Exempleada denuncia a la Universidad del Bienestar por difundir sus datos
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Alejandro Ponce

Exempleada denuncia a la Universidad del Bienestar ante el INAI por difundir datos personales

La denuncia es por el uso indebido de datos personales al haber difundido su información fiscal y bancaria sin su consentimiento.
Alejandro Ponce
27 de febrero, 2020
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Una exempleada de la Universidad del Bienestar Ponciano Arriaga –en paro desde hace 11 días– denunció a la institución y a su titular, Raquel Sosa, ante el INAI por el uso indebido de datos personales al haber difundido su información fiscal y bancaria sin su consentimiento a través de un comunicado de prensa distribuido el pasado 24 de febrero.

El Organismo “incumplió con sus deberes de confidencialidad y de adoptar medidas de seguridad respecto al tratamiento de datos personales establecidos en los artículos 31 y 32 de la Ley General de Transparencia”, se lee en la denuncia ingresada al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales el pasado martes.

Lee: Directora de Universidades del Bienestar exhibe a estudiantes en paro y exige entrega de instalaciones

Raquel Sosa, directora del Organismo Coordinador de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, firmó un comunicado donde dio a conocer los pagos realizados a dos exempleadas para justificar la decisión de separarlas del cargo; también los nombres y matrículas de estudiantes inconformes a quienes señala de haber tomado las instalaciones “con violencia”.

El despido de Jessica Castillo, la denunciante, y otra persona, quienes eran las únicas empleadas administrativas de la institución ocurrió la tarde del 17 de febrero y fue el detonante en una serie de inconformidades entre los estudiantes que no fueron resueltas, por lo que decidieron tomar las instalaciones a partir de ese día.

Los estudiantes demandan certidumbre académica, toda vez que la escuela nació como una asociación civil sostenida económicamente por diputados y senadores del partido Morena, pero al iniciar este gobierno se integró al programa de las 100 Universidades para el Bienestar.

Sin embargo, en la transición han ocurrido cambios a la currícula que alteró la organización de la carrera de Derecho y a la primera generación que está por concluir. Tampoco se han aprobado reglamentos nuevos para determinar la forma de titulación.

Lee: Maestros de Universidades del Bienestar denuncian irregularidades en pagos y contrataciones

La dirección encabezada por Verónica Castro, exigió a los profesores a trabajar tiempo completo, lo que originó la deserción de maestros que ejercen la profesión en ámbitos adicionales al académico y que, a decir, de los estudiantes, dichas bajas fueron en detrimento de la calidad de sus clases.

Además los empleados del servicio de limpieza y vigilancia también se fueron debido a la falta de pago. Los últimos despidos fueron los de las dos empleadas administrativas, quienes, según el comunicado firmado por Raquel Sosa, “se negaron a abandonar la escuela y solicitaron apoyo de los estudiantes para impedir que procediera dicha entrega”.

Sin embargo, en una grabación del momento del despido enviado a Animal Político, se escucha que no hubo resistencia para abandonar el lugar.

En cambio, se escucha a las empleadas explicar a Sosa que la directora les hizo firmar una “terminación voluntaria” con la asociación civil, es decir, la anterior administración de la escuela, para poder ser recontratadas en la nueva.

Pero, dijeron, no se trató de una separación voluntaria sino la liquidación de la asociación civil y, por tanto, así debían ser indemnizadas bajo esa figura.

–       ¿Ustedes son abogadas?, pregunta Sosa.

–       No.

–       Ah, entonces a veces esos términos complican las cosas innecesariamente.

Raquel Sosa continuó explicando que la liquidación de la asociación civil concluyó en diciembre de 2019 y, por lo tanto, al ser administrada ahora por el gobierno federal, las condiciones de la plaza serían ínfimas.

“Ustedes estaban contratadas por seguro social y otras prestaciones y resulta que todo el personal que tenemos ahora es personal voluntario, no tenemos autorizados pagos por servicios profesionales. Ustedes pueden hacer el documento que les parezca adecuado”.

Las empleadas reclamaban la forma en que ocurrió el despido “se nos dijo que era una terminación voluntaria porque seguiríamos en el organismo. Una vez que lo firmé ahora me dicen ‘ya no trabajas en el organismo’. Eso me parece una forma deshonesta”.

Después de varios minutos de intercambio se escucha a Sosa concluyendo la reunión pidiendo que las empleadas recogieran sus cosas y se retiraran, cosa que ocurre sin percance.

El 24 de febrero, Sosa envió un comunicado a la comunidad universitaria donde expone los pagos que supuestamente se realizaron a las empleadas y difunde el nombre completo de ambas, RFC, clabe interbancaria, y los datos de los depósitos.

En la denuncia se señala que la universidad hizo un “tratamiento inadecuado e indebido de datos personales en posesión de sujetos obligados”. Si bien el Organismo coordinador de las Universidades, al ser un ente del gobierno Federal podría difundir los datos respecto a los sueldos y salarios que reciben los funcionarios públicos, en este caso hay un elemento adicional.

Dicha  información “no ha sido difundida de manera pública por el Organismo mediante un tabulador oficial o cualquier otro instrumento o documento que establezca de manera clara y transparente los sueldos y salarios que recibe el personal a su cargo”, sustenta la denuncia.

Por tanto, “no tomó en cuenta los criterios de riesgo inherente y la sensibilidad de mis datos personales al difundirlos de manera pública a través de correos electrónicos, así como el posible riesgo y consecuencias de la vulneración de mi derecho a la privacidad inherente en la protección de los datos personales en su poder”, afirma la denunciante en el documento presentado el 25 de febrero.

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Cómo está siendo el regreso al trabajo en China después del confinamiento y qué cosas han cambiado

Después de meses de restricciones sociales en China para evitar la propagación de covid-19, los ciudadanos están volviendo a sus trabajos, aunque las cosas no son igual que antes.
6 de mayo, 2020
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Personas con máscaras en el metro de Pekín.

Getty Images
Poco a poco la vida está volviendo a la normalidad en Pekín tras la pandemia de coronavirus.

Gran parte de la población mundial permanece socialmente aislada para evitar la propagación de covid-19. Pero después de meses de encierro en China, la gente está volviendo al trabajo.

Este miércoles, además, han reabierto las escuelas en el epicentro de la pandemia, Wuhan, y los alumnos han asistido a clase después de pasar por el control de temperatura y con las mascarillas puestas y guardando el distanciamiento social.

Ante eso, nos preguntamos ¿cómo es la vida ahora en el gigante asiático?

Estudiantes en clase en Wuhan, China, el 6 de mayo de 2020.

Getty Images
Los alumnos han vuelto a clases este miércoles en Wuhan.

Cuando Gao Ting salió de Wuhan, en la provincia china de Hubei, para regresar a su ciudad natal para el Año Nuevo Lunar, estaba entusiasmada por ver a viejos amigos y salir a cenar.

En aquel entonces, recuerda que las mascarillas eran raras entre sus colegas y la gente en general. Ella tampoco la usaba.

Salió de la capital provincial, donde trabaja, tres días antes del 23 de enero, cuando sería sometida a un estricto cierre para frenar la expansión de la enfermedad que luego se llamaría covid-19.

Como consecuencia, Gao, de 34 años, pasaría 68 días atrapada en el apartamento de sus padres en Yichang, una ciudad de cuatro millones de habitantes a unos 300 kilómetros al oeste de Wuhan.

“Quedarnos en casa era la única opción. Todos los días venían personas a tomarnos la temperatura”, cuenta Gao.

“Fue bueno pasar más tiempo con la familia, comer juntos, conversar juntos. Éramos ocho, incluida la familia de mi cuñada y mi cuñado”.

Más de dos meses después, el 29 de marzo, Gao volvió a trabajar. “Había mucha gente en el metro”, dice sobre el primer viaje de regreso. “Todos llevaban mascarillas”.

Aparte de eso, el resto era lo de siempre, ya que la mayoría de las personas estaban absortas en sus teléfonos. Era casi como si nada hubiera cambiado.

Pero el panorama laboral contaba una historia diferente.

Un duro desafío

Gao trabaja en gestión de operaciones para el conglomerado chino Wanda Group en una de las zonas comerciales más populares de Wuhan.

Chǔhé Hànjiē es una calle larga y pavimentada llena de marcas internacionales y locales, pero el negocio es lento.

Hombre en bicicleta en Wuhan

Getty Images
En Wuhan el gobierno logró controlar el brote de virus y los empleados están regresando a trabajar bajo estrictos controles.

Parte del trabajo de Gao consiste en medir la cantidad de clientes que llegan a ese lugar para su empleador, quien invirtió y desarrolló el área.

“Llegaban 60,000 personas, en promedio, diariamente en 2019. Ahora son alrededor de 10,000 personas por día”.

A pesar de eso, Gao está cada vez más ocupada y su trabajo se ha vuelto más arduo, y suele quedarse en la oficina hasta las nueve de la noche.

Los fines de semana trabaja desde casa, para avanzar en lo que le quedó pendiente.

Su papel también implica llamar a las empresas locales para tratar de atraerlas y que así arrienden las unidades vacantes.

“Las marcas no están haciendo buenos negocios. Tratamos de ayudarlas. Muchas empresas no tienen dinero y no pueden pagar el alquiler. Algunas están cerrando”, dice Gao.

Y las que no lo han hecho deben tener cuidado de no contribuir al aumento de las tasas de infección.

Los restaurantes de Wuhan ahora cierran a las siete de la tarde y los clientes no pueden sentarse adentro. Se ve muy poca gente deambulando por las calles después de esa hora.

En el caso de Gao, la empresa se encarga de la entrega de almuerzos y cenas.

Fin de semana más largo

Durante gran parte de febrero, millones de ciudadanos chinos trabajaron desde casa, lo que para muchos fue una experiencia nueva.

Ahora algunos, pero no todos, han regresado a la oficina, aunque una menor actividad económica significa que algunas empresas en dificultades están reduciendo las horas de trabajo y los salarios.

Oficina en Pekín.

Getty Images
Antes de ingresar al trabajo los empleados deben someterse a un control de temperatura.

Otros, como Gao Ting, están trabajando más tiempo que antes mientras intentan poner en marcha otra vez el negocio.

Las autoridades locales de China han propuesto fines de semana de dos días y medio para alentar el gasto del consumidor.

La provincia de Jiangxi, en el este de China, implementó ese plan recientemente. Sin embargo, las nuevas medidas son voluntarias y las empresas pueden elegir cómo implementarlas.

Otras provincias, como Hebei, Gansu y Zhejiang, también han recomendado el fin de semana de 2.5 días para estimular la economía.

El miedo a una segunda ola de infecciones

La presencia de covid-19 todavía está en la mente de todos, mientras los funcionarios de salud se preocupan por una posible segunda ola de infecciones.

Muchos edificios de oficinas y departamentos cuentan con personal de seguridad para que midan la temperatura de quienes van a ingresar.

Amal Liu, de 26 años, trabaja para una importante compañía de seguros estatal china en el sur de Shenzhen.

En su oficina, y en muchas otras, todos deben usar mascarillas y practicar el distanciamiento social.

“En la cantina debemos sentarnos separados”, dice Liu.

Trabajador agrícola.

Getty Images
Después de meses de cuarentena los trabajadores y las familias han comenzado a utilizar los espacios públicos.

Cuenta que algunos trabajadores extranjeros, con quienes se comunica para trabajar, ahora sienten los efectos de sus propios confinamientos prolongados.

“No me gustaba trabajar desde casa, no era tan eficiente como en la oficina”, dice Liu, quien prefiere la regularidad del horario de la oficina.

Para otros, las relaciones con clientes internacionales también se han reducido.

Ariel Zhong, de 25 años, trabaja para una plataforma china líder de transmisión de videojuegos en Hu Ya, Guangzhou, y es responsable del desarrollo de los mercados emergentes.

Zhong estuvo viviendo en México y haciendo viajes regulares entre Asia y América Latina, pero para finales de marzo estaba de regreso en China.

Al llegar a su país, fue puesta en cuarentena en un hotel y luego trabajó desde su casa durante una semana. Desde el 15 de abril, regresó a la oficina, con algunos cambios notables.

Trabajadora en China

Getty Images
Algunas empresas han implementado horarios flexibles de trabajo para que los empleados no vayan a la oficina a la misma hora.

Antes del Año Nuevo Lunar, su horario de trabajo era fijo. “Pero ahora tenemos horarios flexibles de entrada y salida, siempre que trabajemos durante un período de nueve horas, incluido el almuerzo”, dice.

Estas horas escalonadas se deben en parte a que el distanciamiento social en el transporte público causa demoras y también impide que muchas personas entren y salgan del edificio al mismo tiempo.

A pesar de no poder viajar al extranjero, Zhong se siente feliz de estar de vuelta en la oficina, porque dice tener una rutina de trabajo más eficiente, especialmente porque necesita una velocidad de internet estable y rápida.

El problema es que su sueldo ha disminuido significativamente, dado que el 60% de su salario está compuesto por incentivos para viajar al extranjero, algo que no puede hacer en las circunstancias actuales.

Trabajo menos eficiente

Zhang Xiaomeng, profesor de comportamiento organizacional en la Escuela de Negocios para Graduados de Cheung Kong, en Pekín, descubrió que muchos empleados reportaron una reducción de la eficiencia cuando trabajaban desde casa.

En un sondeo llevado a cabo por su equipo, más de la mitad de los 5,835 encuestados informaron de una reducción de la eficiencia al trabajar desde casa.

Trabajador en China

Getty Images
Algunos trabajadores han visto reducidos sus salarios por las limitaciones comerciales que ha impuesto la pandemia.

Casi el 37% no informó un cambio en su eficiencia, mientras que menos del 10% dijo que trabajaba de manera más eficiente desde su hogar.

Krista Pederson, quien trabaja en Pekín para Hogan Assessment Systems, una compañía que realiza evaluaciones de personalidad, dice que China está en una posición ideal para incluir un estilo de trabajo más flexible, con la tecnología y la infraestructura para respaldar esta alternativa.

Pero esta flexibilidad adicional podría tener un costo.

Una mayor presión sobre los empleados

“También hemos visto un aumento en las expectativas sobre la capacidad de respuesta en todo momento, con una mayor presión para que los empleados respondan más rápidamente o estén dispuestos a tener reuniones en horario no laboral”, cuenta Pederson.

Sin embargo, esta tendencia no se ve en todos los sectores.

“Hemos escuchado que algunos de nuestros clientes de empresas estatales están investigando y tratando de volver al entorno laboral tradicional”, dice.

Pederson cree que esto se debe a que “son organizaciones altamente estructuradas que confían en la estructura para hacer las cosas”.

Ella dice que en las evaluaciones de personalidad, los líderes en estas compañías a menudo obtienen puntajes más altos en aspectos como “tradición” y “seguridad”.

“No podemos decir que estamos seguros”

No toda China se vio gravemente afectada por la covid-19, pero hubo efectos colaterales en el país en general.

He Kunfang, de 75 años, es una doctora jubilada que practicaba la medicina tradicional china.

Illustrations drawn by employees on coffee cups at Starbucks on during the Five-day May Day holiday on May 03, 2020 in Wuhan

Getty Images
Las tiendas han comenzado a abrir sus puertas y las autoridades buscan alternativas para incentivar el consumo.

Vive con su esposo en Kunming, en la provincia suroccidental de Yunnan.

“No hemos sido muy afectados por el virus”, dice. “El suministro de alimentos se mantiene estable, pero solíamos nadar tres veces por semana, y ahora no podemos ir a la piscina”.

Su hija de 30 años, quien residía en Pekín, ahora vive con ellos.

“Mi hija es intérprete en conferencias. Trabaja como autónoma y su empleo se ha visto afectado”, cuenta He.

Los viajes al país todavía están muy restringidos, por lo que el negocio de las conferencias internacionales, sin mencionar el turismo, se ha visto muy afectado, un efecto secundario que se está replicando en todo el mundo.

“Tiene que pagar el alquiler en Pekín, así como préstamos, tarifas y seguros”.

Muchos países están mirando a China para tener una idea de cómo sería la vida cuando se levanten las restricciones para quedarse en casa.

Pero todavía hay mucha incertidumbre en China y muchos están ansiosos mientras ven que otros países luchan por contener el virus.

“Todavía estamos en el período de coronavirus”, dice Ariel Zhong, y subraya que el final de esta pandemia global depende en gran medida de un esfuerzo colectivo mundial.

“Mirando a otros países, no podemos decir que estamos a salvo… Si otros países no lo controlan, todos nos veremos afectados”.

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