Mujeres purépechas luchan contra el machismo para liderar su comunidad
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Foto: Manu Ureste

Mujeres purépechas luchan contra el machismo y la violencia para liderar su comunidad sin partidos

Mujeres que integran los consejos comunitarios de Comachuén y Sevina, comunidades purépechas que expulsaron a los partidos políticos, han enfrentado problemas y agresiones. 
Foto: Manu Ureste
26 de febrero, 2020
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María Eugenia Gabriel Ruíz dice que ya le ha pasado de todo: la han insultado por la calle; la han apuntado con una pistola desde la ventanilla abierta de una camioneta, y la han intentado linchar y quemar viva dentro de su propia casa.

Y todo, asegura, por dos motivos.

El primero, por ser mujer indígena.

Y el segundo, por ser la representante del Concejo de Gobierno Comunal de Comachuén, una comunidad purépecha del municipio de Nahuatzén, en Michoacán, que desde agosto de 2018 expulsó a los partidos políticos y creó su propia policía comunitaria siguiendo el ejemplo de Arantepacua, Sevina, y la cabecera municipal Nahuatzén; las otras comunidades del municipio que también expulsaron a los partidos.

Entérate: Arantepacua, la comunidad indígena que expulsó a los partidos y creó su propia policía

María, que viste una blusa blanca con bordados violetas y lleva recogido en una coleta una larga mata de pelo negro azabache, está sentada en las escalinatas de una parroquia centenaria de Comachuén, cuya entrada está decorada por un arco de flores.

Ahí, al amparo de una sombra, y ante la mirada atenta de cuatro mujeres indígenas que van cubiertas con largos rebozos con los que cubren sus hombros, María explica que es abogada de profesión y que, cuando la comunidad tomó la decisión de expulsar a los partidos ante la corrupción y la inseguridad de la región -balaceras, cobros de piso, asaltos-, la invitaron a formar parte del nuevo concejo comunal.

Todo iba bien, explica con un ritmo de plática pausado. Aceptó formar parte del nuevo concejo y aceptó, además, el encargo de ser la representante de este, aunque matiza que su puesto no le otorgaba un estatus mayor al del resto, puesto que la asamblea es el máximo órgano de decisión en una estructura de gobierno horizontal.

María cuenta que, en mayo de 2019, al poco tiempo de conformarse como concejo comunitario, comenzaron a recibir directamente los recursos de la Federación que le corresponden para realizar obra pública, y que entonces empezaron a aplicarlos en construir obras de drenaje, pavimentación de caminos, techos para escuelas, entre otras.

Pero, pronto, surgieron los problemas y las agresiones.

María Eugenia Gabriel Ruiz es abogada y representante del Concejo Comunal de Comachuén

“Deja la política a los machines”

En paralelo al concejo comunitario electo, María dice que surgió otro grupo “de choque” que se denominó como el “nuevo concejo”. Y que esto sirvió de excusa para que el gobierno municipal de Nahuatzén y el gobierno estatal frenaran la entrega de los recursos, alegando que había un conflicto en la comunidad que debía ser resuelto en una nueva consulta.

Al mismo tiempo, la abogada denuncia que fue cuando inició una campaña de desprestigio en su contra, la cual ha sido documentada y denunciada por una Misión Civil de Observación, integrada por múltiples organizaciones civiles como Serapaz, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, o el Centro Fray Francisco de Vitoria, entre otras.

Las agresiones iniciaron con insultos esporádicos hacia María en plena calle, donde le gritaban que “mejor se fuera a limpiar a su casa” y dejara la política “a los machines”, y luego fueron escalando hasta acusarla de desviar los recursos de la comunidad.

Y ahí, la cosa empeoró.

El 19 de noviembre del año pasado, un arquitecto la acusó de no querer liberar el dinero para dos obras en la comunidad, un depósito de agua y el techado de una escuela.

“Decía que eran 17 millones de pesos que no le quería dar y que yo me los había quedado en mi bolsa. Y la gente, ya con la cabeza caliente por este señor, fue a mi casa a sacarme a la fuerza. Me gritaban que regresara el dinero. Querían tumbar las puertas y pedían que trajeran gasolina para quemarme viva”, relata María haciendo varias pausas en el relato para tragar saliva y tomar aire.

“Es decir, a partir de mentiras fueron a lincharme a mi casa”, insiste la mujer, que asegura que todos los recursos públicos que llegaron a la comunidad, antes de que el municipio y el estado cortaran la financiación, se aplicaron en 13 obras que mostró el pasado miércoles 19 de febrero en un recorrido en el que participaron medios de comunicación y la Misión Civil de Observación.

Y ahí no quedaron las amenazas. Un mes y medio después, el primero de enero de este 2020, María iba caminando de nuevo por las calles de Comachuén cuando una camioneta se paró a su lado.

“Me apuntaron con una pistola y me dijeron que, o dejaba ya el consejo, o lo dejaba”.

Mujeres con las riendas del pueblo

Lourdes Cruz es la otra integrante del consejo de gobierno comunal de Comachuén, donde se encarga de un área clave: las finanzas.

En entrevista, la mujer purépecha explica que, aunque tienen todo el apoyo y el respaldo de sus compañeros hombres en el consejo, tanto ella como María han tenido “que trabajar el doble o el triple” para ser aceptadas en una comunidad donde los usos y costumbres reservan exclusivamente al hombre el liderazgo político y la toma de decisiones sobre el rumbo de la comunidad.

“El machismo en la comunidad no nos acepta y menos aún por los puestos que tenemos como representante del consejo y como encargada de finanzas. Eso, a los hombres machistas les pega en el orgullo. Dicen: cómo es posible que dos mujeres lleven las riendas del pueblo. Eso es imposible, no puede ser. Y por eso ha habido muchos ataques hacia nosotras para sacarnos del consejo comunal”, explica Lourdes.

En una plática a las afueras de la casa comunal de Comachuén, que está resguardada por un grupo de policías comunitarios purépechas -que sustituyen a la policía municipal tras la expulsión en 2018 de los partidos políticos-, Lourdes recuerda que hasta hace un par de años en el pueblo no se permitía que la mujer fuera a las asambleas que se hacían en la plaza, “porque estaba mal visto”.

Y, aunque se permitía que la mujer votara en las elecciones federales y estatales, estaba prohibido que participaran en las elecciones parar el cambio de los jefes de tenencia, que eran los representantes de la comunidad ante el municipio antes de que se le pusiera fin al tradicional sistema político partidista.

Por ello, Lourdes lamenta que el nivel de participación electoral de la mujer en esta comunidad siempre fue mínimo: de 5 mil personas con edad de votar que habitan las comunidades que integran Nahuatzén, la mitad aproximadamente son mujeres, y apenas unas mil participan en las elecciones. El 20%.

Pero ahora, con la llegada del consejo comunal y la expulsión de los partidos, Lourdes Cruz asegura que, muy poco a poco, las cosas están empezando a cambiar en favor de la equidad de género.

“A partir de que se conformó el consejo de gobierno comunal, las mujeres estuvimos luchando para que se nos diera participación y el derecho a opinar en los asuntos de interés de la comunidad”, plantea la concejala.

“Sí hubo un gran debate -añade Lourdes-, pero al final se permitió que al menos hubiera dos integrantes mujeres en el consejo, y a partir de ese momento hemos estado luchando para integrar a más mujeres en la vida de la comunidad”.

Virginia, de tez cobriza, grandes ojos negros, y que viste unas toscas botas negras y un uniforme azul marino con la bandera de México en un brazo y la purépecha en el otro, es una de las mujeres que también pasaron a formar parte de la vida comunitaria de Comachuén.

Aunque su trinchera, dice, no es la política ni la administración, sino resguardar al pueblo y proteger sus bosques de los talamontes.

Con las manos entrelazadas y en posición de firmes, Virginia dice que el resto de los compañeros de la ronda comunitaria le dieron la bienvenida, y que no ha tenido problemas de aceptación para ir con ellos de igual a igual a hacer rondines por los densos montes de la sierra purépecha.

Aun así, admite que solo está ella y otras dos compañeras en la ronda comunitaria donde el número de hombres las quintuplica.

Aunque matiza que esto se debe, precisamente, al machismo, ya que pocos hombres permiten que sus esposas se vistan de uniforme, se calcen unas botas militares, y salgan solas a la calle y a los montes a imponer el orden a otros hombres.

“Tengo el mismo derecho y voy a participar”

A unos siete kilómetros de Comachuén, en el corazón de la Meseta Purépecha de Michoacán, se encuentra Sevina, otra comunidad de apenas 3 mil 500 habitantes que desde julio de 2018 expulsó a los partidos políticos para regirse por un gobierno comunitario.

María Imelda Ramírez, una mujer de gesto severo, pero de sonrisa fácil, explica que la situación en su comunidad es similar a la de la vecina Comachuén.

“Acá una mujer no puede andar entre hombres, porque eso quiere decir que ya eres una vulgar. Nos discriminan mucho por eso. No tenemos derecho a salir a la calle, porque si nos casamos es para estar en casa atendiendo al marido y a los hijos. Y esto es algo que nos ha limitado mucho por años”, critica Imelda.

Aunque para ella, todo cambió a raíz de unos talleres de empoderamiento que una organización de la sociedad civil fue a dar hace unos años a las mujeres de la comunidad.

Esas pláticas, asegura con los ojos ligeramente entornados por la luz anaranjada del atardecer que cae sobre Sevina, le cambiaron la perspectiva.

“En esos talleres me di cuenta de que, como mujer, tengo mis derechos, y que somos iguales a los hombres. Tal vez no lo seamos en fuerza, pero sí en derechos: ni el hombre un paso adelante, ni yo un paso atrás. Me enseñaron que tenemos que ir parejos, hombro con hombro”.

Por ello, Imelda fue elegida, precisamente, como consejera de Equidad del nuevo consejo comunitario de Sevina, donde, a pesar del avance que supone que las mujeres comiencen a participar en la vida política de la comunidad, admite que la igualdad “aún no se ve”.

“Todavía existe mucho machismo en Sevina”, lamenta la concejala.

Mientras que en Arantepacua, a poco más de 12 kilómetros de Sevina a través de una carretera estrecha y fracturada en múltiples curvas, topes, baches, y recodos, parece que hay un mayor avance en la equidad de género y en el rol de la mujer en la vida pública de la comunidad.

Juana Morales, integrante del consejo comunitario tras la expulsión de los partidos en 2017 luego de un operativo policiaco que dejó cuatro muertos y decenas de heridos, explica que cuando se integró el nuevo consejo comunitario se acordó que los ocho integrantes fueran cuatro hombres y cuatro mujeres.

“Ahora hay mujeres en todas las áreas clave de Arantepacua. En asuntos sociales, en seguridad, en temas civiles, y en administración. En todos hay un hombre y una mujer para sacar adelante los problemas de la comunidad”, subraya Juana.

No estigmatizar

Ante este panorama y ante las dificultades que enfrentan las mujeres para participar en la vida pública de las comunidades, Ana Gómez, colaboradora en el área de litigio del Centro de Derechos Humanos Fray Vitoria, pide poner en perspectiva la situación del machismo en estas localidades, “y no estigmatizar a las comunidades indígenas como machistas”.

“Cuando se habla de violencia política de género se utiliza de ejemplo a las comunidades indígenas. Se dice: ‘miren, allí golpean a las mujeres y no las dejan participar’. Pero no hay que perder de vista que esto también sucede en los contextos urbanos, donde los ataques también son diferenciados hacia la mujer y por motivo de género”.

Por ello, Gómez considera que lo importante es que la participación de la mujer indígena en la vida pública de las comunidades está sirviendo, desde ya, para reflejar las necesidades de otras mujeres, lo cual, a su vez, servirá para que más mujeres se vayan sumando a este proceso.

“Se está abriendo el camino y lo que se espera con eso es que también se refleje en la participación de la mujer en el proceso de la toma de decisiones de estas comunidades”, concluye Ana Gómez.

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'Se van a morir a sus casas porque no tenemos camas': la situación que vive una región de Perú por COVID

Un video donde se ven cadáveres envueltos amontonados en la morgue local puso en evidencia la crisis que vive en la región de Loreto, en Perú.
Getty Images
25 de abril, 2020
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La imagen es impactante:

Una docena de cadáveres, envueltos en bolsas de plástico desde hace días, se amontonan unos encima de otros dentro de un salón que parece ser una morgue.

El video, que no dura más de 20 segundos, fue grabado en la morgue municipal de Iquitos, la capital de la región de Loreto, en el norte de Perú, que debido al aumento dramático de muertes a causa de la pandemia de coronavirus en los últimos días se encuentra totalmente desbordada.

“La morgue tiene capacidad para cremar entre dos y cuatro cuerpos por día. Entre ayer y hoy llegaron más de ocho cuerpos, lo que desbordó la capacidad del lugar”, le dijo a BBC Mundo el gobernador de Loreto, Elisban Ochoa Sosa.

Y esto ocurre cuando las cifras muestran que Perú -debido entre otras cosas a un aumento en las pruebas médicas del virus- tiene más de 15.000 contagios confirmados y 500 fallecidos, lo que lo ubican como el tercer país en América Latina con mayor número de casos, solo detrás de Brasil y Ecuador.

En Perú hace más de 30 días se declaró una cuarentena general para reducir la propagación del virus.

Y en Loreto, la provincia más extensa del país y con una población de 830.000 habitantes, la pandemia ha desbordado los hospitales.

Pacientes en pasillos

A pesar de que las autoridades señalaron que están tomando las medidas para aliviar a la morgue municipal con la adecuación de una fosa común en el cementerio local, los médicos que atienden la emergencia en la provincia señalan que la situación va a empeorar.

Y allí, otra imagen que revela la dimensión de la crisis: fotografías de pacientes que deben ser atendidos en los pasillos de los dos únicos centros médicos que tiene Iquitos destinados a la gestión de la pandemia.

“Los dos hospitales de Iquitos están desbordados. No tenemos donde atender a ningún paciente más y eso significa que las personas van a morir en sus casas”, le dice a BBC Mundo Luis Leonardo Runciman, decano del Colegio de Médicos del Perú en la Regional Iquitos.

Runciman confiesa que se siente “impotente y frustrado” por no poder proveer atención a las personas que lo necesitan.

“Aunque tengamos oxígeno, no tenemos manómetros para instalarlos. Y aunque tenemos respiradores, tampoco tenemos enfermeras para que los manejen”, señala el decano.

“A eso se suma que tampoco tenemos la manera de diagnosticar el covid-19, porque no tenemos suficientes pruebas moleculares ni rápidas para hacerlo”, añade.

Iquitos es la principal ciudad de la región de Loreto.

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Iquitos es la principal ciudad de la región de Loreto.

De acuerdo al gobierno regional, desde Lima solo fueron enviadas poco más de 700 pruebas moleculares y unas 2.500 pruebas rápidas, “Lo que no es suficiente para atender a toda la población”.

Sin agua

Hasta este jueves, la región de Loreto tenía cerca de 700 casos confirmados y 23 fallecidos, la mayoría de ellos en los últimos días.

El gobierno regional, que integra la misma alianza del gobierno nacional, señaló que habían habilitado un terreno en el municipio de San Juan Bautista donde se llevarán los cadáveres acumulados en la morgue después de ser cremados.

Sin embargo, varias autoridades de Iquitos denunciaron que las condiciones están lejos de ser las ideales –a pesar del esfuerzo de los gobiernos locales y el central– para enfrentar una situación que ellos consideran “será peor en las próximas semanas”.

De acuerdo al diario peruano Gestión, allí la tasa de contagios hasta la fecha es la segunda del país solo detrás de Lima, con 16,15 casos por cada 100.000 habitantes.

Las condiciones de las infraestructuras no hacen sino agravar la situación.

En Iquitos no tenemos suministro constante de agua“, indicó el representante del colegio médico.

“Aquí el agua potable llega cinco horas por día, por turnos. Mientras eso pasa, le están diciendo a la gente que se tiene que lavar varias veces las manos con agua y jabón como el principal modo de prevenir la enfermedad”.

Runciman puso la atención en otra crisis: la del personal sanitario. Hasta el momento, hay confirmados 80 contagios entre las personas que atienden pacientes, de los cuales cerca de la mitad son médicos.

Y tres de ellos se encuentran dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos.

Recurrir a estudiantes

La Dirección Médica Regional de Iquitos le confirmó a BBC Mundo que tuvieron que recurrir a estudiantes recién egresados de la escuela de medicina -que aún no han recibido el diploma- para poder atender al creciente número de personas que a diario llegan a con síntomas de la enfermedad.

“Tuvimos varios casos de contagio en la primera oleada debido a que los médicos, aunque se protegían de manera adecuada ante los pacientes, no lo hacían tanto cuando estaban entre ellos. Y por eso el número elevado”, le dijo a BBC Mundo Luis Minaya León, director de la Regional de Salud de Iquitos.

Para Minaya -quien considera que las medidas de aislamiento dictadas por el gobierno central han evitado que la tragedia sea mayor-, la estrategia debe ser distinta en una región como Loreto, a cuya capital Iquitos solo se puede acceder por río o por aire.

“La mayoría de las medidas que conocemos están diseñadas para los entornos urbanos, pero no se ha considerado el tema rural. Esta es la región más extensa del país, con gran porcentaje de población indígena, y el enfoque para tratar esta epidemia debe ser muy distinto”, indicó.

A esta crisis se suma también que no tenemos medicamentos suficientes para atender a los pacientes. Estamos escasos de medicinas que son vitales para personas contagiadas de covid-19”, agregó.

Tanto Minaya como Runciman coinciden en que se necesita, al menos, aumentar la capacidad de diagnóstico, para poder tener un panorama más claro de la escala de los contagios en Loreto.

“Es posible que haya diez veces más casos que los que hemos confirmado y eso significa que si apenas un 1% necesita de cuidados intensivos no tenemos manera de atenderlos en nuestros centros de salud”, señaló el médico.

Perú tiene el tercer número de personas contagiadas confirmadas en América Latina

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Perú tiene el tercer número de contagiados confirmados en América Latina.

“Migajas”

Desde el terreno, el periodista peruano Delcar Rosales le confirmó a BBC Mundo que la situación es delicada en Iquitos, donde los pacientes tienen que ser tratados en pasillos y los cuerpos de los fallecidos pasan días sin ser atendidos.

“El problema es que el personal de salud de los hospitales está asustado. No saben si van a resultar contagiados después de que los cuerpos llevan varios días allí y ya comienzan a oler mal”, explicó.

Y eso puede hacer que el hospital se convierta en un foco de infección”.

Rosales indicó además que los corredores de los centros médicos están desbordados con pacientes que esperan ser atendidos. “Ya no hay más camas para ellos”.

El gobernador regional Ochoa Sosa aceptó que la situación es difícil, pero aseguró que se están tomando medidas para evitar que tanto el hospital como la morgue colapsen.

“Ya hemos dispuesto de un territorio cerca de Iquitos para que los cuerpos, después de ser cremados y cumplir con todos los protocolos médicos, sean enterrados allí”, explicó el mandatario local.

“Cabe aclarar que no todos los cuerpos son de personas que fallecieron por covid-19”, señaló Ochoa Sosa, en diálogo con BBC Mundo.

Indígenas en Loreto

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El 30% de la población de Loreto es indígena.

También señaló que se está aumentando el número de camas disponibles, para llegar a un total de 1.000.

“Esta es una región que limita con tres países, es la más extensa del Perú, con la mayor población indígena, y el gobierno nacional la ayuda nos la da con gotero. Lo que recibimos son migajas”, reclamó el gobernador.

Señaló que, a pesar de los distintos esfuerzos, la mayor dificultad es el diagnóstico de la población rural, a la que solo pueden acceder en muchos casos a través de los ríos.

A ellos no hemos podido llegar como se debe porque no tenemos los recursos para hacerlo de la forma adecuada”, dijo.

Y agregó: “Es una situación que nos ha desbordado aquí en Loreto”.

Desde Lima

Perú, después de Brasil y Ecuador, es el país con el mayor número de contagios en la región.

Pese a ello, la tasa de letalidad es de las más bajas (apenas de 2,7%), de acuerdo al gobierno nacional.

Según señaló el presidente de la nación, Martín Vizcarra, eso se debe a que se ha hecho un esfuerzo por aumentar los exámenes de diagnóstico y por ende se ha registrado un mayor número total de casos.

“Hasta el momento se han hecho más de 185.000 pruebas en el país. A pesar de los esfuerzos, hemos contabilizado 572 muertes”, indicó el mandatario.

Diagnóstico de covid-19 en pacientes

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Los médicos y el gobierno regional señalan que no tienen herramientas suficientes para atender la emergencia en su territorio.

“Pero a pesar de que tenemos un nivel por debajo de las tasas de mortalidad que se registran en el mundo, lo más importante del país es su gente, es la salud de los peruanos y peruanas, es la vida de su población y por eso extendemos la situación de emergencia por dos semanas”, dijo este jueves Vizcarra.

BBC Mundo contactó a voceros del ministerio de Salud del Perú para hablar sobre la situación en Iquitos, pero no fue posible obtener sus declaraciones oficiales hasta el momento de la publicación de este artículo.

El ministro de Salud, Víctor Zamora, señaló a la agencia EFE que la mortalidad del virus “no solo se debe a la violencia con que afecta a las personas más vulnerables, sino que también está relacionada con la propia organización del sistema de salud”, tradicionalmente deficiente.

Y señaló que el gobierno nacional está concentrado en habilitar más camas de cuidados intensivos y adquirir de cerca de 300 ventiladores mecánicos, para sumarlos a los que están produciendo la Marina de Guerra y la Universidad Católica.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhjChg-SfiE

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