No solo es CDMX: en otros estados también hay reclamos por falta de medicinas contra el cáncer
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Cuartoscuro Archivo

No solo es CDMX: en otros estados también hay reclamos por falta de medicinas contra el cáncer

En Puebla los padres de familia denuncian que médicos han empezado a utilizar medicamentos alternos para los tratamientos de sus hijos.
Cuartoscuro Archivo
3 de febrero, 2020
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No solo en la Ciudad de México se han registrado manifestaciones de padres de familia por la falta de medicamento para tratar el cáncer en niños. En otras entidades del país los papás también han señalado ese problema.

En Puebla, de acuerdo con un reporte del sitio LADO B, los padres denunciaron que incluso los médicos del Hospital del Niño Poblano han utilizado medicinas alternas, ante el desabasto. El jueves pasado se manifestaron esa situación afuera de la Secretaría de Salud del estado.

“A mi hijo le debían suministrar citarabina, vincristina y ciclofosfamida, combinada con otros medicamentos”, relató un padre de familia. Sin embargo, al llevar a consulta a su hijo el martes 28 de enero, los médicos le comentaron que dichos medicamentos ya estaban agotados en el hospital, y que le suministrarían otros parecidos, para evitar una recaída.

Los reclamos en Puebla ocurrieron desde inicio de año. Ante ello, el gobierno estatal se comprometió a abastecer los medicamentos necesarios, a más tardar el 13 de enero. Un día antes del plazo, las autoridades incluso mostraron fotografías donde se veía cómo eran descargadas las medicinas. Sin embargo, padres de familia denunciaron que siguen las carencias.

“Sí llegaron algunas quimioterapias, pero no abasteció a todo el hospital. cuenta con más de 200 pacientes con cáncer, pero resulta que no llegó a todos, porque si no a mi hijo no me lo hubieran regresado y modificado su terapia. Y esto está pasando igual con otros niños”, acusó una madre de familia, de acuerdo con LADO B.

En otro estado, Yucatán, un grupo de padres acudió el sábado a reclamar al presidente López Obrador que también padecen falta de medicamento contra el cáncer en niños.

De acuerdo con un reporte del diario Reforma, los papás estuvieron afuera de la Central Termoeléctrica Mérida II, donde el presidente llevó a cabo un mitin.

“No llega el medicamento, a mi hijo le tocaba quimioterapia y no se la pudieron poner porque no hay medicamento. Las autoridades estatales no nos hacen caso, nos dicen que el problema es federal, por eso venimos hoy”, acusó la madre de un niño de cuatro años.

La falta de medicamentos, denunciaron, lleva más de tres meses en los hospitales Agustín O’horán y en el IMSS.

A lo largo de enero, en Veracruz, también hubo protestas por falta de medicina contra el cáncer en hospitales públicos. En Xalapa, hubo manifestaciones frente a las instalaciones del Centro Estatal de Cancerología (Cecan) Dr. Miguel Dorantes Mesa.

Guerrero es otro estado en el que se han dado protestas de este tipo. El medio El Sol de Acapulco, el pasado 28 de enero, citó casos de madres que reclaman porque sus hijos no están recibiendo un tratamiento adecuado, en el Instituto Estatal de Cancerología Dr. Arturo Beltrán Ortega.

“Nosotros como padres queremos entender que es lo que está pasando porque nosotros escuchamos al presidente Andrés Manuel dice que no hay desabasto de medicamentos, pero aquí en el hospital no hay medicamentos, no hay quimioterapias y los niños están esperando, pero la enfermedad no espera”, dijo Ofelia Ortiz, cuyo hijo tiene leucemia.

Otra mamá, Griselda Brito, incluso contó que había pedido prestadas pastillas a otra señora, para poder continuar con el tratamiento de su hija, porque en el hospital había falta de medicina.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha asegurado que con la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), en lugar del Seguro Popular, se busca mejorar el acceso a la salud de los mexicanos, con atención y medicamentos gratuitos; sin embargo, la oposición ha cuestionado si el Insabi cuenta con el presupuesto necesario para cumplir sus objetivos.

Ante los reclamos por falta de medicina, el mandatario ha acusado que en el pasado predominó la corrupción, incluso en la compra de medicina, por lo que ahora ha enfrentado resistencias para cambiar ese esquema y hacer adquisiciones adecuadas de medicamentos.

“Quisieron boicotear no entregando, no vendiendo la medicina que se necesita para curar a los niños de cáncer y pesaban que nos iban a doblegar, ¿qué hicimos?, ya se compró la medicina en Francia, ya llegó la medicina que se compró en el extranjero para que no falten los medicamentos”, dijo en una conferencia mañanera en septiembre del año pasado, aunque después continuaron las protestas, como las de padres de niños con cáncer, que incluso se manifestaron en el aeropuerto capitalino.

Entérate: Con protestas del aeropuerto a Gobernación, padres de niños con cáncer logran promesa de abasto total

El 29 de enero pasado, se informó que el Gobierno federal permitirá la importación de medicamentos cuenten o no con registro sanitario en México, para evitar el desabasto en el sistema de salud.

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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