Policía disparó extintores con gas en cara de manifestantes que exigían justicia para Ingrid
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Elizabeth Cruz

Policía disparó extintores con gas en cara de manifestantes que exigían justicia para Ingrid

La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX aseguró que sus policías solo portaban equipos de protección personal que no incluyó gases, pero la Comisión de Derechos Humanos capitalina aseguró que hubo un exceso del uso del extintor.
Elizabeth Cruz
15 de febrero, 2020
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“Yo le llamaría un exceso del uso del extintor”. La frase de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, define lo que pasó este viernes en la manifestación de mujeres que exigían justicia por el feminicidio de Ingrid Escamilla y reclamaban que los medios no lucren con la fotografía de su cuerpo desollado.

Y es que la policía capitalina usó un recurso que no se había visto en la serie de protestas feministas de los últimos meses: disparar extintores directamente a la cara de las manifestantes, de los que salía un humo verde que provocaba ardor en ojos, garganta y ataques de tos. Eso a pesar de que hubo menos destrozos que en marchas anteriores.

No fue una vez, sino varias. La mayoría de rociadas de este gas ocurrieron cuando el contingente se manifestaba afuera de las instalaciones del periódico La Prensa, en la calle Basilio Badillo; la última en las escalinatas del Ángel de la Independencia, donde terminó la manifestación, cuando las chicas solo estaban gritando consignas contra los feminicidios y pintando los tablones de madera que desde hace meses rodean al monumento.

Lee: ‘En México llueve sangre’: Mujeres exigen a La Prensa una disculpa pública por fotografía de Ingrid

A pesar de las múltiples ocasiones en las que se lanzó este humo, como quedó registrado en videos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México aseguró que sus policías solo portaban equipos de protección personal que no incluyó gases.

Marabunta desmintió estas declaraciones. “Fuimos testigos del uso indebido de extintores de polvo químico seco sobre las manifestantes, la presidenta y personal de la CDHDF también fueron roceados y 2 integrantes de marabunta fueron directamente atacados con gas pimienta”.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que las mujeres del Grupo Atenea que realizaban trabajo de contención durante la manifestación de mujeres, la noche de este viernes, utilizaron los extintores para apagar fuego; sin embargo, dijo que se revisará si hubo uso excesivo de los mismos.

Lo anterior, pese a que durante la movilización, las integrantes del Grupo Atenea usaron extintores y gas pimienta para dispersar a las manifestantes que se apersonaron a las afueras del periódico La Prensa.

“Las Ateneas hacen un trabajo de contención. Ayer se prendió fuego en varios lugares y lo que traen son extinguidores. Ese es su trabajo, si hubo algún caso de este tipo, se tiene que revisar, pero tampoco podemos permitir que se prenda algo y que se quede prendido. Por eso están ellas, para contener y poder sofocar un incendio que pudiera provocar un mayor problema”, señaló Sheinbaum Pardo.

Acuden a medios 

La concentración había iniciado de forma pacífica a partir de las 4 de la tarde en la antimonumenta por los feminicidios, instalada frente al palacio de Bellas Artes. Recinto que estuvo protegido por vallas y que nadie intentó sobrepasar. Las manifestantes solo crearon una cruz gigante en el suelo con pliegos de papel rosa, flores, fotos de Ingrid Escamilla, asesinada con saña el 9 de febrero por su pareja, y de otras víctimas.

El objetivo de la manifestación se puso en claro desde el principio: “El plan ahorita es dirigirnos hacia el periódico La Prensa para exigir una disculpa pública por la filtración y publicación de las imágenes de Ingrid Escamilla”, dijo una chica ante las cerca de 350 mujeres que se reunieron, según cifras oficiales.

Explicó que por la mañana un pequeño grupo acudió al diario Reforma y su filial Metro y ahí dialogaron con directivos para pedir una cobertura con perspectiva de género, por lo que ahora intentarían hacer lo mismo, y que no iban al periódico Pásala, que publicó la foto más explícita, porque se encuentra en la carretera hacia el Ajusco y por seguridad no sería posible.

“Y queremos apelar no solamente a los medios de comunicación, sino que se empiece a legislar el tema de la protección a las víctimas de asesinato en México, que en primera es una negligencia de la Fiscalía y de los forenses que han filtrado estas fotos y la información, pero en segunda, es un error de los medios de comunicación que han puesto imágenes como esas, y luego dicen que tienen un compromiso. Queremos exigir una disculpa pública de los medios de comunicación que le faltaron el respeto a Ingrid y a la familia de Ingrid Escamilla”.

Lee: “Nos están matando”: Mujeres exigen a AMLO justicia contra feminicidios en Palacio Nacional

El contingente caminó por la avenida Juárez hacia Reforma. Pasó de largo por el Hemiciclo a Juárez, también resguardado con vallas metálicas para evitar pintas como las que hubo durante la marcha del pasado 25 de noviembre —día de la eliminación de la violencia contra las mujeres—, que causaron indignación en redes y por ser retiradas con rapidez se utilizaron productos que dañaron el monumento.

Las chicas iban haciendo algunas pintas en el suelo y en publicidad. Al llegar a la estación de Metrobús El Caballito, policías mujeres las resguardaron, pero tampoco hubo intentos de dañarla.

La indignación se desató al llegar a La Prensa y descubrir que estaba totalmente cerrado, con vallas en su puerta principal y elementos de seguridad en la puerta trasera, y que nadie saldría a escuchar las peticiones de las mujeres.

Fue el segundo desaire en 24 horas. Cuando empezó a organizarse la manifestación a medios de comunicación, a principios de la semana, el director de La Prensa, Luis Carriles, buscó a colectivos de mujeres para dialogar previamente con ellas, este jueves. Sin embargo, no llegó a la cita a la que habían acudido unas 10 personas, según contó una asistente.

En cambio, el viernes ese medio dedicó su portada entera a una carta titulada “Compromiso” en el que señaló que estaba en proceso de revisión de sus coberturas y lenguajes.

Entérate: ¿Qué exigen las mujeres que protestan? Este es el pliego petitorio que leyeron en Palacio Nacional

Las chicas no estaban conformes con esa publicación, por lo que, al encontrar las puertas del medio resguardadas, comenzaron a atacar viejas camionetas de distribución que estaban estacionadas en la salida trasera.

En un primer momento, una parte del contingente decidió seguir marchando sin rumbo claro. Las mujeres caminaron hacia avenida Hidalgo y luego avanzaron hacia la Alameda. Las policías corrían y sus jefas daban órdenes encontradas por equipos de radiocomunicación para tratar de mantenerse a su lado. Pero la marcha paró y volvió sobre sus pasos.

Instaladas sobre Reforma, se sentaron en el suelo a esperar que alguien de La Prensa las recibiera. Luego decidieron interpretar el baile de “Un violador en tu camino”, popularizado por la colectiva chilena Las Tesis, y finalmente se unieron a quienes se habían quedado atacando camionetas en la calle Basilio Badillo.

Hubo cristales rotos e incluso fuego dentro de uno de los vehículos, que no fue apagado inmediatamente, como en otras marchas en las que se prendió fuego a monumentos, y para lo cual las policías iban equipadas con extintores.

Entonces se empezaron a gritar consignas de cara a las policías que llevaban escudos protectores. De pronto, se activó el primer extintor del que salió humo verde, y eso elevó el tono de las protestas.

Poco después una policía detuvo a una de sus compañeras para que no volviera a hacerlo, pero la maniobra se repitió varias veces, mientras las manifestantes lanzaban golpes y pintura a los escudos de las agentes, e incluso alcanzó a los integrantes del colectivo Marabunta, que organiza vallas humanas de paz entre manifestantes y autoridades.

“Ingrid somos todas, Ingrid somos todas”, resonaba. “Traidoras”, “Me cuidan mis amigas, no la policía”, “Ni una asesinada más”, “Si te pega no te ama”, “Las muertas y desaparecidas son crímenes de odio fruto de la misoginia”, fueron otras de las consignas.

Empezó a caer un aguacero en el centro, que replegó a algunas de las manifestantes bajo techos de la zona, pero el intercambio de gritos y humo verde continuó por media hora. Hasta que decidieron caminar hacia el Ángel de la Independencia.

La concentración casi en su totalidad caminó por Paseo de la Reforma, a pesar de la lluvia y de la calle encharcada. Hubo algunos destrozos a publicidad y dos estaciones de Metrobús, pero en general avanzó rápido y ya sin enfrentamientos con las policías que rodeaban cada monumento por el que pasaban.

Alrededor de las 7 de la noche, el contingente llegó al Ángel. Caminó a su alrededor y las chicas subieron a las escaleras para lanzar los últimos reclamos durante media hora más. “Justicia para Ingrid, justicia para Ingrid”, se escuchaba, cuando nuevamente hubo empujones con las policías, que fueron a meterse entre las manifestantes y los tablones de madera y, una vez más, lanzaron humo verde con los extintores.

La comisionada de Derechos Humanos capitalina, Nashieli Ramírez, aseguró que era un gas particular que afectó a todos los presentes y reclamó que “los extintores se deben usar para controlar los fuegos, no para dispersar movilizaciones”.

Mojadas y cansadas, las jóvenes decidieron que era momento de terminar la concentración. En cuestión de minutos, se fueron juntas al metro más cercano, por seguridad, y poco después las policías abandonaron también el lugar.

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Quién es Kamala Harris, primera mujer negra candidata a vicepresidencia de EU

Tras mucha especulación en Estados Unidos, el candidato demócrata a la presidencia anunció quién será su "número dos" en la carrera a la Casa Blanca.
11 de agosto, 2020
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Kamala Harris

Getty Images

Joe Biden luchará por la Casa Blanca junto a Kamala Harris.

El candidato demócrata a la presidencia anunció este martes que la senadora será su número dos en la campaña contra Donald Trump de cara a las elecciones de noviembre.

El veterano político ya había adelantado que sería una mujer y había más de una decena de nombres en juego.

“Tengo el gran honor de anunciar que escogí a @KamalaHarris -una valiente luchadora en defensa de los menos poderosos y de los mejores funcionarios públicos del país- como mi compañera de fórmula ”, señaló Biden en Twitter.

Biden destacó además la labor de Harris como fiscal general de California, donde se puso frente a “los grandes bancos, levantó a la clase trabajadora, protegió a mujeres y niños del abuso”.

“Estaba orgulloso entonces, y lo estoy ahora de tenerla como mi compañera en esta campaña”.

Harris se convertirá en la primera mujer afroestadounidense en ser candidata a la vicepresidencia del país.

La elección era crucial en un momento de crisis política, social, sanitaria y económica en Estados Unidos.

Y tenía que ser alguien a quien los demócratas consideraran “presidenciable”, dada la avanzada edad de Biden, 77 años, y la posibilidad de que, de ganar, opte por no presentarse a la reelección en cuatro años.

“Me siento honrada de unirme a como la candidata de nuestro partido a vicepresidente, y haré todo lo posible para convertirle en nuestro comandante en jefe”, aseguró Harris en Twitter.

¿Quién es Kamala Harris?

La política demócrata nació en Oakland, California, en una familia de inmigrantes: una madre originaria de India y un padre nacido en Jamaica.

Tras el divorcio de sus padres, Harris fue criada principalmente por su madre hindú, una investigadora especializada en el cáncer de mama y activista de derechos civiles.

Harris creció ligada estrechamente a su herencia en el sur de Asia, acompañando a su madre en sus visitas a India.

Kamala Harris

Getty Images
Harris tiene familia de India y Jamaica.

No obstante, la californiana ha subrayado que su madre adoptó la cultura afroestadounidense de Oakland, sumergiendo a sus dos hijas -Kamala y su hermana menor, Maya- en ella.

“Mi madre siempre entendió muy bien que estaba criando a dos hijas negras”, escribió Harris en su autobiografía The Truths We Hold.

“Sabía que su país de adopción vería a Maya y a mí como niñas negras y estaba determinada en asegurarse que nos convertiríamos en mujeres negras orgullosas y con confianza en nosotras mismas“.

Harris estudió en la Universidad Howard, uno de los prominentes e históricos centros afroestadounidenses de estudios superiores del país, que ella describió entre las experiencias más formativas de su vida.

La destacada política asegura que ella siempre ha estado cómoda con su identidad y se describe a sí misma como “estadounidense”.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

En 2019, consideró en declaraciones al diario The Washington Post que no se debería encajar a los políticos en compartimentos según el color o su historial.

“Mi punto era: yo soy quien soy. Y me siento bien con eso. Quizá tú tengas que descifrarme, pero a mí me parece bien”.

Ascendiendo puestos en el ámbito de la Ley y el Orden

Tras cuatro años en Howard, Harris se trasladó a la Universidad de California, Hastings, para conseguir un título en Derecho y empezar su carrera en la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Alameda.

Se convirtió en fiscal de distrito -el máximo puesto en esa área- de San Francisco en 2003, antes de convertirse en la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California, el principal abogado y funcionario encargado del cumplimiento de la ley en el estado más poblado del país.

Senadora Kamala Harris.

Getty Images
Harris no deja de acumular hitos: fue también la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California.

En sus cerca de dos mandatos en ese cargo, Harris se ganó la reputación de estrella ascendente del Partido Demócrata, lo que le impulsó para convertirse en senadora por California en 2017.

Desde su elección al Congreso estadounidense, la ex fiscal se granjeó gran apoyo entre los progresistas de la formación por su riguroso cuestionamiento al entonces nominado al Tribunal Supremo Brett Kavanaugh y al fiscal general William Barr en sus respectivas audiencias ante el Senado.

Aspiraciones a la Casa Blanca

Cuando lanzó su candidatura a la presidencia ante más de 20,000 seguidores en Oakland el año pasado, esta fue recibida con entusiasmo.

Pero a medida que se adentró en la carrera, Harris no logró articular una base sólida para su campaña, ofreciendo respuestas confusas sobre temas cruciales como el sistema sanitario.

También fue incapaz de capitalizar el gran fuerte de su candidatura: su gran habilidad en los debates, donde pudo demostrar su ventaja como ex fiscal, a menudo poniendo a Biden contra las cuerdas.

Kamala Harris y Joe Biden en un acto de campaña.

Getty Images
Harris anunció su apoyo a la candidatura de Biden después dos meses después de que pusiera fin a sus propias aspiraciones presidenciales.

La demócrata de California trató de mantenerse en la fina barrera entre el ala progresista y moderada del partido, pero acabó sin llamar la atención de ninguno de estos bandos, poniendo fin a su candidatura en diciembre, incluso antes de las primeras votaciones.

En marzo, Harris ofreció su apoyo al exvicepresidente Biden, asegurando que haría “todo en su poder para ayudarle a convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos”.

Historial contra el crimen y la policía

Su breve campaña a la presidencia puso el foco en su historial como principal fiscal de California.

Pese a sus inclinaciones más izquierdistas en asuntos como el matrimonio homosexual o la pena capital, Harris se enfrentó a repetidos ataques por no ser lo suficientemente progresista, y fue el blanco de un devastador artículo de opinión de la catedrática de Derecho de la Universidad de San Francisco Lara Bazelon.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

Escrito al principio de la campaña de Harris, la profesora consideró que la candidata había evitado en gran medida las batallas progresistas que estuvieran relacionadas con asuntos como la reforma policial, sobre las drogas o condenas injustas.

Harris, que se describió a sí misma como “la fiscal progresista”, trató de enfatizar las partes de su legado de tendencia más izquierdista, como requerir a algunos agentes especiales del Departamento de Justicia de California que portaran cámaras corporales -el primer estado en ponerlas en práctica- o lanzar una base de datos que ofreció acceso al público a estadísticas sobre crimen.

Pero sus esfuerzos no consiguieron el apoyo esperado.

Kamala Harris

Getty Images
Ahora tiene ante sí una nueva oportunidad para llegar a la Casa Blanca.

“Kamala es la policía”, se convirtió en una frase habitual en las primarias demócratas, frustrando sus intentos de ganarse a la base más liberal del partido.

No obstante, su historial puede resultar beneficioso en las elecciones presidenciales cuando los demócratas tratan de ganar el apoyo de votantes moderados o independientes.

Con las actuales tensiones raciales en el país, además, crece el escrutinio sobre la brutalidad policial y Harris ha tomado un rol destacado, utilizando su altavoz para amplificar las voces más progresistas.

En intervenciones de televisión, Harris ha pedido cambios de las prácticas policiales en todo Estados Unidos; en Twitter, ha abogado por la detención de los agentes que mataron a Breonna Taylor, la mujer afroestadounidense de 26 años de Kentucky; y suele hablar con frecuencia de la necesidad de desmantelar el racismo sistémico en el país.

Imagen de promo mostrando a Joe Biden y Donald Trump.

BBC
En estas elecciones presidenciales Trump se juega la reelección y Biden pasar de exvicepresidente a presidente.

En cuanto a la controvertida apuesta por “retirar la financiación” de la policía para derivar los fondos a programas sociales -un planteamiento al que se opone Biden-, Harris suele contestar con evasivas, pidiendo en su lugar “reinventar” el concepto de seguridad pública.

Harris ha considerado a menudo que su identidad la sitúa en una posición idónea para representar a aquellos en los márgenes de la sociedad.

Si ella y Biden consiguen llegar a la Casa Blanca, tendrá la oportunidad de demostrarlo.


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