Operación jaguar: la carrera por proteger el hábitat del felino en México
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Foto: Cortesía Rodrigo Medellín.

Operación jaguar: la carrera por proteger el hábitat del felino en México

México será uno de los países en donde se realice un estudio latinoamericano sobre el tráfico ilegal de piezas de felino más grande de América.
Foto: Cortesía Rodrigo Medellín.
Por Thelma Gómez Durán/Mongabay Latam
14 de febrero, 2020
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La mancha que tenía en su dorso era peculiar. Recordaba a la imagen del popular videojuego de la década de los años ochenta; por eso lo bautizaron como Pac-Man. Durante tres años, los investigadores tuvieron registro de su andar por la Selva Lacandona. Pero a mediados de 2019, encontraron su cuerpo, sin cabeza y sin garras, tirado a la orilla del río Lacantún. A ese jaguar la mataron para traficar con sus colmillos y sus garras.

El hallazgo del cuerpo de Pac-Man, un jaguar macho que habitaba en la Selva Lacandona, activó las luces de alerta entre los investigadores dedicados al estudio y conservación del felino. Sobre todo porque era una evidencia de que en el territorio fronterizo entre México y Guatemala ya hay presencia de las mafias que, en países como Bolivia, construyeron toda una red para traficar con sus colmillos, huesos, piel y garras.

En el mercado chino los colmillos y garras de jaguar pueden cotizarse hasta 15 000 dólares, señala el doctor Rodrigo Medellín, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM y cuyo equipo fue el que encontró los restos de Pac-Man.

Lee: En riesgo, la mitad de la población nacional de jaguares si el Tren Maya no cumple ley ambiental

Ante el incremento en el tráfico de partes de jaguar (Panthera onca), este año se realizará un estudio en México, Perú, Bolivia y Costa Rica para documentar el origen y destino de este comercio ilegal, así como su impacto en las poblaciones de la especie, explica el doctor Medellín, quien es miembro del consejo directivo de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar.

El estudio internacional es solo unas de las varias acciones que investigadores latinoamericanos impulsan para no bajar la guardia y conservar al felino más grande de América, presente en 18 países latinoamericanos y cuya población de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se estima en 64 000 ejemplares en vida silvestre. Las poblaciones más grandes se han documentado, sobre todo, en la Amazonía y en México.

En el caso de México, el segundo censo —que se realizó entre 2016 y 2018— estimó que había aproximadamente 4800 jaguares; el primer censo —que se hizo entre 2008 y 2010— había calculado entre 4000 y 4400 individuos. “La población de jaguares ha mostrado un incremento en los últimos 10 años. Para que esto se mantenga se requieren acciones sólidas de conservación”, explica el biólogo Heliot Zarza, vicepresidente de la Alianza Nacional para la conservación del Jaguar.

En México se calcula que existen aproximadamente 4800 ejemplares de jaguar. Esta imagen fue tomada en Sinaloa. Foto: Cortesía Rodrigo Medellín.

Ampliar la Reserva de la Biósfera de Calakmul

Desde 2005, el jaguar logró convocar a biólogos, ecólogos, médicos veterinarios, conservacionistas y artistas plásticos para integrar una alianza nacional que uniera sus conocimientos y esfuerzos para la protección de este felino. Si bien su trabajo comenzó desde hace tres lustros, fue hasta hace unos cuatro años que se constituyó formalmente la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, la cual es integrada hoy por alrededor de 60 especialistas, de 40 instituciones de todo el país.

La alianza ha participado, entre otras cosas, en la construcción de la Estrategia Nacional de Conservación del Jaguar. Para este año, explica el doctor Heliot Zarza, entre las acciones que realizan para proteger esta especie está el establecer una estrategia trilateral, en la que participen especialistas de Guatemala y Belice, para hacer frente a las principales amenazas que acechan al felino en la región: el tráfico ilegal (tanto de partes del felino como de cachorros) y la pérdida de su hábitat.

En México una de las prioridades de la Alianza es impulsar la creación de áreas naturales, tanto públicas como privadas, en zonas donde se ha documentado la presencia de jaguar o, bien, en donde existen poblaciones que están amenazadas por los cambios en el uso de suelo.

El doctor Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM y presidente de la Alianza, apunta que “para mantener las poblaciones de jaguar es necesario que, para final del sexenio, se llegue a una tasa de cero deforestación”.

Los investigadores ya identificaron áreas claves para garantizar el hábitat del jaguar. Una de sus objetivos para este año será sumar un millón y medio de hectáreas a la Reserva de la Biósfera de Calakmul, en el sureste mexicano. Con ello, señalan los investigadores, se podrá proteger a más de mil jaguares.

Para conseguir esta ampliación, los miembros de la alianza impulsan que Balam Ku y Balan Kin, áreas naturales que hasta ahora solo tienen protección estatal, se integren a la Reserva de la Biósfera de Calakmul.

El objetivo de la alianza es lograr tener un corredor biológico que permita garantizar la conservación del hábitat del jaguar a lo largo de toda la Península de Yucatán. Por lo que también se buscará conectar la Reserva de Calakmul con la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an.

La urgencia de crear áreas para la conservación

En el sureste mexicano, en especial en el área de Calakmul, se tiene la población más importante de jaguares en el país. Por lo que señala el doctor Rodrigo Medellín “no podemos ponerla en riesgo. Lo malo es que tienen amenazas por varios lados”. Además de la deforestación que ha ido en aumento en estados como Campeche, también hay proyectos de infraestructura, como el Tren Maya, que ponen en riesgo a los ecosistemas de la zona.

El Tren Maya tendría una influencia en la Reserva de la Biósfera de Calakmul, el Parque Nacional Tulum y la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an. En caso de que su construcción prospere —el proyecto ya fue impugnado por ejidatarios de la zona, quienes consiguieron un amparo para detener las obras—, los integrantes de la Alianza Nacional de Conservación del Jaguar señalan que será necesario considerar la construcción de pasos de fauna y diversas acciones para no afectar aún más el hábitat del felino.

Además de la ampliación de la Reserva de la Biósfera de Calakmul, los miembros de la Alianza trabajan con diversas comunidades de la península de Yucatán para impulsar la creación de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación.

En noviembre del 2019, por ejemplo, se logró que los ejidatarios de Laguna Om, en el estado de Quintana Roo, destinaran 35 mil hectáreas a la conservación.

Por su parte, la organización Naturalia —la cual también forma parte de la Alianza— continuará este año con el proyecto Operación Jaguar, cuyo objetivo es la compra de tierras para establecer reservas privadas para mantener al felino a largo plazo.

En 2019, bajo la estrategia de Operación Jaguar y con el apoyo de la organización World Land Trust, del Reino Unido, se estableció una nueva reserva de 1800 hectáreas en Sonora. Esta área se suma a las 1500 hectáreas de una reserva privada que desde 2003 maneja Naturalia en la misma zona.

Óscar Moctezuma, director de Naturalia, explica que el objetivo de crear y ampliar esta reserva en Sonora es proteger a una de las poblaciones de jaguar más amenazadas del país, ya que en todo el estado se ha documentado la presencia de tan solo 120 individuos.

Entre los objetivos de Naturalia, como parte de Operación Jaguar, están el crear, al menos, dos nuevas reservas, una en Quintana Roo y otra en Nayarit, estado en donde también se ha identificado la presencia de una población pequeña de jaguar y que requiere de atención urgente.

Por una guardia nacional ambiental

Los integrantes de la Alianza señalan que otras acciones que son necesarias para la conservación del jaguar es que el gobierno federal continúe y fortalezca el pago de un seguro ganadero a quienes tienen pérdidas de ganado por ataques de jaguar.

Además, solicitan que se incremente el presupuesto de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) para fortalecer los apoyos que se destinan a ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios que son dueños de las áreas en donde vive el jaguar.

Otra acción que señalan como urgente es que la guardia nacional, creada por el actual gobierno federal, pueda tener un equipo especializado en el tema ambiental, dedicado a la vigilancia y protección de las áreas naturales protegidas y a las especies que se encuentran bajo alguna categoría de protección.

Para seguir en el diseño de acciones para conservar el jaguar, los miembros de la Alianza realizarán en los próximos meses el simposio “El jaguar mexicano del siglo XXI: logros y metas hacia el 2030”.

Además, varios de sus miembros participarán en el Segundo Simposio Latinoamericano de Felinos y otras especies que se realizará en Iguazú, Brasil, donde los especialistas evaluarán la situación del felino en la región y compartirán estrategias de conservación.

El investigador Rodrigo Medellín, del Instituto de Ecología, señala que también se firmará un convenio con el gobierno de Sudáfrica para compartir experiencias sobre conservación de felinos. “En Sudáfrica han logrado conservar sus poblaciones de leopardo. Queremos aprender lo que ellos están haciendo para ver qué estrategias de conservación podemos replicar en México”.

Entre los desafíos para proteger al jaguar en México, resalta el doctor Rodrigo Medellín, están el lograr que los gobiernos —tanto federales y estatales— se comprometan con la conservación de la especie y de su hábitat; para ello, dice, se tiene que evitar el impulso de proyectos de infraestructura que dañen los ecosistemas.

Medellín también señala que todavía es necesario conocer más sobre la especie y las zonas en donde se encuentra: “hay varios lugares en el país en donde aún no sabemos cómo están sus poblaciones”. Y, sobre todo, dice, es necesario que se tome conciencia que “cada mexicano tiene algo qué hacer para conservar no solo el jaguar, sino toda nuestra biodiversidad. Si no tomamos conciencia de eso, no vamos a avanzar”.

 

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El revolucionario hallazgo que muestra que puede haber vida extraterrestre en Venus

El descubrimiento de gas fosfino fue confirmado por el telescopio de Chile y sugiere que las nubes de Venus podrían albergar vida.
14 de septiembre, 2020
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Venus.

JAXA/ISAS/Akatsuki Project Team
Venus es un planeta impensable para albergar vida, pero esto podría cambiar.

La idea de que organismos vivos estén flotando en las nubes del planeta Venus es una posibilidad extraordinaria.

Pero esto es precisamente lo que está siendo considerado por astrónomos después de que detectaran una sustancia en la atmósfera que no logran explicar.

Se trata de un gas conocido como fosfano o fosfina (PH3), una molécula formada por un átomo de fósforo y tres átomos de hidrógeno.

En la Tierra se asocia a la fosfina con la vida. Se encuentra en los microbios que viven en las entrañas de animales como los pingüinos o en ambientes pobres en oxígeno como los pantanos.

Es un gas que se puede producir industrialmente, por supuesto.

Pero en Venus no existen las fábricas; y ciertamente no hay pingüinos.

Entonces, ¿cómo es posible que ese gas esté allí, a 50 km de la superficie de nuestro planeta?

La profesora Jane Greaves, de la Universidad de Cardiff (Reino Unido), y sus colegas se están haciendo la misma pregunta.

Y han publicado un artículo en la revista Nature Astronomy que detalla sus hallazgos sobre la fosfina en Venus, así como las diversas investigaciones que han hecho para intentar demostrar que esta molécula podría tener un origen natural y no biológico.

Pero por el momento, están confundidos.

Atacama Large Millimeter/submillimeter Array en Chile.

ESO
La señal de fosfina fue confirmada por el telescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array en Chile.

Debido a todo lo que se sabe de Venus, nadie ha logrado explicar una vía abiótica hacia la fosfina. No en las cantidades que se han detectado.

Esto significa que vale la pena considerar que exista una fuente de vida en ese planeta.

“A lo largo de toda mi carrera me he interesado en buscar vida en otras partes del Universo, por eso me impresiona que esto sea posible”, dijo la profesora Greaves.

“Pero sí, estamos animando genuinamente a otras personas a que nos digan lo que podríamos habernos pasado por alto. Nuestro artículo y los datos son de acceso abierto; así es como funciona la ciencia”.

¿Qué es lo que han detectado exactamente?

El equipo la profesora Greaves identificó por primera vez la fosfina en Venus con ayuda del telescopio James Clerk Maxwell en Hawái, y luego confirmó su presencia utilizando el de Atacama en Chile.

La fosfina tiene una “línea de absorción” distintiva que estos radiotelescopios perciben a una longitud de onda de aproximadamente 1 mm.

El gas puede ser observado en latitudes medias del planeta a aproximadamente 50-60 km de altitud. La concentración es pequeña, formando solo 10-20 partes en cada mil millones de moléculas atmosféricas. Pero en este contexto, eso es mucho.

Fosfina.

ESO/M.Kornmesser/L.Calcada/Nasa
La molécula de fosfina está formada por un átomo de fósforo y tres átomos de hidrógeno.

¿Por qué es tan interesante?

Venus no está en el top de la lista cuando se habla de la posibilidad de que haya vida en otras partes de nuestro Sistema Solar.

Comparado con la Tierra, es un infierno. El 96% de su atmósfera está compuesta de dióxido de carbono y ha experimentado un efecto invernadero fuera de control. Las temperaturas de la superficie son como las de un horno para hacer pizza: de más de 400 grados.

Las sondas espaciales que han aterrizado en ese planeta han sobrevivido solo unos minutos antes de averiarse.

Sin embargo, 50 km más al norte las temperaturas son menos extremas. Por eso se cree que, si realmente hay vida en Venus, aquí es exactamente donde se podría encontrar.

Ilustración de Venus.

DETLEV VAN RAVENSWAAY/SPL
Se piensa que Venus es un mundo infernal, un candidato poco probable para albergar vida.

¿Por qué debemos tener dudas?

Las nubes son gruesas y están compuestas principalmente de ácido sulfúrico en un 75-95%, lo cual es catastrófico para las estructuras celulares que componen los organismos vivos en la Tierra.

William Bains, un doctor afiliado al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos, es un bioquímico del equipo y ha estudiado varias combinaciones de diferentes compuestos que se espera que existan en Venus.

Bains ha examinado si los volcanes, los rayos e incluso los meteoritos podrían desempeñar un papel en la producción de PH3, y dice que todas las reacciones químicas que ha investigado son demasiado débiles (10.000 veces) para producir la cantidad de fosfina que se ha observado.

El doctor cree que para sobrevivir al ácido sulfúrico los microbios venusianos en el aire tendrían que utilizar una bioquímica desconocida y radicalmente diferente, o desarrollar una especie de armadura.

“En principio, un tipo de vida vida más amante del agua podría esconderse dentro de una capa protectora de algún tipo dentro de las gotas de ácido sulfúrico”, le dijo Bains al programa The Sky At Night de la BBC.

“Estamos hablando de bacterias que se rodean de algo más resistente que el teflón y se sellan por completo. Pero entonces, ¿cómo comen? ¿Cómo intercambian gases? Es una verdadera paradoja”.

¿Cuál ha sido la reacción?

El equipo es cauteloso y recalca que no afirma haber encontrado vida en Venus, pero dice que la idea debe explorarse más a medida que los científicos también buscan cualquier vía química geológica o abiótica que pueda explicar el fenómeno.

El doctor Colin Wilson, de la Universidad de Oxford, trabajó en la sonda espacial Venus Express (2006-2014) -la primera misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) al planeta Venus- y aseguró que las observaciones de la profesora Greaves impulsarían una nueva ola de investigación en el planeta.

“Es realmente emocionante y conducirá a nuevos descubrimientos, incluso si la detección de fosfina original resultara ser una mala interpretación espectroscópica, lo cual no creo que sea el caso. Creo que la vida en las nubes de Venus hoy es tan improbable que encontraremos otras maneras químicas de crear fosfina en la atmósfera, pero descubriremos muchas cosas interesantes sobre Venus durante la búsqueda “, le dijo a la BBC.

Ilustración: globo en Venus.

NASA-JPL/Caltech
Una de las mejores maneras de resolver la incertidumbre sería utilizando aerobots.

El doctor Lewis Dartnell, de la Universidad de Westminster, también toma la noticia con pinzas. Él estudia las posibilidades de vida más allá de la Tierra y considera que Marte o las lunas de Júpiter y Saturno son una mejor apuesta para encontrar vida.

“Que la vida puede sobrevivir en las plataformas superiores de las nubes de Venus es algo muy revelador, porque significaría que tal vez la vida es muy común en nuestra galaxia en su conjunto. Tal vez la vida no necesita planetas muy parecidos a la Tierra y podría sobrevivir en otros, en planetas infernales parecidos a Venus en la Vía Láctea”.

¿Cómo se puede resolver la incógnita?

Enviando una sonda para estudiar específicamente la atmósfera de Venus.

La NASA pidió recientemente a los científicos que trabajaran en el diseño de una posible misión insignia para la década de 2030. Los buques insignia son los artefactos más capaces, y más caros, que utiliza la NASA.

Y se ha propuesto un aerobot, o robot aéreo, para que viaje a través de las nubes de Venus.

“Los rusos hicieron esto con su globo Vega (en 1985)”, explicó la profesora Sara Seager, del MIT y miembro del equipo. “Fue recubierto con teflón para protegerlo del ácido sulfúrico y flotó durante un par de días.

“Definitivamente podríamos hacer algunas mediciones in situ. Podríamos concentrar las gotas y medir sus propiedades. Incluso podríamos llevar un microscopio y tratar de buscar la vida misma”.


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https://www.youtube.com/watch?v=JGg3BXeb_Gc

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