantil Federico Gómez, en la capital mexicana.

Aunque él, matiza, ha tenido una complicación extra: a pesar de las quimios que recibió el año pasado, Jesús Francisco sufrió “una recaída” que empeoró su diagnóstico hasta el punto de que los doctores le advirtieron que necesitaba con urgencia un trasplante de médula ósea. 

El problema, otro más, es que ni Fidel, ni su esposa, ni su otra hija, son compatibles con la médula del niño. Así que el Hospital solicitó una donación internacional, que pronto dio resultados: encontraron cuatro donantes compatibles. 

“Nos dio mucha alegría cuando nos dieron esa noticia”, cuenta Fidel. 

Pero el júbilo duró poco: el traslado de la médula desde el extranjero hasta México tiene un costo de 50 mil dólares americanos, algo menos de un millón de pesos al tipo de cambio actual. 

Campesino, y además sin un trabajo fijo desde que abandonó Michoacán para trasladarse cerca del hospital de su hijo, Fidel explica que tuvo que mover cielo y tierra pidiendo ayuda a senadores, organizaciones de la sociedad civil, y a empresarios, para reunir en algo más de un año esa semejante cantidad de dinero.

Esta semana, al fin, los doctores le informarán cuándo harán el trasplante de médula a Jesús Francisco. Pero hay otro pero: aunque si bien el niño ya recibió sus quimios relativas al mes de enero, Fidel dice que no tienen garantizado el abasto de los medicamentos para las quimios de este mes de febrero. 

“Necesitamos que los medicamentos se los apliquen con regularidad, y no una vez sí, y otra no -hace hincapié Fidel-. Porque el cáncer no espera a nadie”.

A cuentagotas

Ya en la tarde, previo a una reunión de padres y madres con autoridades del Gobierno Federal en la Secretaría de Gobernación, Omar Hernández, papá de Alexandro Manuel Hernández, se mostró crítico y muy cansado con la situación de desabasto. 

Esta es la tercera vez que se reúnen en dos meses, planteó Omar. Y aún no ven los resultados prometidos. 

“Sí hay diálogo con el Gobierno, pero solo hemos escuchado lo de muchas veces: que van a cumplir y que van a componer esta situación. Pero hasta el día de hoy no se cumple nada”, denunció el padre de familia que recordó que, el pasado martes 4 de febrero, el presidente López Obrador y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, prometieron que se atenderían las demandas ciudadanas de desabasto en varios Hospitales de la República, como los de Yucatán, Puebla y Veracruz.

“Sin embargo -apuntó Omar Hernández-, al Hospital de Oaxaca, no llegaron los medicamentos; al de Acapulco, tampoco; al de Veracruz, tampoco; y al de Ixtapaluca, tampoco”. 

“El gabinete de Salud no está funcionando”, remató. 

Por su parte, Israel Rivas, papá de Dana, una niña de cinco años con leucemia, dijo que el diálogo con las autoridades es positivo, pero que por sí solo no resuelve el problema del desabasto. 

“Queremos una respuesta más puntual de las autoridades y que, con pruebas fehacientes, nos documenten que se están llevando los medicamentos a los hospitales. Pero no a cuentagotas, sino de manera suficiente y permanente”, demandó. 

Posterior al encuentro en Segob, Rivas dijo que las autoridades federales se comprometieron nuevamente a solucionar la situación de desabasto en todo el país a más tardar el próximo lunes 17 de febrero. 

“Si esto fuera otro engaño, el gobierno sabe que están tirando un búmeran. Estarían jugando con algo muy delicado”, apuntó el padre de Dana, quien admitió que, por ahora, no tienen más alternativa “que darle un voto de confianza al gobierno”.

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Qué son los 'mercados mojados' y por qué representan una preocupación sanitaria para la OMS

Los "mercados mojados" son parte de la vida diaria de los habitantes de varios países, especialmente de Asia y África. En algunos se comercializa carne de animales silvestres y en uno de ellos, en China, se cree que surgió el nuevo coronavirus.
26 de abril, 2020
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Un vendedor en un mercado mojado en Bangkok

Getty Images
¿Qué pasará con los mercados mojados en el futuro?

Los llamados “mercados mojados” de China se convirtieron en sinónimo de coronavirus en diversos países de Occidente.

Sin embargo, en Asia, África y otros sitios del planeta estos mercados, en los que a veces se encuentran animales salvajes y muchos otros productos, son parte de la vida diaria de sus habitantes desde hace siglos.

Los expertos creen que el virus SARS-CoV-2, del que se han contagiado hasta unas 2 millones de personas en todo el mundo, pudo originarse en uno de estos puestos, en la ciudad de Wuhan, en el centro de China.

Aunque teóricamente en el “mercado mayorista de mariscos de Huanan” se vendían pescados y mariscos, medios locales también señalaron que había todo tipo de animales vivos a disposición del público, desde zorros a serpientes.

Mercado Mojado.

Getty Images
Los mercados mojados son parte de la vida de millones de personas en muchas partes del mundo.

La brutal pandemia y el origen todavía sin confirmar de la covid-19 -que ha dejado más de 169.000 muertos en el mundo hasta el 22 de abril, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)- llevó a que se cerraran parcialmente estos mercados.

Y su reapertura ahorasupone una preocupación para la OMS, que pide regulaciones más estrictas de seguridad e higiene ante el temor de que faciliten el salto de especies -de animal a humano- de virus como el SARS-Cov-2.

¿Por qué son “mojados” los mercados?

Los llamados mercados “mojados” o “húmedos” son comunes en muchos países, además de China.

Para entender el origen de su nombre, basta con fijarse en sus suelos, empapados de agua.

Y es que el calificativo responde al derretimiento del hielo que se utiliza para conservar los distintos productos que se comercializan, explica la corresponsal de Medio Ambiente de la BBC Helen Briggs.

Pero también a la constante práctica de los comerciantes de limpiar sus puestos con agua, ya sea por los desechos generados por animales vivos o muertos, y otro tipo de productos.

Dos mujeres en un mercado mojado en Vietnam.

Getty Images
En Vietnam, como en China, los mercados mojados son muy comunes.

Sin embargo, no en todos los mercados mojados necesariamente se encuentran animales salvajes o exóticos listos para ser sacrificados para la próxima comida o para un tratamiento de medicina tradicional china.

El término alude a los mercados populares donde, en general, la gente encuentra alimentos frescos -como pollo,cerdo, pescado, fruta o verdura- a precios más baratos que en un supermercado.

Y sí, en ocasiones también animales salvajes.

Estos comercios son una fuente importante de alimentos asequibles y el sustento de millones de personas en varias partes del mundo.

Ahora se ha puesto en entredicho en medio del “estigma” del coronavirus, según dice en un reportaje desde Wuhan el medio hongkonés South China Morning Post.

Los mercados y el covid-19

Múltiples expertos consideran que el virus que provoca el covid-19 probablemente cruzó el umbral de las especies -de animal a humano- en el mercado de Huanan, ligado a varios de los primeros casos confirmados en Wuhan.

Un mercado mojado cubierto con plástico.

Getty Images
Numerosos expertos apuntan al mercado de Huanan como origen de la pandemia.

Tras registrarse un grupo inicial de casos vinculados al mercado, el virus comenzó a propagarse dentro de China, y de ahí al resto del mundo.

De momento, no hay una conclusión científica sobre el origen del virus, pero los expertos apuntan a la posibilidad de que se desarrollara en un murciélago y luego diera el salto a los humanos a través de otro animal.

En estas circunstancias, hay quien da la voz de alarma sobre los mercados donde se venden animales salvajes.

Estos pueden ser “bombas de tiempo” para las epidemias, opina el profesor Andrew Cunningham, subdirector de ciencias de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL).

“La forma en que tratamos a los animales, como si fueran productos básicos que saquear, se nos vuelve en contra y no es ninguna una sorpresa”.

Polémica

La pandemia ha llevado a algunas organizaciones de conservación de la vida silvestre a pedir la prohibición del comercio de animales salvajes por motivos de salud pública.

Ese es el caso de la organización Born Free, que además pidió medidas para proteger los hábitats de la vida silvestre.

Mark Jones, jefe del Departamento de Políticas de la ONG, dijo que esto último era necesario “para detener y revertir la devastadora disminución en el mundo natural, que ha llevado a un millón de especies al borde de la extinción y amenazado el futuro de la vida silvestre y la humanidad por igual”.

Mercado mojado en Singapur.

Getty Images
No todos los mercados mojados venden animales salvajes.

Sin embargo, otros expertos desaconsejan una prohibición total de los mercados y el comercio de vida silvestre.

En un artículo en The Conversation, Dan Challender y Amy Hinsley, de la Universidad de Oxford, opinaron que prohibir todo comercio de animales salvajes “es una medida precipitada y potencialmente contraproducente”.

“Una respuesta más apropiada sería mejorar la regulación de los mercados de vida silvestre, especialmente aquellos que involucran animales vivos”.

“Esto debería incluir la consideración completa de las preocupaciones de salud pública y de bienestar animal para asegurar que haya un bajo riesgo de futuros brotes de enfermedades de animales a humanos”.

Un cambio

Los señalamientos llevaron a que el gobierno chino tomara medidas, con la prohibición en febrero del comercio de carne de animales salvajes y exóticos para alimento en todo el país.

Sin embargo, los activistas y otros sectores no consideran suficiente la medida, que aún permite el comercio de productos de fauna silvestre para su uso medicinal, para ropa o adornos.

Mercado en Indonesia donde también se comercializan animales silvestres.

Getty Images
Los murciélagos son también comercializados en mercados de animales salvajes de varias partes de Asia.

Los activistas temen que estas exenciones puedan allanar el camino para el comercio ilegal de carne de animales salvajes, como sucedió en el pasado con, por ejemplo, partes del cuerpo de tigres y leopardos.

Por lo tanto, la carne de pangolín, casi extinto, aún podría estar disponible, ya que las escamas del animal se pueden usar como medicina y sus uñas como adornos.

En China, la industria en torno a la fauna salvaje -cuyo valor se estima en alrededor de US$69.000 millones- crece por el arraigo de la medicina tradicional en el país, pero también por el papel de las élites y las comunidades más adineradas.

Para muchas personas chinas este tipo de animales salvajes o exóticos son literalmente “tesoros de las montañas y sabores de los mares”, describía a principios de este mes Wang Xiangwei, uno de los editores del diario hongkonés South China Morning Post.

Mercado en Malasia

Getty Images
Se les dice mercados “mojados” por sus característicos suelos.

Los “tesoros de las montañas”, como cerebros de monos o patas de los osos, son símbolos de estatus para los ricos y la élite, explicaba Wang.

Por ello, todos los ojos están puestos en la ley de protección de la vida silvestre que se modificará pronto en China, apunta la corresponsal de Medio Ambiente de la BBC.

Más controles

En este contexto, la Organización Mundial de la Salud está pidiendo normas más estrictas de seguridad e higiene para cuando se vuelvan a abrir los mercados mojados.

Y está trabajando con organismos de Naciones Unidas para desarrollar una guía para la gestión de estos mercados de manera segura.

Pangolín

Getty Images
Debido a la demanda de medicina tradicional, el pangolín está casi extinto en China y ahora es el animal más traficado en el mundo.

Según dijo el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en muchos lugares estos mercados están faltos de regulación y no reciben el mantenimiento adecuado.

“La posición de la OMS es que cuando se permita la reapertura de estos mercados, solo pueda ser con la condición de que cumplan con los estrictos estándares de seguridad e higiene de los alimentos”, manifestó.

“Los gobiernos deben aplicar rigurosamente las prohibiciones sobre la venta y el comercio de vida silvestre como alimento”.

Y agregó: “Debido a que se estima que el 70% de todos los virus nuevos provienen de animales, también trabajamos en estrecha colaboración para comprender y prevenir que los patógenos crucen de animales a humanos”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=2f3bWviThuQ&t

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs&t=10s

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