Subir las penas de cárcel no ha reducido los feminicidios en ningún estado
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Subir las penas de cárcel no ha reducido los feminicidios en ningún estado

Datos oficiales prueban que entre 2015 y 2018 los asesinatos de mujeres en México crecieron 57%, pese a que múltiples estados agravaron sus sanciones en un intento de frenar los feminicidios.
Cuartoscuro
20 de febrero, 2020
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Incrementar las penas de cárcel por cometer feminicidios no ha reducido el asesinato de mujeres en ninguno de los estados del país donde se ha llevado a cabo esta medida. Al contrario, las entidades con las sanciones más altas figuran entre los que tienen más casos, o en ellas han subido en mayor medida los crímenes contra mujeres en los últimos cuatro años.

Así lo pudo comprobar Animal Político a través de la revisión de las cifras oficiales del INEGI sobre mujeres asesinadas de 2015 a 2018, y de las modificaciones hechas a los códigos penales de cada una de las entidades federativas, documentadas por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Esto luego de que la Cámara de Diputados aprobó esta semana elevar en el Código Penal Federal de 60 a 65 años la pena máxima para el delito de feminicidio, bajo el argumento de no se han logrado inhibir los feminicidios en México, y que por lo tanto resulta necesario agravar las penas.

Los diputados que aprobaron estas modificaciones y el dictamen de dicha reforma argumentaron que en 2018 más de 3 mil mujeres fueron asesinadas, un promedio de 10 asesinatos al día. Dicha cifra incluye todas las muertes de mujeres en condiciones de violencia, y no solo las que reconocen las fiscalías como feminicidio.

Entérate: Fiscalías indagan como feminicidio solo 1 de cada 5 asesinatos de mujeres

Pero los mismos datos de INEGI arrojan que de 2015 a 2018, periodo en el que se han modificado varios códigos penales estatales para agravar las penas de feminicidio, la cifra de mujeres asesinadas a nivel nacional se ha disparado 57%.

Y es que mientras que en 2015 la cifra de mujeres que perdieron la vida de forma violenta fue de 2 mil 383 víctimas, para 2016 ascendió a 2 mil 813, en 2017 se disparó a 3 mil 430, y en 2018 escaló a 3 mil 752 casos. En total son 12 mil 378 mujeres asesinadas en este periodo de cuatro años.

De los 32 estados del país solo hay cuatro entidades en las que los asesinatos de mujeres descendieron de 2015 a 2018: se trata de Sinaloa, Sonora, Chiapas y Coahuila. Pero en ninguna de dichas entidades se han elevado las sanciones establecidas para el delito de feminicidio.

No solo eso. Coahuila, entidad donde se redujo en 50% el total de asesinatos de mujeres en el referido periodo, tiene una de las penas de prisión menos severas para el feminicidio en México: de 20 a 50 años de cárcel.

Lideran las entidades con penas más altas

Contrario a los argumentos planteados por la Cámara de Diputados, el endurecimiento de las penas de feminicidio no ha funcionado en nada para reducir los asesinatos. De hecho, las entidades donde ello se ha llevado a cabo se encuentran hoy en las situaciones mas críticas, según lo que revelan los datos.

Un ejemplo claro es Zacatecas, entidad donde en 2016 se duplicó la pena máxima para feminicidio al pasar de 30 a 60 años, según el análisis del Observatorio. Pero los datos de INEGI arrojan que, mientras en 2015 fueron asesinadas 24 mujeres en el estado, para 2018 la cifra se disparó a 204, un incremento superior al 333%.

Otro caso similar es el de Guanajuato, estado que de 2015 a 2018 acumula 809 asesinatos de mujeres, la tercera cifra más alta del país y que equivale a un crecimiento del 238% en estos casos. En dicha entidad también se duplicó la pena de feminicidio hasta los 60 años en 2015, sin que ello haya frenado el crecimiento.

Nayarit fue otra entidad que agravó las penas de feminicidio y pese a ello la cifra de mujeres asesinadas ascendió 254% en el referido periodo, al igual que Michoacán donde los casos se han disparado 109%. En Morelos, los crímenes crecieron 71%, entre varios ejemplos más.

Estado oculta feminicidios cometidos por crimen organizado y no investiga, acusan activistas de 23 entidades

Los datos oficiales también muestran que las entidades con más asesinatos de mujeres son las que precisamente tienen las penas más altas de feminicidio. Es el caso del Estado de México, donde la sanción máxima desde que se tipificó dicho delito en 2011 ha sido de 70 años de prisión, y ello no impidió que de 2015 a 2018 fueran asesinadas 1 mil 752 mujeres en su territorio.

Chihuahua y Guanajuato son la segunda y tercera entidad con más mujeres asesinadas y ahí las penas de feminicidio alcanzan los 60 años de prisión. Mientras que Jalisco y Veracruz, la cuarta y sexta entidad con más mujeres asesinadas, también reportan penas que llegan a los 70 años de cárcel.

No hay correlación porque falla investigación

María de la Luz Estrada, coordinadora Ejecutiva del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, calificó de inútil el incremento de la pena de feminicidio anunciado por la Cámara de Diputados, ya que dijo que ello no guarda correlación alguna con el fenómeno delictivo.

“No hay contexto ni evidencia alguna que sustente que el subir penas para el feminicidio o para cualquier otro delito afecte el crecimiento del mismo. De hecho las penas máximas casi nunca se aplican por los jueces, pero además no hay relación porque el gran problema es la impunidad, la cual es propiciada por la falta de investigación”, dijo en entrevista.

Te puede interesar: Incompetencia, misoginia y manejo político afectan el registro de feminicidios en los estados, alertan expertas

La especialista consideró que en vez de poner el foco en las penas a este delito, el Congreso debería enfocar sus esfuerzos en revisar las condiciones actuales en que operan las fiscalías de los estados, que son a las que les corresponde resolver los asesinatos de mujeres.

Estrada advirtió que las carencias para atender dicha tarea sobran y van desde la falta de protocolos para indagar con perspectiva de género los asesinatos de mujeres, hasta la carencia de personal especializado en todas las áreas, desde policías hasta peritos.

“Lo que sí debería hacer el Congreso es citar a los fiscales de los estados para trabajar con ellos, ver qué protocolos tienen, cuáles son las carencias. Cómo están trabajando estos casos. Basta de improvisaciones. Lo que buscamos es que se hagan cosas que se vayan encaminando a mejorar la atención y la prevención del delito, y si no ocurre entonces cómo lo vas a investigar para romper las cadenas de impunidad. Ese es el tema”, dijo la especialista.

En una segunda entrega de este texto, Animal Político profundizará en datos que evidencian que la mayor parte de los casos quedan impunes, y que la cifra de sentencias condenatorias por feminicidio es, en realidad, mínima.

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COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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