Fátima era curiosa, nunca festejó su cumpleaños y quería ayudar a otros
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Fátima era curiosa, nunca festejó su cumpleaños y quería ser doctora para ayudar a otros

Quienes la conocieron describen a Fátima como una niña a la que le gustaba ayudar a todos y disfrutaba de platicar con las personas.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán y Arturo Angel
18 de febrero, 2020
Comparte

Fátima Cecilia Aldrighett Antón era la más pequeña de su familia. Tenía siete años y quienes la conocieron la describen como curiosa y risueña. Le gustaba ayudar a todos, por eso es que quería ser doctora o volverse millonaria para poder ayudar a los niños en situación de calle, curarlos o darles dinero para comer y vestir, relata su hermana apenas conteniendo el llanto. 

Lo primero que preguntaba a quienes atendían algún negocio cerca de su casa era “¿qué haces?”, y cada respuesta traía otra y otra pregunta. Era tan inocente, que también podía hablar con cualquiera aunque no lo conociera bien. 

Si había más clientes, les decía “¿me regalas un pesito?”. Con eso compraba borrachitos, un dulce típico de leche envinado que costaba un peso. “Esos eran sus favoritos, igual que de Panchito, su hermano de 9 años”, narra Olivia la dueña de la papelería a la vuelta de la casa de la familia Antón, en Tulyehualco, en la alcaldía Xochimilco.  

Lee: Omisiones y fallas de autoridades facilitaron la desaparición de Fátima

Fátima apenas había entrado a primer año de primaria, en el turno vespertino y en una escuela distinta a la de su hermano. Por eso es que en la tarde, ya con el uniforme puesto, acompañaba a su madre a recogerlo y luego ambos la dejaban a ella en su escuela, la primaria Enrique Rebasamen a las 2 de la tarde.

Así era su rutina, dice una de las vecinas con quien frecuentemente coincidían en la parada del camión a esa hora. “La niña era muy obediente, si Magda le decía que se quedara quietecita, se entretenía con cualquier cosa, un palito, una plantita mientras platicábamos”, relata la señora Rosalba.  

A veces los dos pequeños acompañaban a su madre al café internet de la vuelta, pero sólo podía pagar por la renta de una computadora. “Cuando mi hija estaba aquí viendo videos, Fátima se acercaba y ya las dos veían Pepa Pig o el Chavo del Ocho, que le gustaba mucho”, cuenta Job, el dueño del negocio. 

Los vecinos conocían bien la situación de la familia que vivía en esa casa con zaguán azul y barda apenas en pie con las varillas expuestas. María Magdalena era madre de tres hijos; su esposo, José Luis Aldrighett, de 71 años, había sido zapatero, pero al separarse él se fue a vivir a Tláhuac y se dedicó a manejar un moto-taxi, donde ganaba poco. 

Entérate: Fiscalía ofrece 2 mdp para encontrar a la mujer que se llevó a Fátima

María Magdalena se dedicaba a quehaceres domésticos, pero no era un trabajo estable. Apenas hace un mes había comenzado a vender dulces caminando por la colonia con sus dos hijos pequeños y su hija mayor, Karla, de 18 años, decidió hace un año vivir con su novio. 

Fátima nunca tuvo un festejo de cumpleaños, tampoco fue bautizada, y muchos de sus juguetes y ropa eran donaciones de los vecinos, y algunas veces también les regalaban comida. Por eso, la solidaridad en esta comunidad debía ser aún más intensa ante la tragedia que la familia estaba viviendo. 

El 11 de febrero pasado, la pequeña Fátima salió de la escuela a las 18:30 horas como todo los días, pero ésa vez, su madre se había retrasado unos minutos. Aún así, los maestros de la primaria dejaron a la pequeña en la calle y una mujer que no ha sido identificada, se la llevó. 

Las siguientes horas fueron de desesperación, sobre todo porque el Ministerio Público no quiso tomar la denuncia de la desaparición argumentando que debían esperar 72 horas y al otro día, después de lograr que la Procuraduría emitiera la alerta Amber para su búsqueda, los vecinos pegaron carteles por toda la colonia pero nadie dio ningún dato de la pequeña, ni las autoridades que se presentaron hasta el domingo 16 de febrero para hacer investigaciones en la zona. 

Buscaban a la mujer que se había llevado a la niña y cuyo rostro había quedado registrado en las cámaras de la ciudad, pero ya habían pasado cinco días de la desaparición. 

Ese día también encontraron los restos de una menor en una bolsa de plástico a menos de tres kilómetros de la casa de los Antón y por la tarde, la Procuraduría hizo los exámenes de ADN para determinar si se trataba de Fátima. La respuesta fue positiva. 

La madre, María Magdalena estaba desecha. Aunque Olivia su vecina le ofreció de cenar la noche del domingo, no probó bocado. “Empezó a temblar y se encerró en su casa, llevaba días sin dormir y sin comer, hasta con preocupación nos dejó anoche”. 

Ilustración: Jesús Santamaría

“Pensaron que iba a ser una más”

Sonia López, tía de Fátima, estaba quebrada. No podía contener el llanto mientras hablaba de la pequeña, a quien se refería como “mi niña amada, mi niña preciosa”. Hoy aún estaría con vida de no ser “porque las instituciones no dieron la atención que debían dar, porque no se siguieron los protocolos que se debían seguir”. 

Antes de llevarse el cuerpo de la pequeña del Instituto de Ciencias Forenses, Sonia declaró ante reporteros que “había un problema de salud mental y no se le dio la atención, es algo que ya se había reportado, que ya habíamos pedido”. 

Lee: Fiscalía de CDMX descarta tráfico de órganos en el caso del asesinato de Fátima

Con su dolor mezclado con impotencia describió que “Fátima estuvo en una situación muy vulnerable de la que alguien se aprovechó. Alguien vio que no había los cuidados pertinentes para Fátima y pensó que no íbamos a reclamar su nombre, que iba a pasar como una desconocida, que iba a ser una más de tantas miles que están desaparecidas en este país y no es así. Fátima no la vamos a olvidar, tiene que ser un nombre que recuerde que vivimos en un país de desaparecidos, de desigualdad, de gente que no le importa que sea una más”. 

Aunque no precisó que el problema mental al que se refirió era de María Magdalena, la madre, quienes la conocen dicen que si bien no tiene un diagnóstico de algún padecimiento mental, su temperamento era inestable, “parecía que tenía un problema de nervios”, aunque eso no impidió que cuidara bien de sus hijos, afirman algunos vecinos. 

Al conocerse este caso, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de la Ciudad de México (DIF-CDMX) envió una tarjeta a medios de comunicación en la que informó la existencia de un expediente del caso de la familia de apellidos Antón Fernández, residente en Xochimilco. 

En noviembre del 2015, una persona cercana a la familia interpuso un reporte por “problemas en el círculo familiar, descuido y maltrato emocional hacia un niño y dos niñas, una de ellas de iniciales F.C.A.A., que entonces tenía dos años de edad”.

De acuerdo con esta tarjeta, un trabajador social del DIF de la Ciudad de México, asistió al domicilio de la familia y la madre informó que estaba siendo atendida por una trabajadora social del DIF nacional, quien también acudía por reporte de maltrato, por lo que en febrero de 2016 el DIF de la Ciudad de México cerró el expediente. 

Sin embargo, en julio de 2017, una mujer quien dijo ser tía de Fátima, llamó al DIF de la Ciudad de México para solicitar orientación para el proceso de guarda y custodia de sus sobrinos, “señalando que existía descuido y negligencia generado por la progenitora y padrastro”, pero después de esa fecha “no se tiene ninguna interacción con la solicitante”, según la información oficial.

Nadie en la familia quiso hablar al respecto, pero ya en el funeral, cuando el pequeño féretro blanco llegó a la casa de la familia en Tulyehualco, Sonia y María Magdalena lloraron juntas, abrazadas. Mientras la madre recibía el pésame, la tía se llevaba las manos a los ojos hinchados para limpiarse las lágrimas. Hubo muchas palabras entre ellas, pero nadie se enteró entre la multitud de porras, llanto y alabanzas. 

Eran las 18:30 horas y para entonces, los vecinos ya habían logrado cooperar lo suficiente para comprar flores y comida; otros donaron las lonas y sillas para el funeral. También habían resuelto los demás gastos gracias a que la organización de moto- taxis de la zona y la alcaldía de Xochimilco pagaron los 12 mil pesos de la funeraria. “¿Te imaginas? Ellos no hubieran podido pagar eso”, dice Olivia, la vecina que se ha encargado de la colecta y los pagos.   

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La mujer chilena que quiere que le dejen interrumpir su embarazo tras tomar anticonceptivos defectuosos

Más de 170 mujeres quedaron embarazadas luego de que el sistema de salud público chileno les diera anticonceptivos defectuosos. Esta es la historia de una de ellas.
20 de marzo, 2021
Comparte

Fue en octubre del año pasado cuando Javiera*, de 32 años, descubrió que estaba embarazada.

La noticia le resultó sorprendente. Hacía tres años que tomaba anticonceptivos.

Sin embargo, el test salió positivo.

La mujer descubrió entonces que no era la única.

Ella y otras 170 mujeres en Chile habían sido víctimas de un escándalo que ha golpeado fuertemente al sistema de salud público de ese país: la administración, por error, de anticonceptivos defectuosos a miles de mujeres.

La pastilla se llama Anullete CD, del Laboratorio Silesia S.A, y, hasta hace siete meses era repartida a más de 300.000 personas acogidas al programa de planificación familiar del Estado.

El Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile alertó de esta situación en agosto del año pasado, solicitando el retiro del mercado de estos anticonceptivos.

Pero la medida llegó demasiado tarde. El comprimido había estado en circulación por más de un año y las denuncias sobre embarazos no deseados aumentaban todos los días.

A pesar de que la mayoría de esas 170 mujeres ha optado por continuar con sus embarazos, Javiera decidió solicitar un aborto.

Así, el 17 de diciembre del año pasado, la joven se dirigió al Centro de Salud Familiar (Cesfam) donde la atendían y presentó su petición.

mujer embarazada

Getty Images
La mayoría de las chilenas afectadas por los anticonceptivos defectuosos han decidido continuar con sus embarazos.

En Chile, la interrupción del embarazo está permitida bajo tres causales: la inviabilidad del feto, peligro de la vida de la madre o violación. Para las dos primeras, no hay límite en las semanas de gestación del embarazo.

Javiera se acogió a la segunda causal, argumentando que, producto de la situación en la que se encuentra, estaba sufriendo un importante daño psicológico y, en consecuencia, su vida estaba en peligro.

El Cesfam no respondió a su solicitud y entonces Javiera decidió acudir a los tribunales.

Argumentos del recurso de protección

Desbalance en su salud psíquica, crisis de pánico, angustia, falta de apetito, síntomas de desánimo e incluso carencia de motivación que le han impulsado a tener “ideas suicidas” fueron parte del cuadro de salud que la mujer esgrimió ante la justicia chilena.

La joven aseguró además que no cuenta con medios económicos ni redes de apoyo para cuidar a un hijo o hija, pues recién está dando los primeros pasos para ejercer su profesión técnica.

movimiento feminista chile

Getty Images
El movimiento feminista en Chile ha abogado fuertemente por los derechos reproductivos de la mujer.

El recurso de protección presentado ante los tribunales por la defensa de Javiera -quien hoy ya tiene 23 semanas de embarazo-, plantea que el Cesfam donde se atendía tuvo un “actuar ilegal y arbitrario” al omitir la solicitud de aborto y solicita que se evalúe su estado psíquico con el fin de optar a una interrupción del embarazo.

Un fallo “significativo” para los derechos de las mujeres en Chile

Este miércoles, la Corte de Apelaciones de San Miguel, en Santiago, acogió el requerimiento de la joven, marcando un importante precedente para los derechos reproductivos de las mujeres en Chile.

En un fallo unánime, el tribunal resolvió que en el caso de Javiera hubo vulneración al derecho a la vida, integridad física y psíquica de la mujer, como también una vulneración a su derecho a la igualdad ante la ley.

Además, la sentencia concluyó que al no responder a la solicitud inicial de la mujer, el Cesfam había actuado, en efecto, no solo de forma “caprichosa” y “arbitraria” sino también “ilegal”.

La Corte de Apelaciones ordenó que dentro del plazo de cinco días el Centro de Salud Familiar evalúe a la mujer para determinar si se puede o no acoger a la causal de interrupción del embarazo.

De acuerdo con el dictamen, el Estado de Chile tiene una “obligación proactiva de cuidar la vida y la integridad física y psíquica de las personas” y “abandonó esta obligación desde que entregó anticonceptivos defectuosos”.

Los jueces, además, afirmaron que “la falta de medios físicos, espirituales, económicos y sociales” en un embarazo no deseado representa un riesgo vital en sí mismo, que muchas veces “perpetúa la precariedad de las mujeres”.

aborto manifestaciones

Getty Images
En Chile, el aborto es legal solo en tres causales.

“Este fallo es muy significativo en la posibilidad de avanzar, tanto en términos jurídicos como sociales, en los derechos reproductivos de las mujeres en Chile”, dice a BBC Mundo la abogada Laura Dragnic, de la Corporación Miles, que representó a Laura en el requerimiento.

La abogada, además, asegura que la sentencia marca un precedente respecto a la ley de aborto en el país sudamericano.

“El fallo habla de la interrupción voluntaria del embarazo como un derecho legal. Y eso es importante porque en general la interpretación de la ley de aborto en Chile es para circunstancias de extrema necesidad”, señala.

“Hasta ahora no se ha comprendido como un derecho propiamente. Y eso es muy significativo, sobretodo considerando las discusiones que se avecinan en cuanto al aborto legal dentro del proceso constituyente”, agrega.

Pero a Javiera todavía le queda camino por recorrer. La Cesfam deberá pronunciarse respecto a su salud y, luego, se resolverá si puede interrumpir o no su embarazo.

De todas maneras, la demora en el proceso no la ha ayudado. Con 23 semanas de embarazo, un aborto no es lo más recomendado.

Al respecto, Laura Dragnic afirma que la decisión la tomará una vez que exista una resolución final por parte del Cesfam.

*La organización querellante solicitó mantener la confidencialidad respecto al verdadero nombre de Javiera, con el fin de resguardar su privacidad.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=8fj-C_xCda8&t=3s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.