BC, Jalisco y Quintana Roo son los primeros estados en recibir pruebas y protocolo para el coronavirus
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Cuartoscuro

BC, Jalisco y Quintana Roo son los primeros estados en recibir pruebas y protocolo para el coronavirus

Estos tres estados serán los primeros en recibirlo por ser los puntos por donde podrían ingresar los primeros casos importados de coronavirus, informaron las autoridades.
Cuartoscuro
12 de febrero, 2020
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Baja California, Jalisco y Quintana Roo serán los primeros estados a los que se transferirá la tecnología para detectar casos de coronavirus. A partir de este miércoles 12 de febrero se iniciará con la descentralización de las pruebas diagnósticas y el protocolo de confirmación, utilizados en el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (INdRE). 

Estos tres estados serán los primeros en recibirlo por ser los puntos por donde podrían ingresar los primeros casos importados de coronavirus, explicaron Hugo López Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y José Luis Alomía, director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud. 

Leer más: Salud revisa tres casos sospechosos de coronavirus en México

De esta forma, los estados no tendrán que enviar las muestras al INdRE para la realización de las pruebas diagnósticas. Esto ante la inminente llegada de casos positivos en el país. 

Ya hemos dicho que el coronavirus va a llegar a México y también hemos anunciado que estamos preparados. Esta transferencia de tecnología y de conocimiento, que se hará no solo a los estados del país si no incluso a países como los de Centroamérica, es parte de esa respuesta”, señaló López Gatell en conferencia de prensa, durante un taller con ocho naciones de la región. 

Alomia detalló que hay tres escenarios en este tipo de epidemias. El primero es la confirmación de casos que son importados, que llegan de otros países, e incluye los contagios en la esfera más próxima de la persona afectada, la familia: hijos, hermanos, esposas, esposos. “En este los casos se cuentan por decenas”, precisó. 

El segundo escenario es la transmisión comunitaria, con brotes más allá del mero ámbito familiar de los afectados. Y el tercero es ya el epidémico con la circulación del virus a nivel nacional. “No se puede precisar en qué tiempo se puede pasar de un escenario a otro, depende de las acciones de salud pública en materia de contención y aislamiento”.

Por ahora, el país está preparado al 100% con material e insumos para responder al primer y segundo escenario, sin problema, y se está trabajando para evaluar las necesidades a cubrir en caso de avanzar a la fase epidémica. 

Leer más: Descartan coronavirus en el caso de un hombre chino en CDMX

“Hay una reserva estratégica de materiales para responder a este tipo de epidemias, hay, por ejemplo, 145 mil batas desechables de látex, 111 mil cubrebocas quirúrgicos, pero hay que ir ministrando los recursos porque sería financieramente ineficiente comprar o guardar todo lo de un escenario epidémico sin tener datos que nos digan que llegaremos a eso”, explicó Alomía. 

Por eso es que los grupos en el subcomité de enfermedades emergentes están, de acuerdo a los lineamientos para la atención de los pacientes tanto de los casos leves como de los graves, trabajando en la estimación de que se requeriría para un escenario de cientos de casos y los insumos para crecer esta reserva estratégica.

Alomia aseguró que el 85% de los casos van a ser casos leves, por lo tanto se estima que se atendrán en el primer nivel con medicamentos que van a controlar la sintomatología, “con los que se cuenta ampliamente en los centros de salud y en los hospitales, pero sí se están calculando bien los insumos del segundo y tercer nivel para la atención de los casos graves”. 

Además de transferir a los estados el protocolo y la tecnología para la identificación de los casos de coronavirus, México también lo transferirá a diferentes países de la región como: Belice, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominica y Cuba. 

Jean-Marc Gabastou, asesor regional de la OPS para laboratorios de salud pública y emergencias en salud explicó que el INdRE tiene una plataforma de vanguardia. “México fue el primer país de la región en implementar el algoritmo ideal, de tamizaje de diagnóstico confirmatorio del coronavirus y del diferencial, para determinar si no es este COVID-19 entonces qué tipo de virus respiratorio es, para esto se usa tecnología alemana y de Estados Unidos. Ahora los países vecinos tendrán la misma capacidad de confirmar los casos y tomar las medidas de contención que también se han desarrollado aquí”. 

Con esta tecnología se puede tener la confirmación del caso en 10 horas, “es una técnica molecular en tiempo real que permite descartar en cinco horas y determinar en otras cinco el tipo de virus del que se trata si no es COVID-19, señaló Gabastou.

En mayo habrá nuevos tratamientos para 12 enfermedades prioritarias

Para el mes de mayo de este 2020 habrá cambios radicales en los protocolos de tratamiento de 12 enfermedades, entre las que están cáncer, hipertensión, diabetes y padecimientos mentales, afirmó el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, en entrevista posterior a la inauguración de un taller con ocho países de Centroamérica y El Caribe sobre
diagnóstico y manejo del coronavirus COVID-19.

La causa de estas modificaciones, explicó el funcionario, es que en Mexico estaba desactualizada la atención médica.

“No se había usado la mejor evidencia científica para hacer los protocolos de atención, el primer ejemplo que tenemos de esto es el tratamiento para el VIH del que se mejoró el esquema. Ese mismo cambio se hizo también ya para Hepatitis C y para Hemofilia”.
Ahora se hará además para otros 12 padecimientos.

“Se tendrán esquemas modernos y de alta calidad con medicinas diferentes a las que tradicionalmente se habían usado, con las que se requerirán menos dosis, se darán a más personas, no solo en el tercer nivel de atención sino en el comunitario, y con mejores precios de compra para el gobierno”.

Por ahora, Gatell detalló que están en periodo de transición, enfocados en cuestiones como la capacitación a los médicos. “Solo el IMSS necesita capacitar a unos 30 mil médicos en el nuevo tratamiento para la diabetes, por eso se requieren estos meses de ajuste”.

López-Gatell detalló que en la reunión del pasado fin de semana con representantes de la industria farmacéutica se exploró la capacidad de inventarios que tienen para estos nuevos tratamientos, y también para sostener la demanda de los tradicionales hasta mayo.

El funcionario afirmó que esa reunión no se organizó porque exista desabasto en el país y esto requiera una respuesta emergente. De la compra consolidada que se hizo en diciembre, explicó, si bien quedaron claves desiertas estas son de productos que se usan poco, unas 20 o 30 piezas al año, como los stens para manejo de infartos cardiacos, así como medicamentos muy especializados.

Pero, “en total de volumen, tenemos cubierto 98% de los medicamentos que le van a llegar a cada ciudadano”.

Así que la reunión no fue para cubrir esas claves desiertas. “En ese diálogo con más de 139 compañías, la mayoría nacionales pero también internacionales, estas se acercaron a decirnos cuáles son sus inventarios, y nos dan para cubrir de manera inmediata el abastecimiento y lo
pueden sostener la mitad del año, mitad del año en la que de todos modos ya teníamos programado, desde 2019, abrir el nuevo ciclo de abastecimiento por los ajustes en los tratamientos”.

Gatell aseguró que son falsos los señalamientos de que están haciendo negociaciones a puerta cerrada con algunos laboratorios, y sin que los procedimientos pasen por Compranet y se firmen contratos, “todas las negociaciones son abiertas, no hay nada a puerta cerrada, y este gobierno va a respetar la ley vigente aunque hay componentes del proceso de adquisición, en los distintos reglamentos, que se hicieron para no tener piso parejo, así que estamos haciendo adecuaciones para tener un trato justo de oportunidad a las empresas”.

Sobre la distribución, aseguró que durante 2019 quedó demostrado que las llamadas compañías distribuidoras que tenían acaparado el mercado no tenían capacidad para distribuir y por eso subcontrataban a compañías distribuidoras generales de paquetería.

Por eso, “en estos primeros seis meses seguiremos contratando a las que estén disponibles. En las conversaciones del fin de semana con la industria farmacéutica varías compañías dijeron ‘yo tengo la capacidad de contratar la distribución, te lo vendo con distribución’, y así lo compramos a la compañía farmacéutica, pero no hay condicionamiento y el costo de la distribución se fija de manera transparente, porque en los últimos 10 años ese precio era un misterio, en especial en el último sexenio cuando las compañías distribuidoras escondían el precio”.

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El fenómeno que hace padecer los síntomas de COVID, aunque no sea, al hacer una prueba PCR

Algunas personas pueden empezar a sentirse mal con el simple hecho de hacerse una prueba para ver si tienen una enfermedad. La COVID-19 puede haber agudizado este efecto.
23 de febrero, 2022
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Hace alrededor de un año, mientras me duchaba, noté un pequeño bulto redondo en la axila. Era duro al tacto y cambiaba de posición cuando lo apretaba, como si fuera un pedazo de mantequilla fría bajo la piel de un pavo.

No pude evitar buscar en Google sobre la aparición de bultos y, debido a su ubicación, me obsesioné con la idea de que podría ser las primeras etapas de la leucemia.

Fue entonces cuando comencé a tener otros síntomas: descubrí me dolía todo el cuerpo y estaba cansado, y comencé a perder peso inexplicablemente.

Mi médico de cabecera me recomendó que me hiciera una ecografía y, una vez hecha, estaba seguro de que estaba a punto de recibir las peores noticias.

Así que pueden imaginar mi alivio cuando el técnico me dijo que era simplemente un lipoma, un tumor benigno, hecho de células grasas, que no representaba una amenaza grave para mi salud.

Casi tan pronto como me enteré, todos esos dolores y molestias desaparecieron y pronto comencé a volver a mi peso anterior.

Influencia de la pandemia

El episodio fue mi primera, y hasta ahora, única, experiencia de ansiedad por la enfermedad (o la salud).

Según las últimas investigaciones, al menos el 6% de las personas experimentarán la afección en algún momento de su vida.

Aunque todavía no tenemos estadísticas actualizadas, ese porcentaje puede haber aumentado rápidamente durante la pandemia. Con un ciclo continuo de noticias que enfatizan los síntomas y peligros del virus, es natural sentir cierto nivel de preocupación por una posible infección.

Prueba de flujo lateral

Getty Images
Independientemente del resultado de la prueba, muchos sienten antes de hacerla síntomas congruentes con la covid-19.

Pero para algunas personas, el miedo al virus habrá sido abrumador, alcanzando su punto máximo mientras esperan los resultados de una prueba de flujo lateral o PCR.

La pandemia también podría haber exacerbado las ansiedades sobre otras condiciones. “Sospecho que la ansiedad por la salud ha aumentado considerablemente durante la pandemia, sobre todo porque la gente ha tenido más tiempo para rumiar y reflexionar sobre sus síntomas”, dice Peter Tyrer, profesor de psiquiatría comunitaria en el Imperial College de Londres.

Puede que no sea una coincidencia que mi propio episodio haya ocurrido durante un confinamiento, cuando no pude visitar a amigos que podrían haberme distraído y cuando sabía que tendría acceso restringido al tratamiento médico, en caso de ser necesario.

Los últimos dos años han demostrado que nunca ha habido una mayor necesidad de concienciación sobre la ansiedad por enfermedad y su manejo.

Hipocondría

Nuestra comprensión del trastorno de ansiedad por la salud marca un gran alejamiento de la visión histórica de la condición, que alguna vez se conoció como “hipocondriasis o hipocondría”.

A las personas que padecían este trastorno se las llamaba hipocondríacos y, a menudo, se les menospreciaba y ridiculizaba como una pérdida de tiempo.

Mujer

Getty Images
El trastorno era conocido anteriormente como hipondría.

Muchos comentaristas argumentaban que simplemente querían agregar un poco de drama a sus vidas. “Se consideraban una broma”, dice Tyrer. “La suposición era que a estas personas les encantaba hablar sobre sus quejas”.

No fue hasta 2013 que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría adoptó formalmente el término “trastorno de ansiedad por la enfermedad” para describir a las personas con preocupaciones desproporcionadas y debilitantes sobre su salud. (En la literatura médica, la “ansiedad por la salud” se usa a menudo como un nombre alternativo).

Aunque se carece de datos concretos, la mayor disponibilidad de información por internet puede haber aumentado la prevalencia de la ansiedad por la enfermedad en las últimas tres décadas, en comparación con la época anterior a internet.

Factores desencadenantes

Contrariamente a la idea de que los “hipocondríacos” simplemente buscan atención, los orígenes de la ansiedad por la enfermedad en una persona suelen ser muy específicos.

“A menudo hay un factor desencadenante“, dice Helen Tyrer, investigadora clínica del Imperial College London y autora del libro Tackling Health Anxiety. (Helen y Peter Tyrer son un matrimonio que investiga la ansiedad por la enfermedad).

“Podría ser que alguien en la familia haya estado enfermo. O que hayan oído hablar de alguien de su misma edad que muere a causa de una enfermedad”.

En otros casos, los pacientes pueden desarrollar preocupaciones excesivas y continuas sobre el regreso de una enfermedad anterior, como el cáncer o un ataque al corazón, o el empeoramiento de una condición actual, como la diabetes.

Mujer consultando internet en su teléfono

Getty Images
Muchos de los afectados pasan horas todos los días investigando posibles enfermedades en internet.

La condición se caracteriza por un control obsesivo de los síntomas. Muchos de los afectados pasan horas todos los días investigando posibles enfermedades en internet.

“Cada minuto del día verifican si tienen esta enfermedad o no”, dice Helen Tyrer. “Realmente está en una escala completamente diferente a las preocupaciones de la mayoría de las personas sobre su salud”.

“Los pensamientos repetitivos son persistentes y generan mucha angustia“, coincide Sophie Lebel, psicóloga clínica de la Universidad de Ottawa, Canadá, que se especializa en las formas en que las personas enfrentan los diagnósticos de cáncer.

Como es de esperar, la preocupación continua da como resultado muchas más visitas a consultorios médicos y hospitales.

Un estudio de pacientes daneses encontró que las personas con ansiedad grave por enfermedad utilizaron entre un 41% y un 78% más de atención médica, durante un período de cinco años, que aquellas con baja ansiedad por la salud.

Claramente, esto tiene un costo financiero y las visitas médicas repetidas pueden no traer mucho beneficio al paciente, ya que se convencen de que los análisis fueron defectuosos.

“El paciente podría pensar que era demasiado pronto para presentarse a una prueba o que los resultados se confundieron en el laboratorio”, dice Helen Tyrer.

Del mismo modo, si tu sufres de gran ansiedad por la COVID-19, un resultado negativo de un test de flujo lateral una PCR puede no ser suficiente para convencerte de que no estás infectado.

(Por supuesto, esto está justificado hasta cierto punto, aunque los resultados positivos de las pruebas laterales tienen una precisión del 99,97%, la tasa de falsos negativos es del 28% en promedio para las personas sintomáticas).

El efecto nocebo

En muchas situaciones, las ansiedades sobre nuestra salud pueden adquirir la apariencia de síntomas, una profecía autocumplida que parece confirmar nuestros temores.

Sala de espera en un hospital

Getty Images
La preocupación continua da como resultado muchas más visitas a consultorios médicos y hospitales.

Este fenómeno es evidente en los casos del “síndrome de la bata blanca”, en los que el estrés de visitar a un médico puede elevar la presión arterial de las personas, de modo que parezca que están experimentando hipertensión.

Por esta razón, algunos médicos pueden proporcionarte un monitor de presión arterial para que te tomes la presión en tu casa, cuando estés relajado.

Pero hay muchas otras formas en que nuestros miedos pueden tomar la forma de una enfermedad. Nuestras expectativas pueden dar forma a nuestra atención y procesamiento sensorial, por ejemplo.

Si sospechas que puedes haberte infectado con covid-19, por ejemplo, puedes estar más consciente de un cosquilleo en la garganta, un dolor en el pecho o una sensación de dificultad para respirar, y cuanto más lo piensas peor te parecerá.

Esto es especialmente probable si alguien cercano a ti ha tenido la enfermedad, por lo que sabes exactamente qué síntomas esperar, y una prueba lateral o una PCR negativa pueden no ser suficientes para calmar tus temores.

Nuestras expectativas pueden incluso provocar cambios fisiológicos, como la liberación de moléculas vasodilatadoras que causan dolores de cabeza. Los científicos llaman a estas reacciones “efectos nocebo” (un contraste directo con los “efectos placebo” beneficiosos).

Y el malestar puede ser tan desagradable como un síntoma con una causa puramente biológica. Esto solo aumentará la ansiedad, creando un círculo vicioso.

Mujer tomándose la presión

Getty Images
A veces es mejor tomarse la presión en la casa y no en el consultorio médico para que la ansiedad no influya en los resultados.

Si no se trata, la ansiedad por enfermedad crónica puede pasar factura al cuerpo.

Peter Tyrer señala un estudio de 12 años con siete mil participantes en Noruega sobre el tema. Después de tener en cuenta otros factores de riesgo potenciales, los investigadores encontraron que los altos niveles de ansiedad por enfermedad aumentaban el riesgo de enfermedad coronaria en un 70%.

Esto es particularmente problemático para las personas que tienen una enfermedad cardíaca preexistente, dice Tyrer, con cierta evidencia de que la ansiedad por la salud tiene un efecto en la tasa de mortalidad general.

“Si te preocupas demasiado después de haber tenido un evento cardíaco, puedes morir antes que si no te preocupas”, dice Peter Tyrer.

Al menos podrías esperar que las preocupaciones excesivas por la salud animen a alguien a cuidar mejor su cuerpo, como hacer ejercicio o comer bien.

Sin embargo, Lebel dice que las personas con ansiedad por enfermedad grave pueden sentirse tan paralizadas por el estrés que tienen dificultad para tomar medidas positivas.

Perspectiva

A medida que el interés por la ansiedad por la enfermedad fue aumentado, también lo hizo la investigación sobre posibles intervenciones. Una de las intervenciones mejor probadas es una forma adaptada de terapia cognitiva conductual (TCC), que ayuda a romper los ciclos de pensamiento negativos.

Según Peter y Helen Tyrer, uno de los mayores desafíos es lograr que el paciente reconozca que su ansiedad es un problema, en lugar de una evaluación racional del riesgo percibido.

Durante cada sesión, el terapeuta trabaja con el paciente para identificar los desencadenantes de sus preocupaciones y cuestionar los pensamientos que vienen automáticamente a la mente, para que pueda ver su situación un poco más objetivamente y poner los riesgos en perspectiva.

Esto podría implicar una mirada más analítica a los supuestos síntomas y los momentos en que aparecen.

El terapeuta también alentará al paciente a que rompa el hábito de examinarse incesantemente los síntomas.

Si su miedo es a tener cáncer, puede pedirle al paciente que pase un día entero o una semana sin buscar bultos, por ejemplo, y luego observe si sus pensamientos recurrentes sobre la enfermedad han disminuido como resultado.

El paciente también aprenderá estrategias como mindfulness (o conciencia plena) y técnicas de relajación para hacer frente proactivamente a los miedos cuando se presenten.

Claramente, estos pasos deberán adaptarse a la situación particular de los pacientes.

Alguien que tenga una mayor ansiedad por una recaída de una enfermedad anterior deberá controlar su salud, por ejemplo, pero se le puede enseñar qué signos son significativos y cuáles pueden ignorarse, en lugar de entrar en pánico por cada cambio potencial. “Muchas personas simplemente no saben qué síntomas buscar”, dice Lebel.

La evidencia hasta la fecha sugiere que la terapia cognitiva conductual puede ser efectiva. En un estudio de 444 sujetos, los Tyrers encontraron que la TCC personalizada redujo significativamente la ansiedad por la enfermedad de los pacientes en el transcurso de tres meses.

Es importante destacar que los beneficios aun podían verse cinco años después.

Y vale la pena señalar que el programa solo involucró seis sesiones con un terapeuta, lo que lo hace muy rentable. “No estamos hablando de un montón de tiempo”, dice Lebel.

Hay incluso sesiones online, con un ensayo reciente de un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, que reveló mejoras significativas en la ansiedad por enfermedad de los pacientes durante las primeras etapas de la pandemia de covid-19.

“En general, el contacto cara a cara es un poco mejor”, reconoce Peter Tyrer. “Porque puedes captar los cambios más sutiles, pero en general el tratamiento en internet es bastante bueno”.

Impacto físico

En última instancia, a los investigadores contactados les gustaría ver una conciencia mucho mayor sobre la ansiedad por enfermedad y las formas de tratarla.

Mujer mirando a frascos de medicamentos

Getty Images

Peter Tyrer ve algunos signos de cambio positivo, pero le gustaría que más personas comprendieran las consecuencias a largo plazo de este comportamiento.

“Es importante enfatizar que la ansiedad por la salud no tratada no solo es mala para la salud mental, sino también para la salud física”, dice. “Cada vez hay más pruebas de que va a acortar su vida”.

Es posible que hayamos recorrido un largo camino desde que descartamos al “hipocondríaco” como un triste simulador, pero muchos todavía enfrentan sus ansiedades solos sin recibir la ayuda que realmente necesitan.

*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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