Irregularidades en pagos y contrataciones en Universidades del Bienestar
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Alejandro Ponce

Maestros de Universidades del Bienestar denuncian irregularidades en pagos y contrataciones

Los profesores señalan retraso en los pagos, errores en los dépositos y que éstos venían de un organismo ajeno al gobierno.
Alejandro Ponce
21 de febrero, 2020
Comparte

Maestros de dos Universidades del Bienestar Benito Juárez denuncian irregularidades en los procesos laborales, pues nunca han firmado contratos, trabajaron meses sin recibir salario y cuando les pagaron, los depósitos prevenían de un organismo ajeno al Gobierno y hasta en efectivo.

En la Universidad de Derecho Ponciano Arriaga hubo “errores” en los depósitos y la directora, Verónica Castro, les pidió que regresaran montos superiores a cinco mil pesos y lo depositaran en una cuenta de un particular, sin que la escuela emitiera algún tipo de comprobante de dichas devoluciones.

Maestros de la Universidad de Derecho Ponciano Arriaga que se encuentra en paro desde el lunes y de la Universidad de Chenalhó en Chiapas, entregaron a Animal Político documentos y estados de cuenta que evidencian la falta de certeza laboral en el proyecto encabezado por Raquel Sosa.

Lee: Gobierno federal promete crear (ahora sí) las universidades del Bienestar en 2020

Ambas instituciones forman parte del programa para la creación de 100 universidades en todo el país, una de las principales estrategias del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia educativa y cuyo arranque anunció en diciembre de 2018.

Sin embargo, un año después, la operatividad de las universidades ya provocó que un plantel que funcionó durante tres años auspiciada por el partido Morena y luego fuera absorbida por el programa federal, llegara a un paro de labores convocado por los estudiantes por falta de certeza en sus procesos académicos. 

La Universidad Ponciano Arriaga funcionaba como una escuela de particulares, pero tenía más certidumbre antes que ahora que es de gobierno. Los maestros tenían contratos de prestación de servicios por cada trimestre y les depositaban en tiempo y forma.

Al ser absorbida como parte del proyecto de Gobierno la situación cambió. Dejaron de hacer contratos y en cambio, firmaron “convenios de colaboración voluntaria” por cada depósito de pago y sin establecer temporalidad.

En los primeros meses del año recibieron depósitos provenientes del Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal), un organismo internacional ajeno al Gobierno Federal.

El programa de Universidades sería operado por dicho organismo, pese a que no hubo ningún tipo de reforma a sus reglamentos internos o modificación a su naturaleza jurídica y los recursos para las universidades estaban etiquetados en la SEP.

Entérate: Universidades del Bienestar dejan sin salario a trabajadores de organismo educativo

Por eso es que cuando este medio le preguntó a Raquel Sosa cómo transferirían los recursos de la SEP a un organismo internacional y de ahí a la operación del programa, aseguró que se haría un convenio de colaboración entre ambas instituciones, pero no ocurrió.

De acuerdo con estados de cuenta de abril, mayo y agosto de los maestros que prefieren guardar anonimato por temor a represalias, recibieron depósitos desde la cuenta a nombre del Crefal, pese a que se trata de un organismo que no pertenece al gobierno Federal y, en teoría, los profesores serían funcionarios federales.

También existen pagos realizados en efectivo desde Patzcuáro Michoacán, donde se encuentra la sede del Crefal, sin mayor referencia que “pago cuenta de tercero”.

Pero también hubieron meses en que no recibieron pagos, con el argumento que no habían fluido los recursos, y aún así, los maestros seguían dando clase.

Ya en noviembre y diciembre los pagos se originaron desde una cuenta en Santander con el nombre “2019103OCUBBJG”, lo que parecen las siglas del Organismo Coordinador de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, creado por decreto el 30 de julio de 2019.

Dicho organismo descentralizado de la SEP asumiría la coordinación del proyecto, es decir, el Crefal dejó de ser el operador. Decisión que se tomó a siete meses del anuncio de arranque hecho por el Presidente y con el proyecto ya en marcha.

Sin embargo, se evidenció aun más el desastre administrativo cuando la directora les pidió la devolución de supuestos pagos excedentes durante los meses que pagaron en retroactivo. Los maestros aseguran que ni siquiera contabilizaron correctamente las horas de trabajo, por lo que algunos recibían más o menos de lo que les correspondía.

Lee también: Universidades de AMLO buscan captar 21% de egresados de bachillerato, pero no se sabe cómo lo lograrán

El lunes 17 de febrero, Raquel Sosa acudió al plantel Ponciano Arriaga para despedir personalmente a dos empleadas administrativas, lo que originó el descontento de estudiantes que aprovecharon para exigir respuestas a sus dudas sobre procesos de titulación, calendario escolar y currícula.

Ahí, una profesora también expuso la petición de las devoluciones de dinero sin ninguna certeza, a lo que Verónica Castro, la directora, respondió que ese dinero era una cooperación para “galletas y café”, según muestran videos grabados por los estudiantes.

El despido de quien nunca fue contratada

La misma situación enfrentaron maestros de la Universidad de Chenalhó en Chiapas, que imparte la carrera de ingeniería agroforestal, pero al ser una universidad de nueva creación tuvieron otras particularidades.

Una maestra que prefiere reservar su identidad narra lo que ocurrió en ese plantel. Ella fue una de las elegidas a través de un proceso de selección de docentes que comenzó con una convocatoria abierta emitida por el Crefal y desde el primer paso, la constante fue “la premura”.

El 19 de marzo de 2019 recibió una carta en la que le informaban que había sido seleccionada como docente y debía asistir a un “simulacro de formación para el curso de recuperación de conocimientos de bachillerato” que se realizaría el 21 y 22 de marzo en Oaxaca.

En esa carta, también le pedían documentos que debían llevar a dicho curso y ahí serían contratados. Pero ya estando ahí, nadie le pidió los papeles, argumentando que la contratación se pasaría para después.

El 25 de marzo comenzó las clases en Chenalhó, pero ni siquiera el presidente municipal estaba enterado de que ella y el resto de docentes llegarían a trabajar a partir de ese día.

La sede de la Universidad era el inmueble de la secundaria de la comunidad, donde por las tardes darían clases de ingeniería agroforestal. Esa era la Universidad del Bienestar de Chenalhó.

Los maestros comenzaron a dar clase sin contrato y sin salario. Después de meses en esa situación comenzaron a organizarse e intentaron redactar una carta que dirigirían al presidente Andrés Manuel López Obrador para que supiera que “nos sentíamos inseguros laboralmente”.

Sin embargo, antes de que lo hicieran, Sosa se enteró y recriminó a los profesores de organizarse y a una de ellas, al acusarla de orquestar los reclamos, la despidió pero sólo de dicho, porque ni siquiera había un documento de contratación. Además, Sosa le dijo que “no había demostrado que tenía la madurez suficiente para el puesto y no agradecía haber tenido la oportunidad”, narra la profesora.

La maestra recibió los pagos de los meses trabajados, pero en julio, el resto de sus compañeros que continuaban trabajando hicieron convenios de colaboración por el pago de 28 mil pesos mensuales, aunque a ella le pagaron 16 mil pesos por mes.

Por tanto, reclama el pago restante o que al menos exista certeza de que sólo le correspondía salario de 16 mil pesos “Que me enseñe las cuentas. Cómo me pueden despedir de algo que no he firmado contrato”, dice.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Qué he aprendido como voluntario en los ensayos de la vacuna de Oxford contra la COVID

Uno de los voluntarios del ensayo a gran escala de la vacuna de la Universidad de Oxford, una de las candidatas más prometedoras para combatir al nuevo coronavirus, contó a la BBC su experiencia.
Getty Images
31 de julio, 2020
Comparte

La vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford (Reino Unido) contra la COVID-19 hasta ahora ha arrojado resultados descritos como “prometedores. Richard Fisher es uno de los voluntarios que fue inoculado con esta vacuna experimental. Este es su relato.

Estoy en la sala de espera de un hospital y mi respiración empaña mis lentes. Minutos antes corría por la calle en un día de mucha humedad para no llegar tarde a la cita. Médicos y enfermeras me dejaron atrás con su paso apresurado y eso me hizo pensar que no tengo un gran estado físico.

La última vez que estuve en el Hospital St George, en el sur de Londres, fue para el nacimiento de mi hija. Ahora se siente muy diferente. Puedo oler a través de mi mascarilla la lejía usada para limpiar los pisos y el asiento junto a mí está cubierto con cinta para mantener el distanciamiento físico.

Dos trabajadores del hospital con tapabocas y protección personal se aproximan con un cartel que dice:Ensayo de la vacuna”, como si fueran taxistas aguardando pasajeros en la zona de arribos de un aeropuerto.

El cartel es para mí. Los sigo lentamente como en una procesión, dos metros detrás, mientras ellos conversan.

Estoy aquí para evaluar si puedo ser voluntario en uno de los ensayos de la vacuna ChAdOx1 nCoV-19. En las semanas siguientes sabré qué se siente participar en uno de los mayores esfuerzos para combatir la pandemia.

De todos los ensayos de vacunas candidatas, el de Oxford es uno de las más avanzados.

El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales prometedores, basados en un ensayo con 1.077 personas. La vacuna, según esos datos, es segura y genera una respuesta del sistema inmunológico.

“Aún queda mucho trabajo por hacer… pero estos resultados iniciales son prometedores“, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo.

Los resultados definitivos solo se conocerán con la fase 3 del ensayo clínico, en la que participan miles de voluntarios en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.

Es para esta etapa a gran escala que yo me presenté como voluntario.

Evaluación

Mi travesía hasta aquí comenzó una noche de mayo, cuando vi un tuit de un filósofo de la Universidad de Oxford sobre un ensayo para una vacuna. Él se había presentado como voluntario.

Mientras mi esposa dormía junto a mí decidí llenar el formulario para postular como voluntario y me olvidé del asunto.

Unas semanas después, aquí estoy, en una sala de neurología destinada ahora al ensayo de la vacuna, mientras veo en una pantalla a uno de los científicos de Oxford, Matthew Snape, explicando la base científica de las pruebas y los posibles efectos secundarios.

En total habrá 10,000 voluntarios y nos dividirán al azar en dos grupos, afirma Snape. Uno recibirá una vacuna que no ofrece ninguna protección contra el nuevo coronavirus y otro será inoculado con la vacuna de Oxford.

Investigadora en el laboratorio

Getty Images
La vacuna de Oxford utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

La vacuna utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

Es una técnica en la que los científicos de Oxford ya venían trabajando antes de la pandemia para combatir el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el ébola. Por eso pudieron avanzar tan rápidamente cuando reenfocaron su trabajo en respuesta a la COVID-19.

Snape explica cómo desarrollaron la vacuna. Primero tomaron el virus que ataca a los chimpancés y lo modificaron genéticamente para que no ataque a los humanos.

Luego le incorporaron genes que codifican proteínas del virus de la COVID-19 llamadas glicoproteínas. Los científicos esperan que esas proteínas generen la respuesta inmunológica necesaria para vencer al nuevo coronavirus.

El grupo que no recibirá esta vacuna será inoculado con otra vacuna llamada MenACWY (también Nimenrix o Menveo), que se utiliza para combatir la meningitis y la sepsis.

Esta es la vacuna “de control” que permitirá comparar los efectos de aquella contra el coronavirus.

Los científicos eligieron para el grupo de control una vacuna en lugar de cualquier placebo por un motivo claro: asegurarse de que todos los voluntarios experimenten los efectos secundarios de una inoculación y no puedan deducir en qué grupo se encuentran.

La vacuna MenACWY se ha usado en adolescentes en Reino Unido desde 2015. También se ofrece a quienes viajan a zonas de alto riesgo de infección, como África subsahariana. Y Arabia Saudita exige certificados de vacunación con MenACWY a todos los participantes de la peregrinación anual a la Meca.

Luego de ver el video me preguntaron en detalle por mi historia médica o cualquier síntoma previo de COVID-19. Me tomaron muestras de sangre y tuve que firmar un documento que estipula varias obligaciones: permitiré, por ejemplo, que publiquen fotos de mi brazo inoculado y no donaré sangre. Las mujeres también deben comprometerse a usar anticonceptivos durante el ensayo.

Logo de la Universidad de Oxford tras una jeringa

Getty Images
“Aún queda mucho trabajo por hacer”, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo de Oxford.

Volví a casa sintiéndome más informado, pero también un poco más nervioso que antes.

Como en cualquier ensayo clínico, los voluntarios debemos estar al tanto de los potenciales efectos secundarios, desde los más suaves (náusea, dolores de cabeza, etc.) hasta los más severos (como el síndrome de Guillain-Barré, que puede causar parálisis y ser fatal).

Sé que los riesgos del ensayo son menores, pero debo confesar que leer de una vez la lista de posibles efectos secundarios es abrumador.

También nos informaron sobre “posibilidades teóricas” de que la vacuna agrave los síntomas de la COVID-19.

Algunos estudios señalan que animales que recibieron vacunas experimentales contra el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) mostraron mayor inflamación en sus pulmones. Algo similar ocurrió en ensayos con ratones de vacunas experimentales contra MERS.

Ensayo con vacuna en un laboratorio

Getty Images
El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales “prometedores”, pero con solo 1.077 personas.

Pero esos efectos no fueron observados en las pruebas con animales de la vacuna de Oxford.

Me tranquiliza saber que miles de personas ya fueron vacunadas en etapas previas del ensayo y no sufrieron consecuencias severas, tal como confirma el estudio publicado en la revista The Lancet el 20 de julio.

(Y quiero dejar absolutamente en claro que ninguno de los posibles efectos secundarios justifica los argumentos sin fundamento del movimiento antivacunas).

Día de la vacunación

Una semana después, el 3 de julio, volví a la misma sala del Hospital St George donde tuve mi primera evaluación. Se supone que es el día de la inoculación, pero me preocupa la posibilidad de que me dejen fuera del ensayo.

La doctora, Eva Galiza, abandonó la habitación hace 10 minutos y aún no ha regresado. Poco antes me explicó que era el último día del ensayo en St George y que se estaban quedando sin vacunas.

Galiza es investigadora en vacunas pediátricas. Para asegurar que los resultados del estudio sean confiables, tanto los médicos como los voluntarios ignoran si la vacuna inyectada es contra el coronavirus o es la de control.

Cuando Galiza abandona la habitación me quedo a solas con mis pensamientos. En Inglaterra, donde vivo, es el día antes del levantamiento de muchas reglas de confinamiento y se permitirá la reapertura de comercios, desde peluquerías hasta bares.

Frascos de medicación

Getty Images
“La tarea más difícil es la del organismo regulador que deberá decidir si la vacuna es segura y se usará con el público”, afirmó John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford.

Pienso en amigos y familiares en otras partes del mundo, cada uno viviendo etapas diferentes de esta pandemia. Mientras algunos países celebran haber controlado las infecciones, otros siguen en una curva ascendente de muertes.

El año pasado viví en Massachusetts. El día de mi cita en St George las noticias desde Estados Unidos eran desalentadoras, con más de 40,000 nuevos casos de infección diarios.

También escuché las últimas cifras de Brasil, a donde un amigo y su esposa regresaron allí recientemente. El número de nuevos casos diarios en este país sudamericano se acercaba a 1,5 millones.

Los brotes de Brasil son la razón por la que los investigadores de Oxford expandieron sus ensayos para incluir a voluntarios en Rio de Janeiro, Sao Paulo y otra localidad en el norte del país. También incluirán voluntarios en Sudáfrica.

Investigadora brasileña voluntaria del ensayo de la vacuna de Oxford en Brasil

Getty Images
El ensayo de la vacuna de Oxford fue expandido para incluir a miles de voluntarios en Brasil y Sudáfrica.

La triste verdad es que es menos probable que un voluntario como yo en Reino Unido pueda ayudar a los científicos a determinar la eficacia de la vacuna. Aquí, al menos por ahora, estoy menos expuesto a una posible infección que alguien en Brasil o Sudáfrica, donde la pandemia sigue extendiéndose.

Por el bien de todos, algunos de los 10,000 voluntarios del ensayo deberán entrar en contacto con el virus.

Cuando Galiza regresa a la habitación lleva un vial en su mano. No puedo ver su rostro detrás de su mascarilla, pero sus ojos sonríen. Luego de semanas de espera y tras una breve inoculación, la vacuna finalmente circula en mi sangre.

Hay 50% de probabilidades de que me hayan inyectado la vacuna de Oxford y 50% de que haya recibido la vacuna de control, y no sabré cuál de ellas me tocó hasta el final del ensayo.

Hisopos y esperas

Luego de la inoculación vino la etapa de la larga espera. Todos los voluntarios fueron divididos en pequeños grupos para monitorear posibles síntomas.

En mi caso, siete días después de recibir la vacuna, debo frotar mis amígdalas con un hisopo por 10 segundos. Luego debo colocar el mismo hisopo en un orificio nasal y llevarlo lo más arriba posible. He leído que si haces esto correctamente, debes sentir que prácticamente estás “rozando tu cerebro”. Creo que esa imagen es un poco exagerada, pero debo confesar que esta prueba no es algo agradable.

Luego de tomar la muestra, debo colocarla en una bolsa sellada que va en una caja también sellada que dice: “Sustancia biológica categoría B”, y despacharla en buzones especiales de correo para “envíos prioritarios”.

El servicio fue introducido recientemente para facilitar los tests de COVID-19. Pocos días después recibí un mensaje de texto diciéndome que mi test de coronavirus había dado negativo.

Además de hacer el hisopado, debo llenar un formulario con preguntas sobre mi comportamiento en la semana previa. ¿He usado el transporte público? ¿Con cuántas personas que no viven en mi hogar he pasado más de 5 horas?

Repetiré esta rutina semanal durante al menos cuatro meses. Y me tomarán muestras de sangre en el hospital hasta fines del año que viene.

Buzón en una calle de Londres

Richard Fisher
El correo brtiánico instaló buzones prioritarios para el envío de muestras de voluntarios y tests de COVID-19.

Esta etapa prolongada y necesaria es la que muchas personas, incluyendo varios políticos, no entienden. No puedes invertir grandes sumas de dinero para acelerar este proceso.

La vacuna de Oxford ha mostrado ya resultados prometedores, pero solo en unas mil personas. Aprobar el uso de una vacuna para millones de personas requiere un nivel de confianza que solo puede obtenerse con paciencia y muchos más datos.

Algunos trabajadores de la salud recordarán varios casos trágicos de ensayos. En 1976, por ejemplo, debido a temores de un nuevo brote de gripe A (H1N1) o gripe porcina, el gobierno estadounidense aceleró los ensayos de nuevas vacunas y millones de personas fueron inoculadas.

La temida pandemia nunca llegó, pero se estima que cerca de 30 personas murieron por efectos secundarios adversos. Esos errores pueden haber contribuido al crecimiento del movimiento antivacunas.

Las autoridades de la salud con competencia para aprobar o rechazar las vacunas candidatas tienen en sus manos una enorme responsabilidad.

Tal como dijo en un programa de la BBC el científico John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford, no podemos darnos el lujo de esperar a la evidencia definitiva que se requeriría normalmente en ensayos clínicos de este tipo.

La tarea más difícil es la del organismo regulador que debe decidir si la vacuna es segura y se usará con el público. Si dice que sí, habrá una fila de tres mil millones de personas que quieren esa vacuna. Yo no querría ese trabajo”, afirmó Bell.

Otro factor importante es que la vacuna aprobada puede no ser la panacea que la gente espera. En otras palabras, es posible que la vacuna no elimine completamente el virus, sino que solamente mitigue sus efectos.

Esta protección es valiosa, pero suceda lo que suceda con los ensayos, debemos aceptar que se trata de un problema de largo plazo y que el virus podría estar con nosotros para siempre.

En mi caso en particular, pensar que hay una probabilidad del 50% de que haya recibido una vacuna prometedora me da una cierta tranquilidad, pero no me hará cambiar mi comportamiento. Los investigadores explicaron esto claramente.

Hasta que sepamos con certeza que hay una vacuna efectiva, continuaré respetando las reglas de distanciamiento físico para proteger a mi esposa, mi hija, el resto de mi familia, mis amigos y todas las personas con las que me cruce en la calle.

Voluntario siendo vacunado en Sudáfrica

Getty Images
Un voluntario recibe la vacuna de Oxford en Sudáfrica. Confirmar la efectividad de la vacuna para prevenir infecciones requiere probarla en países con un alto número de casos.

Me da satisfacción tener la oportunidad de jugar un rol muy pequeño, junto a otros 10.000 voluntarios, en un ensayo que tiene en vilo al mundo.

La rapidez con que los científicos de Oxford respondieron a la crisis y su gran compromiso me impresionan.

Antes de la pandemia, muchos de estos médicos e investigadores trabajaban en distintos campos relacionados con el desarrollo de vacunas, alentados por su curiosidad o una misión individual. Nunca pensaron que de ellos dependerían las expectativas de miles de millones de personas.

Tal vez los ensayos de la vacuna de Oxford no den los resultados que muchos esperan. Podría ser que no cumpla en definitiva los requisitos de seguridad y eficacia necesarios para combatir la pandemia.

Pero así es como funciona la ciencia, en un desarrollo a largo plazo, colectivo y que puede tener resultados negativos. Nunca había valorado tanto como ahora la importancia de ese proceso.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PM9KBQyKHz8

https://www.youtube.com/watch?v=WvEx-abn6yM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.