Maestros desmienten a la SEP: no hay protocolo para entregar a alumnos
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Maestros desmienten a la SEP: no hay protocolo y no se pide credencial para entregar a alumnos

En la Guía Operativa para la Organización de servicios educativos sólo hay una referencia a la salida de alumnos de escuelas de educación inicial y preescolares.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán, Arturo Ángel y Gonzalo Ortuño
19 de febrero, 2020
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Contrario a lo que aseguraron autoridades educativas de la Ciudad de México sobre la existencia de estrictos protocolos para la salida de alumnos de las escuelas, maestros de primaria afirman que los niños y niñas salen por grupo mientras sus padres los esperan en la calle y se los llevan sin necesidad de mostrar alguna identificación.

Esto, dicen, es la práctica habitual tal como ocurrió el pasado 11 de febrero en la primaria Enrique Rebsamen, cuando Fátima, de 7 años, salió de clases a las 18:30 horas y una mujer que no era su madre se la llevó. Cinco días después fue localizada sin vida.

El titular de la Autoridad Federal Educativa de la Ciudad de México (AEFCM), Luis Fernández Fuentes, sostuvo que todas las escuelas de educación básica están obligadas a seguir el protocolo establecido en la Guía Operativa para la Organización de los Servicios de Educación Inicial, Básica, Especial y para Adultos de Escuelas Públicas en la Ciudad de México.

Sin embargo, en el documento sólo hay una referencia a la salida de alumnos de escuelas de educación inicial y preescolares. En el lineamiento 42 dice que para niños menores de seis años, el “personal responsable solicitará la credencial correspondiente de las personas autorizadas para tal efecto. Por ningún motivo se entregarán los infantes a personas menores de edad, así como a padres, madres de familia o tutores o familiares en estado inconveniente (alcoholizados, drogados, etc.)”.

Profesores desmienten a la SEP

Adriana, asesora técnico pedagógica en Iztapalapa, confirma que no hay un protocolo así para primaria y la Guía Operativa ni siquiera está actualizada, pues corresponde al ciclo escolar 2018-2019 y cada año, antes de iniciar curso se entrega la correspondiente, es decir, este año deberían tener la versión 2019-2020.

En cambio, Fernández Fuentes dijo ayer en conferencia de prensa que los maestros de la primaria Enrique Rebsamen incumplieron con “el protocolo” al permitir que Fátima saliera a la calle sola y, por tanto se estaba realizando una investigación administrativa que podría derivar en sanciones para los funcionarios públicos.

Animal Político entrevistó a cinco maestros y una asesora técnica pedagógica de diferentes alcaldías de la Ciudad para preguntarles sobre la práctica cotidiana para la salida de los alumnos y el mecanismo que activan cuando los padres no recogen a sus hijos.

En todos los casos solicitaron que sus nombres no fueran publicados para evitar alguna represalia en materia laboral y las versiones fueron unánimes: los padres o tutores no se identifican para poder llevarse a los niños.

En una escuela de horario regular, con salida a las 12:30 horas, “los alumnos se forman por grados y una maestra va anunciando qué grupo sale”, dice una maestra de Iztapalapa quien asegura que siempre ha sido así en los 15 años que tiene trabajando en escuelas públicas.

Otro profesor de Los Reyes La Paz, sentencia “nadie presenta nada, a los niños se les deja salir y punto. En mi escuela se acordó que a la hora de la salida las mamás hacen un cordón pero sólo eso. En las escuelas públicas no existe protocolo”.

¿Qué hacer si los padres no recogen a los alumnos?

Según la Autoridad educativa de la Ciudad, cuando los padres no recogen a sus hijos del plantel hasta 20 minutos después de la hora de la salida, los maestros tienen la obligación de llevar a los niños a la Agencia 59 Especializada en Niñas, Niños y Adolescentes de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, ubicada en la colonia Doctores.

Pero en la práctica tampoco ocurre. Los maestros prefieren agotar otras posibilidades antes de llegar con alguna autoridad judicial. Además, a esto se suma que los profesores tienen un otro turno y deben salir corriendo a su siguiente escuela, lo que complica la situación.

Otra maestra relata que en la primaria donde trabaja, ubicada en San Jerónimo en la alcaldía Álvaro Obregón, se atiende a los hijos de trabajadores de casas en el Pedregal o de servicio en oficinas aledañas y a veces llegan tarde a recogerlos. Los maestros primero deben hacer trabajo de contención porque cuando al ver que sus padres no llegan “el niño cae en una angustia desesperante”.

Luego buscan a los padres vía telefónica o a otras personas de contacto, datos que los tutores deben dar al inicio de curso. Y mientras esperan, resguardan al alumno al interior del plantel con el director y el maestro titular.

Otra maestra refiere que también se apoyan en las redes de padres quienes generalmente tienen chats de whatsapp y avisan si un niño todavía está solo y alguna de ellas lo cuida. Y en caso de no encontrar respuesta de los padres, los maestros llaman al DIF más cercano para que vayan por el alumno al plantel.

Incluso, en una primaria de Coyoacán, un pequeño de 8 años se regresaba solo a su casa en Xochimilco por indicación de la mamá, y cuando los maestros se dieron cuenta hicieron que la madre firmara una carta de responsabilidad asumiendo que lo dejaba ir solo para deslindar de responsabilidad por ello a la escuela.

Víctor, el maestro de los Reyes La Paz, relata que sólo una vez una de sus alumnos pasó dos horas esperando a su madre. Él, aunque ya se encontraba en su otro trabajo, tuvo que regresar al plantel para que, junto con el director, llamaran a una patrulla y así llevaron a la niña a su casa.

Ahí no se encontraba ninguno de los papás y tuvieron que dejarla con una vecina que era tía de la pequeña, pero prefirieron no llevarla a la Agencia 59 “para evitar problemas”, dice.

Esto se confirma con datos oficiales de la Agencia 59 que ni siquiera tiene una estadística precisa sobre el total de niños que se quedan esperando a sus padres en las escuelas, pero calcula que en promedio reciben al menos a un menor en esta situación durante el mes.

Cuando eso sucede, en la Agencia registran al menor con datos de la escuela, el motivo por el cual se entrega al niño, quienes son los tutores o padres del mismo, entre otros datos, proceso que dura una hora en promedio.

Para recoger al niño, los padres deben presentar una identificación oficial que los acredite plenamente como los padres del menor o como sus tutores oficiales, y que se coteja con la información que proporcionó el plantel.

En caso de que nadie recogiera al menor, la Fiscalía inicia una carpeta de investigación en las 24 horas siguientes por el abandono del niño y el mismo sería canalizado a un albergue. Sin embargo, la Fiscalía no cuenta con ningún antecedente de que eso haya sucedido, pues todos los niños han sido recogidos por sus papás o tutores.

A raíz de lo ocurrido con Fátima, este martes 18 de febrero, la Agencia 59  recibió más de una decena de llamadas de personas que preguntan donde está ubicada y cual sería el procedimiento para recoger a su hijo en caso de que termine en la agencia.

La Fiscalía estima que el numero de niños dejados en los colegios después del horario de salida es mayor al que ellos registran, pero las escuelas son tolerantes con el tiempo porque es engorroso el traslado a la agencia y el trámite que se tiene que llevar a cabo. De ahí que se quiera modificar el protocolo para que todas las agencias puedan recibir estos casos y no solo la 59, como lo informó la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum.

Ayer, la Autoridad Educativa comenzó a difundir entre los maestros una infografía donde indica que deben tener los números de contacto de los estudiantes, “conocer la situación familiar como espacio físico donde vive, integrantes que cohabitan con el menor y su dirección”, y “por ningún motivo podemos dejar fuera del plantel alumnos de primaria, serán acompañados por algún miembro del personal”.

Y en caso de no encontrar respuesta en los teléfonos de contacto, el último recurso es llevar al menor “a la estación de policía más cercana donde personal del DIF se trasladaría por el menor”.

Al menos a dos de los maestros entrevistados, les llegó esta información y en un caso, el director del plantel tiene la instrucción de imprimirla y pegarla en el periódico mural de la escuela.

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

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