“A nuestros hijos los desapareció el crimen de cuello blanco”: madres de la brigada de búsqueda
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“A nuestros hijos los desapareció el crimen de cuello blanco”: madres de la brigada de búsqueda

Hasta el 22 de febrero, integrantes de la 5ª Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas estarán en Papantla, al norte de Veracruz, tras alguna pista para encontrar a sus seres queridos.
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8 de febrero, 2020
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Desde que Bryan Eduardo Arias Garay, de 19 años, desapareció hace dos años cuando se dirigía a su trabajo en la ciudad de Tepic, Nayarit, Virginia Garay dice que ve a su hijo en todos lados: caminando por la calle vestido con su polo negro y una gorra de visera roja, mirando videojuegos en el centro comercial, comprando algún refresco en la tienda de la esquina, y hasta en los semáforos de los cruceros. 

De hecho, narra la mujer de 50 años, la última vez que creyó verlo fue precisamente ahí, esperando en un semáforo.

Leer más: Más de mil cuerpos fueron hallados en 873 fosas clandestinas del país, solo en 2019

Virginia transitaba con su carro y se detuvo con el alto de la luz roja. Bajó la ventanilla porque el calor del día era sofocante y al voltear la mirada hacia el coche contiguo, que también esperaba la luz verde para seguir con su camino, vio a su muchacho de ojos color café con la claridad de un espejismo. 

“¿Papá, eres tú mijo? —le preguntó emocionada— ¿eres tú? ¿Dónde te habías metido?”.

Como si fuera un mal sueño en el que todo transcurre con pesadez, la mujer cuenta aún con agonía que salió de su auto para correr hacia el muchacho y abrazarlo con todas sus fuerzas. 

Pero, al verla bajarse del coche súbitamente, el joven que Virginia creía que era Bryan, el menor de sus tres hijos al que cariñosamente llama Papá, subió el cristal de la ventanilla y salió disparado dejándola sola en mitad del asfalto. 

“Me ha pasado muchas veces”, dice ahora la mujer con una sonrisa fatigada. 

“Cuando veo a un muchacho que trae el mismo corte de cabello que mi hijo, o que tiene la misma estatura, corro hacia él y le toco el hombro para que se volteé. Pero cuando lo hace, solo me mira raro, y luego se marcha. Supongo que pensará: ‘esta señora está volando’”. 

“Lo buscamos con vida… o como se encuentre”

Virginia es la coordinadora del Colectivo de Guerreras en Busca de Nuestros Tesoro en Nayarit y está ahora en la Ciudad de México, en las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh). 

Ella es una de las 300 personas que integran la quinta Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que desde este viernes 7 y hasta el próximo día 22 de febrero, buscarán en Papantla, al norte de Veracruz, alguna pista que les permitan encontrar a sus seres queridos en un estado que, desde hace años atrás, ha sido noticia internacional por el hallazgo de fosas clandestinas en prácticamente todo su territorio. 

Vestida con una playera blanca que lleva un emblema que reza “¿Dónde están?”, Virginia cuenta que justo el jueves 6 de febrero se cumplieron dos años de que Bryan salió de su casa para dirigirse caminando al puesto de hamburguesas donde trabajaba a tan solo tres cuadras de su domicilio. 

“Solo sabemos que salió de casa y nunca más regresó”, dice encogiendo los hombros cuando se le pregunta si la Fiscalía de Nayarit ha conseguido alguna pista, un indicio, un testimonio, algo, con lo que poder salir a buscar a Bryan con un mínimo de certeza de por dónde empezar.

“En estos dos años, la respuesta de las autoridades siempre ha sido la misma: no saben nada”, asegura la mujer. 

Por ello, Virginia, cosmetóloga de profesión, dejó su vida aparcada desde aquel día de febrero de hace dos años para dedicarse por completo al a la búsqueda de su hijo. Para hacer el trabajo, apunta ahora con enojo, que las autoridades no hacen: buscar a su hijo. 

“Hemos hecho ya de todo”, dice ahora la señora Trini, mamá de Virginia, que lleva la foto de su nieto Bryan en un colgante que le abraza el cuello. 

“Hemos andado buscando en hospitales, en penales, en los semefos, y en fosas clandestinas, y nada. Por eso nos hemos unido a esta Brigada de Búsqueda con muchas otras personas que están en nuestra misma situación. Queremos encontrar a mi nieto con vida… o como se encuentre”. 

 

“El culpable es el Estado por la falta de gobernabilidad”

En la conferencia de prensa de la mañana del viernes, Noé Amezcua, del Centro de Estudios Ecuménicos, explica que esta Brigada en Veracruz se llevará a cabo a través de cinco ejes, de los cuales, tres son “la columna vertebral”.

Uno, es la búsqueda en campo, es decir, en lugares donde puede haber fosas clandestinas. 

Otro, la identificación forense de restos, para lo que contarán con expertos en antropología de la sociedad civil y la academia. 

Y otro, la búsqueda con vida de los desaparecidos en hospitales y penales.

La señora María Herrera, convertida en férrea activista desde que en agosto de 2008 desaparecieron primero dos de sus hijos en Atoyac, Guerrero, y posteriormente otros dos hijos en Poza Rica, Veracruz, dice que, como el resto en la Brigada, ella también busca a sus seres queridos con vida. Pero más de una década después sin pistas ni certezas, no se hace ilusiones. 

“Ya siento el peso de esta realidad tremenda de que pasa el tiempo y no los encuentro”, dice la mujer, que dejó su tianguis de ropa en su natal Pajacuarán, Michoacán, para dedicar las energías que le restan a hallar a sus hijos.

En sus ojos, rodeados de arrugas y de bolsas, se percibe un cansancio extremo y dolor, rabia, y tristeza. 

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Su corazón, asegura ahora masticando cada palabra, está roto. Por sus hijos, y también por los miles y miles de desaparecidos que hay en México, y por lo que ella llama “las víctimas huérfanas”; las personas que tienen a sus seres queridos desaparecidos, pero que no pueden salir a buscarlos porque no tienen el dinero suficiente, ni el apoyo de un Estado que, históricamente, les ha dado la espalda porque en muchas ocasiones es él mismo el que ha perpetrado esas desapariciones forzadas. 

“Yo siempre he dicho que hay que llamar a las cosas por su nombre”, dice con tono severo. 

“Hay que dejar de decir que fue el crimen organizado, porque fue el crimen institucionalizado; los de cuello blanco que nos gobiernan”, recalca. 

“Ellos permitieron que nos arrebataran a nuestros hijos, y ellos son los culpables por la falta de gobernabilidad. Ellos son los que se coluden con los que se dedican a hacer el mal y los apapachan para que actúen impunemente”. 

En cambio, María denuncia a colación que el Estado no duda en utilizar a la policía para desalojar sus protestas pacíficas, como la que realizaron el pasado viernes en una de las casetas de cobro para entrar a la Ciudad de México, cuando elementos de la Policía Federal y de la Guardia Nacional llegaron al lugar. 

“A los criminales los apapachan para que actúen impunemente, y a la gente que queremos cambiar la sociedad para que la gente tenga una vida digna y sin violencia, nos reprimen de muchas formas: desde negándonos recursos para buscar a nuestros seres queridos, hasta mandándonos a la Guardia Nacional”, critica la activista, que pide al presidente López Obrador que cumpla con su compromiso de apoyar a las víctimas de la violencia. 

Ahora, a pocos minutos de que la 5ª Brigada inicie el camino hacia Papantla, en Veracruz, María trata de explicar que tiene muchas emociones encontradas ante el regreso al estado donde desaparecieron dos de sus muchachos. 

 “Solo le pido a Dios con todo mi corazón que me dé lo que haya quedado de mis hijos”, murmura la mujer con la voz a punto de quebrarse.

“Mi dolor ya va a ser eterno hasta que me muera, que será cuando descanse de esta agonía. Pero antes, quiero dejarles una mínima certeza a mis nietos y a mis nueras, para poder decirles: Aquí está lo que quedó de sus padres y de sus esposos. Ahora rehagan su vida”. 

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Qué países están vacunando a niños contra COVID-19, por qué y cuáles son los de América Latina

Te contamos por qué cada vez más países están inoculando a menores contra Covid-19, a partir de qué edad los vacunan y qué está ocurriendo en la región latinoamericana.
17 de septiembre, 2021
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Hasta ahora, la vacunación contra el Covid-19 se ha enfocado en la población adulta, sobre todo en los mayores de 60 años, que son quienes tienen más probabilidades de sufrir consecuencias graves o morir a causa de esta enfermedad.

En el extremo opuesto están los niños, el grupo etario que menos riesgos corre a causa del coronavirus.

Si bien un pequeño grupo de menores infectados -se estima que 1 de cada 5.000- desarrolla una rara pero grave enfermedad llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (o PIMS, por sus siglas en inglés), la vasta mayoría padece síntomas muy leves o es asintomática.

No obstante, varios países empezaron a vacunar a sus niños, luego de que algunos fabricantes de vacunas confirmaron que son seguras para los menores.

La estadounidense Pfizer probó su vacuna con éxito en menores a partir de los 12 años, y las dos vacunas chinas, Sinovac y Sinopharm, se aprobaron para mayores de 3.

Estos países no solo están vacunando a los niños que tienen un mayor riesgo por tener condiciones preexistentes. La mayoría vacuna a toda su población infantil a partir de los 12 años, aunque algunas naciones incluso están vacunando a edades más tempranas, como los 2 o 3 años.

La vacuna Pfizer

Reuters
La vacuna Pfizer fue aprobada para niños de 12 años en adelante en mayo.

¿A qué se debe?

Existe una serie de motivos que han llevado a estos países a decidir inocular a su población más joven.

Reino Unido, que acaba de recomendar que los chicos de entre 12 y 15 años reciban una dosis de la vacuna Pfizer, justificó su decisión afirmando que esto debería evitar interrupciones en su educación.

La decisión del gobierno británico se dio luego de que el comité científico que lo asesora se opusiera a vacunar a niños sanos solo por motivos de salud, afirmando que el virus representa una amenaza muy baja para ellos.

El director médico de Inglaterra, Chris Whitty, dijo que fue una “decisión difícil”, pero que perder tiempo de escuela “ha sido extraordinariamente difícil para los niños”, especialmente en las zonas más desfavorecidas del país.

Agregó que la interrupción prolongada de la escolaridad puede causar problemas de salud mental y tener efectos a largo plazo.

Una encuesta publicada en julio por la Oficina Nacional de Estadísticas de Reino Unido había mostrado que casi 9 de cada 10 padres estaban de acuerdo con vacunar a sus hijos.

El gobierno británico espera que esta medida sirva para ayudar a frenar la propagación de la variante delta, la más contagiosa del coronavirus, que ha causado una nueva ola de infecciones en ese país.

Señalan que una sola dosis reduce el riesgo de contraer esta variante -si se entra en contacto con ella- en aproximadamente un 55%.

También reduce las posibilidades de enfermarse con gravedad y de contagiar el virus.

https://www.youtube.com/watch?v=UoFBS1ABim4

Variante delta

Los estragos que está causando la variante delta también explican por qué varios otros países empezaron a vacunar a sus menores.

Estados Unidos y Canadá empezaron a vacunar a niños, a partir de los 12 años, en mayo pasado.

Según el último informe del Centro para el Control de Enfermedades (CDC, en inglés), la cantidad de niños hospitalizados con covid-19 en EE.UU. es de 3,4 a 3,7 veces mayor en los estados que menos han vacunado a su población.

Algunas juntas escolares en ese país incluso decidieron que la vacuna sea obligatoria para que los niños de 12 años o más puedan asistan a clases, algo que ha sido objetado por algunos padres.

La farmacéutica Pfizer ya ha empezado a testear su vacuna en niños de 5 a 11 años, y se espera que esos resultados estén listos este mes.

El presidente Joe Biden ya señaló que las vacunas para ese grupo etario estarán disponibles “pronto” después de que los reguladores revisen los datos clínicos.

China, que también enfrenta un aumento de casos por la variante delta, aprobó la inoculación de niños a partir de los 3 años en junio pasado, con las vacunas Sinovac y Sinopharm.

Se convirtió así en el primer país en permitir la vacunación de un grupo de edad tan joven, seguido por Emiratos Árabes Unidos en agosto, que también empezó a vacunar a niños desde los 3.

El gigante asiático empezó a vacunar a menores de entre 12 y 17 años a principios de 2021 y para mediados de agosto ya había administrado 60 millones de dosis a ese grupo etario, según la Comisión Nacional de Salud.

Ahora un nuevo brote, que según los medios locales está “centrado en las escuelas”, ha llevado a algunos expertos a pedir que el programa de vacunación se amplíe para cubrir a los niños de entre 3 y 12 años.

Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Reuters
Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Inmunidad de rebaño

El periodista especializado en Salud de la BBC Jim Reed señala que China se ha fijado como objetivo vacunar al 80% de sus 1.400 millones de habitantes para fin de año, “una cifra imposible de cumplir sin inocular a un gran número de menores de 18 años”.

Lo cierto es que, si bien los chicos no suelen padecer formas graves de covid-19, siguen siendo una vía de contagio.

Y en algunos países donde una gran proporción de los adultos ya está vacunada, los niños representan una importante fuente de infección.

Esto explica por qué varios países de la Unión Europea (UE) empezaron a vacunar a menores de entre 12 y 15, luego de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobara el uso de la vacuna Pfizer para esas edades en mayo.

Alemania, que solo permitía la vacunación de menores con problemas de salud previos, en agosto extendió su programa de vacunación para incorporar a todos los niños de 12 en adelante.

En tanto, España, Dinamarca y Francia ya han vacunado a la mayoría de su población de esa edad con al menos una dosis.

Las autoridades francesas informaron que, a partir de octubre, todos los adolescentes deberán presentar evidencia de que han sido vacunados o que tienen una prueba negativa de coronavirus para acceder a lugares como cines, museos, restaurantes y centros comerciales, como ya ocurre con los adultos.

Otro país que aplica un sistema similar -llamado “pase verde”- es Israel, una de las naciones que más rápido logró vacunar a la mayor parte -casi el 90%- de su población adulta.

En medio de un fuerte aumento de casos por la variante delta, en junio el país empezó a vacunar a los chicos a partir de los 12 años, edad que se redujo a los 3 a mediados de agosto.

Niñas en un colegio en Jerusalén

EPA
Israel empezó a vacunar a los niños desde los 3 años en agosto, en medio de un aumento de casos.

También empezó a requerir que los niños de esas edades muestren su pase verde para poder acceder a muchos lugares cerrados, incluyendo bibliotecas, gimnasios y piletas.

América Latina

Varios países latinoamericanos también están vacunando a su población más joven.

Uruguay fue el primero en empezar a inocular a menores de entre 12 y 17 años con la vacuna Pfizer a comienzos de junio.

Chile, que al igual que Uruguay también tiene una de las mayores tasas de vacunación del mundo, comenzó a hacer lo propio unas semanas después.

El pasado 13 de septiembre el país se convirtió en el primero de Sudamérica en dar luz verde a la inoculación de menores de hasta 6 años, con la vacuna de Sinovac.

Los primeros en ser vacunados son quienes tienen comorbilidades, pero a partir del 26 de septiembre se vacunará a todos los menores de esa edad.

“Los niños también se pueden enfermar. Un 12% de los casos que hemos tenido en nuestro país durante este año y medio son niños menores de 18 años”, explicó la subsecretaria de Salud Pública chilena, Paula Daza.

La funcionaria destacó que las vacunas “son seguras, eficaces y, además de proteger a cada una de las personas, son un acto solidario”.

Un niños es vacunado en Santiago

Getty Images
Chile empezó a vacunar a los menores de 12 a 17 en junio, y ahora extendió la vacunación a partir de los 6 años.

Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana también empezaron a vacunar a niños con comorbilidades a partir de los 12 años, entre junio y julio.

Algunos luego extendieron la cobertura a todos los menores de esa edad.

A mediados de septiembre, el presidente salvadoreño anunció que empezarían a vacunar a niños más pequeños, a partir de los 6 años.

En tanto, Cuba se convirtió a principios de mes en el primer país del mundo en vacunar a niños a partir de los 2 años.

Las autoridades sanitarias empezaron a administrar a los menores la vacuna Soberana 02, producida en la isla.

El programa de vacunación pediátrico coincidió con el inicio del ciclo escolar, aunque la educación se ha mantenido en formato virtual.

El presidente Miguel Díaz-Canel señaló a través de un comunicado que el objetivo es llegar a noviembre con más del 90% de la población vacunada.


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