“Nuestros hijos salvaron vidas hasta de delincuentes”
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Cuartoscuro

“Nuestros hijos salvaron vidas hasta de delincuentes”; indagan móvil en asesinato de estudiantes en Puebla

La Fiscalía estatal arresta a tres personas y halla el vehículo en el que viajaban. Estudiantes y choferes protestan contra la impunidad.
Cuartoscuro
Por Alberto Pradilla y Francisco Sandoval
26 de febrero, 2020
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Pasaban las 22:30 horas del domingo en Bogotá, Colombia (las 21:30 en Ciudad de México) cuando Angélica Cerpa Bernal comenzó a sentirse intranquila. Su hijo, José Antonio Parada Cerpa, de 22 años y estudiante de intercambio en México, se había desplazado hasta los carnavales de Huejotzingo, Puebla, con sus compañeros Ximena Quijano, (25 años, Colombia) y Francisco Javier Tirado (22 años, Veracruz).

Algo más de doce horas después, los cuerpos de los tres jóvenes aparecerían, junto al de José Manuel Vital, de 28 años y conductor de Uber, en Santa Ana Xalmimilulco, a escasos kilómetros de Huejotzingo.

Lee: Asesinan en Puebla a tres estudiantes de Medicina y a un conductor de Uber

Angélica Cerpa Bernal estaba intranquila porque su hijo le había dicho que se ponía en marcha hacia Puebla, que al día siguiente tenía guardia. Sin embargo, el punto que marcaba su ubicación en el Iphone no se movía.

Según explicó Walter Cerpa Bernal, su tío, el joven tenía la costumbre de compartir con su madre el lugar en el que se encontraba. “No hacía nada a escondidas”, dijo, en entrevista telefónica con Animal Político

Inquieta por ese puntito que no se movía, Angélica llamó al amigo que había invitado a su casa a su hijo y sus compañeros. Menos de doce horas después, guiándose por la ubicación que la mujer le enviaba desde Colombia, el chico llegó al lugar en el que los cuerpos de sus invitados y del chofer habían sido abandonados. Allí ya habían llegado los policías y la fiscalía y él no pudo más que confirmar que los muertos eran sus amigos, según relató Walter Cerpa Bernal.  

El fin de semana de diversión para tres estudiantes de medicina y un domingo de trabajo para un conductor de Uber terminó convertido en la enésima tragedia para México en los primeros dos meses de 2020. 

Mientras los padres las víctimas exigen justicia, las autoridades creen que detrás de la masacre está el robo del vehículo en el que transitaban o un pleito en carnavales que terminó en masacre. Cuatro muertos por robar un coche. Cuatro muertos por una discusión en una fiesta. 

Cualquiera de las dos teorías, o ambas combinadas, habla de un México de violencia desmedida. 

En 2019 se registraron 1,249 asesinatos en el estado de Puebla de los 34 mil 488 que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNP) contabilizó en todo el país. En 2020, solo en enero, otras 78 personas murieron de forma violenta en Puebla y 2 mil 819 en todo el país. 

El secretario de Gobernación de Puebla, David Méndez, ofreció una conferencia de prensa en la que apuntó estas dos hipótesis: cuatro muertos por el robo de un coche o cuatro muertos por un pleito en el carnaval de un municipio de apenas 25 mil habitantes, según el censo de 2010. 

Las investigaciones, al menos, parece que avanzan. 

El funcionario informó que tres personas fueron detenidas el lunes por su presunta participación en el crimen. Las tres son sospechosas de pertenecer a una banda dedicada al robo de coches.

Además, el vehículo Beat, color plata, modelo 2020 con placas TPP 146A del estado de Puebla con el que prestaba servicio una de las víctimas, fue asegurado en uno de los tres cateos llevados a cabo en Huejotzingo. Junto a este coche, los investigadores encontraron otras unidades que estaban reportadas como robadas. 

Derivado del operativo fueron asegurados tres inmuebles, uno en la calle Nuevo México, otro en el camino Real Amextla (ambos en la colonia Los Tanques) y un tercero en el Camino Real La Vía, Colonia Santa Miguel, en el barrio La Posta. 

“Entre los indicios asegurados se encuentran cartuchos de diversos calibres, equipos de telefonía celular, chaleco antibalas, placas balísticas para chalecos, narcóticos, así como diversos objetos que presuntamente pertenecían a las víctimas incluyendo papelería y material médico”, informó la fiscalía a través de un comunicado.

La Fiscalía cuenta con la ruta exacta que siguieron los jóvenes, pues uno de ellos, José Antonio Parada, tenía encendida la ubicación de su celular. 

Esta prueba es clave porque permitirá a los peritos ministeriales conocer la ruta que siguieron los tres jóvenes, los tiempos que hicieron entre trayectos y reconstruir en dónde estuvieron minutos antes del crimen. 

Lee: Universidad de BC y estudiantes reclaman justicia por asesinatos de sus compañeros

Este martes mientras los allegados de los jóvenes asesinados, incluidas las dos familias colombianas, reclamaban los cuerpos en el Servicio Médico forense de Puebla, peritos de la Fiscalía realizaban cateos en inmuebles del municipio de Huejotzingo.

Los restos fueron entregados a lo largo de la jornada del martes en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Puebla. Allí también les explicaron las razones de la muerte, sobre la que no pudieron hablar en público por tratarse de una investigación en curso. 

En el caso de las víctimas colombianas, los cuerpos fueron trasladados a una funeraria a la espera de que se completen los trámites para poder ser repatriados a su país. Walter Cerpa Bernal, tío de uno de ellos, mostró su confianza en que el trámite no se demore más de esta semana. 

En México “mi hijo creció mucho como persona”

“No hay palabras. He llorado mucho y lo que me falta. Pedimos justicia, fuertemente pedimos justicia”. José Enrique Quijano Palacios es padre de Ximena, compareció junto a su esposa, Sonia Hernández, y Angélica y José Antonio, padres de José Antonio Parada.

Las familias de las dos víctimas colombianas se presentaron ante los medios en Puebla para recordar a sus hijos e instar a las autoridades a que no permitan que los crímenes sean impunes. 

“Desde el mes de agosto estaban acá. Lograron muchas cosas. Muy felices estuvieron. Salvaron vidas porque nos contaban todo lo que hacían a diario. Salvaron vidas de delincuentes también. La salud, los médicos, tienen que atender a cualquier persona”, dijo.

Quijano advirtió contra la corrupción y la impunidad, pero quiso agradecer a los mexicanos “porque hasta el domingo nuestros hijos fueron los chicos más felices”.

“Es que yo amo México”, recordó el padre que le dijo su hija. “Y México me la quitó”. 

“Teníamos la ilusión que viniera para que madurara… se vino para acá y creció mucho como persona”, dijo Angélica, madre de José Antonio y también doctora.

“No sabemos qué vamos a hacer”, dijo la mujer, que aseguró que seguirán los avances de la investigación desde Colombia. “Esto podría ser el inicio de un cambio en el país”, dijo. 

Durante toda la jornada, estudiantes de Medicina y trabajadores de Uber en Puebla realizaron diversas protestas para exigir que el múltiple crimen no quede impune.

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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