‘¿Por qué no quieres tener a tu bebé?’: Centros ofrecen ayuda para abortar pero son un engaño
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Isabella Cota

‘¿Por qué no quieres tener a tu bebé?’: Centros ofrecen ayuda para abortar pero son un engaño

El aborto es legal en la Ciudad de México, pero en un centro antiaborto vinculado a grupos cristianos de EU, sus ‘especialistas’ difunden mentiras y tratan de disuadir a las mujeres.
Isabella Cota
Por Isabella Cota
12 de febrero, 2020
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“Pásale mi amor, ahorita viene la señora”, dice una mujer al recibirme en el Centro de Ayuda para la Mujer Latinoamericana en el sur de la Ciudad de México. “Bienvenida, te voy a dar un abrazo”, agrega, con un beso en la mejilla. 

Su saludo es cálido y se ajusta a la descripción de la organización que aparece en línea, al definirse como “un colectivo de mujeres que sabemos lo difícil que es enfrentarte a un embarazo no deseado”, que prometen “te acompañamos, con seguridad y discreción”.

El aborto es legal en la Ciudad de México desde 2007, cuando se convirtió en el primer estado del país que lo despenalizó, seguido solo por Oaxaca el año pasado. Pero no todas las mujeres que tienen un embarazo en crisis saben a qué servicios pueden acceder, ni cómo.

El centro al que asistí se promociona a las mujeres en los sitios web interrumpir-embarazo.com y aborto-mexico.com como un grupo de apoyo para mujeres con embarazos no deseados.

Lee: Abortar en México: ¿en qué estados se criminaliza más a las mujeres por interrumpir el embarazo?

Pero lo que este anuncio no te dice es que este centro es parte de una red de ‘centros de crisis de embarazo’ antiaborto (CPC, por sus siglas en inglés) respaldada por grupos cristianos conservadores de Estados Unidos que están vinculados al gobierno de Donald Trump. 

Estos grupos han gastado millones de dólares en todo el mundo en proyectos que han sido condenados por ‘engañar y defraudar’ a mujeres embarazadas en estado de vulnerabilidad, de acuerdo con una investigación de openDemocracy.

Asistí a un centro en la Ciudad de México un día por la mañana, señalando que estaba embarazada pero no quería tenerlo pues no era planeado. Esperé en una sala sin ventanas con una pequeña cama improvisada y una almohada.

La mujer que entró me advirtió que cada aborto conlleva extremos riesgos para la salud y me dijo, refiriéndose a la píldora abortiva y de forma incorrecta: “¿Sabes que no te aceptarían en un hospital al llegar con una hemorragia si te automedicaste?” 

Foto: Isabella Cota

Durante un período de 50 minutos, me mencionó a mi compañero y a su “derecho a elegir”, más de 20 veces, e incluso me dijo que necesitaría el consentimiento escrito de él o de un familiar para acceder a un aborto legal, lo cual no es correcto.

Colocó copias de los supuestos formularios de consentimiento sobre el escritorio entre nosotras. En el papel había espacios para dos firmas. 

“Si se perforó el intestino o si hubo daño al útero, estás teniendo una hemorragia, no se detiene la hemorragia, tú estarías autorizando, junto con tu novio, que si fuera necesario tuviera que retirarse el útero”, me dijo. 

“¿Mi novio tendría que firmar?” pregunté. 

“Sí, se necesita un familiar o alguien responsable”, respondió. 

No existe ninguna ley que diga que una mujer necesita el consentimiento de su pareja o de un familiar para poder acceder a un aborto en la Ciudad de México, donde es legal dentro de las primeras 12 semanas de embarazo. 

Entérate: Las mujeres más pobres, a las que más acusan y estigmatizan por abortar

De hecho, los centros que visité en la Ciudad de México no son ‘centros de crisis’ neutrales o grupos de apoyo imparciales. Son parte de una red regional de proyectos antiaborto respaldada por dos grupos cristianos conservadores de Estados Unidos. 

Esta red, llamada Centros de Ayuda para la Mujer (CAM), se fundó en la década de 1980 luego de que un activista local asistiera a una conferencia en los Estados Unidos organizada por Human Life International (HLI), con sede en Virginia, que también se opone a los métodos anticonceptivos. 

La red CAM es también una socia clave del grupo cristiano conservador con sede en Ohio Heartbeat International que celebró sus “nuevos amigos en Washington”, incluido el vicepresidente de Trump Mike Pence que ha dado charlas en sus eventos

En 2017, una investigación reveló que las menores inmigrantes que solicitan un aborto mientras están bajo custodia federal en la frontera con México son enviadas a centros de asesoramiento recomendados por Heartbeat. 

Juntas, HLI y Heartbeat han gastado al menos 2.2 millones de dólares en América Latina desde 2008, de acuerdo con sus declaraciones tributarias en los Estados Unidos. 

Las declaraciones de Heartbeat también especifican que han financiado con miles de dólares en los últimos años a la red CAM en particular, por lo que se describe como “la capacitación, el asesoramiento y el apoyo de nuestras filiales comunes”.

En los Estados Unidos, estos grupos han sido pioneros y han respaldado ‘centros de crisis de embarazo’ desde su fundación, hace casi 50 años, en medio de la legalización del aborto en dicho país, donde estos centros han protagonizado numerosas controversias.

Diseñadas con frecuencia para parecerse a clínicas médicas o servicios de asesoramiento imparciales, su personal se integra por activistas entrenadas para disuadir a las mujeres de que accedan a un aborto. Alrededor del mundo, las periodistas encubiertas documentaron muchas tácticas similares en estos centros.

Te puede interesar: Comités de bioética impiden acceso al aborto a niñas que fueron violadas en México

Por ejemplo, en varios países, el personal de las ‘filiales’ de Heartbeat les dijo a las periodistas que el aborto causa cáncer. En varios centros, también les dijeron, al igual que cuando estuve en México, que necesitaban el permiso de su compañero para tener un aborto.

En respuesta a los hallazgos de openDemocracy, Marta Lamas, académica feminista y profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México, se expresó diciendo: “Realmente es muy escandaloso toda la estrategia de atemorizar diciendo mentiras. Estoy muy impactada.”

“Son como la prueba de algo que suponíamos y que sabíamos que existía de una campaña de mentiras y de engaños de los grupos de derecha fundamentalistas pero nunca habíamos tenido la prueba,” agregó.

Patricia Mercado, senadora del partido Movimiento Ciudadano, dijo que estos centros están “aprovechando una laguna de manera tramposa” al no anunciarse explícitamente como un lugar donde un médico puede interrumpir un embarazo, por lo que quedan fuera de la supervisión regulatoria.

“Más que una legislación, es una política pública para que el Estado haga una difusión masiva de los servicios de interrupción del embarazo que son legales”, dijo Mercado en un correo electrónico.

En una declaración por escrito, la secretaria Salud de la Ciudad de México Oliva López declaró que “ante quejas ciudadanas expresadas por diversas vías, sobre desinformación, información dolosa, mala atención, la SEDESA emprende acciones de revisión, vigilancia y monitoreo y de ser el caso sanción, a través de la Agencia de Protección Sanitaria de la Ciudad de México cuya atribución es ejercer funciones de regulación, control, fomento y vigilancia sanitaria.”

Desde México hasta Sudáfrica

En los Estados Unidos, varias investigaciones previas han documentado la desinformación y la manipulación de los llamados ‘centro de crisis de embarazo’. Un artículo de 2016 en Psychology Today los describió como algo que “trauma a las mujeres a través de la decepción”.

Durante los últimos nueve meses, openDemocracy trabajó con periodistas encubiertas que se pusieron en contacto con filiales de Heartbeat en 18 países, incluso en toda Europa, África y América Latina, donde Heartbeat tiene 70 filiales solo en México.

En los distintos países el personal de estos centros les dijo de forma errónea que el aborto mata, causa cáncer, esterilidad, ataques cardíacos y enfermedades mentales.

En Costa Rica, a nuestra periodista le dijeron que un aborto podría ponerla en riesgo de sufrir infecciones graves o coágulos de sangre, paro cardiorrespiratorio y parálisis cerebral, o que tal vez no podría controlar su ira luego de un aborto cuando su “vida se convirtiera en un infierno”.

Entérate: En México se abrieron más de 2 mil casos penales por aborto, desde 2015

En muchos casos, los centros no divulgaron sus posturas antiaborto en línea. En cambio, muchos se presentan como grupos proaborto. Uno en Ecuador dice: “No cambies tu vida. Es tu decisión”, y aparenta ofrecer misoprostol. 

El centro de Costa Rica usa el eslogan “Un embarazo inesperado: soy libre” y tiene un anuncio en quieroabortarcr.com. Aunque dentro de este centro, el personal elogió a Trump y dijo ser parte de una red que se extiende por toda América que se reúne cada dos años para una capacitación.

Mientras tanto, en España, donde las únicas otras ‘clientas’ en la filial de Heartbeat que visitó nuestra periodista eran mujeres migrantes latinoamericanas, a esta le dieron una copia de un artículo que advierte que las mujeres que tienen abortos son “99% más propensas” a abusar físicamente de otros niños, y que este número aumenta a 189% si tienen varios abortos.

Un segundo centro que visité en la Ciudad de México muestra en su Facebook una foto de una médico con un estetoscopio colgado del cuello y una bata de laboratorio, con la descripción: “¿Quiénes somos? Especialistas en el aborto con fármacos”. El mensaje oculta su postura antiaborto. 

Sin embargo, en persona, el centro no parecía una clínica médica, y la mujer que me recibió me preguntó casi de inmediato sobre mi religión y quiso saber: “¿Por qué no quieres tener a tu bebé?”

Cuando le pregunté si era médico, admitió que no, pero aún así me ofreció un ultrasonido y tratamiento psicológico para el ‘síndrome post aborto’. 

Este supuesto ‘síndrome’, largamente sostenido por los grupos antiaborto en los Estados Unidos como una condición grave y postraumática sufrida por las mujeres luego de los abortos, ha sido refutado por los cuerpos médicos mundiales, ya que es defectuoso y no tiene un sustento científico.

En este centro, también me dejaron sola dentro de una sala para que viera un video que describía cómo tener un aborto médico podía matarme. También se proyectan estos videos en centros de Costa Rica e Italia.

Mientras tanto, a las periodistas en Argentina y en Ecuador les mostraron videos gráficos que incluían a un feto siendo desmembrado y primeros planos de un cuello uterino dañado. 

En respuesta a los descubrimientos de openDemocracy, Regina Tamés, directora ejecutiva saliente del grupo de derechos reproductivos llamado Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) manifestó que “el problema con estas ‘clínicas’ es que omiten información o la tergiversan”.

“Son estrategias que no solo vemos en México”, agregó. “Es una estrategia internacional y global y creo que es parte de engañar a las mujeres y no proveerles con toda la información necesaria para tomar una decisión responsable.”

“No entendemos cómo con tanta mentira les permiten funcionar”, declaró Ana María Camarillo, presidenta de la red de derechos reproductivos de la Ciudad de México Colectivo de Asociaciones para la Interrupción Legal del Embarazo (CAMILE). 

“Consideramos que están fuera del marco legal completamente”. 

En respuesta a las preguntas de openDemocracy, Heartbeat International recurrió a recientes sentencias de los tribunales estadounidenses, para justificar que, bajo los derechos de la Primera Enmienda de la constitución de ese país, tribunales dictaminaron que los ‘centros de crisis de embarazo’ no pueden ser obligados a proporcionar a las mujeres información sobre los servicios de aborto.

“Respaldamos firmemente nuestro Compromiso de Atención … y todos nuestros recursos de capacitación diseñados para la comunidad de ayuda durante el embarazo”, dijo Cindi Boston-bilotta, vicepresidenta de Heartbeat Internacional. 

“Diferentes países tienen sus culturas y formas variadas de comunicación, el hecho es que el aborto conlleva riesgos para las mujeres.

“Con amor y verdad, nuestro objetivo es ayudar a la clienta a comprender el aborto de manera más completa, para que realmente pueda tomar una decisión informada”, aseguró.

Human Life International no respondió a la solicitud de openDemocracy.

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Cómo el encierro en India por el COVID-19 se convirtió en una tragedia humanitaria

Cientos de miles de trabajadores en India están abandonando las grandes ciudades y volviendo a sus lugares de origen en los pueblos ante la falta de empleo, comida y hogar, lo que aumenta el riesgo de una propagación interna del coronavirus.
31 de marzo, 2020
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Cuando hablé con él por teléfono, acababa de regresar a su aldea en el estado de Rayastán desde la vecina Guyarat, en el norte de India, donde trabaja como albañil.

En medio de un intenso calor, Goutam Lal Meena había caminado sobre asfalto caliente con sus sandalias. Dijo que había sobrevivido solo a base de agua y galletas.

En Guyarat, Meena ganaba hasta 400 rupias (US$5,34) por día y enviaba la mayor parte de sus ingresos a su familia en su pueblo natal.

El trabajo, y como consecuencia el salario, se terminó después de que India declarara un cierre de 21 días desde la medianoche del 24 de marzo para evitar la propagación del coronavirus.

India reportó más de 1.200 casos de covid-19 y 32 muertes hasta el lunes 30 de marzo, según el recuento de la Universidad John Hopkins, de Estados Unidos.

Trabajadores migrantes abandonan Hyderabad el lunes 30 de marzo.

AFP
Sin trabajo, ni alimento, millones de trabajadores abandonan las grandes ciudades para volver a sus pueblos natales en India.

La paralización de todo tipo de transporte significa que Meena se vio obligado a volver a pie.

Caminé durante el día y la noche. ¿Qué opción tenía? Tengo poco dinero y casi nada de comida”, le contó a la BBC, con voz ronca y tensa.

Una larga caminata

Meena no está solo. En todo India, millones de trabajadores migrantes están huyendo de sus ciudades bloqueadaspara regresar a sus hogares en las aldeas.

Estos trabajadores informales son la columna vertebral de la economía de las grandes ciudades: son los que construyen casas, producen alimentos, sirven en restaurantes, entregan comida, cortan el pelo en los salones, fabrican autos, desatascan sanitarios y entregan periódicos, entre muchas otras cosas.

Al escapar de la pobreza en sus pueblos, la mayoría de estos cerca de 100 millones de trabajadores residen en viviendas miserables, en guetos urbanos congestionados.

Trabajadores migrantes vuelven a sus hogares el 29 de marzo, en el quinto día de bloque decretado en India por la pandemia del coronavirus. Ghaziabad, India

Getty Images
Los trabajadores informales son quienes llevan adelante la economía de las grandes ciudades en India.

El cierre del país convirtió a estos trabajadores en refugiados de la noche a la mañana. Sus lugares de trabajo cerraron, y la mayoría de los empleados y contratistas que les pagaban desaparecieron.

Juntos, hombres, mujeres y niños comenzaron sus viajes de regreso a todas horas del día la semana pasada.

Llevan con ellos sus pocas pertenencias -generalmente comida, agua y ropa- en bolsas de tela baratas y mochilas gastadas.

“India está caminando a casa”

Cuando los niños están muy cansados ​​para caminar, sus padres los cargan sobre sus hombros.

Caminan bajo el sol y bajo las estrellas. Muchos -la gran mayoría- cuentan que se quedaron sin dinero y temían morir de hambre.

“India está caminando hacia casa”, decía el titular del periódico Indian Express.

El sorprendente éxodo recuerda la fuga de refugiados durante la sangrienta partición de India en 1947.

Millones viajaron al este y oeste de Pakistán, en una migración que desplazó a 15 millones de personas.

Una migrante con sus niños en una pausa de su caminata el 29 de marzo en Noida, India.

Getty Images
Los trabajadores migrantes indios sienten que tienen más seguridad social en sus pueblos.

Esta vez, cientos de miles de trabajadores migrantes están tratando desesperadamente de regresar a sus hogares en su propio país.

Luchando contra el hambre y la fatiga están obligados por una voluntad colectiva a volver de alguna manera a donde pertenecen.

El hogar en el pueblo asegura la comida y el bienestar de la familia, dicen.

Crisis humanitaria

Claramente, un bloqueo total del país para evitar que la pandemia se siga expandiendo se está convirtiendo en una crisis humanitaria.

Un grupo de hombres retorna a sus hogares en medio del cierre de India por la pandemia.

Reuters
Para muchos, el hogar en el pueblo asegura la comida y el bienestar de la familia.

Entre los numerosos refugiados de este encierro, hay una mujer de 90 años cuya familia solía vender juguetes baratos en los semáforos de un suburbio a las afueras de Nueva Delhi.

Kajodi camina con los suyos hacia Rayastán, su ciudad natal, a unos 100 km de distancia.

Comen galletas y fuman bidis, cigarrillos tradicionales indios hechos a mano, para matar el hambre.

Con un palo como ayuda, Kajodi llevaba caminando tres horas cuando el periodista Salik Ahmed la conoció.

La humillante salida de la ciudad no la había despojado de su orgullo.

“Dijo que habría comprado un boleto para irse a casa si hubiera transporte disponible”, contó Ahmed.



Este largo camino también incluye a un niño de 5 años que está en un viaje a pie de 700 kilómetros con su padre, un trabajador de la construcción, desde Nueva Delhi a su hogar en el estado de Madhya Pradesh, en el centro de India.

“Cuando se ponga el sol, nos detendremos y dormiremos”, le dice el padre a la periodista Barkha Dutt.

Otra mujer camina con su esposo y su hija de 2 años y medio, su bolso lleno de comida, ropa y agua.

Riesgo de muerte

Una mujer india y su hijo viajan a su aldea natal en medio de la pandemia.

Reuters
Muchos migrantes deben volver a sus pueblos natales caminando ya que el transporte está interrumpido.

Otro caso es el de Rajneesh, un trabajador de la industria automotriz de 26 años que camina 250 kilómetros hacia su pueblo cerca de Uttar Pradesh.

Le tomará unos cuatro días, calcula. “Moriremos caminando antes de que el coronavirus nos golpee”, le dice el hombre a Dutt.

No exagera. La semana pasada, un hombre de 39 años en una caminata de 300 kilómetros desde Nueva Delhi a Madhya Pradesh se quejó de dolor en el pecho y agotamiento y más tarde murió.

Y un hombre de 62 años, que regresaba a pie de un hospital en Guyarat, se desplomó frente a su casa y murió.

Otros cuatro migrantes de camino a Rayastán desde Guyarat fueron atropellados por un camión en una carretera oscura.

A medida que la crisis empeora, los gobiernos estatales se apresuran para organizar el transporte, el refugio y la comida.

Kajodi Devi

SALIK AHMED/OUTLOOK
Kajodi Devi, de 90 años camina desde Nueva Delhi hacia su pueblo natal.

Pero tratar de transportarlos a sus aldeas rápidamente se convirtió en otra pesadilla.

Cientos de miles de trabajadores se empujaron unos contra otros en una importante terminal de autobuses en Nueva Delhi cuando los autobuses llegaron para recogerlos.

El jefe de Gobierno de Nueva Delhi, Arvind Kejriwal, les pidió a los trabajadores que no abandonaran la capital. Solicitó que se quedaran donde sea que estuvieranporque en grandes aglomeraciones también corren el riesgo de infectarse con el coronavirus”.

También dijo que su gobierno pagaría el alquiler y anunció la apertura de 568 centros de distribución de alimentos en la capital.

El primer ministro de India, Narendra Modi, se disculpó por el bloqueo “que ha causado dificultades en las vidas, especialmente a los pobres”, y agregó que “se necesitan medidas duras para ganar esta batalla”.

Éxodo masivo

Cualquiera sea la razón, Modi y los gobiernos estatales parecen haberse equivocado al no anticipar este éxodo interno.

Modi también se ocupó de la difícil situación de los trabajadores migrantes indios varados en el extranjero: cientos de ellos fueron repatriados en vuelos especiales.

Pero el difícil escenario de los trabajadores dentro del país dio una nota discordante.

Una mujer migrante con un niño en sus brazos en la terminal de autobuses en Anand, India.

Getty Images
Existen varios antecedentes de éxodos en crisis en la historia de India.

“Querer volver a casa en una crisis es natural. Si los estudiantes indios, turistas y peregrinos varados en el extranjero quieren regresar, también lo hacen los trabajadores en las grandes ciudades. Quieren regresar a sus aldeas. No podemos enviar aviones para llevar a casa a un grupo, pero dejar a otro que regrese a casa caminando”, tuiteó el periodista Shekhar Gupta.

La escritora Chinmay Tumbe, autora de India Moving: A History of Migration (“India se mueve: una historia de migración”), dice que las ciudades ofrecen seguridad económica a los migrantes pobres. Pero su seguridad social reside en sus pueblos, donde tienen comida y alojamiento.

“Al detenerse el trabajo y desaparecer el empleo, ellos ahora buscan la seguridad social y tratan de regresar a sus hogares”, le cuenta Tumbe a la BBC.

Además, hay muchos precedentes para la fuga de trabajadores migrantes durante una crisis: las inundaciones de 2005 en Bombay vieron a muchos trabajadores huyendo de la ciudad.

La mitad de la población de la ciudad, en su mayoría migrantes, también había huido de la ciudad, a raíz de la pandemia de gripe de 1918.

Cuando estalló la peste en el oeste de India en 1994 hubo un “éxodo casi bíblico de cientos de miles de personas de la ciudad industrial de Surat”, relata el historiador Frank Snowden en su libro Epidemics and Society (“Epidemias y sociedad”).

Propagación del coronavirus

Trabajadores migrantes regresan a sus pueblos en una camioneta el 29 de marzo en en Noida, India

Getty Images
El masivo éxodo de migrantes dentro de India puede propagar la enfermedad hacia todo el país.

Ahora se teme que los cientos de miles de migrantes puedan ayudar a propagar la enfermedad covid-19.

Según un informe del gobierno, unos 56 distritos en nueve estados indios representan la mitad de la migración interestatal de trabajadores hombres.

Estos podrían convertirse en potenciales puntos críticos a medida que los migrantes regresen a sus hogares.

Partha Mukhopadhyay, miembro del Centro de Investigación de Políticas de Nueva Delhi, sugiere que 35.000 consejos de aldeas en estos 56 distritos potencialmente sensibles deberían evaluar el posible impacto del virus en los trabajadores que regresan y aislar a las personas infectadas en las instalaciones locales.

Los próximos días determinarán si los estados pueden transportar a los trabajadores a sus hogares o mantenerlos en las ciudades y proporcionarles alimentos y dinero.

La gente se está olvidando de lo que está en juego en medio del drama de las consecuencias del bloqueo: el riesgo de que millones de personas mueran”, dice Nitin Pai, de la Institución Takshashila, un destacado grupo de expertos de la India.

“Allí también los más afectados serán los pobres”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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