Pacientes de Fucam irán a hospitales públicos: Salud
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Pacientes de Fucam irán a instituciones públicas, la atención no era gratis, dice Salud

El gobierno federal asegura que la atención en esta fundación le costaba a todos los ciudadanos. “En el periodo de 2017 a 2019, el gobierno le pagó más de 776 millones de pesos”.
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20 de febrero, 2020
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Norma Toriz llegó a la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) en 2017 por consejo de una prima suya que trabajaba en el Instituto Nacional de Cancerología. “Me salía sangre del pezón, estaba asustada, hablé con mi prima y me dijo que donde ella trabajaba había mucha gente porque atendían a pacientes de todo tipo de cáncer y el proceso para que me dieran tratamiento iba a ser largo”. 

Así que le recomendó ir a Fucam y Norma le hizo caso. “Yo no sé cómo sea la atención en otros lugares, porque no he ido, pero aquí en la fundación son muy cálidos en el trato y dan una atención integral, me hicieron el diagnóstico, detectaron que estaba en fase inicial el cáncer de mama, me hicieron la mastectomía, no requerí quimioterapias, pero me han dado todo el seguimiento hasta ahora”, cuenta Norma. 

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El cáncer que ella padeció tiene un origen hormonal, así que ha requerido no sólo el seguimiento para detectar que no reaparezca, sino también medicamento. “Ese también me lo han dado de forma gratuita”. 

Norma asegura que toda la atención fue muy rápida. “Llegué en febrero, me hicieron la biopsia, y para marzo ya me habían hecho la mastectomía”. Por prevención, ella requiere dos años más de seguimiento y fármaco, pero no sabe dónde se lo otorgarán ahora que Fucam no logró llegar a un acuerdo con el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi).

A partir de este 20 de febrero, Fucam ya no dará servicio gratuito a las pacientes que tenía bajo convenio con el desaparecido Seguro Popular.

Pável Miranda, coordinador médico de Fucam, explica a Animal Político que no lograron alcanzar un acuerdo para trabajar con la institución que lo sustituyó, el Insabi.

“Nos reunimos con varios de los directivos, sí tuvimos pláticas con ellos, pero el gobierno federal está haciendo un esquema para asegurar la cobertura de pacientes con cáncer de mamá en el que no estamos considerados”.

En un comunicado, la Secretaría de Salud señaló que los tratamientos que ofrece la fundación son financiados por el gobierno de México. “En el periodo de 2017 a 2019, el gobierno le pagó a Fucam más de 776 millones de pesos por la atención de cáncer de mama”. 

El mismo coordinador médico de Fucam informa que a las pacientes las atenderán ahora instituciones de salud del gobierno federal. “Para asegurar que continúen recibiendo una atención integral y gratuita las estamos canalizando a instituciones hermanas del sistema de salud público”. Estas instituciones son el Instituto Nacional de Cancerología, el Hospital Juárez o el Hospital General de México. 

Fucam atendía a las personas pero a través de recursos que pagaba el Seguro Popular, para estudios, diagnóstico, cirugías, quimioterapias. La atención se brindaba en las instalaciones de la fundación, “que es una unidad especializada para el tratamiento del cáncer de mama”, señala Miranda. 

Cuando una paciente llegaba a Fucam ya sea por su iniciativa o referida por un centro de salud, la fundación le ofrecía los estudios para el diagnóstico y la ingresaba al Seguro Popular. “Atendíamos alrededor de 1,500 pacientes por año”. 

Ahora, Fucam continuará dando servicio pero cobrará cuotas de recuperación, que dependerán del tipo de tratamiento, de si se requiere o no cirugía, “por el momento es difícil saber cuánto les costaría, el tratamiento de cáncer es caro, pero tratamos de que aquí sea accesible”.

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Las pacientes que quieran tratamiento gratuito, dice Miranda, tendrán que ir a las instituciones de salud pública. “La idea es que no se queden sin tratamiento, que si nosotros no se los podemos ofrecer gratis para ellas, la idea es enviarlas a otra institución. Pero también estamos abiertos a llegar a un acuerdo con el Insabi para poder seguir atendiéndolas en Fucam”. 

Sin embargo, en su comunicado, la Secretaría de Salud señaló que la fundación tiene la obligación ética, moral y jurídica de continuar la atención de las pacientes que se encuentran actualmente en tratamiento oncológico.

“Fucam se comprometió con el Instituto de Salud para el Bienestar a seguir atendiendo a las personas que ya recibían tratamientos, mismos que ya están cubiertos por el gobierno federal”.

Los nuevos casos diagnosticados en 2020 serán atendidos en el Hospital Juárez de México, el Hospital General de México y el Instituto Nacional de Cancerología “con la prontitud que cada caso amerite y de manera totalmente gratuita. Ninguna mujer con cáncer se quedará sin atención”, aseguró Salud en su comunicado. 

No obstante, Norma Toriz asegura que en la fundación no solo les aseguraban el servicio en la parte médica, también había apoyo psicólogo y de tanatólogos. “Ofrecían hasta talleres de biodanza, de cocina, todo eso es importante porque es una atención integral y cálida para pacientes que están enfrentando una enfermedad grave”. 

Sobre el buen servicio de Fucam también Sandra Blancas da su testimonio. “Un día me sentí una protuberancia en el seno, en 2015, y fui con un médico privado, me dijo que era un fibroadenoma, me hizo una cirugía mal practicada, así que el cáncer se diseminó. Una conocida que había sido paciente de la fundación me recomendó acudir con ellos. Me afiliaron al Seguro Popular e inició el tratamiento. Todo fue rápido. Ahora solo le falta un año de seguimiento para que le den el alta”.

Cynthia Trujillo también tiene una opinión amable sobre Fucam. Fue su oncólogo privado quien le aconsejó acudir a la fundación cuando ella le dijo que no tenía recursos para pagar las quimioterapias y todo el tratamiento que iba a requerir. 

“Mi médico tenía su consulta privada y también trabajaba en Fucam, así que me recomendó seguir ahí mi tratamiento. Llegué a finales de febrero de 2018, me ingresaron al Seguro Popular y para finales de marzo de ese año ya estaba en quimioterapia. Todo fue muy rápido y el trato, el servicio siempre ha sido muy bueno”. 

Animal Político solicitó una entrevista con Insabi para conocer cuál será la estrategia para incorporar a las pacientes de Fucam a las instituciones de salud publicas y darles una atención integral, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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Rusia y Ucrania: ¿Funcionan las sanciones económicas? Lo que dice la historia sobre el éxito de estas medidas

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado desde la antigua Grecia y se ha adoptado durante siglos.
21 de marzo, 2022
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Las sanciones impuestas a Rusia por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y otros países en respuesta a la invasión de Ucrania siguen una larga historia de uso de sanciones para forzar cambios en el comportamiento de ciertas naciones.

Pero un análisis de medidas del tipo adoptadas en el pasado muestra que no siempre se logra el objetivo.

Además, en determinados casos, se corre el riesgo de que se produzcan consecuencias no deseadas e incluso que el resultado sea contrario al deseado, fortaleciendo al gobierno al que pretenden debilitar y generando un impacto negativo en los derechos humanos, la democracia y otros aspectos.

“Si miras la historia moderna, verás que casi cada vez que un país violó tratados internacionales, o invadió a otro país, o secuestró a ciudadanos de otro país (entre otros ejemplos), se impusieron sanciones”, le dice a BBC News Brasil el economista Paolo Pasquariello, profesor de finanzas de la Universidad de Míchigan, EE.UU.

“Pero la trayectoria (de los resultados) no es muy buena. En las últimas décadas, por citar solo algunos ejemplos, se han impuesto sanciones contra Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Pero, en mi opinión, no han producido el resultado deseado”, observa Pasquariello.

Los estudios estiman que solo alrededor de un tercio de las sanciones suelen tener éxito y lograr sus objetivos. Uno de los análisis recientes más completos sobre el tema fue realizado por investigadores de la Universidad de Drexel, con sede en la ciudad de Filadelfia, y confirma esta estimación.

Los investigadores crearon una base de datos con información sobre 1.101 casos de sanciones aplicadas por países, grupos de países u organizaciones intergubernamentales desde 1950, muchas de las cuales siguen vigentes.

Las sanciones se clasificaron según el tipo (comercial, financiera, asistencia militar, armas, viajes y otros tipos) y el propósito (forzar cambios de política, desestabilizar régimenes, prevenir o terminar guerras, proteger los derechos humanos, restaurar la democracia, combatir el terrorismo, resolver conflictos territoriales, entre otros).

El siguiente paso fue analizar el grado de éxito, medido según declaraciones oficiales de los gobiernos o “confirmaciones indirectas en anuncios de prensa internacional”, y teniendo en cuenta que estas declaraciones “pueden ser subjetivas o sesgadas”.

Cuando se incluyen las sanciones aún vigentes, se estima que alrededor del 30% tienen éxito al menos parcialmente.

“Con el tiempo, más y más sanciones fueron calificadas como parcialmente o completamente exitosas, lo que sugiere que las sanciones se han vuelto más efectivas para lograr sus objetivos”, dice el estudio.

Ejemplos históricos

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado al menos desde la antigua Grecia y fue adoptado durante siglos.

A partir de la década de 1950, el período que abarca la base de datos de la Universidad de Drexel, el número de sanciones “aumentó continuamente, y este aumento se ha acelerado desde 2018″, según el análisis.

“Vemos esta tendencia como evidencia de la creciente popularidad de las sanciones como herramienta de la diplomacia coercitiva”, dicen los investigadores.

En promedio, más del 35% de todas las sanciones entre 1950 y 2019 fueron impuestas por EE.UU, el país que más utilizó este tipo de sanciones. El análisis también revela un “aumento significativo y continuo de las sanciones de la UE y la ONU desde principios de la década de 1990”.

Rusia

Getty Images
Cuba enfrenta un embargo económico impuesto por EE.UU.

Hay varios ejemplos de países sujetos a estas sanciones en el período analizado. Sudáfrica fue objeto de sanciones internacionales en la era del apartheid, el régimen de segregación racial que estuvo vigente desde finales de la década de 1940 hasta la década de 1990.

Cuba es objeto de un embargo económico impuesto por EE.UU desde hace 60 años. Irak fue objeto de sanciones tras la invasión de Kuwait en 1990. Corea del Norte e Irán fueron sancionados por sus programas nucleares.

La propia Rusia ya había sido castigada en 2014 cuando invadió Crimea, y muchas de las sanciones impuestas al país en ese momento siguen vigentes.

Sufrimiento de la población

Las sanciones económicas y financieras son las más utilizadas, según la base de datos de la Universidad de Drexel.

Algunas de las medidas están diseñadas para ser lo más específicas posible, castigando solo a ciertas personas. Pero muchos otros, a pesar de ser una alternativa a la acción militar, también causan gran daño y sufrimiento a la población civil, incluidos los ciudadanos que se oponen al gobierno.

Rusia

PA Media
El multimillonario ruso Roman Abramovich, conocido por ser dueño del equipo inglés Chelsea, también fue objeto de sanciones.

Sin embargo, incluso con el impacto a veces devastador, las sanciones no logran su objetivo en alrededor de dos tercios de los casos.

“Por lo general, las sanciones terminan afectando a la mayoría de las personas que viven en estos países”, dice Pasquariello, de la Universidad de Michigan.

“Creo que, aunque esto no se dice explícitamente, el objetivo es realmente dañar a la población del país (objetivo)”.

Según el economista, el propósito es hacer entender a todo el país que sus gobernantes están haciendo algo que las naciones que imponen sanciones consideran incorrecto.

Las sanciones actuales contra Rusia se consideran únicas en el alcance y la velocidad con la que se adoptaron, solo días después de la invasión de Ucrania el 24 de febrero.

Además, se diferencian en que apuntan a una potencia nuclear y a un país que, pese a no ser considerado un gigante económico, tiene un papel geopolítico crucial.

“Las sanciones generalmente se imponen a pequeños actores regionales”, enfatiza Pasquariello, y señala que estos países no son tan importantes para la economía global.

“El caso de Rusia es diferente. Tiene una magnitud y alcance que nunca he visto en otras sanciones en mis 50 años de vida”.

Entre las sanciones ya adoptadas se encuentran las sanciones a los bancos y miembros del gobierno ruso y élite económica, incluida la congelación de activos, restricciones de viaje y la exclusión de los principales bancos rusos del sistema financiero y el sistema de comunicación utilizado para transacciones internacionales.

Otras medidas incluyen restringir las importaciones de petróleo, gas y carbón de Rusia, prohibir la exportación de varios productos al mercado ruso, incluidos los artículos de lujo, gravar la importación de productos rusos y restringir las aeronaves rusas en el espacio aéreo de varios países.

Rusia

Getty Images
McDonald’s fue una de las multinacionales que suspendió actividades en Rusia tras las sanciones.

Grandes empresas del sector privado, como Coca-Cola, McDonald’s, Starbucks y otras, han suspendido sus operaciones en Rusia.

Estas y otras sanciones no solo están sacudiendo y aislando la economía y el sistema financiero de Rusia y sus élites, sino que también afectan a la población en general. El rublo, la moneda rusa, se ha desplomado y la economía se está derrumbando.

“Estas son sanciones económicas devastadoras, que realmente están perjudicando a los ciudadanos rusos”, dice Pasquariello.

“Estamos hablando de 145 millones de personas, muchas de las cuales no pueden sacar dinero de los bancos”.

Los impactos de la crisis económica rusa deberían afectar al resto del mundo, con su alza global en los precios del petróleo y un impacto en la inflación.

¿Éxito o fracaso?

Pero a pesar de este impacto, Rusia continúa con su ofensiva militar y no se sabe si las sanciones ayudarán a Ucrania.

Rusia prohibió la exportación de algunos productos como represalia, impuso sanciones a miembros del gobierno estadounidense y amenazó con nacionalizar los activos de las empresas que se retiraran del país.

También hay temores de que la crisis provoque una profundización de las relaciones con China.

Pasquariello señala que siempre es muy difícil predecir si ciertas sanciones lograrán sus objetivos.

El éxito o el fracaso depende de una combinación de diferentes circunstancias y factores, entre ellos, el grado de integración económica del país objetivo con el resto del mundo.

“Algunos podrían argumentar que ciertas sanciones impuestas contra Irán fueron efectivas para frenar el progreso del desarrollo de armas nucleares y llevar al país a la mesa de negociaciones”, señala, citando un ejemplo en el que los castigos pueden haber tenido éxito.

Las sanciones contra Irán se levantaron después de un acuerdo nuclear negociado durante la administración de Obama en 2015. Su sucesor, Donald Trump, abandonó el acuerdo y reanudó las medidas punitivas.

A principios de este año, el sucesor de Trump, el actual presidente Joe Biden, anunció que aliviaría las sanciones en medio de nuevas negociaciones sobre un acuerdo.

Pasquariello compara a Irán con Corea del Norte, donde la presión internacional ha fallado.

“Corea del Norte ha sido un país aislado del resto del mundo durante décadas y en el que las sanciones no han logrado impedir el desarrollo de armas nucleares”, asegura.

En el caso de Rusia, Pasquariello enfatiza que no se puede analizar un solo factor de forma aislada. Según el economista, el posible impacto de las sanciones debe ser considerado en conjunto con otros aspectos.

“En combinación con el hecho de que Ucrania está aguantando mejor de lo previsto, y que los rusos han sobreestimado claramente su propia fuerza militar”, subraya.

“Creo que todo esto crea una situación muy precaria para (el presidente Vladimir) Putin y las personas que lo rodean”.

Según Pasquariello, queda por ver cuál será la reacción rusa ante esta situación.

“¿Redoblará (su posición)? ¿O vendrá a la mesa de negociación?”, se pregunta.


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